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LOS PROCESOS RELIGIOSOS Y SOCIALES EN LAS CONDICIONES DEL NUEVO SIGLO
El emigrado se ve así en la dualidad de preservar sus costumbres, su cultura, a la vez que debe adaptarse a las nuevas condiciones. Partimos del criterio que la religión es un importante elemento en la identidad cultural y por ello se ve retada en las circunstancias de la emigración, especialmente cuando se produce a países de diferente predominio
religioso. Presentación inaugural del Tercer Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos
Dr. Jorge Ramírez
Calzadilla
Estimados invitados e invitadas, colegas, amigas y amigos, damos inicio a las sesiones del Tercer Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos. Con regocijo observamos la presencia de quienes nos han acompañado en las anteriores versiones, y también la de otros muchos que por primera vez asisten a estos encuentros que podemos asegurar han inaugurado ya una tradición. Para todos reiteramos la fraternal y calurosa bienvenida dada en la actividad de ayer tarde.
Nos convoca el interés de compartir ideas, reflexiones y, por qué no, propuestas de soluciones, en torno a los problemas de la contemporaneidad, muchos de ellos acuciantes, inspirados en el doble compromiso del científico social, de una parte, con el conocimiento y búsqueda de la verdad hasta donde ello sea posible y, de otra, con la propia humanidad.
En modo alguno somos ajenos a las circunstancias que nos han conducido a profundas desigualdades y al absurdo de la gradual destrucción del medio en que vivimos y vivirán nuestros descendientes, con las agravantes de crecimientos de índices de pobreza, de empeoramientos de la calidad de la vida para los cada vez mayores sectores de desprotegidos, de focos de tensiones internacionales de tensión y amenazas a la paz, de nacionalismos estrechos y egoístas, de intolerancias y xenofobias en condiciones de constantes migraciones, de preocupantes cambios atmosféricos y fenómenos naturales provocados por un estilo de civilización que tozudamente persiste sustentado en el deseo desmedido de ganancias oculto en las apariencias de desarrollo.
Sin ánimos de agobiarnos con cifras, permítanme recordar tan solo algunos datos de los que se manejan en casi todas las estadísticas que con seriedad abordan la situación actual. Me detengo en América Latina por considerar
que es suficientemente ilustrativa.
La llamada deuda externa de los países de esta área es de unos 750 000 millones de dólares; pero solamente en siete años a partir de
1992 la región entregó, como servicio de la misma, 913 000 millones de dólares. Con ello se compromete hoy el 56% de los ingresos de exportaciones de bienes y servicios de la región.
El 44% de la población latinoamericana es pobre, eso significa, en términos absolutos, 224 millones de pobres, de los cuales 90 millones son indigentes.
El 20% más rico de los latinoamericanos favorecidos por la desigual distribución estimulada por políticas neoliberales, recibe un ingreso que es diecinueve veces superior al 20% más pobre.
El desempleo, como mínimo, abarca el 9% de la población latinoamericana. Pero, además, el 85% de los considerados empleados lo son en el sector informal, caracterizado por muy bajos salarios, desprotección de derechos laborales y a la jubilación. No obstante, tener empleo y no perderlo, es hoy una preocupación vital, de modo que como nos sugiere Franz Hinkelanmert, ser explotado es una especie de suerte.
La mortalidad infantil en el primer año de vida en esta región es, como promedio, de 35 por 1 000 nacidos vivos.
El analfabetismo alcanza a no menos del 13% de la población.
"Por último, la tasa de homicidios que refleja la situación de pobreza, de extrema violencia en esta región, es de 300 por un millón de habitantes" .
Si analizáramos los índices de África, en donde varios de sus pueblos están en los primeros lugares de pobreza del mundo, amenazados incluso por la desaparición como resultado de la pandemia del SIDA y sin la posibilidad de acceso a medicamentos que por sus costos son exclusivos para países de alto desarrollo, entonces las preocupaciones resultarían más que alarmantes.
A la religión no resultan extraños estos procesos de empobrecimiento y de empeoramiento de las condiciones de vida del mundo contemporáneo. Lejos estamos de concepciones estrechas que han pretendido presentarla como fenómeno aislado de la realidad social y de la cotidianidad, sin capacidad de intervenir en los problemas del hombre, o que es producto mecánico de factores económicos. Pero también de magnificaciones igualmente estrechas que la conciben fórmula única de solución, o condición de sobrevivencia por propiedades de consuelo enajenante.
A las ciencias sociales no corresponde examinar la veracidad o no de afirmaciones religiosas ni la superioridad de unas religiones sobre otras. Ello es, en todo caso, competencia del teólogo. Desde la perspectiva científica se constata que las creencias religiosas existen en sus portadores y que actúan en sus expectativas, esperanzas, proyectos de vida y propuestas de soluciones, al tiempo que regulan conductas y relaciones.
El racionalismo con que se construyó el mundo moderno, suponía que el desarrollo económico y científico conduciría por sí solo de modo inevitable a la desaparición de la religión. Sus formas extremas llegaron a concebirla como siempre negativa y en oposición al progreso, sin advertir su carácter contradictorio como en cualquier forma de conciencia y fenómeno social. Desde posiciones racionalistas, en un movimiento de secularización, se verificó en el llamado occidente la separación de la iglesia del poder político directo, pero no la eliminación de la religión no solo en la vida pública, sino tampoco en la privada. Lejos de ello, se asiste hoy a una reanimación religiosa a escala mundial, e incluso se observan tentativas de grupos religiosos de recuperación de la capacidad de participación en el poder bajo nuevas modalidades.
La incapacidad de ese racionalismo de construir un mundo racionalmente humano, justo, equitativo, solidario, ha conducido a la elaboración de utopías y también a alternativas religiosas. Estas últimas más que en una función compensatoria, en tanto propuesta de modelos. Obviamente, creo podemos coincidir que las alternativas no tienen que ser excluyentemente religiosas o laicas; ambas en concertación, no en necesaria competencia, constituyen propuestas aceptables.
Lo cierto es que se constatan búsquedas en las que la religión incide de manera sustancial. Es curioso que muchas de las mismas se sustentan en modelos correspondientes a culturas no occidentales, en filosofías orientales y en prácticas religiosas de origen africano, además de modalidades novedosas. Ellas son un indicador más de los vacíos dejados por la modernidad y de un cierto cansancio de formas religiosas tradicionales. Pero evitemos el simplismo de una negación absoluta de la modernidad, ella ha tenido innegables resultados favorables y aportes.
Motivados por estos razonamientos, hace algo más de media década, convocamos a los estudiosos de la temática religiosa de distintas partes del mundo y desde diversos enfoques, a reunirnos en esta capital antillana para juntos reflexionar e intercambiar experiencias y criterios en torno a las relaciones de la religión con los cambios sociales. Celebramos así en 1995 el Primer Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos.
Agradable sorpresa constituyó entonces la cantidad de respuestas a nuestra iniciativa y la calidad de las intervenciones que hicieron de aquella primera versión un encuentro exitoso que clamaba por continuidad. Lanzamos la propuesta, favorablemente acogida, de constituir una asociación caribeña de estudiosos de la religión, en atención a que existen organizaciones mundiales y latinoamericanas y de estudios globales del Caribe, pero ni en aquellos momentos, ni ahora, funciona alguna organización que agrupe a estudiosos específicamente de la temática religiosa sobre las peculiaridades caribeñas y en función de estimular investigaciones conjuntas y más profundas desde experiencias de caribeños.
La carencia de recursos impidió la materialización de ese proyecto. No ha sido posible siquiera producir una reunión del Comité Gestor elegido, aunque pese a ello no lo consideramos disuelto, pues la idea persiste y ahora la reiteramos. Iguales razones económicas impidieron la publicación de las Memorias del Primer Encuentro, proyecto que no hemos desechado por cuanto buena parte de los trabajos presentados conservan vigencia.
Tres años después logramos la realización del Segundo Encuentro, con una participación creciente. El tema que nos convocó fue "Religión, cultura y espiritualidad a las puertas del tercer milenio". En opinión de participantes fue también exitoso. Felizmente dispusimos de recursos, gracias a la mediación de LASA, para la publicación de un libro con una selección de los trabajos presentados en el evento. Publicar la totalidad fue impracticable, pues hubiera resultado demasiado voluminoso y caro. Hoy con legítimo orgullo podemos hacer la presentación de ese libro y ponerlo a la disposición de los interesados. Mantenemos la esperanza de encontrar vías para la edición de otro volumen contentivo de las restantes presentaciones, toda vez que hay en ellas trabajos de interés y calidad.
Desde hace más de un año lanzamos la convocatoria de este Tercer Encuentro que hoy nos agrupa. Con el concurso de los coauspiciadoras y de voluntades amigas, pudimos hacer una reiterada y amplia divulgación. Sin embargo, con sorpresa para nosotros, se nos han hecho reclamos de quienes aseguran no haber recibido esas convocatorias, lo que ha impedido lamentablemente la participación de varios interesados ante la asistencia pudiéramos calificar de explosiva de tantas personas que como pueden ver estamos aquí. La presencia de extranjeros, el doble de los que acudieron a la segunda versión y el triple de la primera, procedentes de alrededor de quince países, de nuestro continente y de Europa, y lógicamente el número mayor de cubanos, revelan el interés que despiertan estos Encuentros, sobrepasando con creces las expectativas iniciales que fueron de un cálculo de 200 participantes.
Abordan las más variadas temáticas alrededor del tema central
125 ponencias: "Los procesos religiosos y sociales en las condiciones del nuevo siglo". Incluyen problemáticas generales con las que la religión se relaciona, como la globalización, las fórmulas neoliberales y sus nefastas derivaciones, la identidad religiosa y cultural, valores éticos, y también abordajes históricos, estudios antropológicos sobre grupos étnicos, comunidades o prácticas religiosas populares, y otros más, todos de un interés que hace difícil la selección ante la imposibilidad de asistir a todos.
Optamos como en las ocasiones anteriores sesionar en plenarias, las que debimos reducir ante la cantidad de solicitudes de ponencias que desde temprano tuvimos, y en paneles en los que intentamos agrupar temáticas afines que se presentarán en tres salas, no todas con iguales condiciones ni capacidad. Para dejar espacio de debates en cada panel, lo que estimamos importante y se nos reclama, cada ponente dispondrá de quince minutos. Aprovecho la ocasión para solicitar nos ajustemos al tiempo previsto y a los moderadores que sean todo lo estrictos posible.
Contamos con traducción simultánea en los dos idiomas oficiales, Español e Inglés, aunque solo en esta sala. En las dos salas restantes se puede solicitar traducción directa que trataremos de satisfacer en la medida de las posibilidades. En otras lenguas no nos es posible, si bien los de habla portuguesa la experiencia nos dice que se comunican en términos suficientes con los hispanoparlantes.
Uno de los aspectos que en la actualidad conforma coyunturas conflictivas lo es la emigración, la cual básicamente por razones económicas ante las reales dificultades de los pueblos menos desarrollados, impulsan a la búsqueda de mejores condiciones o la ilusión de tales esperanzas, a crecientes personas y familias. El emigrado se ve así en la dualidad de preservar sus costumbres, su cultura, a la vez que debe adaptarse a las nuevas condiciones. Partimos del criterio que la religión es un importante elemento en la identidad cultural y por ello se ve retada en las circunstancias de la emigración, especialmente cuando se produce a países de diferente predominio religioso, como es el caso de los latinoamericanos que emigran a Estados Unidos, lo que se repite en otras áreas del mundo, como lo es en Europa respecto a los árabes, africanos, asiáticos y algunos esteuropeos. Pero también ocurre dentro del propio país en los casos de los que encuentran dificultades en conservar prácticas religiosas locales al emigrar a otras regiones.
Por lo tanto, decidimos incluir un Taller intraevento, que sesionará en las tardes del martes y del miércoles, en el que se abordará la relación entre religión y emigración, para lo que convocamos a estudiosos y especialistas de esta temática, en la seguridad de que se producirán interesantes debates; pero sobre todo la definición de una extensa relación de problemas de investigación, que seguramente deberán tener una respuesta en investigaciones conjuntas.
Estimamos conveniente iniciar las sesiones de trabajo, después de esta breve apertura, con una Mesa Redonda acerca de la reanimación religiosa verificada en Cuba a lo largo de la década de los '90 en las difíciles condiciones sociales en lo que se ha dado en llamar "período especial". En la sociedad cubana, al igual que en el resto del mundo y en condiciones particulares provocadas por la desaparición del campo socialista, con el que se sostenía el 85% del intercambio comercial, y por el recrudecimiento del bloqueo norteamericano, entre otras razones, la religión se ha incrementado tanto privada como públicamente. Esto puede tener variadas interpretaciones. Por ello solicitamos a conocedores cubanos de distintas experiencias religiosas o con una visión sociológica, para que desde su perspectiva examinen esta problemática. Consideramos será de interés para todos y en especial a los que de medios extranjeros no disponen de todos los elementos de juicio.
Un tratamiento particular lo tendrá la relación de la religión con los grandes problemas universales contemporáneos, lo que será abordado en la conferencia que nos brindará el experimentado sociólogo de la religión, conocido por todos, el Dr. François Houtart. Otra cuestión que despierta interés lo son las relaciones Iglesia-Estado, o tal vez religión-Estado, en un Estado que actualmente se declara laico, que serán examinadas en la conferencia de la Licenciada Caridad Diego,
jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos.
Las conclusiones, puedo informar con satisfacción, estarán a cargo del Dr. Cintio Vitier, destacado intelectual cubano, poeta, ensayista, amplio conocedor de la religión por sus estudios y sus vivencias católicas, quien resumirá los temas de intensas jornadas de trabajo presentándonos con toda la objetividad desde una perspectiva científica y la belleza literaria que lo caracteriza, el tema de la religión en la cultura cubana según lo viera José Martí, sobre cuya vida y obra Cintio es innegable autoridad.
Para despedirnos en un ambiente agradable, hemos preparado una actividad cultural para lo cual la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba gentilmente nos ha cedido sus locales, en los cuales opcionalmente se puede visitar, y los invito a ello, el Museo de los Orichas donde se exponen figuras artísticamente elaboradas del panteón yoruba devocionadas por muchos en Cuba.
Después solo nos resta decirnos un hasta el próximo Cuarto Encuentro que desde ya convocamos para el año 2004, en este mismo lugar si para entonces el Centro de Prensa Internacional, tradicional sede de nuestros eventos y que tan amablemente se ha desvivido para atendernos, lo que aprovecho para agradecer, habrá logrado ampliar sus locales como proyecta, pues es evidente que ahora nos quedan estrechos y suponemos, y así esperamos, la nueva versión sociorreligiosa de tres años en adelante, tendrá aun una mayor acogida.
Por último, quisiera agradecer la presencia y participación de todos ustedes, en nombre del Comité Organizador y de los coauspiciadores: el Centro de Estudios del Consejo de Iglesias de Cuba, el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, el Grupo de Reflexión y Solidaridad "Oscar Arnulfo Romero", el Centro Memorial Martin Luther King, la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, la Comisión de Estudios de la Historia de la Iglesia Latinoamericana, el Centro de Estudios de Europa, el Centro de Estudios de Migraciones Internacionales, el Programa para el Análisis de la Religión entre los Latinos de la Universidad de Nueva York, el Centro de Altos Estudios de Gastronomía y Hotelería y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la UNESCO.
Solo me resta reiterar nuestro agradecimiento por acompañarnos y desearles a todos unas jornadas productivas de intercambios en las que podremos comunicar a otros nuestras ideas, pero que también resultarán de enseñanzas.
Jorge
Ramírez Calzadilla, presidente del Comité
Organizador del evento que se inauguró el de 3 de julio
de 2001, es el jefe del Departamento de Estudios Sociorreligiosos. La Habana, 3 de julio de 2001
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