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EL GESI ES TAMBIÉN UNA ÉTICA

Una de las primeras aproximaciones a ese fenómeno de la música cubana que es el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC la realizó la revista El Caimán Barbudo en su entonces muy leída sección "Entre cuerdas". A continuación reproducimos para los lectores de La Jiribilla aquellos textos. 

Guille Vilar | La Habana 

En la inmensidad del ámbito musical de nuestros días, el interés por el sonido del pasado es una opción entre las múltiples tendencias, que se puede manifestar en la nostalgia por las canciones de los grupos españoles de la década del 60 o por la obra de Los Beatles.

Idéntica sensación nos embarga, pero en este caso con especial orgullo, al hacer referencia al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC cuyo vigésimo aniversario celebramos en el nuevo año.

El germen de la agrupación procede de Haydeé Santamaría, Directora de La Casa de las Américas, quien le expone a Alfredo Guevara sus inquietudes por el desarrollo profesional de jóvenes trovadores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, entonces valiosas promesas musicales y genuinos resultados del arte revolucionario.

Precisamente, a finales de la década del 60, Guevara regresa de Brasil impresionado por la incidencia de la Nueva Canción brasilera entre la juventud. Comprende, por eso, que las ideas de Haydée tienen mucho en común con esa experiencia. En su condición de director del ICAIC, Alfredo Guevara decide propiciar la formación de un grupo que permitiera crear la música apropiada para la joven industria cinematográfica, a la vez de coadyuvar directamente en el desarrollo de nuestra música popular. Con mucho optimismo y ganas de hacer, el GES se integra paulatinamente con figuras que hoy en día son reconocidas personalidades de nuestra cultura. Además de Noel, Silvio y Pablo, entre quienes integran la histórica agrupación se encuentran Sara González, Eduardo Ramos, Emiliano Salvador, Sergio Vitier, Pablo Menéndez, Leoginaldo Pimentel, Leonardo Acosta, Carlos Averoff, Norberto Carillo y Genaro G. Caturla. La dirección musical corresponde en momentos diferentes a Armando Guerra, Eduardo Ramos, Juan Márquez y a Leo Brower quien le imprime al GES una amplitud creadora sin límites e inusitada en la tradición musical cubana. Rigurosas clases de música impartidas por los profesores Federico Smith, Juan Elósegui y el propio Brower se alternan con enriquecedoras audiciones en donde se escucha literalmente de todo, además de las sesiones de grabación en las cuales siempre tienen material por procesar. Quizás de entre las enseñanzas más memorables de Brower al grupo, está aquella que Silvio califica como ética del arte. Se trata de la sabiduría del maestro para trasmitirles sus conocimientos teóricos y prácticos en función de resaltar la honestidad del artista por encima de valoraciones exóticas y superfluas. 

Otro aporte significativo de Brower es el llamado montaje analítico que en opinión de los especialistas es la mayor influencia de Los Beatles en la música contemporánea, lo que le permite aplicar al GES el mismo sistema de estructura. "En este montaje analítico -explica Leo- Los Beatles montan una pieza y analizan el trabajo realizado; después mezclan y desarrollan hasta llegar a un concepto de perfección final".

Dicho estilo de trabajo colectivo, que supera las posibilidades de la acción individual, se refleja adecuadamente en la elaboración de la pieza Tonada para dos poemas de Rubén, con texto de Martínez Villena y música de Silvio y Emiliano Salvador. Silvio recuerda que "llegué con un sentido de la estructura y en realidad casi todo se improvisó allí, en el estudio". Por su parte, el batería Leoginaldo Pimentel también rememora ese día: "Empezamos a descargar durante un buen rato hasta que Silvio nos detiene y le pide a Emiliano armonías menos complejas en el piano y a mí me dice: Coge las escobillas y hazme como si fuera una marcha dentro del mismo compás. Y así -sin arreglo y sin papeles- estuvimos batallando desde las dos de la tarde hasta las nueve de la noche para hacer lo mejor posible la grabación. Inclusive, después del puente le agregamos el timbre de nuestra organeta con un sonido que acopla muy bien a la canción". A propósito, la única versión existente de Tonada para dos poemas de Rubén es la realizada en esta oportunidad, una obra muy lírica que avala la calidad y el buen gusto, y justifica la nostalgia por el Grupo de Experimentación Sonora. 

II
Perpetuar el hecho colectivo del fenómeno GES en la historia de la música cubana fue el aliento primordial que estimuló al guitarrista y compositor Pablo Menéndez para rescatar el material grabado por el grupo -en su mayoría en el estudio del ICAIC, de Prado- y plasmarlo con una hábil selección en la famosa serie discográfica de seis Largas Duración editados por la EGREM a mediados de los años 70.

Al escuchar estos discos se comprueba de inmediato lo atractivo del eclecticismo allí reunido. Piezas que sientan pautas en nuestra música instrumental como No tenemos derecho a esperar, Repentino y Danzón (de Eduardo Ramos, Pablo Menéndez y Sergio Vitier, respectivamente), se alternan con Yolanda, Para una imaginaria María del Carmen y Canción de la Nueva Escuela, antológicas composiciones de la cancionística contemporánea desde la primera vez que fueron interpretadas por Pablo, Noel y Silvio.

Esta diversidad estilística refleja la línea estética del Grupo de Experimentación Sonora, consolidada con profundas discusiones teóricas sobre los elementos esenciales de la música cubana, su interrelación con la música brasilera, la música electroacústica, el rock, el jazz y hasta el happening para confirmar el criterio expuesto por Pablo Menéndez de que el GES fue una realidad mucho más compleja que la "unión de cuatro gatos para tocar en un combo". 

Este colectivo representó una avanzada en contra de la canción ligera alienante y la música folclorística al proyectar la canción de contenido social desde sus íntimos escenarios hasta los conciertos multitudinarios de la Nueva Trova, sin que ello implicara contradicción alguna con la rica herencia de la música bailable de nuestro pueblo; textos que, además, reflexionaban sobre las transformaciones de nuestra sociedad.

"Por aquellos tiempos -rememora Nicola- me decían que yo le pedía mucho a esa mujer; que quería una ultraterrena. Peor por suerte, hay gente así como dice la canción." Por otra parte, el GES también renueva la concepción de los arreglos al recurrir a estructuras musicales acordes con la complejidad formal de canciones como: "Vocación: Revolución", de Eduardo; la guajira-rock de Noel, 2Comienzo el día" o "Fusil contra fusil", este último el primer arreglo realizado por Silvio Rodríguez.

En esta búsqueda de nuestra propia identidad, el Grupo de Experimentación Sonora consideró imprescindible su acercamiento a la música brasilera, con la cual tenemos tantos puntos de contacto, aunque se conocía escasamente en Cuba. Por ello, cuando el Festival de Varadero 86, Gilberto Gil cantó a Pablito su pieza "Chiclet con banana", los integrantes del GES disfrutaron la materialización de un sueño de más de dos décadas.

Frente a los cuestionamientos de si el rock y el jazz eran expresiones de "la cultura imperialista", los jóvenes del GES desmitifican dichos géneros musicales con una mentalidad abierta a la creación en una atmósfera de respeto a su trabajo por parte del ICAIC. En este sentido, el origen californiano de Pablo Menéndez como miembro fundador del Grupo resultó un aporte de primera mano a la visión descolonizadora sobre la manipulación de las grandes transnacionales del disco, además de ofrecer un ángulo genuino de la música norteamericana. Si en instrumentales de Pablo a aprecia su admiración por el sello del guitarrista John McLaughlin y la pieza El rey de las flores recuerda, por la orquestación de Silvio, el lirismo de los Rolling Stones de esa época, no obstante el rock en el GES tiene un lenguaje nacional, logrado también en Porque somos y Un hombre se levanta, ambas interpretadas por Sara González, o en Éramos de Pablo Milanés. En cuanto al jazz, la presencia de Leonardo Acosta, un inveterado cultor del género, más la sólida formación de Vitier, le insuflan un desarrollo que se manifiesta en piezas como Contradanza, la primera composición del pianista Emiliano Salvador. Aquí la improvisación jazzística dialoga con la influencia de Manuel Saumell en un tono orgánico, cubanísimo.

Estas inquietudes se extienden a música de procedencia tan diversa como la vietnamita o la música clásica europea en el espíritu de fidelidad al postulado martiano de injértese nuestro tronco al mundo, pero las raíces han de ser cubanas. 

En diversas oportunidades se ha hecho referencia a la escasez de recursos técnicos del GES en el viejo estudio de Prado con sus grabadoras monoaurales. Cuéntese que para lograr un efecto de eco se tiraba un cable de 300 metros hasta el baño del otro piso y se recogía con el micrófono la reverberación del local, o se cantaba a través de un tubo con el objetivo de filtrar la voz, además de los centavos dentro de un pañuelo para que sonaran como un platillo. Pero el entusiasmo y una libertad creadora absoluta, así como el privilegio de tener un horario abierto de grabación con la participación de los excelentes operadores Jerónimo Labrada, Germinal Hernández Y Ricardo Istueta, suplieron con creces cualquier deficiencia de índole material.

III
"El Grupo de Experimentación Sonora es una experiencia única en la música cubana", ha reiterado con acierto el musicólogo Leonardo Acosta, uno de los fundadores de la agrupación. El reflejo más palpable de esta "experiencia única" lo encontramos en la cinematografía nacional de comienzos de la década del 70. La nueva escuela, No tenemos derecho a esperar, y el largometraje El hombre de Maisinicú, junto a los semanales noticieros ICAIC, están entre los diversos materiales que rechazan el hábito de utilizar la "música enlatada" en favor del sonido original del Grupo.

En este proceso, el realizador encarga la música a partir de un tema específico o motiva la inspiración del compositor por medio de las imágenes del filme. Tal relación propicia el surgimiento de la canción secuenciada, que se adapta estructuralmente a la dinámica del lenguaje cinematográfico; mientras, la música instrumental adquiere un mayor carácter de improvisación al grabarse fragmentos de realización como reserva para su posterior utilización.

Aunque este colectivo no tiene la obligación de dedicarse exclusivamente a las necesidades de la producción del ICAIC, el cine cubano del período comprendido entre 1972 y 1973 está marcado por la huella del GES, en opinión de Juan Márquez, director musical del Grupo. Sin embargo, ello no es óbice para que su música trascienda mucho más de lo que se esperaba.

A pesar de no estar concebida como una agrupación para ofrecer conciertos, aparecen por primera vez en público como Grupo de Experimentación Sonora en octubre de 1971, durante la presentación que comparten con la chilena Isabel Parra, en la Casa de las Américas. Así, a medida que su obra se da a conocer en lo fundamental por la pantalla grande, despierta el interés de los jóvenes, quienes presionan a favor de su difusión relativa por la radio. A partir de entonces sus conciertos son cada vez más concurridos. 

En este sentido, Juan Márquez recuerda la oportunidad en que tuvo que entrar por el fondo del actual cine Charles Chaplin debido a la gran cantidad de personas allí reunidas para asistir a los cinco conciertos de Cuba-Brasil -conformados por las piezas del repertorio habitual y versiones de canciones brasileras-que se efectuaron en septiembre de 1973. Otra actuación memorable para el Grupo fue la gira que realizaron por España a los pocos meses de la muerte del dictador Franco. Cada concierto se convirtió en un acto político en contra del fascismo. Canciones como "Girón", "La Victoria", interpretada por Sara González y "Canción por la unidad latinoamericana", a cargo de Pablo Milanés, provocaban exclamaciones de vivas a Fidel y a la Revolución, atmósfera recogida en el emotivo LD La Nueva Trova Cubana en Vivo.

Hacia 1978 la evolución profesional de los integrantes del colectivo origina múltiples inquietudes que cada cual desea canalizar a partir de sus propias perspectivas. El GES se disuelve entonces tras haber cumplido con su momento histórico. Al valorar la significación del GES, Silvio Rodríguez expresa: "Yo pienso que entre 1971 y 1972 el Grupo fue, sin lugar a dudas, la vanguardia de la música popular cubana desde todo punto de vista. Por sus arreglos, por su concepto de concebir el trabajo como un problema sonoro para alcanzar el sello propio. Antes que ningún otro fue el primero en trabajar la línea de la música cubana con la tímbrica moderna, con un sonido diferente comprometido con Cuba y Latinoamérica". "En realidad el GES -observa Pablo Menéndez- abre el camino para otros como Síntesis y Afrocuba que desarrollan estas líneas iniciadas por nosotros".

Esta explosión de calidad en el GES que a juicio de Noel Nicola fue "una época de oro en el aspecto creativo", coadyuva a la elevación del nivel de nuestra música popular en todas sus manifestaciones. En su condición de Director General de la agrupación, Leo Brower desmitifica la música culta al aplicar su técnica a la música popular y demostrar que ambas vertientes se complementan. Sirvan como ejemplo la pieza Granma, una compleja obra de creación colectiva que muestra el rigor alcanzado en el sexto y último disco de la serie del Grupo, editado por la EGREM en la década del 70. 

La exitosa trayectoria de los antiguos miembros del GES es una consecuencia lógica de la sólida formación de aquellos años. Todavía cuando termino alguna composición, me doy cuenta que suena al Grupo de Experimentación, reconoce Silvio. Por su parte, Pablo Milanés, junto a Eduardo Ramos, ha ido renovando paulatinamente el formato final del GES hasta lograr un código acorde al entorno de los 80. Emiliano Salvador, tras la disolución del Grupo, queda por un tiempo como el pianista de Pablo. Después formaría su propia agrupación y actualmente se desempeña como concertista con un merecido prestigio a nivel internacional. Otro tanto ocurre con un creador de la talla de Sergio Vitier y su grupo Oru, cultores de la música afrocubana; mientras que Pablo Menéndez prosigue con su Mezcla la integración de estilos del GES. Por su parte, Sara González ha encontrado en Guaicán un acoplado acompañante a cuyo repertorio ha incorporado clásicos del Grupo como "Girón", "La Victoria" y "Su nombre es pueblo". Otro de los fundadores del colectivo, Noel Nicola, realiza en estos momentos una abarcadora obra vinculada a Arte vivo; Leoginaldo Pimentel es el magnífico batería del grupo de Alejandro García (Virulo) y Carlos Averoff ha ratificado sus excelencias musicales con el LD Solamente con amor, Premio EGREM 1988. 

Dado el rango artístico de los ex integrantes del GES esperamos que en este XX Aniversario de su fundación se produzca el ansiado concierto de reunificación, de particular significado para las nuevas generaciones quienes no conocieron en directo esta constelación de nuestra música. 

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