PRESENTAN EN LA HABANA
LIBRO DE PRESO POLÍTICO CUBANO EN EEUU.
Antonio Guerrero, autor del poemario
Desde mi altura, es uno de los cinco cubanos
injustamente encarcelados en una prisión de Miami. Esta
semana se presentó en La Habana su libro, en una sobria
ceremonia a la que asistió Fidel y cuyo público estaba
integrado además por familiares de los presos
políticos y una representación de los exponentes más
importantes de la cultura cubana en la Isla.
UNAS
PALABRAS SOBRE DESDE MI ALTURA
Invitado a escribir a toda prisa estas palabras, mientras leía Desde mi altura dos antologías me vinieron de inmediato al recuerdo: Los poetas de la guerra (Nueva York, Patria, 1893), que prologó José Martí; y Poesía trunca (La Habana, Casa de las Américas, 1977), seleccionada y prologada por Mario Benedetti: autores que, no por azar, son entrañablemente admirados (diría más: asumidos) por Antonio Guerrero. Es verdad que este último no es un poeta de la guerra, sino de la paz; y que la suya, felizmente, no es poesía trunca. Pero sus textos están emparentados con muchos de los recogidos en aquellas antologías.
Cuando Martí comenta emocionado versos hechos en la manigua, "en los días en que los hombres firmaban las redondillas con su sangre", exclama: "Su literatura no estaba en lo que escribían, sino en lo que hacían. Rimaban mal a veces pero sólo pedantes y bribones se lo echarán en cara: porque morían bien." Y más adelante: "la poesía escrita es grado inferior de la virtud que la promueve", pues "el hombre es superior a la palabra." Benedetti, por su parte, aludiendo a los poetas que seleccionó, dijo: "Quizá unos fueran revolucionarios que, además, escribían versos, en tanto que otros eran poetas que, además, luchaban por la revolución. Aquí, empero, están todos juntos [...]." El tiempo nos dirá a cuál de estas categorías pertenece Antonio Guerrero. Él, con modestia, nos explica que el título de su libro se debe no sólo a que sus poemas fueron escritos en un duodécimo piso, "en total aislamiento, separado de todo lo que amo y de todo lo que deseo": se llama, dice, "desde mi altura, además, porque mi conocimiento de la poesía tiene un nivel escaso y limitado". Añadamos que ese duodécimo piso es el de una prisión, en la que ha sido encerrado, con enorme injusticia, Antonio. Su libro, para decirlo con las clásicas palabras cervantinas, "se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento". Y es desde el fondo de esa cárcel de donde salen estos versos transidos de amor, de solidaridad, de esperanza; allí es capaz de escribir: "casi increíble pero no estoy solo". Sabe que lo acompaña su pueblo, que él ha defendido en condiciones harto difíciles, heroicas.
Emitir juicios puramente literarios sobre este haz de poemas que desborda sensibilidad y valor sería cosa, para volver a las palabras martianas, de pedantes y bribones. En una situación límite, Guerrero canta a la vida, al porvenir donde aguarda "la victoria segura", a la compañera, a los padres y otros familiares. Porque me parece uno de los mejores poemas del libro, y porque veo en él un símbolo de la certidumbre del autor en la continuidad de su causa, concluiré citando un poema que escribió no hace mucho, el 30 de junio de este año:
TÚ ERES
A mi hijo
Tú eres mi mano,
si a lejanos amigos no puedo saludar.
Tú eres mi voz,
si en tribunas de ideas no puedo denunciar.
Tú eres mi risa,
si a la hora más pura no puedo consolar.
Tú eres mi sueño,
si llegado el momento no pudiera soñar.
ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR
La Habana, 18 de julio de 2001
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PRÓLOGO
He podido comprobar que lo que constituye la realidad en este planeta es más extraño que la ficción, pues lo que nos sucedió a Antonio y a mí, lo que invadió nuestra existencia en la madrugada sombría del 12 de septiembre de 1998, fue grotesco más allá de lo que jamás me hubiera podido imaginar.
No repasaré los detalles aquí, ahora. El autor de estos versos, amor y amigo mío, fue de manera brutal arrancado de mi lado, deshaciéndose así nuestra vida; y agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo encerraron en una cárcel federal de los Estados Unidos bajo cargos de "conspiración para espionaje" y de actuar a sabiendas como un "agente de un gobierno extranjero sin registrar". El gobierno extranjero referido es Cuba, país de la lengua y de los años de formación de Antonio. Hasta la fecha él sigue allí, pendiente de juicio. Y de manera persistente se declara inocente de estos cargos.
Como se ve claramente en estos escritos, Antonio es un hombre de paz, integridad y amor. Es, según todos los que lo han conocido, simpático y generoso, un hombre de verdad humilde, que nunca diría eso de sí mismo. Así es que sus textos hablarán por él. Las intenciones de Antonio son de servir. Y ofrece sus poemas, tal como lo expresa en su poema introductorio "si te sirven".
En cuanto a mí, emprendí el trabajo de traducir estos poemas de manera curiosa. Tenía solamente una comprensión rudimentaria del idioma español, sin embargo encontré sencilla esta tarea, como si fuera algo que me había sido destinado. Sentí la urgencia de saber, lo mejor que podía, qué eran esos regalos que casi diariamente recibía acompañando cartas y dibujos, y compuestos hábilmente en letra de molde, con el lápiz pequeñito sin goma de borrar que a uno le darían para apuntar los tantos de un juego de bolos o para llenar un boleto de lotería. Provista de un diccionario y un libro de conjugaciones de verbos, empecé a concebir traducciones que fueran poéticas en mi propia lengua inglesa. Aquí se entrega una selección.
El idioma del amor mutuo y el amor y el respeto por el lenguaje, me sirvieron para transmitir el poder y la música del corazón y del espíritu sinceros del autor de estos versos. Al hacerlo, ellos se convirtieron en míos y en algo que me mantenía unida a Antonio en el momento de ofrecérselos a ustedes.
No hay un instante, sentada aquí frente a la computadora, en que no tenga conciencia de la fragilidad de la libertad, del mito de la privacidad. Toda correspondencia que cruzamos entre nosotros fue revisada por investigadores que operan en un mundo clandestino buscando materiales comprometidos. Ellos encontraron solamente amor y verdad.
1 Después de escribir este prólogo, y luego de más de dos años de prisión, el autor de Desde mi altura fue enjuiciado en la corte federal de la ciudad de Miami, junto a otros cubanos con similares
acusaciones. A pesar de la falta de pruebas para justificar los graves cargos que se les imputan, y a pesar de las evidencias de que su misión tenía como único objetivo prevenir y proteger al pueblo de Cuba de los grupos terroristas cubanos que operan desde suelo norteamericano, obstaculizando así las relaciones entre los dos países, finalmente el jurado emitió un veredicto de culpabilidad. Y en este momento se encuentra pendiente la sentencia. Es por ello que ahora, más que nunca, es necesario que este libro vea la luz, para que el mundo pueda conocer los valores espirituales, profundamente éticos que motivan la vida y la obra de Antonio.
MARGARET LOUISE BECKER
10 de mayo de 2000
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NOTA DEL AUTOR
La poesía es simplemente inexplicable, llega, sucede. Por eso no será fácil expresar cómo surgieron los poemas escritos desde esta altura durante los últimos 16 meses de mi vida. Se dice que la materia de la poesía es la condición humana y su conciencia, que la poesía está hecha de impulsos. Sin lugar a dudas, el estímulo para estos impulsos han sido las circunstancias que me ha tocado vivir durante este tiempo, pero son impulsos formados por la dignidad, la verdad y el amor.
Desde mi altura, no sólo por haber escrito todos estos poemas en un duodécimo piso, no sólo por haberlos escrito dentro de un reducido espacio vital, y en total aislamiento, separado de todo lo que amo y de todo lo que deseo; sino "desde mi altura", además, porque mi conocimiento de la poesía tiene un nivel escaso y limitado.
Este libro sólo reúne una parte del total de los poemas escritos. Y están agrupados en cinco poemarios, que tradujo al inglés quien es la persona más indicada y mejor conocedora de sus motivaciones esenciales, mi inseparable Maggie. Su traducción confiere nueva vida a cada uno de estos poemas, que no son sólo míos sino nuestros.
Así:
SI TE SIRVEN
Aquí estoy arriesgando estos versos
valerosos, leales y risueños,
partos de los intrépidos sentidos,
conceptos engendrados por los sueños,
voces del alma, más que del talento,
que representan una llamarada,
testamentos, secuelas del momento,
tan sólo para el fin de una jornada.
Versos con esta sombra de nostalgia,
con este arraigo nómada y activo,
con esta ausencia sin ella, ni ruidos,
con todo este coraje y esta magia,
con todo este privilegio vivo,
con más amor que libertad nacidos.
Tómalos si te sirven,
para cruzar el mar
o algún abismo.
Guárdalos, si tú quieres,
en el centro de ti mismo.
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POEMAS
ODA AL MAESTRO
En tus versos crecí, con alma pura;
De niño te adoré, como a un padre;
A tu vigencia eterna mi corazón se abre
Con tu ejemplo de amor y de bravura.
Nunca habrás de morir y menos hoy
Que tu luz ilumina este camino,
Estás en cada paso del destino
Hacia donde con todo valor voy.
Podrá tener un monstruo en sus entrañas
Preso mi cuerpo, si en su vientre habito,
Pero mi pensamiento es libre, con el grito
De libertad que nace en tus montañas.
28 de enero de 1999
HERMANA
Hermana, pensando en ti camino
por un claro de amor. En medio
de este ser y estar, en este asedio
tú eres faro que alumbra mi destino.
Ausente de una voz, me llega el trino
consolador de tu sano remedio,
que calma el desamor y anula el tedio
de no poder andar por donde vino
la proa de mi barco abriendo muros.
Por ti, soy casi ayer, y en los maduros
frutos de la sembrada simpatía
saboreo tu néctar de ilusiones.
Por ti, de un mástil se alzan las razones
para ser lo que soy, y además, poesía.
27 de junio de 1999
EL BESO DE LA PATRIA
Hay cosas especiales en la vida
que nos hacen sentir gran emoción:
algún comienzo, alguna despedida,
un nuevo amigo, una dulce canción.
A veces escoger la preferida,
la deseada con más ilusión,
es difícil, pues en cierta medida
todas tocan profundo el corazón.
Pero si fuera yo seleccionado
a decidir en esta situación,
pensaría en lo que más he amado,
aquello que merece más amor
y te diría sin vacilación:
el beso de la patria es lo mejor.
27 de junio de 1999
CUATRO PAREDES
Cuatro paredes conforman el nido
donde nacen y nacen nuevos versos
cuatro paredes de un odio perverso
que no pueden frenar mi recorrido.
Cuatro paredes blancas que han querido
impedirme la luz y el universo
cuatro paredes que ya sin reverso
la fuerza del honor han demolido.
No importa el tiempo ni las condiciones,
no importa el frío ni el silencio crudo,
cuando se tienen firmes convicciones
no hay imposibles para el optimismo
y ante el chantaje obsceno, vil y rudo
aprendemos a dar más de uno mismo.
29 de septiembre de 1999
NO ESTOY SOLO
será buena
tan buena la jornada
que desde ya
mi soledad se espanta
MARIO BENEDETTI
Nada de esto es exceso de confianza,
casi increíble pero no estoy solo;
tengo manos que tienen otras manos,
la verdad que está siempre germinando.
Sobre todo si somos voz y lluvia,
si sabemos salvar la sangre amiga,
si podemos curarnos del espanto,
si amamos con amor y sin astucia
entonces será larga la jornada,
tan larga que la muerte no se apura
y los sueños son todos con cordura.
Será buena, tan buena la jornada,
que habremos inundado el futuro
y tendremos la victoria segura.
19 de octubre de 1999
CAUSA VALEDERA
qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
MARIO BENEDETTI
Haremos ver que somos un camino
atravesando sombras de los nuestros,
que somos una sierra y una estrella
con definidos rasgos y conceptos.
Haremos ver que somos invencibles,
que siempre saldrá el sol para el valiente
no importa que lo acechen, que lo encierren,
que le dejen la piel sin otras pieles.
Haremos ver que en las duras contiendas
de conciencia a poder y viceversa
nunca vacilará nuestra firmeza,
porque es el amor nuestra obra maestra
y hasta la muerte se llena de vida
cuando se tiene causa valedera.
8 de diciembre de 1999
DE ESTE AMOR
Déjame que te hable con mi sana memoria,
terca como la brisa, dócil como una flor.
Claro como un arroyo, turbio como una ola,
déjame que te cuente esta historia de amor.
Ella me dio sus manos, su silencio más fino,
su más irresistible y lánguida mirada.
Yo le di mi lenguaje, mi baile, una sonrisa,
una canción, un árbol, todo fue casi nada.
Ella vino despacio, limpia, inmensa, desnuda
y me ofreció su vientre de tierra lisa y pura.
Yo le mojé los labios con un ansia de lluvia
y le sembré raíces en toda su cintura.
Ella curó mis llagas, yo la cubrí de cielos.
Ella descubrió el alba, yo anduve sin remedio.
Ella fue la culpable de este amor sin reverso
y estos son de su ayer mis más recientes versos.
23 de enero de 2000
SOY UN HOMBRE
Soy un espía dicen
soy un hombre sencillo
dedicado a su vida
a servir y a crear.
Soy un espía dicen
soy un hombre modesto
que no ostenta vivir
mejor que los demás.
Soy un espía dicen
soy un hombre discreto
que no tiene secretos
que no tiene maldad.
Soy un espía dicen
soy un hombre amigable
que no tiene enemigos
sí amigos de verdad.
Soy un espía dicen
soy un hombre buen padre
que le inculca a sus hijos
el amor la bondad.
Soy un espía dicen
soy un hombre buen hijo
que cuida con desvelo
el hogar maternal.
Soy un espía dicen
soy un hombre emotivo
romántico, leal
poeta ocasional.
Soy un espía dicen
soy un hombre sin miedo
seguro de mí mismo
tranquilo en su andar.
Soy un espía dicen
soy un hombre sin guerras
guerrero de apellido
pero lleno de paz.
Soy un espía dicen
soy un hombre inocente
prisionero valiente
al que quieren juzgar.
1 de enero de 2000
EN MI VERDAD
La razón es como un abrazo colosal,
que levanta a la justicia donde
no pueden alcanzarla las avaricias
de los hombres.
JOSÉ MARTÍ
¿Dónde está la razón? Se preguntaron.
Pero entre miedos y otras cosas indignas
se perdió la llave
y la razón quedó tras la puerta
y yo quedé encerrado al otro lado,
en este mundo que no es el que yo quiero.
Y aunque de pronto el cielo se cargó de sombras,
sepan los tan felices de su última ignominia,
que en mi osadía el terror no funciona,
que en mi honor la injusticia no trabaja,
que en mi virtud la avaricia no mella,
que en mi verdad la dignidad cohabita,
que en mi amor la alegría siempre llega.
9 de junio de 2001
Tu voz
A mi madre al escucharte en la entrevista
Apenas me sumerjo en el presente
Aparece tu voz de blanco tino.
Tu voz, que tanto sueña mi destino.
Tu voz, que nunca me ha tenido ausente.
Tu voz, la clara idea de tu mente.
Tu voz, la huella fiel de tu camino.
Tu voz, la realidad de lo divino.
Tu voz, la voz que abarca tanta gente.
Al escucharte se me llena el pecho de orgullo
De tu risa de hidalguía,
De paz, de humanidad y pureza.
Al escucharte afirmo que estoy hecho
De puro amor y pura valentía
Y que soy no más que tu naturaleza.
28 de Junio de 2001
PERDÓNAME*
Hace tres días que no puedo escribirte,
Y tú intranquilo volando, de rincón en rincón
Alegre en la mañana, nostálgico en la tarde,
Soñador en la noche.
Hace tres días, perdóname poema,
Me dejaron sin lápiz.
Junio 26 de 2001
* Escrito después que le quitaron sus pertenencias
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APÉNDICE
"La soledad es uno mismo"
Verso, o nos condenan juntos,
o nos salvamos los dos.
JOSÉ MARTÍ.
En varios de sus apuntes íntimos, Walt Whitman recomienda la expresión natural, liberada de artificios infecundos, ornamentales, como vía apropiada para una creación literaria que pretenda evitar el agotamiento y acercarse a lo esencial humano: ser natural. Y luego nos informa que el secreto para escribir poesía es entrar en contacto con la humanidad, saber qué está pensando la gente, retirarse hacia las fuentes más profundas de la vida.
Esa relación antigua, fecundante, entre humanidad, naturaleza y verdad, tan apreciada, cantada, y defendida por el gran poeta norteamericano, es la misma que nos propone nuestro poeta mayor, José Martí, como noción de profundidad para alcanzar el bien más preciado en la vida del hombre moderno: la libertad plena, y con ella, también, la poesía de la libertad, en tanto nuevo culto del hombre.
En su muy conocida crónica de 1887, "El poeta Walt Whitman," Martí ubica a sus lectores "delante del hombre desnudo, virginal, amoroso, sincero, potente-del hombre que camina, que ama, que pelea, que rema,-del hombre que, sin dejarse cegar por la desdicha, lee la promesa de final ventura en el equilibrio y la gracia del mundo..." Y luego contrapone esa imagen de pureza original y rebelde a la parálisis de miedo que ofrece una especie adocenada, conservadora, amedrentada, sumisa, "descolorida, encasacada, amuñecada".
Hacia esos derroteros mayores, sólidamente afincados en el devenir de la historia y la literatura americanas, me llevó la segunda lectura que hice de estos poemas, escritos por Antonio Guerrero en su mínimo espacio de una prisión de Miami, Fla: Porque un muro es un muro y tú lo sabes.
La primera vez que los leí, en cambio, muy de madrugada, me había dejado arrastrar por las ideas inmediatas que comunican los textos, para sentir en ellos la presencia cotidiana, emocional, de esos temas eternos de la poesía y la existencia humana: el amor, la soledad, la muerte, el tiempo, la guerra o la paz interior más plena. Escritos con un lenguaje sencillo, evocador, desnudo de todo afeite, asumí que Antonio no pretendía hacer con esos temas Gran Literatura, sino testimoniar en versos los días de un hombre situado en una circunstancia extrema, cuando se llega a ese momento en que la soledad es uno mismo.
El más reciente de estos textos fue firmado apenas el 30 de junio de 2001, el más antiguo data, creo, de los últimos meses de 1998. En conjunto, un período de tres largos años, muy agitados para este mundo que se globaliza, minuto a minuto, con impulsos electrónicos, capitales y botas de siete leguas, y que ve aparecer, en paralelo y sin centros aparentes, un intenso movimiento antiglobalización en numerosas zonas del planeta, pues el día nunca es pálido y sombrío; tres años, también, de experiencias y significados muy especiales para todos y cada uno de los cubanos que somos. Tres años, amigo lector, durante los cuales Antonio Guerrero ha estado prisionero en una cárcel de máxima seguridad, mayormente solo, con unos pocos libros, algunos mochitos de lápices y pedazos de papel que vienen y van, escribiendo versos: para ser lo que soy, y además, poesía.
Sin pretender novedad, así se escribe al regreso del límite, he dicho antes, en otra parte, por otra razón. Y Antonio estuvo, está, qué duda cabe, en una experiencia de vida que lo sitúa en la puerta corrediza del infierno y la gloria, en el borde delantero, en el límite. Él lo sabe y lo asume, se asume, plenamente, en cada uno de estos poemas, con una sinceridad que estremece: Yo, mendigo de versos, fiel abrigo/ escribo lo que soy sin formas raras, nos dice, a la manera expedita en que Martí preconiza, desde su altura humana y poética, ese credo fundador sobre "la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras".
Pero ya desde el mismo comienzo de su libro, Guerrero, que ha vivido y conoce el peso y los peligros de la soledad y no les teme, nos advierte, con humildad y destreza, que estamos entrando a un espacio de riesgo múltiple: Aquí estoy arriesgando estos versos, espacio en el cual la poesía funciona a un tiempo como asunción y como exorcismo de la cruda realidad y de los fantasmas de la memoria, no para buscar la salvación individual por la escritura: Canto por los que amo y lucho por ellos, sino como ofrecimiento y puente de comunicación con un mundo y unos seres queridos de los cuales el autor no acepta ser desplazado, en tanto siente que aún puede ofrecerles su servicio en la peligrosa aventura de vivir: Tómalos si te sirven,/ para cruzar el mar/ o algún abismo.
Esa vocación de servicio, esa entrega absoluta que no espera recompensa: Saber dar, sin recibir, de honda raíz martiana, transita todo el poemario, lo sustantiva, define su ética, y en varios de los textos iniciales, se vale directamente de las muy familiares formas de los Versos sencillos, memorizados desde la infancia casi por cualquier cubano, para expresar su decantado sentido de la solidaridad humana y su explícito renunciamiento a ser gratificado:
Como el agua, clara y pura,
Corre en su arroyo serena,
Ha de correr la ternura
Cuando aparece una pena.
Luego, la expresión literaria varía y se complejiza, paso a paso, a medida que se extiende el tiempo de estancia en la cárcel, un tiempo que el autor-prisionero sabe que nunca será breve: Largo ha de ser el camino, nos dice, tiempo en el cual la vida no se detiene y la obra continúa haciéndose. Nuevas lecturas complementan la memoria referencial del autor y aparecen en su escritura otras formas estróficas, que evolucionan rápidamente para llegar al clásico soneto y explorar sus posibilidades métricas:
Por donde pasó el viento, crudo y fuerte,
iré a buscar las hojas del camino
y agruparé sus sueños de tal suerte
que no puedan volar en torbellino.
Cantaré mis canciones al destino
y con mi voz haré temblar la muerte.
Ya hacia el momento final del libro, Guerrero rompe en varias ocasiones con las tradicionales estructuras rimadas: los sonetos sonidos, no para renunciar definitivamente a ellas, a su ritmo estimulante, sino para explorar nuevas formas de construcción del poema, que lo llevan a modificar algunas zonas de su discurso, hasta alcanzar el versolibrismo más auténtico y conversacional:
Hace tres días que no puedo escribirte,
Y tú intranquilo volando, de rincón en rincón
Alegre en la mañana, nostálgico en la tarde,
Soñador en la noche.
Hace tres días, perdóname poema
Me dejaron sin lápiz.
Estructurado en cinco partes, cada una de las cuales es en los papeles originales un libro completo, Desde mi altura contiene en total sesenta poemas. No estamos en presencia de un cuerpo textual escrito, pensado, para lectores especializados de poesía. Rotundamente no. Ni siquiera, pienso, de textos originalmente escritos para ser publicados en forma de libro. Estos cantos son hijos de la pasión, están redactados con la urgencia y la desnudez de lenguaje de un testimonio esencial, estremecedor, donde siempre la esencia es fuego y frío. Fueron escritos por alguien que, a la manera de los poetas de la guerra mambisa, cuyos versos imperfectos pero hermosos Martí no temió disfrutar, prologar y exaltar, conserva intactas en medio de la lucha su inocencia, su fuerza, su inteligencia, su pureza...
Y puede por ello proclamar, también en la página escrita, esa alegría por la vida que nunca lo abandona y su viva esperanza en que será real el sueño acariciado del retorno:
Regresaré y le diré a la vida
he vuelto para ser tu confidente.
EDEL MORALES,
poeta y vicepresidente del Instituto Cubano del Libro.
Miércoles 18 de julio
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