GRANDES MOMENTOS DE LEJANÍA
2da Parte
No
se pierda esta secuencia antológica en la filmografía
del guionista Jesús Díaz. Las pasiones de una madre
naturalizada que regresa hastiada de EE.UU:
arrepentimiento, duda, decepción, por un Nueva York
frío, sucio y ... grande.
Susana: Aleida, ¿tú me odias, verdad? Mira...mi mundo se destruyó completo. Yo no quería irme, necesitaba irme, pero Rey estaba en edad militar y no lo dejaban salir. ¿Por qué?
Aleida: Usted sabe. Usted sabe que había guerra en Viet Nam y que podían usarlo como mercenario.
Susana: ¿Pero yo qué tenía que ver con eso? Yo me tenía que ir, te juro que pensaba regresar cuando esto cambiara.
Aleida: Pero no cambió.
Susana: Yo he llamaba a Rey todas las navidades y todos los cumpleaños.
Aleida: Sí, y lo dejaba deprimido una semana.
Susana: Yo no sabía, ¿entiendes?
Aleida: No. Usted tenía que haberse quedado con su hijo. Aún si pensaba que esto era el infierno. Con más razón si pensaba que esto era el infierno.
Susana: Tú tienes que ayudarme. Tú eres la única persona que puede ayudarme a que él entienda.
Aleida: Lo que usted hizo no lo entiende nadie señora.
Reinaldo: ¡Ana! ¡Ana! ¡Ana, ¿qué te pasa? ¡Ana!
Ana: Mira: nuestra hija.
Reinaldo: Estás tan loca como siempre.
Ana: No Rey, estoy más loca que nunca.
Reinaldo: Sigues siendo una niña.
Ana: No, Rey, ya no. Perdóname, Rey. Pero han sido años duros. El frío de Nueva York esta... está dentro.
Reinaldo: Pero, ¿no te gusta?
Ana: Me gusta. Miami, donde vive tu madre, no lo soporto, pero Nueva York es...es grande y sucio...y a veces horrible, pero tiene magia. Lo que pasa es que yo...Hay un poema de una cubana, Casal...
...Pero Nueva York no fue la ciudad de infancia.
No está allí el rincón de mi primera caída,
Ni el silbido lacerante que marcaba las noches.
Por eso siempre permaneceré al margen,
Una extraña entre esas piedras,
Como ya, para siempre permaneceré extranjera
Aún, cuando regrese a la ciudad de la infancia.
Cargo esta marginalidad, inmune a todos los retornos,
Demasiado habanera para ser neoyorquina,
Demasiado neoyorquina para ser...
Reinaldo: Lindo poema.
Ana: No. Es horrible. Pero tú no puedes entender ese horror. Tú no lo has sufrido.
Reinaldo: No. Estoy en mi sitio.
Continuará...
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