UN
POETA QUE ABRE LAS CONSTELACIONES
El amigo
holguinero de Arenas, Delfín Prats, confiesa que
"son las lecciones de la poesía cubana las
que me han hecho comprender mi pertenencia a un
concierto espléndido de voces, sin que tenga
necesariamente que adherirme a una corriente o a
una figura en especial". Es el autor de Para
festejar el ascenso de Icaro, El esplendor y el
caos y Abrirse las constelaciones, poemarios
publicados en la Isla y aplaudidos por lectores
del más variado horizonte generacional...
Eugenio
Marrón | Holguín
"El oficio de
poeta se construye frente a los tremendos
obstáculos de la composición, es como una
partida de ajedrez que se juega frente al
lenguaje, donde uno se ve obligado a sacrificar no
pocas piezas, que pueden ser versos, estrofas,
poemas, que no llegan a abrirse paso hacia las
casillas del triunfo", confiesa Delfín Prats
y tal afirmación es definitoria de su obra, uno
de los espacios verbales más arriesgados en
plenitud de lecturas y en gozo de metáforas con
que cuenta la literatura cubana.
Autor de libros
como Para festejar el ascenso de Icaro, El
esplendor y el caos y Abrirse las
constelaciones, poemarios publicados en la
Isla y aplaudidos por lectores del más variado
horizonte generacional, alabados por la crítica y
muchos de sus textos convertidos ya en auténticos
mitos vivientes de la escritura, Delfín Prats
reside en la ciudad de Holguín, donde nació hace
poco más de medio siglo. Allí no sólo es
admirado y reverenciado por todos, sino que
también es habitual verle en recitales de
poesía, presentaciones de libros, conferencias y
programas de televisión. Los más jóvenes
encuentran en él a un mentor que sabe poner a
disposición de ellos su espléndido arsenal de
referencias y agudo leer, y el escritor no
escatima tiempo para el buen conversar.
"Me sería
totalmente imposible escribir un poema sin tener
el calor de la solidaridad humana, sin el apoyo
que siempre me han brindado mis amigos en Holguín
y en otros lugares de la isla, sin la certidumbre
de mi ciudad vista desde la Loma de la Cruz...
Tengo una fe inquebrantable en la literatura como
camino de perfección", advierte el autor de
poemas que para la exigencia crítica de Cintio
Vitier tienen "el traspaso de la energía
poética a un espacio mayor".
Para Delfín
Prats, el conocimiento del acervo literario de su
lengua es capital y hace énfasis en que
"estamos obligados a impregnarnos de la
poesía que nos legaron César Vallejo, Jorge Luis
Borges, Gastón Baquero, los grandes momentos de
García Lorca en Poeta en Nueva York..." Y
agrega que "ello no quiere decir en modo
alguno que un poeta en nuestra lengua no entre en
contacto con poetas de otras lenguas, pues resulta
fundamental conocer el simbolismo francés, las
elegías de Rilke, los textos de Eliot y la gran
poesía rusa que escribieron Ajmátova, Pasternak,
Tsvetaieva...".
Sin embargo,
afirma con énfasis que "son las lecciones de
la poesía cubana las que me han hecho comprender
mi pertenecía a un concierto espléndido de
voces, sin que tenga necesariamente que adherirme
a una corriente o a una figura en especial...
Aprovecho con el mismo amor a Lezama Lima y a
Nicolás Guillén. Leo toda nuestra tradición, y
me asomo con igual deslumbramiento a las páginas
del Espejo de Paciencia que a los poemas
que escriben los muchachos de hoy en Holguín y en
otros lugares de Cuba".
Lector
infatigable y sin concesiones también a la hora
de la novela, Delfín Prats puntualiza que
"en mi formación han sido capitales libros
como Paradiso, Pedro Páramo, El
maestro y Margarita, Memorias de Adriano, Gran Sertón: Veredas, El tambor de
hojalata, por citar algunos ejemplos que para
mí son emblemáticos en la creación
novelística, de la misma manera que me han
alimentado la música de Bach y las canciones de
María Teresa Vera, el cine de Bergman, Kurosawa,
Tarkovsky y Wajda...".
Nunca se ha
propuesto búsquedas a la fuerza en lo que se
refiere a la concepción formal de su obra, pues
considera que "en mi caso nunca hice un
aprendizaje de la forma a través de manuales de
retórica, fue algo que adquirí intuitivamente,
la belleza del lenguaje y la limpieza de la
expresión son cosas que me interesan mucho, y por
ello algunos de mis poemas son el resultado, no
pocas veces, hasta de años de trabajo... Además,
no imagino la escritura de un poema sin haber
experimentado en carne propia la grandeza del
paisaje, sin el mar, sin las montañas, sin los
ríos, sin haber visto a Cuba desde un avión, sin
una puesta de sol en el oriente de la
Isla..."
Enfrascado ahora
en un proyecto de traducción de algunos cantos de
la Divina Comedia, dando fe de su gran
admiración por Dante Alighieri, Delfín Prats es
contertulio habitual en los espaciosos salones de
la Biblioteca Provincial, en las oficinas de
Ediciones Holguín y en la Casa de la Unión de
Escritores, espacios todos de su ciudad natal
donde una y otra vez puede ser encontrado cada
día, presto siempre a la conversación y de modo
especial, en estos tiempos, sobre todo lo que
atañe a la lengua de Pavese, Quasimodo y
Ungaretti, su obsesión de estudio, los caminos
que llevan a un poeta que abre las constelaciones.