|
CARTA
ABIERTA AL PRESIDENTE
DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Luis
Tornés |
Director
The Miami Post
Honorable Sr. Presidente:
América está pasando por lo que quizás sea el momento más importante de
su historia. Durante la Primera y Segunda guerras mundiales los
proyectiles nunca tocaron suelo estadounidense. Sin embargo, con mucho
dolor vemos que lo que quizás sea un nuevo y doloroso conflicto bélico
mundial se ha iniciado por Norteamérica.
Ante el dolor provocado por estos terribles e injustificados ataques
terroristas contra víctimas inocentes en New York, Washington y
Pennsylvania, no es de extrañar que el pueblo norteamericano exija una
respuesta rápida. Sin embargo, los más importantes líderes mundiales,
incluyendo los aliados de Estados Unidos en Europa y el Medio Oriente
están llamando a la cautela para no caer en una venganza injustificada.
Hay que entender que el terrorismo no sólo está encumbrado entre
fundamentalistas musulmanes o de otras religiones o nacionalidades
alrededor del mundo. Como han revelado recientemente las agencias de
inteligencia del Gobierno, los terroristas también están dentro de este
país. Y no hablamos solamente de los terroristas que quieren hacer daño
a Estados Unidos en su propio territorio. Hablamos también de aquellos
terroristas locales que en busca de adelantar sus agendas privadas
utilizan pública e impunemente el territorio norteamericano para atacar
a un país vecino.
Un buen ejemplo de grupos terroristas locales que operan desde el
territorio de los Estados Unidos se encuentran en Miami, Florida. Por
muchos años Miami ha sido base de preparación y lanzamiento de atentados
terroristas contra el pueblo de Cuba y su Gobierno. Cuba, de acuerdo a
las autoridades militares y de inteligencia norteamericanas no
representa ningún tipo de amenaza para este país. Por tanto, es el
momento para que el Gobierno de los Estados Unidos actúe inmediatamente
para terminar con esta situación del terrorismo en Miami.
Los terroristas de Miami siempre han contado con el apoyo público o
privado de un grupo de inescrupulosos políticos, lobistas, comentaristas
radiales y dirigentes de organizaciones anticastristas que practican la
violencia, convirtiendo el conflicto entre La Habana y Washington en su
modo de vida por más de cuarenta años. Es bien conocido y molesta saber
que la mayoría de estos grupos reciben dinero de agencias del Gobierno
de Estados Unidos o de organizaciones privadas.
Desde hace más de cuatro décadas Miami es un santuario autorizado del
terrorismo de Estados Unidos hacia Cuba. Por sus calles transitan
libremente todo un grupo de individuos que nunca han negado su
participación o condenado, por ejemplo, el derribo en aguas del Mar
Caribe en 1976 de un avión comercial de Cubana de Aviación donde treinta
y tres de los pasajeros eran jóvenes deportistas. Una de los personajes
de quien se alega participó en este acto repugnante vive en Miami donde
ocasionalmente es invitado como panelista a programas en la radio
controlada por los cubanos.
Este hecho del derribo del avión de Cubana no es un acto aislado de
terrorismo. Tampoco es diferente a los crímenes del pasado 11 de
Septiembre. La historia de Miami está plagada de asesinatos tipo
ejecución, personas mutiladas por artefactos explosivos, se han
vandalizado comercios, se ha chantajeado a comerciantes e industriales,
se han hecho explotar bombas en residencias particulares. Adicionalmente
como parte de este terrorismo que incluye la censura se han silenciado
emisoras de radio y periodistas. Medios de prensa que en el pasado
resistieron un poco esta presión, como The Miami Herald, fueron
amenazados sus ejecutivos y sus máquinas de ventas de periódicos
vandalizadas.
La última Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá pudo haber sido un
preámbulo de la catástrofe del 11 de septiembre del 2001. Pero la
contrainteligencia de Cuba alertó al gobierno panameño sobre un acto
terrorista organizado por cubanos exiliados que consistía en hacer
detonar explosivos durante una conferencia del Presidente cubano Fidel
Castro en la Universidad Nacional. Cientos de estudiantes, mandatarios
internacionales, periodistas, todos inocentes, pudieron haber muerto
bajo los escombros. Como en el World Trade Center, como en el Pentágono.
A la cabeza de ese plan terrorista se encontraba el cubano exiliado Luis
Posadas Carriles, alias "Bambi", acusado también de ser el autor
material del atentado contra el avión de Cubana en 1976, por lo que fue
encausado y condenado a la cárcel en Venezuela de donde escapó antes de
terminar de cumplir su sentencia. Posada Carriles es una especie de
Osama Bin Laden fabricado en Estados Unidos: ex-agente de la CIA y
ex-colaborador del coronel Oliver North durante el bochornoso escándalo
Irán-Contras. Posada Carriles y sus cómplices, otros cubanos de Miami igualmente con
documentados antecedentes terroristas en las agencias de inteligencia
norteamericanas, se encuentran detenidos en Ciudad Panamá a la espera de
un posible proceso legal. Las emisoras de radio cubanas de Miami han
recaudado más de $400,000.00 en radiomaratones para contribuir a la
defensa legal en Panamá de estos "héroes" del anticastrismo. Estas
mismas emisoras de radio cubanas de Miami mantienen programas donde se
defiende y se promueve el terrorismo contra Cuba. Con dinero de grupos anticastristas de Miami se pagaron a terroristas de
El Salvador para que viajaran a Cuba y colocaran bombas en hoteles de La
Habana. Un turista italiano murió a consecuencia de estos ataques. Los
terroristas salvadoreños identificaron a cubanos residentes en Miami
como los "donantes" de los fondos para realizar estos miserables actos,
dirigidos por el propio Luis Posada Carriles quien reside en El
Salvador. Los salvadoreños fueron capturados en Cuba, condenados a
muerte y ahora se encuentran apelando la condena ante los tribunales.
Señor Presidente, el mundo se está acercando peligrosamente a una guerra
de impredecibles consecuencias. Durante su reciente discurso a la nación
y al mundo usted dijo que era el momento para que todas las naciones
cerraran filas en la lucha contra el terrorismo mundial. Por eso es
imprescindible que el Gobierno de Estados Unidos tenga como prioridad
limpiar su propia casa de grupos terroristas.
Estos grupos cubanos de Miami lo que persiguen es desestabilizar el área
del Caribe y provocar una conflagración militar entre Cuba y los Estados
Unidos. Como importante es llevar ante la justicia a los terroristas que
provocaron el crimen del 11 de septiembre, igualmente es importante que
la política de Estados Unidos hacia Cuba no sea influenciada por
los grupos terroristas cubanos de Miami.
Miami fue y sigue siendo anfitriona de una política de terrorismo hacia
Cuba. Es tiempo de terminar este época de terror. Es imperativo que esta
política obsoleta de confrontación entre Estados Unidos y Cuba sea
sustituida por una nueva relación basada en el respeto mutuo y la
cooperación. Esperamos que bajo su liderazgo se logre este objetivo.
|