La Jiribilla | EL GRAN ZOO                                                           
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER 

PUEBLO MOCHO 

CARTELERA 

BUSCADOR 

LIBRO DIGITAL 

•  GALERÍA 

•  LA MIRADA 

LA OPINIÓN 

LA CARICATURA 

LA CRÓNICA 
MEMORIAS 
EL CUENTO 
EN PROSCENIO 
LA FUENTE VIVA 
Otros enlaces 
Mapa del Sitio 
 


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

   


TELENOVELA IMPÚDICA
The Miami Herald

Siempre hay pícaros al acecho, "lazarillos" que pescan en río revuelto y Miami vuelve a demostrar que, en el deporte del pillaje, allí se reúnen los campeones olímpicos. 
Para trapichear cínicamente con el dolor ajeno e intentar sacar provecho público de una dolorosa contingencia humana, vuelve a ser noticia la Florida. Tal es el caso de Waldo Fernández quien demostró su calaña y colocó en ridículo a los medios de prensa que compraron su mercancía.
No sorprende que dichos medios hallan caído en el ardid del farsante Fernández. Son cómplices aquellos que por elevar un punto del rating o aumentar la circulación, engañan al público cada día. El inventario de mentiras de los canales locales de TV de Miami, su prensa escrita y radial supera las toneladas de escombros en Nueva York. 
Hemos seleccionado sólo fragmentos de dos artículos publicados por Liz Balmaseda, ganadora de un premio Pulitzer, prueba que el sensacionalismo a ultranza puede ser coronado con galardones.
.....
CAPITULO 1
Entre las víctimas del terrorismo descansa el hijo que él nunca conoció. 

Por Liz Balmaseda. Publicado el Jueves 20 de Septiembre en The Miami Herald 

(fragmentos) 

Hace cuatro meses, Waldo Fernández recibió una noticia inesperada, la cual cambiaría su vida. Conoció que tenía un hijo de 34 años. La semana pasada, días antes de que viajara a Nueva York para encontrarse por primera vez con el joven, recibió un reporte devastador. Su hijo murió durante el ataque terrorista en el World Trade Center. Todavía más increíble para él: la madre de su hijo también murió en el ataque. 
(...)
Sara Galloso, la madre de su hijo encontró a Waldo Fernández después de años de búsqueda. (...) No se veían desde que siendo novios en Cuba, la familia de ella abandonó el país. 

Obligada a mentir 

Tenía un hijo de él, le dijo Sara a Waldo. Se dio cuenta que estaba embarazada poco antes de dejar La Habana, pero su padre le obligó a que lo ocultara. Fernández conoció que su hijo era Eduardo Edmundo Raidel, un arquitecto que trabajaba en el piso 47 del World Trade Center. ``Él (Eduardo) parecía muy tímido cuando hablamos. Creo que no sabía si llamarme papi o señor. No hablamos mucho. Decidimos que teníamos miles de horas para hablar en el futuro". Fernández conoció que su hijo regresó de un viaje el 8 de Septiembre y fue al trabajo el próximo lunes. El resto de lo que sucedió, Waldo lo ha compuesto empatando correos electrónicos enviados por el hijo sobreviviente de la madre de Eduardo. (...) "Mi madre corrió al edifico buscando a Eduardo cuando el primer avión impactó el edificio. Lograron entrar al edificio cuando ocurrió la segunda explosión." De acuerdo con el correo electrónico, el esposo de Sara se comunicó por su teléfono celular con su hijo y le dijo que habían encontrado a Eduardo, pero debido al pánico Sara saltó por la ventana. En ese momento la comunicación se cortó. "El cadáver de Sara fue encontrado en la calle, destruido, y los de Eduardo y mi padre también aparecieron entre los escombros". Al menos podremos darle cristiana sepultura"- terminó escribiendo el hijo sobreviviente de Sara... Fernández, invitado por el hijo de Sara, planea visitar Nueva York. En lugar de horas de conversación con su hijo, revisará fotos familiares para conocerlo. 

CAPITULO 2 ( Diez días más tarde)
El cuento del lamento no suena verdadero
Por Liz Balmaseda The Miami Herald, Lunes 1 de Octubre del 2001 
(...) La historia (de Waldo) fue transmitida en la radio de Miami, en la televisión local y nacional y publicada por mí. Ya yo no creo en lo que dijo Waldo Fernández. Tratando de verificar su historia, cuando ciertas dudas emergieron, encontré huellas de discrepancias, antecedentes criminales y al final un sorprendente descubrimiento. 
(...) 
Entre los fallecidos o desaparecidos no hemos encontrado ninguna persona con los nombres que Waldo Fernández utilizó.
Hablé con el propietario del edificio donde supuestamente vivía Sara Galloso, y me dijeron que ninguno de sus vecinos murió en el ataque. La investigadora del Herald Elisabeth Donovan localizó un teléfono a nombre de Sara M. Gayoso en Queens. Hablé con ella: "Esta Sara es de Perú". Nada que ver. 
Revisando la lista de las víctimas encontré tres nombres similares. Antes de que pudiera verificar, recibí un correo electrónico de la supuesta familia diciendo que habían mentido a Waldo sobre la recuperación de los tres cadáveres. 
En ese momento visité a Waldo Fernández en su negocio, Marakka 2000, una compañía que vende películas y viejos discos cubanos. Chequeando los registros del sistema de corte y los informes policiales de Miami Dade, encontré que Fernández tiene dos antecedentes penales. En 1992, fue hallado culpable de ``copiar grabaciones" para obtener ganancias por la venta de copias falsas de video cassettes. En 1995, fue hallado culpable de gran estafa en tercer grado por robar videos de la cadena "Blockbuster" y hacer de ellos copias de contrabando.
(...)
Al final la periodista da unos detalles interminables, que no vamos a describir, de cómo descubrió que la supuesta dirección de correo electrónico de Sara Galloso era de un productor de TV, que muy probablemente sea el mismo Waldo Fernández.
Quizás, no pueda ofrecer esto como evidencia de que Waldo Fernández fabricó a su antigua novia, su hijo y sus muertes. Pero sí que ha entregado nombres falsos, un teléfono falso y demasiadas versiones de su historia para despertar esta soberbia que siento. En medio de la ola devastadora que produjo el horrendo ataque que mató a gente de verdad, con nombres reales e historias reales, no es suficiente presentar vacías alusiones para ganar fama local. Si Waldo Fernández tiene una onza de humanidad, debe presentar pruebas. Y si no lo hace, debe recogerse, no como famoso, pero sí como un patético mentiroso. 

(Traducción de La Jiribilla) 

......................................................................................................


PAGINA PRINCIPAL

DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR


TIENDA VIRTUAL
Todo de Cuba


© La Jiribilla. La Habana. 2001
Sitio auspiciado por el Periódico Juventud Rebelde
 IE-800X600