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UN MUSEO
PARA LA CENICIENTA
El ministro de
Cultura, Abel Prieto, inauguró en Pinar del Río un Museo de Arte Contemporáneo, que exhibe las mejores expresiones de
la plástica local y universal. Originales de Pedro Pablo Oliva, Montoto, Valderrama y Fausto Ramos, entre
los tesoros de la institución
Zenia Regalado|
Pinar
del Río
La inauguración en la noche del pasado miércoles del Museo de Arte Contemporáneo de Pinar del
Río es un hecho de significativa relevancia tanto para el acontecer de este territorio como para la cultura
cubana.
Ningún ojo avizor dejará de encontrar todo un
simbolismo en la apertura de este espacio, que se abre precisamente en la que otrora fuera llamada la
Cenicienta de Cuba.
Para muchos de los que dirigen el sector artístico en la provincia, forma parte de la continuación de la
obra cultural del país, que abrió cauces para el desarrollo más allá de la capital de la nación. Ello
ocurre, además, en un territorio cuyo movimiento plástico se encuentra a la vanguardia en el país, y en
el cual destacan figuras de talla internacional como Pedro Pablo Oliva, uno de los promotores de esta idea.
RAÍCES DE UN SUEÑO SATISFECHO
Jorge Luis Montesinos, director del museo, investigador y crítico de artes plásticas, precisó que
el nuevo espacio no recogerá solamente la obra de artistas pinareños, sino que prevé contactar con otros
museos del mundo y trascender el marco de la localidad, e incluir las más modernas corrientes.
No será un espacio cerrado, saldrá a la calle para
estar en correspondencia con el universo visual del hombre contemporáneo y se insertará en la realidad,
para poner en escena el patrimonio visual, explica.
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Así lo deja por sentado la primera pieza que se
encuentra el visitante, titulada Feromona y formada por las piernas de una mujer que desprenden un
agradable perfume.
Son 42 las obras de 41 artistas que hacen un recorrido en el tiempo hasta el presente, y que incluyen a
clásicos como Esteban Valderrama, el conocido academicista de principios del siglo XIX; una talla en
madera de Fausto Ramos, primer director de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de esta provincia,
fundada en 1946.
Ramos, a sus 90 años, es el único profesor fundador de
aquella escuela que aún vive. Él fue el primero que escribió de pintura en Pinar del Río y se desempeñó
como crítico de la revista del Comité Todos por Pinar,
agrupación que antes del triunfo revolucionario recaudaba fondos para acometer acciones en bien de la
comunidad.
En febrero de 1941 se había fundado la escuela de Matanzas. En esa misma década también surgió la de
Santiago de Cuba. Ellas, la academia vueltabajera, y San Alejandro fueron las primeras instituciones de su
tipo en el país.
Sobre todos esos hechos investigará el museo, pues de muchos de esos períodos no hay casi nada escrito, como
ocurre con la plástica pinareña del siglo XIX.
El director del museo tiene en preparación dos libros sobre artistas pinareños, entre ellos Fausto Ramos,
además de sacar a la luz interesantes datos de personalidades como José Álvarez Baragaño, importante
poeta y escritor vueltabajero, de cuya impronta como crítico de artes plásticas se conoce muy poco.
Una mirada al pasado y la búsqueda de lo más autóctono
de nuestras raíces culturales también están entre los
objetivos del Museo de Arte Contemporáneo inaugurado en la calle Martí, de la capital pinareña. Por ese
motivo ya preparan, para el 21 de noviembre, una conferencia sobre el
paisajismo en Pinar del Río, y
otra el 28 acerca del grabado.
LA PRIMERA EXPO
La exposición se inicia con la obra Penélope y el Pájaro
Verde, de Pedro Pablo Oliva; Payaso, de
Regueiro; La precariedad del equilibrio, de Arturo
Montoto; El ejercicio de tu única vida, de Ibrahim
Miranda; Solos, pero en la cúspide, de Silvio Martínez;
Una señora que nunca muestra el rostro, de
Juan García Miló; así como un paisaje realizado por Humberto Hernández, (El Negro).
Así se desarrolla la muestra hasta llegar a 42 obras, en un recorrido que une el ayer con el presente y en
el que no falta un monumental óleo del Valle de Viñales, de 148 x 305 centímetros del conocido
paisajista Tiburcio Lorenzo, el pintor de los flamboyanes encendidos, guajiro de nacimiento y de
alma que jamás pudo despegarse de sus árboles.
A coleccionar y preservar el patrimonio visual también se dedicará el museo, pues muchas obras se
deterioraban por no tener un espacio adecuado para ser conservadas, y aunque el actual aún es pequeño,
resulta un gran paso de avance.
Hubo artistas que donaron sus obras, y que hicieron algunas para la primera expo, como es el caso de
Arturo Montoto.
La nueva institución ya aparece en internet en una página web, con sus piezas y catálogo, y la
posibilidad de suscripción para los internautas que deseen cualquier otro tipo de información relacionada
con artes plásticas, lo cual será de gran interés, ya
que después de las playas y los casinos se encuentran los museos entre las opciones preferidas por los
turistas.
Será ésta una nueva forma de dar a conocer nuestros más auténticos valores culturales al mundo.
DE GALERÍA A MUSEO
La instalación fue financiada por el Gobierno en la provincia y la Casa Taller Pedro Pablo Oliva, y su
inversión civil ascendió a 11 000 dólares, además de
otros 12 000 que costó el montaje de la primera muestra.
Aunque la sala no es muy amplia (unos 13 metros de largo por unos siete de ancho), hasta el almacén de la
instalación está climatizado, algo muy necesario para la conservación. Posee además un equipo para el
control de la humedad.
A un costo de más de 8000 dólares se imprimió un catálogo con 52 páginas -sin antecedentes hasta ahora
en Cuba- con referencias a las artes plásticas desde el siglo XIX hasta hoy.
Un museo no vive sin fondos, y varios artistas han donado alrededor de siete piezas, entre ellos Fausto
Ramos, Luis Alberto Rodríguez, y Miguel Ángel Couret.
Los fondos del Museo Provincial de Historia también interactuarán con la recién nacida institución, que en
otro tiempo fue galería de arte y ahora ha sido remodelada.
Artistas de trascendencia- con obras en el museo
nacional- aparecen en esta primera Expo, entre ellos Eduardo Ponjuán y Aguedo Alonso.
Centros como la Escuela de arte y la Universidad
Hermanos Saíz, en la cual se cursa la carrera de
Licenciatura en Estudios Socio Culturales, también podrán nutrirse y aportar al Museo de Arte
Contemporáneo.
Una evidencia más de que en cualquier lugar de Cuba, se hace lo indecible para engrandecer el espíritu y
fortalecer nuestra identidad cultural.
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