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GLASNOST EN EL HERALD
Mientras El Nuevo Herald, víctima de un sempiterno síndrome panglossiano, continúa en la mayor parte de sus páginas empeñado en declarar
los años 50 como el mejor de los mundos posibles, o bautiza a la sindicalera reunión de unos cuantos traficantes de difamaciones como "La capital del libro", de vez en cuando, en alguna que otra línea de texto, da muestras de alentadores destellos de
transparencia.
El Herald acaba de realizar, otra vez, lo que podría catalogarse como una trascendental revelación periodística. El garganta profunda de esta ocasión fue el "profesor de humanidades jubilado e historiador", Luis Gómez y Amador, quien en un artículo titulado "Cuba en 1958: datos estadísticos" definió a Batista como "el presidente que más obras de beneficencia pública hizo en la historia presidencial cubana, según las estadísticas disponibles, dígase lo que se diga"; frase que es casi un eco de aquel: "Digan lo que digan, Batista fue un gran presidente", de otro cronista.
Sin dudas, El Herald tiene grandes posibilidades de alzarse con el Pulitzer por esta apertura sin precedentes que de continuar así terminará por desplegar en primera página un antiguo y "secreto" precepto de su política editorial: su incondicional admiración por el "General".
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