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Publicado el
lunes, 22 de febrero de 1999 en El Nuevo Herald
EL HIJO DE PINOCHÉ BUSCA EN
MIAMI RESPALDO PARA SU PADRE
Pinochet Hiriart se ha reunido
con empresarios y personalidades de la ciudad
Wilfredo
Cancio
Isla |
El Nuevo Herald
El difícil trance en que se
encuentra en Londres el general chileno Augusto
Pinochet, quien libra a los 83 años una batalla
legal en tierras extranjeras, trajo a su hijo a
Miami en busca de apoyo.
Augusto Pinochet Hiriart
agradeció el respaldo que Miami le ha ofrecido a
su padre en su forzada detención de cuatro meses
en Gran Bretaña.
''Él ha tenido siempre mucho
cariño por la gente de Miami y en estos meses lo
he tenido al tanto del fuerte respaldo que están
dando aquí en favor de su liberación'', afirmó
el hijo del expresidente y senador vitalicio en
una entrevista con El Nuevo Herald.
''Si es puesto en libertad y
estaría en condiciones de viajar, probablemente
decida venir a Miami'', adelantó.
Pinochet Hiriart, de 53 años,
explicó que se ha reunido con empresarios y
personalidades locales y que está preparando una
cena de recaudación de fondos en marzo próximo
para ayudar a sufragar el alto costo de la defensa
de su padre, quien se encuentra detenido en
Londres desde el pasado 16 de octubre.
''Este proceso ha significado un
desgaste económico enorme, pues somos personas
que vivimos de nuestro trabajo y nuestros
negocios, pero no tenemos fortuna'', dijo.
Aseguró que los gastos legales
ascienden a $100,000 semanales, y que cada abogado
defensor les cuesta $20,000 por semana. ''Todo
esto ha sido una conspiración de la izquierda
internacional, con gigantescos poderes financieros
detrás'', sostuvo Pinochet Hiriart.
Explicó que la Fundación
Pinochet liderea la búsqueda de recursos para
sufragar la defensa, pero que también ha habido
significativas contribuciones de empresarios y
amigos, algunos de ellos residentes en Estados
Unidos.
Un panel de siete jueces
británicos decidirá en fecha próxima si
Pinochet es extraditado a España, como requiere
la justicia española, o devuelto a Chile, como
exige ese país suramericano.
El hijo del general ha viajado
intensamente en las últimas semanas contactando a
personalidades y líderes de la comunidad
internacional.
''Seguiré en esta lucha, pues
no concibo otra opción que no sea la liberación
de mi padre'', enfatizó Pinochet Hiriart, un
hombre que imprime a sus palabras y gestos la
fuerza de un líder militar. Su carrera en el
ejército chileno se truncó en 1988 a causa de un
accidente, pero el primogénito del general sigue
en pie de lucha.
Pinochet Hiriart asume con
pasión la defensa de su padre. ''Claro que hubo
víctimas durante su gobierno, pero cómo no va a
haberlas en medio de un enfrentamiento en el que
los comunistas emplearon también los métodos del
terror'', aseveró.
En estos cuatro meses ha
visitado en varias ocasiones a su padre. ''Es un
hombre de capacidad enorme y espíritu indomable,
pero hay días que son deplorables para él'',
relató. ''Se sabe encerrado y obstaculizado, bajo
unas condiciones de seguridad extremas que no le
permiten salir siquiera al patio delantero de la
casa donde está''.
En Chile, comentó, la
detención de su padre ha tenido consecuencias
internas.
''Hay una situación política
diferente en el país, porque ha permitido ver la
cara de los políticos de la izquierda chilena,
que se decían renovados, y ha mostrado a los de
la derecha como débiles y faltos de capacidad de
mando'', indicó.
En cambio, expresó respeto
hacia la posición del presidente de Chile,
Eduardo Frei. ''El [Frei] tomó conciencia de que
se trataba de una violación de los derechos de
Chile, y está cumpliendo cabalmente su deber como
presidente de la república''.
Durante su estancia en Miami,
Pinochet Hiriart se ha reunido, entre otros, con
Luis Sabines, presidente de la Cámara de Comercio
Latina y con miembros de Latin Builders
Association.
''Mi padre siempre trató de
extenderle la mano a los cubanos amantes de la
libertad e incluso en los años setenta hubo gente
decidida a emprender una guerra frontal contra
[Fidel] Castro, pues contábamos con los medios y
la capacidad militar para llevarla a cabo, pero
estábamos atados a las decisiones de Estados
Unidos'', recordó.
Y añadió: ''Nosotros no
podíamos hacer nada sin la autorización de
Estados Unidos''.
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