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DEVOCIONES MEDIÁTICAS
NORTEAMERICANAS 
Y DESLEGITIMACIÓN 
DE LA IDENTIDAD RELIGIOSA


En los Estados Unidos no se descubrió el fundamentalismo a partir del Islam -como erróneamente creen muchos después del día 11 de septiembre último- sino más de un siglo atrás en los movimientos autóctonos de conversión.

Aurelio Alonso |
La Habana


Esta presentación forma parte de un estudio sobre la relación entre el espectro de reanimación de la espiritualidad religiosa y la hegemonía norteamericana en el esquema global de poder que domina el comienzo del nuevo siglo.
La espiritualidad humana, todas sus esferas, incluida la espiritualidad religiosa, y consecuentemente las formas institucionales en que se expresa, están sometidas a la presión del esquema global, con balances de costos para su identidad cuya magnitud se podría medir, en el caso de las religiones, en función inversa de sus grados de cohesión institucional.
Se ha constatado suficientemente que en las ultimas décadas ha predominado en el mundo, frente a la tendencia de secularización de la segunda mitad del siglo XIX, un espectro de revitalización de la espiritualidad religiosa.
Observamos, en el primer lugar, la coincidencia de las dinámicas de reanimación de la espiritualidad religiosa (a partir de los años sesenta-setenta) con la conformación de un nuevo escalón de concentración del capital, el de la transnacionalización; en segundo lugar, que no puede desvincularse este proceso de la pauperización de las condiciones de vida, ni de la crisis de los paradigmas de cambio social del siglo XX; en tercero, que en el plano global la revitalización no tiene lugar desde las religiones tradicionales, sino en configuraciones de nueva generación, a menudo con cargas apreciables de fundamentalismo, dentro de un espectro descentralizador, con marcados elementos de simetría con los rasgos dominantes del esquema global (privatización económica - descentralización institucional), y con identidades tributarias, desde la diversidad, a la noción de un "pensamiento único", una concepción del liberalismo sin fronteras.
Estos rasgos se nos muestran como orgánicos a la etapa del modo de producción capitalista que nos ha tocado vivir. Se constata a simple vista la naturaleza de su interconexión como en una tupida red, y no en forma de causas que converjan desde procedencias distintas y ajenas entre sí.
No considero que sea posible, por lo tanto, abordar un análisis del cambio religioso a nivel mundial al margen de la evolución del sistema hegemónico norteamericano, el cual ha protagonizado, después del fin del bipolarismo, un salto visible. En un primer momento, al parecer consumado en lo esencial, por la subalternación del antiguo bloque del Este como una nueva región periférica. El siguiente momento, hoy en pleno curso: el de la subalternación del primer mundo a la única superpotencia dominante. En otras palabras, que a partir del comienzo del siglo XXI la hegemonía no gravita solamente sobre las regiones periféricas con las que terminó el siglo XX.
Lo que cambia en Estados Unidos, también en el cuadro de las religiones, de la configuración institucional de las iglesias y organizaciones religiosas, del aprovechamiento mediático y del progreso tecnológico para reanimar la espiritualidad, para orientarla también, puede aportar elementos modélicos, en algunos casos, y en otros por lo menos claves indispensables para diseccionar el dispositivo hegemonizador.

El espectro del cambio religioso en Estados Unidos
Hacia mediados de los noventa numerosas publicaciones deban cuenta en Estados Unidos de las tendencias dominantes de un proceso de reanimación de la vida religiosa en términos de descentralización y de creatividad expresiva.
Se efectuaron encuestas por Gallup, Barna Research Group y otras agencias para diversas universidades, publicaciones y agencias gubernamentales. Aparecieron ensayos abordando el tema desde múltiples perspectivas en libros y revistas. No puedo abordar todos los aspectos del cambio, de modo que voy a limitarme a citar algunos resultados de investigaciones que fueron efectuadas entre 1996 y 1998.
De las 1600 denominaciones religiosas existentes en Estados Unidos al momento de estas encuestas, alrededor de 800 aparecen fundadas después de 1965. Y este conteo no refleja denominaciones que son creadas y desmanteladas continuamente; muchas no sobreviven institucionalmente sino solamente como ideas, dejan algún rastro, se reconforman, o simplemente se desvanecen.I Las encuestas arrojaron entre l967 y 1997 las siguientes variaciones porcentuales en cuanto a las iglesias o denominaciones más significativas:

Iglesia Episcopal -44
Iglesia Metodista -38
Iglesia Católica Romana -3
Convención Bautista del Sur +8
Mormones +96 
Testigos de Jehová +119
Asambleas de Dios +211
Iglesias de Dios en Cristo +863

Las dos últimas son las principales agrupaciones pentecostales. Obsérvese el desbalance entre las dinámicas de las religiones tradicionales y los movimientos de conversión de origen norteamericano. Téngase en cuenta además que aquí solo se alude a las agrupaciones religiosas más importantes, pero son innumerables las pequeñas denominaciones independientes que se congregan alrededor de un pastor con dotes carismáticas.
Esto nos indica que la nueva explosión de religiosidad se vincula menos con la restauración de tradiciones, con factores de identidad cultural, que con la expansión del mercado y la lógica de los dispositivos propagandísticos. Lo cual no bastaría para justificar, sin embargo, un cuestionamiento de legitimidad.
Otro dato que caracteriza esta tendencia es el de las llamadas "megaiglesias" (denominaciones que aglutinan a más de 2000 asistentes en un servicio eclesiástico), que eran 10 en 1970, un fenómeno novedoso para la época, y ascendieron a unas 400 en 1997. Se corresponde con el incremento del peso específico del sermón y el atractivo de las calidades carismáticas del predicador como líder religioso".II El predicador deviene una especie de agente de marketing: es portador de un anuncio que conecta a la denominación con su profeta.
La relación estrecha del nuevo cuadro de la institucionalidad religiosa con el impacto mediático nos la revela la constatación de que de 9 canales de TV religiosos en 1974, aumentaron a 257 en 1997, y de conjunto los programas religiosos pasaron del 1% al 16%. Un crecimiento análogo se observa en las emisiones radiales. El tema religioso en el cine ha girado de la época de ¿Quo Vadis?, El manto sagrado, Los diez mandamientos o Ben Hur, a un cine de filmes sobre cualidades sobrenaturales, videntes y revelaciones espiritas, como El sexto sentido y Los otros, sobre sectas satánicas, y otros temas más comunes en la religiosidad de hoy.
La televisión ha dado a la influencia del predicador un efecto multiplicador de movilización y atracción. No solo se trata de un asunto de alcance, sino que cambia su mismo sentido. Se establece una diferencia pastoral: no es comparable predicador en la pantalla al predicador en el culto directo con sus feligreses. Debiéramos quizás hablar hoy de la existencia de una devoción de pantalla, en la cual el pastor no se retroalimenta con la presencia física de su auditorio, y el auditorio escucha y sigue a su pastor sin la alternativa de la consulta espiritual cotidiana o relación tutelar alguna.
Lo que aparece en las pantallas y en las ondas radiales no suele expresar lo más auténtico de la religiosidad, sino una versión legitimada por la mercantilización y por la manipulación. Además, la existencia de canales religiosos en su totalidad, al igual que el desarrollo de la industria y mercado del vídeo religioso, posibilitan una saturación receptiva que tiende a nutrir las inclinaciones fundamentalistas.
Las iglesias tradicionales no están exentas de estos efectos: se podría decir lo mismo de las misas dominicales y otros actos de culto televisados. Algunos de los predicadores más cotizados pertenecen a denominaciones históricas. El propio Papa Juan Pablo II ha mostrado un talento especial para el uso de los medios.
La aparición del Santo Padre en la penúltima ventana del lado derecho del último piso del palacio Apostólico, al mediodía de los días festivos, para saludar a la muchedumbre y rezar el Ángelus, se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Roma.
No obstante el know how del aprovechamiento del desarrollo mediático, como las dinámicas de crecimiento, parecen monopolizarlo, en la práctica, religiones creadas en el propio suelo americano, desde el mormonismo, cuyos inicios se remontan al primer cuarto del siglo XIX, hasta las denominaciones que se proclaman dentro del movimiento conocido como New Age, nacido en California en los años 60 del siglo XX.
Los mormones son considerados hoy como la más exitosa de las religiones nacidas en Norteamérica, no solo por la membresía, sino también por el sentido de eficiencia económica incorporado a su institución. Llama la atención la curva de crecimiento de esta religión que en 1950 contaba con poco más de un millón de fieles, entonces exclusivamente en territorio norteamericano. En 1996 reportaba ya 9,7 millones de fieles: 4,8 en los Estados Unidos.
Sus líderes no son profesionales del culto, sino creyentes que han alcanzado éxito como profesionales o como hombres de negocios. La institución no se sostiene sobre donativos, sino sobre un impuesto proporcional a las ganancias de los adherentes. Combinan un alto sentido de lealtad a la organización con un pragmatismo marcado. Son posiblemente los primeros que conciben el éxito religioso como un éxito de capitalización en el mercado del mensaje espiritual.
El historiador Jean Shipps asegura que "si fuera una corporación estaría hacia el medio en la lista de las 500 mayores de la revista Fortune", y apunta también que "el FBI y la CIA han instituido planes de reclutamiento de mormones, atendiendo a su rectitud, en apariencia incorruptible".III
Los Testigos de Jehová, nacidos medio siglo después de los mormones, mantienen la referencia del año 1914 como punto de partida del fin del mundo, pero modificaron desde 1995, sin muchas aclaraciones, la predicción que fijaba la batalla del Armagedón y el comienzo del Reino de Dios para el año 2000.IV Su pastoral se asemeja más a una aplicación de las técnicas del marketing que a una simple acción de difusión del Evangelio.
El curso del siglo XX vio nacer temprano, también en territorio norteamericano, el formidable movimiento pentecostal, tan extendido hoy a lo largo y ancho del continente latinoamericano.V Y también muchos milenarismos y variantes mesiánicas inspiradas en la fe cristiana. Pero ha sido la última mitad del siglo que acaba de concluir que ha comenzado a vivir una oleada de proliferación denominacionalista prácticamente ilimitada.
Es común, al explicarse algunas de ellas, que se vislumbren los puntos de contacto con raíces mormónicas —como hace Vance Muse cuando describe a la Iglesia Luz de Cristo, pequeña comunidad de la New Age en Oklahoma: "en escala, Luz de Cristo no es comparable, por supuesto, con la iglesia mormona, pero es, como en esta fe, la creación de una persona carismática singular cuyas enseñanzas han llevado a la construcción de algo significativo y tangible".VI

Nueva Era (New Age) es un término que denota un movimiento que cuesta encasillar en caracterizaciones precisas: de "realidad social más bien amorfa" lo apostrofa Hildegard Van Hove VII, puesto que no encuadra en la tipología de un sistema de creencias. Alude a variables que pueden dar forma a un denominador común doctrinal y conductual que permite adscribir nuevas denominaciones, aggiornamientos de iglesias o en su seno, sectas con agudas distorsiones de orientación, sistemas terapéuticos de tradición ancestral, asimilación de valores de la espiritualidad oriental, patrones de conducta menos convencionales, o estilos de vida distintos. O muchas de estas cosas a la vez, o algo distinto. "Parece mezclar lo sagrado con lo profano, la religión con la economía de mercado, lo local con lo internacional, aspectos de un amplio movimiento social con un individualismo extremo".VIII
Es imposible obviar que bajo este concepto se identifican muchas comunidades religiosas independientes de nueva creación, y una espiritualidad en el sentido más general, una corriente cultural a cuya difusión ha contribuido decisivamente la explosión mediática.
No es posible omitir dentro del fundamentalismo y por oposición al espíritu de Nueva Era el extremo irracional de esta heterogeneidad religiosa, en el que se inscriben deformaciones verdaderamente patológicas del fundamentalismo norteamericano. En 1977 la secta del Templo Solar, liderada por su pastor, Jim Jones, protagonizó un suicidio colectivo de casi 1000 miembros con cianuro de potasio en un campamento en la selva guyanesa. Se abría así una nueva corriente dentro de los movimientos contemporáneos de conversión: la que podemos calificar como sectas destructivas.IX Lo más característico en ellas es el suicidio ritual, que va acompañado habitualmente de homicidio ritual, el sexo ritual y también el terrorismo ritual.
Se han realizado filmes inspirados en el trágico episodio de Waco, Texas, donde David Koersh hacía que los adherentes de su secta le entregaran, en gesto de devoción, a sus hijas adolescentes para prácticas sexuales de carácter ritual. Este profeta se autoinmoló con más de 80 seguidores, días después de un choque armado con el FBI, en su sede del Rancho Monte Carmelo en Waco. El escándalo dio lugar en medio del cerco tendido por los federales para efectuar la detención de los líderes. Pero investigaciones posteriores evidencian que se trató de un acto de suicidio-homicidio al interior de la comunidad, al verse sitiada.
No creo necesario extenderme en recordar otros casos recientes. Al margen del enjuiciamiento de este fenómeno desde otras perspectivas (ética, legal, política), debemos considerar la existencia de un dilema espiritual, que radicaría, a mi juicio, en el discernimiento entre religiosidad auténtica y religiosidad instrumentalizada.
Los índices de politización del fundamentalismo fuera y dentro de Estados Unidos dieron lugar a que en 1988 la American Academy of Arts and Sciences encomendara un estudio exhaustivo a un equipo que llegó a sumar 200 especialistas y se extendió por seis años. Culminó en una obra enciclopédica de cinco volúmenes publicada por la Universidad de Chicago.X Pero en los Estados Unidos no se descubrió el fundamentalismo a partir del Islam - como erróneamente creen muchos después del día 11 de septiembre último - sino más de un siglo atrás en los movimientos autóctonos de conversión.
La instrumentalización, en el caso de la religión, procede indistintamente del fanatismo, de la mercantilización o de los propósitos de hegemonización, se cruzan las causas, y siempre generan pérdidas de autenticidad y a veces también efectos de corrupción. Se produce una clara deslegitimación de la identidad religiosa bajo el efecto de instrumentalización.
Pero es imprescindible subrayar que nada de esto opaca la autenticidad de la devoción en sí misma.

La instrumentalización del hecho religioso con propósitos de hegemonía
En la historia reciente de la hegemonía norteamericana, la manipulación política de la espiritualidad religiosa tuvo su primera expresión institucional importante en el Instituto de Religión y Democracia, creado hace un cuarto de siglo, en coincidencia con la implantación del modelo neoliberal, y el auge en los medios políticos de Estados Unidos de una nueva derecha cristiana.XI Justamente cuando comenzaba también la revitalización relativista y descentralizada de la espiritualidad religiosa. Esta institución ha propiciado la formación de miles de misiones fundamentalistas en el mundo. El alcance de sus influencias no se limita ya al mundo periférico. Europa se ha convertido también en nuestros días en una "zona de misión" para los movimientos de conversión, y en esto ha influido mucho esa institución.
Los nuevos movimientos y los consorcios de la comunicación parecen enfrentar, con esta estrategia, a un enemigo común: la ideología del laicismo. Parece indicativo de esta nueva modalidad de asociación que algunos de los colaboradores más cercanos de Bill Gates pertenezcan a la ceintología, una de las nuevas agrupaciones religiosas nacidas bajo el signo New Age en los Estados Unidos, que hoy muestra incidencia en Europa. Una incidencia mínima (unos 5000 adherentes), pero focalizada hacia zonas de influencia. Hasta la firma Executive Software, miembro importante del imperio Microsoft, se reivindica cientóloga como institución.XII La cientología recibió en 1993 en Estados Unidos el estatuto pleno de religión con exoneración de impuestos. Lo cual indica los intereses políticos en el ejercicio de hegemonización.
Hoy los niveles de institucionalización muestran que nos encontramos en un escalón cualitativamente superior del ejercicio hegemónico norteamericano. Se han refinado los mecanismos y se han hecho más complicados y poderosos los engranajes de la hegemonía. En el año 1998 el Congreso de Estados Unidos votó la Ley de Apoyo de la Libertad Internacional (The International Religious Freedom Act), concebida en letra y espíritu para transgredir la soberanía nacional de los otros estados al arrogarse funciones en la determinación del cumplimiento de libertades religiosas y la facultad de ponderar y castigar violaciones. Estamos ante el vencedor de la Guerra Fría y los vencedores suelen ser poco escrupulosos hasta cuando intentan dar muestras de generosidad.
En la sección 402, esta Ley estipula que "A mas tardar el 1 de septiembre de cada año, el Presidente (de los Estados Unidos) revisará el status de la libertad religiosa en cada país extranjero para determinar si el gobierno de ese país se ha involucrado o ha tolerado violaciones particularmente severas de la libertad religiosa en ese país durante los 12 meses precedentes, o desde la fecha de la última revisión de ese país bajo este subepígrafe, cualquiera sea la extensión del período. El presidente designará cada país cuyo gobierno se haya involucrado en, o tolerado, violaciones descritas en este subepígrafe, como un país de preocupación ("concern") particular en cuanto a la libertad religiosa".XIII
Junto con la Ley del Congreso constituyó la Oficina para la Libertad Religiosa Internacional y la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), adscrita directamente a la Casa Blanca.
Los informes de estas comisiones muestran un interés marcado en buscar que se garantice - al amparo del reclamo de la libertad religiosa - mayores espacios a esta corriente, desde los mormones y los testigos de Jehová hasta la secta Moon, Greater Grace y la cientología, por citar algunas de las que contribuyen con sumas importantes a las campañas presidenciales.XIV En resumen en imponer desde Estados Unidos al mapa religioso del mundo un contorno que atenta contra las autoctonías ajenas, que deslegitima identidades y tradiciones, que desestima el significado de la laicización, y que se vale del aprovechamiento de las tecnologías de la comunicación social.
Sólo he querido asomarme al diagnóstico de una amenaza real, que no se reduce al fundamentalismo islámico, al Sikh o a otros de origen oriental, que gravita sobre la espiritualidad religiosa, y sobre toda la espiritualidad sujeta a los efectos de la manipulación mediática, en este siglo que tan dramáticamente ha comenzado.

i- Datos tomados de God Decentralized, número monográfico de The New York Times Magazine, diciembre 7 de 1997.

ii- Kenneth L. Woodward reporta en "Heard any good sermons lately?" la vitalidad de las estrellas del púlpito, en Newsweek, 4 de marzo de 1996.

iii- Los datos puntuales sobre el despliegue de la Iglesia de Jesucristo de los Santos del Ultimo Día (mormones) han sido tomados del artículo de David Van Biedma publicado en Time, 4 de agosto de 1997.

iv- Véase Kenneth Woodward, " Apocalypse Later", Newsweek, diciembre 18 de 1995.

v- Varios estudios dan cuenta desde fines de los años sesenta de este crecimiento en América Latina, entre los que se destacan El pentecostalismo en Brasil de Prudencio Damboirena, y el refugio de las masas de Christian Lalive Depinay.

vi- Véase God Decentralized, loc. cit.

vii -Introducción al número de Social Compass de junio de 1999, dedicado al tema.

viii - Ibidem.

ix - Los datos que cito los he tomado básicamente de Jorge Erdely, "De Guyana a Uganda: suicidios colectivos locales", en la Revista Académica para el estudio de las religiones, No III, 1999-2000, México, D.F.

x - Véase R. Scott Appleby, Religius Fundamentalisms and Global Conflict, publicado en Headine Series no. 301 de Foreign Policy Association, 1995.

xi - Véase Ana María Ezcurra, La ofensiva neoconservadora. Las Iglesias de U.S.A y la lucha ideológica hacia América Latina, IEPALA - MADRID, 1982. 

xii - Véase Bruno Fouchereau, "Les sectes, cheval de Troie des Etats Unis en Europe", Le Monde Diplomatique, No. 566, mayo del 2001.

xiii - Tomado de los extractos de la Ley publicados como anexo en el Report of the United States Commission on International Religious Freedom, May 1, 2001, U.S. Government Printing Office, Washington, D.C., mayo 2001.

xiv - Véase Bruno Fouchereau, loc. cit.



(Notas para una presentación en el Seminario REFLEXIÓN SOBRE LOS MEDIOS AUDIOVISUALES, DIVERSIDAD CULTURAL E IDENTIDAD ANTE EL RETO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS)

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