PLAZOS TRAICIONEROS
Si algo han aprendido bien algunos personajes en estos 42 años, a punto de culminar, es a hacer y deshacer maletas. En un inicio, víctimas del síndrome Platt, aquella enmienda que prescribía que los norteamericanos tenían derecho a inmiscuirse y a resolver los problemas de Cuba y, más tarde, de los augurios de profetas o hacedores de horóscopos, no faltará quien -en el 43 aniversario de la Revolución-, vuelva a desempacar camisetas y pijamas.
Sin dudas, esta vez, más que impulsados por la propaganda o por la estafa añeja y extemporánea de una minoría, dicha práctica será la consecuencia de algo ya devenido una suerte de ritual o hábito. Ya se sabe que el hombre, además de ser la única criatura que choca dos veces con la misma piedra, (aunque algunos aspirantes al Guinnes pueden llegar a hacerlo hasta 40 veces más), es también un animal de costumbres.
Mientras la isla celebra la llegada de un nuevo aniversario con la alegría de la cultura que la colmará de punta a cabo, los cada vez más exiguos maleteros de Miami perseveran en su inútil tarea mientras tararean aquella tonada de "Hazme la maleta que me voy pa'l campo", aunque ellos, en realidad, continúen sin ir a ninguna parte.

LA JIRIBILLA. 2001