RAUL
MARTÍNEZ
“Por
una necesidad muy íntima de comunicar algo, pero
primero a mí mismo. Es muy limitado y falso aquello de
que pinto para
que me comprendan las masas. Basta con que una
persona crea en ti; si no cambias de rumbo y te dedicas
a otra cosa. Quiero mostrar mis noblezas, lagunas,
fracasos, problemas existenciales. Digo que no me querían
de niño y quizás pintar fue una forma de buscar el
afecto.”
Considerado
una de las figuras más relevantes de la plástica
cubana contemporánea, Raúl Martínez (Ciego de Ávila,
1927-La Habana, 1995), tuvo una formación autodidacta,
y en los años 50 atrajo la atención de la crítica con
su obra. Bajo el impulso de la revolución, el artista
comienza a reflejar en sus trabajos la vida diaria de
los hombres, los héroes, sin ningún tipo de
convencionalismos, y aparece, hacia 1964, una importante
exposición: Homenajes.
Más
tarde vendría el acercamiento a una iconografía
social, en medio de la efervescencia movilizativa del
pueblo y las concentraciones, en la que el tema heroico,
los símbolos de la patria, se entremezclan con las
masas y los personajes de la vida cotidiana. Cuando sentí
que la Revolución
—expresó el artista— me había devuelto la dignidad
humana y que lo maravilloso no estaba dentro de mí,
sino en el paisaje de las calles, me entró el deseo de
expresarlo.