EL ENAMORADO DEL
"NORTE"
Carlos
Alberto Montaner | Madrid
Si el
antiamericanismo militante —¿militonto?— no fuera tan
superficial tal vez podría darse cuenta de que el
espectáculo de Florida, lejos de desacreditar a la
democracia americana, demuestra exactamente lo
contrario: la fortaleza de las instituciones, la primacía
del estado de derecho y la sujeción de los ciudadanos a
reglas conflictivas que los conducen ordenadamente a los
tribunales. No hay turbas en las calles con teas
incendiarias, no hay ruido de sables en los cuarteles,
no prevalece la sensación de un pucherazo electoral.
Sencillamente, existe una razonable discrepancia sobre cómo
contar ciertas boletas dudosas, algo crucial en unas
elecciones que se han decidido por un puñado de votos.
“En realidad el antiamericanismo se
sustenta sobre un elemento de irracionalidad más propio
del sicoanálisis que de la política. Hace muchos años
decidí abandonar América (SIC ) y trasladarme a España
porque Estados Unidos me parecía un país más bien
aburrido, y en el que, fuera de New York, Chicago o San
Francisco, no existía el tipo de vida urbana que me
resultaba más agradable tras haber pasado mi infancia y
adolescencia en La Habana. Nadie debe, pues, pensar que
me fascina el American-way-of-life. No es así: la
norteamericana es una sociedad, exactamente igual que
las demás, con virtudes y defectos, pero que ha
conseguido colocarse a la cabeza del planeta y ejercer
ese liderazgo con una mayor cuota de compasión y
benevolencia que las otras primeras potencias que la han
precedido.”
(En “El
antiamericanismo y las lecciones”, Madrid, Diciembre
3, 2000)
NOTABLES
NIVELES DE DESINFORMACION
...Sólo
un 30% de los congresistas y senadores se ha preocupado
de obtener pasaporte, mientras un 70% jamás ha viajado
al extranjero....
Es verdad que Estados Unidos es una nación tercamente
monolingüe, y tampoco es falso que ni la historia ni la
geografía son los puntos fuertes de la educación
norteamericana, pero no creo que los legisladores
alemanes, italianos, franceses o españoles tengan una
percepción de los asuntos internacionales mucho más
rica que la que se posee en Capitol Hill. Por el
contrario, las veces que he estado en contacto con los
parlamentarios norteamericanos incardinados en los comités
de relaciones exteriores, invariablemente he encontrado
unos niveles de información notablemente más altos que
entre sus colegas europeos.
Y hay varias razones para ello.
Es posible que el parlamentario yanqui no haya salido de
su país, que esté convencido de que Paramaribo es un
instrumento musical, o que confunda los Alpes con los
Andes o a los eslovenos con los eslovacos, pero tiene a
su servicio la biblioteca mejor dotada del planeta, un
poderoso staff de
asistentes que le busca y organiza la información, y
dispone de una serie de centros de investigación...”
Estados
Unidos impidió, en efecto, la reconquista de Hispanoamérica,
mantuvo su liderazgo hemisférico, pudo contribuir en la
Primera y Segunda guerras mundiales al triunfo de los
ideales democráticos, y —lo que es más importante—
consiguió vencer a la URSS en la "guerra fría",
...la historia les ha demostrado que, con todos sus
defectos, ingenuidades e ignorancias, la política
exterior de Estados Unidos ha resultado más firme y
coherente que las de las otras potencias modernas. El
siglo XX es testigo de esa melancólica afirmación.”
(En
Kissinger
y el provincianismo gringo.
Firma Press)
EL
GENIO ORGANIZADO
El
genio de los gringos donde se manifiesta con mayor
esplendor es en la organización. Organizan mejor que
nadie las fábricas, los centros de investigación, las
universidades, el tránsito, el ocio, incluso los
desastres. Es una sociedad dotada para la logística,
para el orden, para el manual de procedimiento. Es una
sociedad que puede proponerse llegar a la luna en diez años
y, en efecto, lograrlo, mientras a muchos nos cuesta
trabajo llegar a tiempo a la cena de las 9 de la noche.
Es ahí adonde hay que solicitar ayuda, pero no para que
esta institución norteamericana auxilie directamente a
nuestras naciones —no es para eso para lo que fue
creada ni para lo que recibe una notable dotación económica—,
sino para
"clonar'' ese prodigioso organismo y ponerlo
al servicio de toda América Latina. Probablemente
ninguno de nuestros países, solo, es capaz de
reproducir esta “agencia”, pero entre todos es una
tarea perfectamente razonable y al alcance de nuestro
vapuleado bolsillo. Washington, por su parte, no tardará
en descubrir las ventajas de este tipo de colaboración:
es infinitamente más barato contribuir a la creación
de una entidad supraestatal dedicada a estos fines que
comenzar de cero cada vez que la naturaleza nos da una
bofetada.
(En El mayor enemigo de América Latina. El Nuevo Herald/ Firmas Press, 2
de enero del 2000)
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Nro
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• GLORIA
EN LA "GLORIA" BATISTIANA
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