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LA
FRUTA PROHIBIDA
"Ya en Estados Unidos se está comenzando hablar también de rock cubano, de rap cubano, de la timba, de todos nuestros géneros, y se van a imponer en el mercado. Pienso que el panorama no es nada tétrico, para desgracia de quienes lo quisieran, es todo lo contrario."

Entrevista
con Julio Ballester, director de la EGREM, la mayor
disquera cubana.
Mario Jorge Muñoz
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La Habana
La comercialización de la música navega, inexorablemente, por las agitadas aguas del mercado. Nada se mueve ni se promueve sin el consentimiento de Don Dólar. La santificación de lo supuestamente “bueno” está en manos de cinco gurúes: Warner Music, Universal, Sony Music, BMG y EMI, compañías que dominan entre el 80 y el 90 por ciento del mercado musical a nivel internacional.
La música cubana es una de las tantas víctimas de tal concentración. Las trabas no surgieron ahora, son parte de la política impuesta por Estados Unidos desde hace más de 40 años a la Isla. De nada ha valido la indiscutible calidad y valor cultural de nuestros ritmos, convertidos en una de las tantas “frutas” cubanas prohibidas para el pueblo norteamericano.
Julio Ballester, director de la casa discográfica cubana Estudios de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), recuerda a La Jiribilla que “fueron muchos años en que la música cubana estuvo cerrada debido a que el mercado fundamental, Estados Unidos, y el bloqueo, no le permitían que se promocionará y se comercializara.
“Sin embargo —añade el empresario cubano—, hubo algunas grietas en ese cierre, a partir de algunas enmiendas en el caso de la cultura. Pero realmente es a partir del Buena Vista Social Club y su repercusión, sobre todo en Norteamérica, que se empiezan a ver nuevas posibilidades de que nuestra música penetre este mercado tan complejo, tan difícil.
“Sin lugar a dudas, la música cubana por su calidad, por no estar sometida a los rigores del mercado —hoy está de moda determinado género y las cinco multinacionales salen a la caza de productos de ese tipo—, lo cual deteriora no pocas veces el nivel de la creación, nos da una fortaleza que se alza a pesar de todas las complicaciones surgidas desde que nos enfrentamos a ese mercado, donde se manifiesta una rutina: el que triunfa en Estados Unidos es el que después triunfa en el resto del mercado internacional de la música.
“Esta fortaleza nos ha permitido que la participación de la música cubana en el mercado internacional hay ido creciendo en estos últimos años. Sucede, incluso, con diferentes géneros. Eso significa, indiscutiblemente, que el interés por la música cubana aumenta.
“Y si no existieran las restricciones del bloqueo que impiden hacer lo normal, es decir, que puedas presentar a un artista en tal lugar, en tal momento, porque hay interés de las grandes compañías, la participación de nuestra música en el mercado internacional sería mucho mayor.
“En Cuba han estado los presidentes de importantes cadenas televisivas que se dedican a la difusión de la música, como MTV, HBO... todas manifiestan su interés por el trabajo de nuestros artistas y músicos, pero luego deben enfrentar, junto a nosotros, todas las limitaciones que impone el bloqueo, las cuales hacen más difícil la comercialización de la música cubana en Estados Unidos.
—¿Cómo se manifiestan concretamente las restricciones del bloqueo?
— Los músicos cubanos que actúan en Estados Unidos, por ejemplo, no pueden cobrar, sólo reciben una especie de viático, una manutención para poder vivir durante los días que van a estar en ese país. Eso es una medida violatoria, incluso, de sus derechos. Que le impidan cobrar, con la justificación de que ese dinero va al Estado cubano.
“Entonces ves como llenan un estadio o un teatro, como ha sucedido con el Buena Vista Social Club, los Van Van, u otras presentaciones de agrupaciones y músicos cubanos. A estos espectáculos asisten 5 000 y hasta 10 000 personas, por las cuales se cobraron, por los que se pagaron impuestos a los Estados Unidos. Sin embargo, ese artista, no el Estado cubano, no recibe ningún dinero.
“Otro obstáculo es que no podemos trabajar con dólares norteamericanos. Y al no poder comercializar música o cualquier otro producto cultural en Estados Unidos con el dinero del país estamos limitados. Esto nos obliga a hacer cambios de moneda, algo complejo. Porque ningún empresario norteamericano está acostumbrado a pagar con otra moneda que no sea el dólar americano, que es la más fuerte en el mercado.
“También está el hecho de que planificas para determinada fecha la presentación de un artista, porque la campaña de promoción está prevista comenzarla en ese momento, y hasta último momento no sabemos si podremos cumplir con los planes. Todo depende de que otorguen la visa, algo que no es normal en el mundo. Y hasta última hora no sabemos cuándo el artista se va a poder presentar.
“Otro ejemplo: las restricciones para asistir a los eventos más importantes para la promoción de la música como son el Grammy o el Mercado Internacional del Disco y Ediciones Musicales (MIDEM), que se hace en Miami.
“En el caso de este último no sólo vetaron nuestra participación, sino que a nuestros músicos le dieron el visado en Cuba a las 5:00 pm del mismo día en que tenían que actuar a las 7:00 pm en Estados Unidos. Pensaron que no iban a ir, pero teníamos rentado un avión y nuestros músicos llegaron, aunque algo después. Esto obligó al evento a presentarlos otro día. Esto no sucede con artistas de otros países.
“El Grammy ha debido ser cambiado de ciudad por la hostilidad de alguna gente en Miami. Ahora se plantea que el evento regresará a esa ciudad y está la incógnita todavía acerca de la posible participación de los músicos cubanos.
“Es decir, las vías normales para la promoción de la música en el caso de Cuba están cerradas. Existe una pequeña grieta, la Enmienda Bergman, pero de todas formas debe enfrentarse a todas las restricciones que impiden después el flujo real y la comercialización de nuestra música en el país que cuenta con el 35 por ciento de ese mercado en el mundo.
— ¿Son muchos los artistas cubanos afectados por estas medidas?
— Creo que en mayor o menor medida todos han sido afectados. Porque están los que no han podido viajar a Estados Unidos a causa de la negativa de visa, pero también están los que han viajado y no han podido cobrar el verdadero valor de su trabajo, por lo que también han sido afectados. Alegan que no se puede pagar por la Ley de Comercio con el Enemigo, pero en estos casos son personas jurídicas a las que le son violadas sus derechos.
“También están las multinacionales interesadas en trabajar con nosotros, sin embargo toman distancia. Aunque exista alguna posibilidad de negociación, saben que después recibirán la llamada del Departamento de Estado o del Departamento del Tesoro para advertirles que no pueden negociar con empresas del Estado cubano.
“Eso provoca en ellos inseguridad por lo que no trabajan con la misma celeridad y deseos que la comercialización demanda, sobre todo en este mundo que es tan competitivo y en el que imperan cinco multinacionales. Y hay que entrar por alguna de estas cinco puertas para que la música se convierta en un hecho importante desde el punto de vista de promoción y comercial.
— Sin embargo, la música cubana ha pegado en el mercado europeo...
—En Europa tenemos mayor presencia, pero no es nuestro mercado natural. Tienes que partir de que fuiste a otro mercado porque te negaron otro. El mercado natural de la música cubana siempre fue América. El mercado europeo es importante, pero tiene otras características. Sin embargo, hoy en Francia es un acontecimiento la música cubana, en Alemania en gran medida, también en Italia, pero ha sido por necesidad y no porque lo tuviéramos previsto.
“Y es que al mercado estadounidense casi no podemos acceder y el de América Latina está deprimido. Según las informaciones ofrecidas por la Asociación Discográfica Mundial, el mercado argentino cayó en un 20 por ciento, está arruinado; el de Colombia bajó el año pasado el dos por ciento y ya venía cayendo por la propia crisis de inestabilidad del país; los mercados de Perú, Ecuador no existen; Venezuela también tiene una situación compleja.
“Entonces en estos países, que son parte de nuestro mercado natural, los productos de ocio desaparecen debido a las crisis; la gente tiene que comer primero. Pero además, el poco mercado existente está en manos de las mismas cinco multinacionales.
“Han desaparecido las industrias nacionales del disco en esos países. Hay que entrar al mercado a través de esas compañías. Y en el caso de Cuba están interesadas, saben que nuestra música puede aportarles como especie de un refrescamiento en medio de la actual saturación de determinados ritmos. Uno de los empresarios de estas grandes compañías me decía hace poco que hacen falta productos nuevos porque al no haberlos la gente no va a las tiendas. Están conscientes del problema, pero vuelven a chocar con las leyes del bloqueo.
“Además, hoy en día las ventas del disco han disminuido mucho a nivel internacional. Está la influencia de Internet, de donde la gente está “bajando” música sin pagar. Se ha creado cierta expectativa con las potencialidades de las nuevas tecnologías informáticas, lo que ha provocado que la gente deje de comprar discos y equipos de escucha. Algunos piensan que las tecnologías tradicionales van a desaparecer, lo cual no es cierto porque aún no están creados los mecanismos para que eso suceda. Y esta incertidumbre ha provocado también que muchas compañías discográficas retengan sus financiamientos para promoción, para reanimar el mercado.
— ¿Cuál es la situación en el caso específico del disco?
— Sucede algo similar, porque la venta del disco va asociada al plan de promoción de presentaciones del artista, a la campaña televisiva que reciba. Es decir, la gente compra lo que conoce. Y al casi impedir que el artista se presente en el mercado, en los programas de televisión... estas cerrando el futuro del disco.
Sin embargo, a pesar de esas barreras, es tanta la calidad de la música cubana que ha logrado cruzarlas. Tal es así que en cualquier publicación de música se habla de ella. Y esa situación especial se está dando, incluso, con ritmos como el rap, que ha llegado a nuestro país de Estados Unidos. Ya la gente comienza a hablar de hit-hot cubano.
“Recientemente estaba leyendo una de estas revistas en la que decía que en nuestro país los ritmos llegan, se arropan y se convierten en cubanos. No se da como en otros países, donde son copiados miméticamente. Tu escuchas a Orishas y sientes un ritmo cubano. Y llegas a pensar que eso se inventó en Cuba.
Después está el problema de la venta. ¿Dónde se venden los discos? Se venden también en cadenas multinacionales. Y cuando la persona que va a esas supertiendas decide comprar, entre millones de discos, busca algo que conozca.
Hay discos cubanos excelentes que al ser escuchados por entendidos enseguida muestran se preguntan el por qué de su falta de promoción. No entienden que obras de tanta calidad no se conozcan. Buena Vista Social Club tuvo una posibilidad sui generis de publicidad, pero casi siempre resulta imposible lograr una promoción normal de nuestros productos.
A algunos especialistas en música que nos han visitado les hemos dado a escuchar discos de los años 60’, 70’, 80’ y se quedan impresionados. Hay que partir de que Cuba es el país que más ritmos a producido en la música, está el son, el bolero, cha-cha-cha... reconocen que parte de las raíces del jazz latino salieron de Cuba.
“Por eso muchos empresarios extranjeros manifiestan su interés por trabajar con nosotros, reconocen el talento existente en el país, saben lo que hay, pero les cuesta trabajo por las restricciones que no son sólo legales, están también las presiones que no se ven y que en ocasiones son más difíciles de enfrentar.
— ¿Se refiere a alguna gente en Miami?
— Mira, hace unos días leí en Univisión.com una entrevista que le hicieron a los muchachos de Orishas, donde ellos decían que les daba pena cuando un músico para poder imponerse en el mercado tenía que hablar mal de su país. Y eso tampoco es normal, a ningún músico en el mundo le pasa.
Para desgracia de los que tuvieron o quisieron hablar mal de Cuba, en Miami hoy les está yendo mal, si se comparan con los que están con nosotros. Casi ninguno están en el circuito de Estados Unidos, mucho menos en el internacional.
“Hay veces en que escucho a Arturo Sandoval o a Paquito Rivera y siento pena, porque en lugar de dedicarse a hacer música, porque indiscutiblemente son excelentes músicos, se han puesto en la sintonía del mercado.
“Para ellos debe ser frustrante que Chucho Valdés, desde Cuba, este mejor ubicado en el circuito. Y es penoso que Sandoval se preste para hacer una película mediocre en la que se habla de la vida de Iraquere y no aparece Chucho Valdés, quien fue el creador del grupo.
“Sin embargo, Orishas, que son jóvenes, muy desenfadadamente dicen que les da pena ver a sus colegas decir cosas que no son verdad por un problema de mercadotecnía. Y da pena, porque algunos son talentos musicales.
—Tengo entendido que en medio de la tentación que significaron en un tiempo algunas compañías extranjeras para los músicos cubanos se está registrando un retorno a los sellos nacionales...
— Hubo una etapa en que había una sola compañía, fue antes de los 90’. Pienso que esto fue un error, no era bueno para los músicos cubanos que su trabajo dependiera únicamente de la efectividad de la EGREM. Sucedía algo parecido a lo que está sucediendo en el mundo de hoy: que todos los músicos dependan de cinco compañías es algo penoso, porque si se equivocan o deciden no interesarse en un género, están afectando a miles de artistas y a millones de personas que se verán privadas de esa música.
“En nuestro caso creo también determinado inmovilismo, estancamiento, falta de gestión.
“Después vino una etapa muy compleja, se legaliza la divisa y comenzaron a arribar unos cuantos aventureros, no eran empresas discográficas reales, sino buscavidas que preparaban un catálogo de música para luego vendérselo a una multinacional. Era gente que venía a especular, no a hacer un trabajo serio. Y en aquella etapa muchos artistas importantes nuestros se fueron con estas empresas. No todos eran aventureros, algunos trabajaron bien, pero muchos si lo eran.
“Las cosas han ido tomando su nivel, han mejorado los mecanismos de trabajo y ya hoy en día hay varias compañías cubanas, están EGREM, Bis Music, RTV Comercial. Estamos pensando que se deben crear más para que existan mayores posibilidades para los músicos, que nos obliguen a trabajar con mayor eficiencia y que haya determinada competencia, que también es bueno.
“Esto ha propiciado cierta reanimación y a la vez se ha logrado un mayor acercamiento a figuras jóvenes, que hoy en día ya están en el mercado internacional. Algunas de aquellas primeras compañías han quebrado o se han retirado del mercado. Y se evidencia el retorno de las figuras más importantes de la música cubana hacia nuestras compañías.
“Además, hay algo muy importante: en las empresas cubanas no se le roba a los artistas, no está el sentido de explotación. Los ingresos que generan las firmas disqueras cubanas luego se revierten en la cultura del país. Y eso le da seguridad a los músicos, se dan cuenta de que no existe el nivel de eficiencia de otras, pero si impera la honestidad, algo que no siempre está presente en el mercado discográfico internacional.
—¿En medio del tétrico panorama internacional que se nos presenta, existen posibilidades mayores para la promoción y comercialización de la música cubana?
— La música cubana se va a imponer y volverá a ocupar los planos que ocupó
siempre. Y es que al mercado internacional de la música le hace falta la música cubana. Lo demostró el Buena Vista..., Chucho Valdés, por ejemplo, que se ha insertado en un sector tan exclusivo del mercado de la música como es el jazz. Y no se puede hablar de ese género en el mundo sin mencionarlo.
“Acabo de regresar de Japón, mercado importante y con sus particularidades por las propias características y la idiosincrasia de su pueblo. Y en ese país ya la gente comienza a hablar de la música cubana, y quieren bailar como los cubanos, no como lo hacen otros latinos con la llamada salsa. Quieren aprender casino. Supe de japoneses que viajan a Cuba para recibir cursos de baile y de percusión cubana. Y repito: no hablan de salsa, sino de música cubana.
“Por otra parte, el público norteamericano se está cuestionando el por qué le está vedada nuestra cultura. Se preguntan por qué hasta ahora no habían podido conocer al Buena Vista Social Club, a Chucho Valdés... y esa presión puede ayudar a que las barreras dejen de existir.
Y ya en Estados Unidos se está comenzando hablar también de rock cubano, de rap cubano, de la timba, de todos nuestros géneros, y se van a imponer en el mercado. Pienso que el panorama no es nada tétrico, para desgracia de quienes lo quisieran, es todo lo contrario”.
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