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CUATRO JINETES SIN CABALLO

Lo cierto es que los argentinos recorren todavía las calles buscando a los culpables de la catástrofe que los ha sumido en la miseria y si supieran que los agentes de propaganda son los cuatro bichos, el cubano, el colombiano, y los dos peruanos, los colgarían del primer farol que encontraran en Buenos Aires. 

Luis Ortega |
Miami


Los cuatro jinetes que hace años iniciaron una cabalgata por toda la América Latina para promocionar el imperialismo, el neocolonialismo, las transnacionales, el Pentágono, la CIA, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la internacionalización, la privatización de la economía, la tesis del mercado, esos cuatro jinetes, repito, se han apeado de sus cabalgaduras y se han metido en una cueva para no ser fusilados por los hambreados pueblos de la América Latina… Casi no hace falta mencionar sus nombres. Los cuatro jinetes se llamaban, y se siguen llamando Mario Vargas Llosa, Alvarito Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner y Plinio Apuleyo Mendoza. Son los autores de varios libros en los cuales se cantan las ventajas enormes que van aparejadas con la sumisión a los Estados Unidos. Iniciaron la empresa con un libro acusando de idiota a todos los que no se sometieran a sus dictámenes. La campaña de propaganda de los cuatro jinetes, que de hecho eran los del Apocalipsis, debe haber costado muchos millones de dólares a las empresas norteamericanas y nadie puede estar seguro de las utilidades que recibieron los jinetes, pero deben haber sido cuantiosas. El primer libro con el que iniciaron la campaña se titulaba Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, con un prólogo encendido del viejo Vargas Llosa y firmado por los otros tres asistentes. Pero, además del libro, que se regaló a través de todo el continente, porque era de propaganda a favor de los Estados Unidos, y debe haber costado millones de dólares, los cuatro jinetes viajaron constantemente por toda la América Latina promocionando sus ideas, que no eran tales sino simplemente consignas. El ministro argentino de Carlos Menen, llamado Guido De Tella, que acaba de morir, en aquellos tiempos gloriosos del alabarderismo, proclamó públicamente que las relaciones de la Argentina con Estados Unidos tenían que ser carnales. Las consecuencias se acaban de comprobar. Argentina se ha arruinado… El país que más fielmente se ajustó a las políticas proclamadas por los cuatro jinetes se ha hundido en una catástrofe económica que no tiene precedentes… Los cuatro propagandistas de la economía de mercado, al servicio, probablemente, de las transnacionales, ahora salen diciendo que Argentina no siguió las pautas del mercado. Pero es inminente que la quiebra de Argentina se repita en otros países del continente. Argentina ha abierto la marcha… El más audaz de los cuatro jinetes, sin duda, fue el cubano Carlos Alberto Montaner, que un día, en la televisión argentina, declaró enfáticamente que el subdesarrollo es una enfermedad mental, citando las palabras del norteamericano Harrison… Ya sea una enfermedad mental o no, lo cierto es que los argentinos recorren todavía las calles buscando a los culpables de la catástrofe que los ha sumido en la miseria y si supieran que los agentes de propaganda son los cuatro bichos, el cubano, el colombiano, y los dos peruanos, los colgarían del primer farol que encontraran en Buenos Aires. Los tres o cuatro libros que publicaron los jinetes del desastre, probablemente financiados por empresas americanas, están todavía en las librerías y ya no pueden dar marcha atrás… El testimonio es inocultable. Yo diría que el que ha embarcado a los otros tres socios es el cubano Montaner, que es muy hábil en la búsqueda de negocios productivos y tiene una capacidad asombrosa para escribir artículos llenos de datos falsos, apoyando siempre sus tesis y sus negocios. Esa desenvoltura o desparpajo de Montaner ha enterrado a los Vargas Llosa y al pobrecito Plinio Apuleyo Mendoza.

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