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CON
UNA LATA Y UN PALO
En la patria del tango ahora solo se escucha una atronadora sinfonía de cazuelas. En la otrora refugio de emigrantes, los consulados de todas partes del mundo -desde México hasta Nueva Zelanda-, no dan abasto para atender las solicitudes de visa de los que prefieren abandonar el exitoso proyecto económico de Los Chicago Boys.
Mientras tanto, los políticos de turno, temerosos de que la rumba de metales de cocina acabe por silenciar sus promesas de última hora -por unos pocos días más de silencio en sus oficinas de la Casa Rosada- apelan a recursos tan insólitos como el de ofrecerse de acusadores de
Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.
Y aunque cierta propaganda, como en las películas de Hollywood, trate de explicar lo sucedido, exonerando de pecados al neoliberalismo e inculpando a los "malos", "unos cuantos políticos corruptos y ladrones",
no todos se tragan el cuento.
Por lo menos en lo referente a Cuba, así lo demuestra una reciente
encuesta realizada por CNN donde un 66 por ciento de los encuestados coincide con la posición de la isla. Respecto a las causas de las protestas antineoliberales, lo cierto es que la podredumbre es tanta que la conga de cazuelas puede acabar en un verdadero carnaval latinoamericano. |