|
Sarita Montiel:
"ESTOY EN CUBA POR AMOR"
La
vedette española, en exclusiva
para La Jiribilla, afirmó
que tiene muchos deseos de actuar para el pueblo cubano.
"He hecho muchas canciones
cubanas. Las tengo orquestadas
muy bien, con muchísimo gusto porque a mí me encanta la
música. He tenido un público que siempre
me ha seguido ya sea en el cine o en mis conciertos."
Paquita de
Armas Fonseca
| La Habana
Fotos:
Ismael
Almeida
Una
mano con las uñas perfectamente pintadas señala a Tony,
un joven cubano, mientras la voz de la española Sara
Montiel canta "aquel es el culpable" y sonríe, de ese
modo responde por qué está ahora en Cuba. La charla tuvo
como escenario la casona donde radica la Fundación del
Nuevo Cine Latinoamericano. Pero antes de llegar a ese
punto la más famosa cupletista ibérica conversó de su
gran pasión, el cine.
-En 1944, usted trabajó con Ladislao Vajda en el filme “Te
quiero para mí”. Luego hizo cine con otros
directores hasta que en 1971 la dirige Juan Antonio
Bardem en Varietés )qué le aportó cada director y
cuál o cuáles cintas le brindan más satisfacción?
—Pues
me aportaron lo que soy: ser Sarita Montiel. Hice
películas buenas, algunas regulares. He tenido un
público que siempre me ha seguido ya sea en el cine o en
mis conciertos. Cada película tiene un momento especial,
unas en que las pasé muy bien, otras muy mal. No
desprecio ninguna. Tuve criticas malas por películas muy
flojas de guión y decían que sólo se hacían para lucir a
Sarita Montiel en primeros planos. Pero tú no engañas al
público, cuando va a verte es por algo. He tenido
críticas en las que se ha dicho que sí, que como actriz
he estado bien pero que si se me quitaba la belleza no
había nada. Esto me restaba.
-Algunos críticos consideran que su mejor papel fue en
Varietés. ¿Usted qué piensa?
-
En realidad no tienen razón. Porque haya sido de Juan
Antonio Bardem, que es un buen director... pero da la
casualidad que Juan Antonio no es director de mujeres.
Es un director de contar una historia amplia. Él en la
película de Varietés hizo un remake de Cómicos,
pero claro la revistió. Cómicos era de los años
50, cuando las vedettes todavía viajaban con baúles de
ropa. Los que trabajaban de segunda viajaban en trenes
de mala muerte, comiendo en las estaciones sin poder
dormir. Todo eso hizo que Varietés fuera una de
las mejores películas de Bardem. En realidad, él se
definió como cineasta en Cómicos luego hizo otras
de su estilo, su manera de pensar, como él veía la
sociedad, me parece muy bien. Ahora sí, la escena más
bella de cama, como decimos en Europa, de sexo como
decís vosotros, es la de Juan Antonio cuando los
protagonistas hacen el amor desnudos, la censura nos
dejó hacerlo. Estábamos en el 72, Franco estaba a punto
de morirse y la censura no era tan fuerte como en otras
épocas. Antes hice una película con el director Mario
Camus: Esa mujer y yo me busqué al mejor escritor
de aquel momento que todavía no había escrito nada, pero
que era amigo mío. Me leyó unos versos que no había
publicado todavía. Nadie lo conocía, nadie en el sentido
intelectual. Y le dije: “Mira Antonio, tú me tienes que
hacer una historia para mí porque tú escribes
maravillosamente bien”. Era Antonio Gala que no existía
como Antonio Gala, existía como persona. Entonces yo,
modestamente, descubrí a este señor.
—¿Con qué director hubiera querido trabajar?
—Es una pregunta que me han hecho. En realidad cuando
llegas a un éxito tan grande como tuve, por suerte, en
El último cuplé, quedan pocos deseos
insatisfechos. El último cuplé lo hice con un
director muy bueno, Juan de Orduña, que dio películas
muy buenas al cine español como Locura de amor,
un éxito en los años 40. Es más, han hecho una versión
de Juana la Loca ahora y no ha llegado a tener el
éxito de la nuestra. El público no es nada tonto, es muy
inteligente y es el que sabe elegir. Cuando hay colas y
miles de gente van a ver una película, ¡algo tendrá! No
se les pone una pistola en el pecho para que vayan
¿Me
preguntabas de directores con los que hubiera querido
trabajar? Con un amigo, un loco de primerísima como yo,
Fellini, con ese sí. Le dije "Mira que me voy a quedar
con ganas de hacer cine contigo porque los dos
somos tan locos que tú puedes hacer una cosa buena
contigo y tu una buena conmigo".
—¿Por qué no filmaron nada?
—Por
los contratos. Vittorio de Sica me escribió un guión,
La bella de Cádiz, y mis productores no me la
dejaron hacer. A mí me tenían contratada por muchísimo
dinero y los productores decían: “tengo una Sara Montiel
para el 62, o el 65”. Eso hacía que me pagaran muchísimo
dinero y cuando había una posibilidad así, de hacer cine
en otro lugar... El dinero es tan malo que todos querían
llevarse el ciento por ciento. Estuve 16 años seguidos
trabajando en España con condiciones: yo aceptaba, o no,
al guión, al director, al coprotagonista y al fotógrafo.
Bueno, el dinero también. Ellos tenían así la exclusiva
conmigo, no yo con ellos.
—¿Cómo
llegó a Hollywood?
—Con
esta cara que Dios me dio. Yo estaba en México porque en
España no se hacía nada. En México hice Piel canela,
los exteriores fueron filmados aquí en La Habana.
Pasaron la película en Los Ángeles, me vieron unos
productores y dijeron: “(anda!”. Estaban buscando la
protagonista para Veracruz y la hice. Por esa me
contrataron para otras, creo que siete en total. Me fue
bien, me pagaron un dinerito muy bueno y en México
también, (eh!. Siendo española yo fui la Reina de
México. He sido adorada en ese país, me nacionalicé
mexicana en 1951 porque era muy joven y cada tres meses
tenía que renovar los papeles. Pues me hicieron
mexicana, lo sigo siendo legalmente, pero España nunca
se deshace de sus hijos: tú naces en España y sigues
siendo española aunque te nacionalices en el planeta
Marte.
—¿Por qué dejó de hacer cine hace más de 25 años?
—Porque se ha hecho un cine horroroso en España, y en
Italia. (Horroroso, la decadencia del cine europeo! Los
más grandes de Francia, de Italia se retiraron. Del 75
al 88, al 90 era un cine horroroso y yo me dije Antonia:
hasta aquí llegaste.
—¿A qué se debe este viaje a Cuba?
—(Ay,
hija mía!,)
dónde está? Allí esta el culpable, aquel señor. Claro,
que me trajo el amor, mujer. He venido a verlo a él, a
estar con su familia y con él aparte, a estar de nuevo
en esta Cuba que no se olvida tan fácilmente. A lo mejor
tú puedes olvidarla, pero (yo no!.
—Estuvo en el 58 en Cuba y aquí, por primera vez, hizo
televisión ¿qué piensa de ese medio?
—Hombre,
la televisión como medio te distrae. Para el artista
también, pero a mí me gusta mucho más el cine. La
televisión te da mucho que ver
¿y de actuar? Bueno, de
vez en vez actúo. Lo hago con números diferentes,
ballet, si canto tango me gusta que sea con un bailarín
que lo sepa bailar. He hecho muchas canciones cubanas.
Llevo tres canciones cubanas, las tengo orquestadas muy
bien, con muchísimo gusto porque a mí me encanta la
música y me encanta presentarme bien. Hasta ahora lo he
conseguido y lo estoy consiguiendo.
—Las revistas del corazón aseguran que usted es una
mujer que ha seducido a cuanto hombre se ha propuesto,
¿es así?
—No, no, no, perdona: yo tengo un libro que es mi
biografía que se llama Vivir es un placer donde
cuento desde que me salió el primer pelito aquí (se toca
la cabeza) y empecé a caminar hasta que muere mi marido
y estoy con mis hijos sola, durante diez años. Sí, he
conseguido y me han conseguido hombres muy importantes
para mí, que los he querido. He esta’o enamorada, pero
ellos también me han conseguido a mí, ¡porque
conseguirme a mi no es fácil!. Han tenido su encanto.
—Entonces, ¿usted es seductora y ha encontrado hombres
seductores?
—Pues sí: al César lo que es del César.
—¿Qué le ha reciprocado la vida por el rol de madre
adoptiva que asumió con tanta belleza?
—Con tanta belleza, no. Cuando tú quieres tener un hijo
y no puedes tenerlo... Yo he tenido once abortos. Sé lo
que es estar embarazada de cuatro meses y salírseme, de
cinco meses y perderlo, de ocho meses, que lo tengo
incinerado con la familia de Tony, mi primer marido, que
también se llamaba Tony. Me caí en una escalera. Tenía
27 años. A los 51 años fue la última vez que quedé
embarazada hasta los cuatro meses. Fue del 78 al 79. Me
llamaron desde Brasil porque me tenían un niño
para mí, porque yo donde iba dejaba mi cestita de
huevos, que llamamos en España. Dejaba cómo localizarme.
Estaba en San Juan de Puerto Rico, embarazada, con 51
años. Soy de una familia muy rara: tengo una prima que
su madre la tuvo con 62 años, otro primo cuando su madre
tenía 59, otra con 61, hermanas de mi madre. No es nada
raro entonces que yo a los 51 años, porque tenía hombre
y menstruación, quedara embarazada. Es lo normal, digo
yo, aunque tal vez estoy equivocada, pero no lo creo.
Entonces fui por mi hija. El momento más feliz de mi
vida fue cuando la recibí, le cortaron el cordón, la
bañé y le di el primer biberón. Se lo he hecho todo,
menos echarla por ahí. Mi hijo no, lo tuve a los dos
días de nacer, cuando la madre lo rechazó, me lo
llevaron a Palma de Mallorca. Mis hijos han sido y son
mi vida, porque por mis hijos bailo la conga de cogote.
Comprendo que yo soy una mujer viva, que me he podido
enamorar. En marzo del año pasado, el día de mi
cumpleaños, conocí a Tony y creo que sea el último
compañero, ¡porque ya la verdad... ya me paso!
—¿Existe alguna posibilidad de que trabaje en Cuba?
—Llevo
muy poquitos días aquí. La prensa ya me ha casado en La
Catedral de La Habana. Me han llamado mis amigas para
reprocharme que me hubiera casado sin avisarles. En toda
América y España han dicho que me casé. ¡Pienso casarme
pero no lo he hecho! ¿Mis planes? Te explico. Hago mucho
teatro, conciertos, con treinta y tantos profesores, con
cuatro chicas que me hacen los coros. Me presento bien.
Los contratos los firmo de un año para otro. Ya tienen
contratados los teatros principales en Barcelona, en
Sevilla, en Cádiz, este año más el que viene. Espero que
en dos años esto se resuelva porque no voy a estar así:
que Tony vaya a verme y yo venir por tres días, a nivel
de llamadas telefónicas. Nos casaremos y vendré un
poquito más aquí. Entonces puede ser que quedemos de
acuerdo, que me presente con mi orquesta, con mi
maestro, todo bien preparado, puede ser que sí. Porque
sí, tengo deseos de cantarle al pueblo de Cuba y si
quieren que sea ahora tenéis que mandar a buscar a mi
maestro. Sin él estoy perdida en la escena, él me salva.
Soy de un despiste total. Y vaya, que si canto aquí
tengo que hacerlo como lo hago en España y otros
lugares: con todas las condiciones.
|