La Jiribilla | DOSSIER                                                           
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER 

EL GRAN ZOO 

PUEBLO MOCHO 

CARTELERA 

BUSCADOR 

LIBRO DIGITAL 

•  GALERÍA 

LA OPINIÓN 

LA CARICATURA 

LA CRÓNICA 
MEMORIAS 
PÍO TAI  
EL CUENTO 
LA MIRADA
EN PROSCENIO 
LA FUENTE VIVA 
Otros enlaces 
Mapa del Sitio 


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR

¡BRINDEMOS POR LETRAS CUBANAS! 

Otorgarle al libro en sí mismo, a su facturación, un valor artístico ha sido el desvelo constante de esta editorial, lo cual además enriquece la experiencia estética de la lectura.


Rogelio Rodríguez Coronel |
La Habana


Para los más antiguos romanos -que creían que diez meses bastaban para concluir un ciclo- un día como hoy, 25, comenzaba el primer mes del año, llamado marzo en honor al guerrero Marte. Luego, en una de las reformas que se hicieron antes de nuestra era (en el siglo VII a.n.e.), al calendario se le agregaron dos meses y, a partir de entonces, Jano (de donde procede "ianuarius": enero) abre un nuevo año. Es decir, si los romanos no hubieran sido tan reformistas, y si Gregorio XIII y su calendario cristiano no hubieran existido, estaríamos celebrando esta tarde el inicio de un nuevo año solar.
Pero no por gusto los romanos pensaron en Jano, el dios bifronte de las puertas, del principio y del final del día, del término de una etapa y comienzo de otra. Dos caras que miran en direcciones temporalmente opuestas y que se suman en la deidad. Cuando Roma estaba en paz, las puertas del templo de Jano permanecían cerradas, pero si había guerra, estaban abiertas permanentemente para las invocaciones.
Siempre me han conmovido las concurrencias sapienciales de los pueblos. En la tradición afrocubana, en el complejo religioso de origen yoruba, Eleggua es una síntesis de Jano y Marte. La deidad de la Regla de Ocha es un guerrero que abre y cierra las puertas, los caminos, aparece en las encrucijadas. Niño y viejo a la vez, reúne en sí las edades y el tiempo; orisha de dos caras, mira hacia el pasado y avizora el porvenir.
Con la libertad que nos otorga venir de todas partes para fundar un mundo nuevo, invoco a Marte, Jano y a Eleggua, en este 25 de marzo, inicio de un nuevo año para la Editorial Letras Cubanas, para pasar sintética revista a una trayectoria de un cuarto de siglo (otro 25) y colaborar en el diseño de un nuevo horizonte.
La Editorial se fundó en 1977, tiempos de restauración, después de que en 1975 se celebrara el I Congreso del Partido Comunista de Cuba y se promulgara una nueva estrategia para el desarrollo cultural del país, fiel a aquellas Palabras a los Intelectuales cuando Fidel llamara a la responsabilidad gubernamental de crear y resguardar las condiciones para el mejor desempeño de la creación artística y literaria. Eran tiempos difíciles (¿y cuáles no lo han sido?), cuando una mentalidad conservadora y retardataria ponía frenos a la conquista plena de un espacio de realización social.
A Letras Cubanas se le otorgó la misión de publicar la obra de autores nacionales con la finalidad manifiesta de incentivar y promover la literatura cubana. Con este signo, la editorial se convirtió pronto en un centro de promoción del libro, de los escritores, a través de sus espacios y de una revista que publicó 1443 textos de diversos géneros; pero fue, sobre todo, la poesía quien reinó de forma absoluta: 922 poemas de autores cubanos aparecieron en esas páginas.
Curiosamente también la editorial privilegió la poesía. De 1943 títulos publicados en estos 25 años, 470 han sido de poesía, seguido por 404 de ensayo y 344 de novela. 
Es decir, el 64% de los textos publicados en la revista son de poesía, y el 24% de los libros publicados (clasificados en 17 géneros) son también de poesía, el mayor porciento, seguido por el 18% correspondiente a novela.
¿Puede alguna editorial de otra latitud exhibir estas proporciones? ¿Puede una empresa animada por el lucro y no por un servicio social otorgarle ese espacio a la poesía? Es más, ¿puede alguna editorial de este hemisferio publicar fundamentalmente a partir de criterios culturales y no económicos?
Ojalá podamos dar respuesta sin reservas a esta interrogante. En los últimos tiempos han surgido algunas emergencias que han distorsionado el cumplimiento de la misión que le fue dada a la editorial.
Una de las acechanzas que esperamos se pueda sortear del todo en un breve lapso es la adecuada comercialización del libro. No desconozco las urgencias económicas que afrontamos, y creo que el Instituto Cubano del Libro ha trazado una política sensata que le ha permitido sobrevivir el llamado "Período Especial" y recuperarse. Pero no está de más el alerta para que el libro de un autor cubano no quede enajenado de su destino natural.
Si tenemos en cuenta que del total de títulos publicados, 1335 estaban dirigidos al público en general y al de un nivel medio (o sea, el 69%), la satisfacción de esas necesidades se nublan por la comercialización en dólar de las tiradas. También, por supuesto, ello incide en las expectativas del propio escritor. Estoy seguro de que, más temprano que tarde, se logrará un "encuentro cercano de primera clase" del lector cubano con su propia literatura.
En otros órdenes, no han sido siempre primaverales (recordemos que la primavera comenzó hace tres o cuatro días) los 25 años que celebramos hoy. Han existido descuidos, sospechosos silencios, manuscritos que han dormido al arrullo del burócrata, del cobarde o del negligente, y también se ha soportado la inclemencia de los tiempos. Por ejemplo, el mayor número de títulos publicados, 121, fue en 1981, pero en 1992 sólo aparecieron 30 (de ellos 18 fueron de poesía y 8 de ensayo). Y ya en el 2001 la cifra total de títulos publicados fue 96, con lo que se evidencia una robusta recuperación. 
Por otra parte, desde 1977, la editorial ha cuidado la facturación de los volúmenes, el perfil de las colecciones, el diseño de los elementos paratextuales, aunque no siempre ha favorecido este empeño el proceso de impresión, lamentablemente demasiado ajeno de las manos editoriales. Otorgarle al libro en sí mismo, a su facturación, un valor artístico ha sido el desvelo constante de esta editorial, lo cual además enriquece la experiencia estética de la lectura. Por muchas ediciones memorables, por muchos diseños hay que brindar hoy, aunque sea metafóricamente.
Situados entonces en la encrucijada del tiempo que nos ofrece Eleggua, ¿qué podemos esperar en lo adelante? 
Esta nueva etapa del trabajo se abre con nuevas determinaciones. No puede perderse de vista que existe una verdadera red editorial en el país: en todas las capitales de provincia crecen editoriales que comienzan a satisfacer las necesidades expresivas y cognoscitivas del territorio. Estoy seguro de que uno de los objetivos del Ministerio de Cultura y del Instituto Cubano del Libro es estimular el adecuado desarrollo de estos dispositivos de difusión de la creación literaria y de la cultura.
Ante esta nueva coyuntura, la Editorial Letras Cubanas tiene que cuidar el cumplimiento de la misión otorgada tomando en cuenta un aspecto que es una demanda del trabajo cultural en todo el país: la jerarquización de los valores sobre la base de la calidad de la obra. Publicar en Letras Cubanas debe ser, tiene que ser, un reconocimiento en sí mismo a la calidad de la obra que se hace. Otra editorial publicará porque, a partir de un mínimo de calidad, se pertenece a una asociación gremial o por satisfacer una demanda territorial. En este concierto, Letras Cubanas -como institución cultural- tiene que erguirse para colaborar en el discernimiento global de los mayores valores de nuestro arte y literatura. 
No pretendo ser como Orula, a quien Eleggua le otorgó el don adivinatorio. Baste apuntar lo ya apuntado. 
Creo que tanto Jano como Eleggua son bifrontes, miran hacia el pasado y hacia el porvenir, porque uno no puede construirse sin el otro, porque lo cierto es que, como bien sabían los amautas, sólo tenemos delante el pasado, y hay que ver a través de él para vislumbrar lo que tenemos detrás, lo ignoto: el futuro.
Hoy, día 25 del mes de Marte, cuando iniciaban un nuevo año los más antiguos romanos, y Letras Cubanas cumple una etapa de su existencia y, como Jano y Eleggua, trata de revisar lo ya andado y lo por andar, brindemos por sus 25 años y por todos los que vendrán. ¡Que se cierren las puertas!

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2002
 IE-800X600