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EXACTAS COORDENADAS DE UN ARTE INDEFINIBLE
Por su enfoque genuinamente abarcador y desprejuiciado, el libro
Coordenadas del cine cubano 1 cumple la misión de justipreciar y clasificar el patrimonio fílmico de la Isla, desde la visión totalizadora y las valoraciones tal vez definitivas.
Joel del Rio |
La
Habana
Al rescate de esa posición de vanguardia que en la cultura cubana ha ostentado el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, la Cinemateca de Cuba, y en particular su director, Reynaldo González, acaban de presentar ante el público el libro
Coordenadas del cine cubano 1, primero de una serie de tres volúmenes con el firme y necesario propósito no solo de historiar, sino también de problematizar, y describir reflexivamente el complejo entramado que siempre ha sido nuestro cine. Y cuando digo siempre, significo que el volumen se opone con la firmeza de incontestables argumentos al demasiado prolongado prejuicio que tendía a ignorar todo lo realizado antes de 1959. Las próximas entregas del libro-revista se dedicarán, mayormente, a zonas menos estudiadas como la documentalística y los dibujos animados.
Toda la primera parte del libro, compilación de artículos y ensayos editados por el propio Reynaldo González, lleva el subtítulo de epígrafe de Pioneros: ingratitudes de un sueño, y reúne cuatro perspectivas bioanalíticas de quienes fundaron aquel primer cine cubano tan denostado después como folclorista y epidérmico. Se trata de trabajos tan pormenorizados y reveladores como Enrique Díaz Quesada, el padre de la cinematografía cubana; Ramón Peón, el Griffith cubano; Ernesto Caparrós, hombre orquesta del cine cubano o Molina y Alonso, ángel y demonio.
Después, en su parte central y más extensa, titulada Panoramas/Apreciaciones el libro acomete líneas generales, temáticas recurrentes, asuntos especiales como la historia en los largometrajes de ficción, las etapas temáticas atravesadas por nuestro séptimo arte, la relación del cine cubano con la música, con el teatro, con la literatura, los extranjeros que aquí trabajaron y el cine de ficción sumergido (es decir el creado en instancias alternativas al ICAIC).
Para concluir, en prolongado y sustancioso epílogo, aparecen monografías de nuestros principales cineastas, es decir, Tomás Gutiérrez Alea (visto por Ambrosio Fornet, Roberto Fernández Retamar, Reynaldo González, Mirtha Ibarra y Caridad Cumaná), Julio García Espinosa, Sara Gómez, Santiago Álvarez y Humberto Solás.
Por su enfoque genuinamente abarcador y desprejuiciado, Coordenadas del cine cubano 1 cumple la misión de justipreciar y clasificar el patrimonio fílmico de la Isla, y aunque "no pretende una visión totalizadora ni propone valoraciones definitivas", sí alcanza el disputado estatus de imprescindible para quienes pretendan acercarse a la cultura cinematográfica cubana desde la esencia y las generalidades.
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