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El CORRIMIENTO HACIA EL ROJO
(Palabras en la presentación del libro homónimo de Fernando Martínez Heredia)

Los ensayos contenidos en este libro nos aportan un refinado balance crítico de fortalezas y debilidades, de realizaciones y de desafíos, de comprensión profunda de la realidad cubana, pasada y presente, y de los escenarios que la han contextualizado y los que la contextualizan, de la razón misma irrenunciable de la resistencia, y de las incertidumbres que bordan nuestra complejísima realidad.


Aurelio Alonso |
La Habana


En realidad creo que soy la peor selección para presentar un libro porque mi vocación, como sabe todo el que me conoce, es más bien la de criticar. Pero como dijo Elbert Green Hubbard, "un amigo es quien lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere". Así que tampoco me sorprende que Fernando, que me quiere a pesar de conocerme bien, me haya pedido que comparta esta honrosa misión con Julio César Guanche. Además me da una gran satisfacción hacerlo.
El Corrimiento hacia el Rojo, editado por Letras Cubanas, es la segunda selección que ve la luz en los últimos tiempos de la ensayística de Fernando Martínez Heredia. Le precede En el horno de los noventa, que apareció hace casi tres años en Ediciones Barbarroja de Buenos Aires, y que tuve el gusto de reseñar para Casa de las Américas junto a otras dos obras publicadas en el mismo año: Resistencia y libertad de Cintio Vitier y Mirar a Cuba de Rafael Hernández. Estos dos últimos más al alcance de nuestros lectores por haber sido editados acá. El Corrimiento hacia el Rojo va a dar al autor la satisfacción inmensa de ver sus trabajos en manos del lector cubano en primera instancia. Lo destaco porque creo que la ensayística de Martínez Heredia, a pesar de ser copiosa, pocas veces se ha beneficiado en Cuba de la posibilidad de una difusión de estos alcances.
Integran la colección 18 títulos, representativos de más de tres décadas de producción intelectual, que fueron agrupados por Fernando en tres grupos: el primero, el debate sobre Cuba, la verdadera médula del conjunto, cinco ensayos que hacen cerca de la mitad del libro.
El segundo es, como el mismo lo llama, "una galería de personalidades", en la que el autor busca mostrarnos al "actor privilegiado de la historia". Lo hacen 10 artículos dedicados a Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), José Martí, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras, Raúl Roa, Leonardo Fernández Sánchez, Roque Dalton y Ernesto Guevara (el Che). Hombres a los que debemos en algo o en mucho lo que somos y lo que seremos.
Termina con tres temas del marxismo, con los cuales el lector va a percibir que regresa, de alguna manera, o que nunca ha salido de aquellos temas que dieron comienzo al libro: "Marx, revolucionario de hoy", "Octubre amplió los límites de lo posible" y "¿Manifiestos? ¿Comunistas?". Solamente este último artículo, dedicado al sesquicentenario del Manifiesto Comunista, y el que dio título al libro precedente, figuran también en El horno de los noventa.
Como ustedes han de suponer yo no tengo la menor intención de hacer un recuento, pero tampoco voy a dejar de detenerme en algunos títulos, por motivos distintos. Esta muestra recorre toda la vida intelectual de Fernando -que para mí significa también recorrer de cierta manera la mía- desde "¿Por qué Julio Antonio?", que fue su primera publicación. Al menos la primera desde que ingresamos juntos al Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana. Cuando nos hicimos filósofos, nos gusta decir a veces. Artículo de los que estrenó en su primer número al Caimán Barbudo, que tanto significó para nosotros en aquel, su primer año de vida.
Muestra igualmente lo que significaba desde entonces la Revolución del 30 para Fernando... y para toda una proyección del análisis de la realidad cubana. La selección de documentos, también debida a su mano, que integró el No. 39 de Pensamiento Crítico y que nunca he visto superada (dicho sea con honestidad, si es que peco con ello de inmodestia), apareció unos tres años después, cuando no nos imaginábamos lo poco que nos quedaba allí, reafirma esta convicción de Fernando. No en balde también están presentes en esta selección, no pueden faltar, Villena y Guiteras. El tiempo no me daría ahora para decir todo lo que me inspira este recorrido, y me horroriza el riesgo de aburrirles. Además, el libro no se los voy a contar yo sino que van descubrirlo realmente ustedes.
Diré solamente de estos trabajos sobre el 30, que me parece esencial el ensayo sobre Guiteras, bien caracterizado por Fernando como el "símbolo de la fundación de la moderna revolución de liberación en Cuba". Más extenso y minucioso que los otros, escrito en 1974, es también uno de los dos inéditos de la selección. El otro inédito, de 1971, se titula "Educación, cultura y revolución socialista" y fue escrito como ponencia para el 1er. Congreso de Educación y Cultura, que tuvo lugar en aquel año. Al lector le convendría saber que aquel Congreso, cuya memoria no podrá ser agradable por más que se le quiera vindicar una cara positiva, porque inició una época de prejuicios y censuras, tuvo lugar pocos meses después de las críticas a que fueran sometidos el Departamento de Filosofía y la revista Pensamiento Crítico.
Y que se debió a la integridad y la confianza de Miyar Barruecos, el último Rector de la Universidad Primada de Cuba (que sin perder el nombre sería tristemente recortada en tamaño, posibilidades y renombre pocos años después a cuenta de un supuesto imperativo estructural), la audacia de llevar al ya proscrito Martínez Heredia a dejar en claro en aquel auditorio de que suerte de intelectuales se hablaba en aquella crítica que no había sido pública pero que todo el mundo parecía conocer.
Me hizo feliz encontrar en la selección "La herencia de su ejemplo", el artículo de 1982 dedicado a homenajear la memoria de Roque Dalton, brillante poeta, intelectual dotado de lúcido pensamiento revolucionario, fina pluma coronada por un sentido agudísimo de la ironía. Y armado todo él en el espíritu inequívoco e ilimitado de la entrega sin condiciones a la causa de la justicia social y el socialismo. Alguien que dio la vida por el futuro de su país y de Nuestra América, más dolorosamente, porque no la perdió ante una bala de los militares que oprimían y desangraban a su pueblo, sino a manos de los recelos e incomprensiones, inmadurez, confusión y falta de escrúpulos de los que tenían que haber sido en realidad sus compañeros de armas. Como otras tragedias que no podrán ser olvidadas de la guerra revolucionaria en El Salvador. Roque no sólo entregó su vida sino que, junto a su leal compañera Aída Cañas, educó a sus hijos en ese espíritu de entrega. Y perdieron combatiendo a Roquito, el mayor, y el segundo fue también gravemente herido en la guerra. A veces pienso que a Roque no lo recordamos todo lo que se merece.
He dejado para el final de esta presentación la referencia a los ensayos que hacen el centro del Corrimiento hacia el rojo. Dedicados a Cuba, al socialismo, a las alternativas, a la ideología revolucionaria, al presente y al futuro. Confieso que cuando me dispuse a preparar estas líneas tenía la intención de ahorrarme la relectura de los títulos que ya conocía. Pero me alegro de no haberlo hecho así, para poder aseverar ante ustedes sin resquicio de duda, que los cuatro textos con los cuales comienza el libro, elaborados todos en la última década, expresan el más elevado grado de madurez intelectual. Nos aportan un refinado balance crítico de fortalezas y debilidades, de realizaciones y de desafíos, de comprensión profunda de la realidad cubana, pasada y presente, y de los escenarios que la han contextualizado y los que la contextualizan, de la razón misma irrenunciable de la resistencia, y de las incertidumbres que bordan nuestra complejísima realidad. Y por supuesto del marxismo como ideología.
No voy a ocultar, no tendría porqué hacerlo, el grado de mi identificación con ese estilo, con esa libertad, imprescindible a la militancia, que podría decirse que forjamos juntos -dentro de aquel grupo del cual fue siempre una de las voces más autorizadas- en una escuela de pensamiento, si no se entendiese demasiado pretencioso que fuese dicho así. Eso que es evidentemente mucho más importante que el dato puntual de estar o no de acuerdo con cada cosa que diga el otro.
En el ensayo "Izquierda y marxismo en Cuba", que forma parte del No. 3 de la revista Temas, de aquella importante y oportuna sesión monográfica en la que también tuve el privilegio de participar, he percibido mejor al leerlo de nuevo el extraordinario poder de síntesis que Fernando logra desplegar para dar una imagen tan precisa de una realidad tan compleja en tan limitadas líneas.
Permítanme citar unos pasajes que ilustran su penetración en esta problemática, que considero de suma importancia para un debate necesario tanto en nuestros estros días como el futuro:

"La rebelión, y no el marxismo, es el elemento que hay que buscar para saber si es o no, o dónde ha estado, la izquierda en el proceso histórico cubano. Después del triunfo de 1959 es que comienza a predominar el marxismo, dentro del nuevo orden de transición socialista que vive el país. La existencia del poder revolucionario replantea a fondo los términos de la cuestión, aunque no elimina el problema. Una cosa es utilizar el marxismo en el conocimiento de los procesos históricos, y otra convertirlo en juez (y parte) de las valoraciones que hacemos en esos procesos de conocimiento"(…) "Los innumerables aportes, insuficiencias y problemas del marxismo como teoría deben ser objeto del debate y el conocimiento, y no de avales, exhortaciones, acusaciones o justificaciones"(…) "Advierto al menos que la concepción marxiana y los aportes y problemas de un siglo de historia intelectual del marxismo son tan diferentes de la corriente que con el apelativo de marxista-leninista ha sido dominante en Cuba después de 1971, que recuperar a Marx mismo y al marxismo de Lenin y de tantos otros marxistas es parte indispensable de todo ejercicio intelectual sobre este tema" (…) "Un 'marxismo-leninismo' -trágico uso del nombre de uno de los más grandes luchadores por la libertad del siglo XX- dogmático, empobrecedor, dominante, autoritario, exclusivista, fue impuesto y difundido sistemáticamente, en el preciso momento en que crecía tan bruscamente el nivel de preparación de los niños y jóvenes cubanos que es difícil encontrar en el mundo un ejemplo igual de avance obtenido en el plazo de una generación" (…) "No tengo datos suficientes, pero mi impresión es que el viejo 'marxismo-leninismo' aun funciona, como una rueda cada vez más suelta, en unos casos desvaído y en otros ligeramente remozado y mezclado con ingredientes 'occidentales'."
En "La alternativa cubana", el ensayo con el que comienza el libro, leemos: "La conjunción muy prolongada en el tiempo del poder revolucionario y el espíritu libertario están en la base de la alternativa cubana. Comprender eso es imprescindible para todos los análisis que se hagan de los hechos económicos, políticos, ideológicos de la revolución, de las diversas dimensiones de lo social y lo individual, y también para comprender su estabilidad y permanencia" (…) "En los años sesenta Cuba y la URSS se alejaron cada vez más ideológica y políticamente, en le medida en que el socialismo cubano era más consecuente y profundo. La herejía cubana era un polo atractivo para los nuevos revolucionarios y las protestas populares en América Latina, conmovía en los países centrales del capitalismo y llagaba hasta África... Cuba hacía una propuesta socialista más humana y revolucionaria. La alternativa cubana alcanzó entonces su cenit".
No pretendo hacer todo el recorrido con el autor, sino solamente situarme con las citas en puntos de su ensayística aquí recogida. "Toda alternativa que pretenda ser viable... encontrará siempre obstáculos formidables en el material intelectual acumulado por su propio campo, tanto por forzosa adecuación previa a la hegemonía capitalista como por los modos como ha formulado hasta ahí su identidad y estrategias de resistencia". Nos recuerda que "Cuba es muy vulnerable en sus relaciones económicas internacionales" y que "el crecimiento de las desigualdades sociales ha sido una consecuencia de la situación y las medidas adoptadas...". Que "alrededor de la nueva situación se integran grupos privilegiados y en su entorno se van formando constelaciones sociales", y que "un efecto sumamente nocivo de esta realidad es que erosiona seriamente las motivaciones y los valores socialistas, generando un desarme ideológico desde la vida cotidiana...".
Desarme ideológico que se expresa en una ola de despolitización. Se plantea (en otro ensayo: "Notas sobre identidad y cultura en la Cuba actual") que "el auge religioso actual forma parte de la disminución de la politización de la vida" (…), y se pregunta: "¿llegará a ser la religión entre nosotros uno de los discursos públicos de lo privado? ¿encontrará fuerza en el predominio que posee del material 'espontáneo', diferente a la concientización". "La formación social cubana actual es transicional" concluye en "La alternativa cubana", y define los términos presentes, para terminar advirtiendo que "para un futuro no precisado es una grave interrogante si se podrá o no evitar... que la transición socialista vaya perdiendo lentamente su carácter dominante frente a la atracción de las relaciones capitalistas... y el régimen sea permeado y ganado para la integración al capitalismo mundial, con sus especificidades nacionales".
Es evidente que ante las exigencias implacables del tiempo, no he escogido para mis citas las fortalezas que afloran en todo el diagnóstico de "La alternativa cubana", sino el dramatismo de los deterioros, costos sociales, incertidumbre y riesgos de nuestro presente.
He sentido con mucha fuerza que este es un libro que nuestros universitarios, nuestros estudiantes, nuestra juventud de hoy se merece. Les deseo sinceramente una lectura una lectura muy provechosa.

Aurelio Alonso
Centro de Estudios sobre la Cultura Cubana Juan Marinello
25 de marzo del 2002

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