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BAJANDO POR CALLE DEL OBISPO
MEMORIA PUNTUAL DE LA CALLE MÁS HABANERA IMAGINABLE
 

IV
TRES HOMBRES CONVERSAN


Reinaldo Montero

Dicen que el negro de Gómez dijo, solo hagan uso del arma blanca, y los jinetes se agacharon, se quitaron los sombreros, y el ojo avizor, el acero desnudo…, Virgen Santa, no cuente como si fuera novela de periódicos, esta guerra cuesta cien soldados muertos por día. ,…y el caballo blanco del mulato Maceo, sirviendo de punto de mira en una de las alas, y el machete de El Demonio Gómez, de jalón en la otra. ¿De dónde saca tantos detalles? De los rumores, porque en esta Habana los periódicos siempre han mentido, pero los rumores, nunca. ¿Tiene algo en contra de los periódicos? Ni siquiera contra los periodista de alquiler, me parece bien que comenten lo que deban y puedan, sin argumentos, eligiendo adjetivos sabidos, sin exponer la menor de las dudas, evadiendo noticias incómodas, y nunca decir potaje de chícharo, sino Puré De San Germán, y jamás entrar en engorros, a no ser que sea vox populi, por eso las noticias importantes corren de boca en boca sin pasar por la vergüenza de la imprenta, sí, me gustan los periódicos de esta Habana, cuando uno aprende a leerlos, no engañan. Es usted un fanático de la ironía. Soy fanático de la cháchara, me encanta ser hablado por el lenguaje, ¿entiende lo que quiero decir? Sé descifrar las palabras claras que expresan ideas claras, así que no entiendo. La sencillez, como la shakespeariana, puede ser trágica y a la vez grotesca y a la vez una simple broma. ¿De qué está hablando? Hablo, no más, y hablando les decía que el negro Gómez llegó a Camagüey como Cristo a las puertas del templo…, No blasfeme. ,…dando fuete y más fuete…, Virgen Santa. ,…acabó con el comercio y el trabajo, dio candela por los cuatro costados, y cuando franceses, ingleses y hasta norteamericanos dueños de plantaciones se entrevistaron con El Demonio, los apostrofó de mala manera, porque él tenía que combatir a España en sus ejércitos y en sus industrias. Analfabeto, cree que Francia, Inglaterra y Norteamérica son provincias de España. No vale alegar que sean extranjeros, y más cuando carecemos de ciudadanía cubana ante las naciones de ustedes…, Hable más bajo. ,…así que cuando sus naciones cumplan con reconocernos, podrán exigir derechos, o llévense las plantaciones para su tierra. Eso es soberbia. Pobre viejo ensoberbecido. Y usted ríe. He observado en el cubano, o en el hijo de España nacido en estas tierras, no solo la soltura para la charla, sino la facilidad para el ingenio verbal, es como si la fría severidad del español se hubiera vuelto juguetona en el clima de la isla, por ejemplo, lo que un cubano dice no puede entenderse de manera literal, siempre hay un viso de aproximación jugosa, alusiva, y jamás comete la falsa poesía de decir piélago en lugar de mar, como los peninsulares, y buscan, más que algo digno de ser contado, la manera emotiva de contarlo. Pues yo lo único que noto, aparte del relajo que ponen en todo, es que evitan pronunciar la zeta, peor que si constituyera delito. No soy de los que piensa que el amor por el ajiaco criollo excluye al caldo gallego. Lo que pasa es que al nacido en esta tierra le funciona mal la cabeza. Nos funciona al revés de ustedes, que es el derecho nuestro. Ve, ahí tiene, la palabra derecho se puede entender de dos modos, y todos sabemos cuáles son. Nada más que eso nos faltaba, pararnos a discutir de palabras. ¿Palabras?, no, hablamos del alma, del amor por la emoción, no por lo sonante. Por lo altisonante, ¿o a un mesón no lo llaman Gran Hotel?, ¿a un hilo de agua no le dicen río? Cualquier corriente de agua es mundo rodando, aunque no sea estruendo. Manía de grandeza, más oscuridad mental. Oscura esta guerra, manía de grandeza el esfuerzo de una política rudimentaria que necesita pintar color de rosa, política incapaz de ceder un ápice por temor a la bancarrota material y moral, y es por eso que nadie le cree al Gobierno, ni sus partidarios. Pobre país, lo mismo puede usted dar o con negros cimarrones que bajan de los montes, o con bandoleros que infectan los caminos, o con mambises, o con soldados nuestros capaces de cualquier felonía, o con infidentes que van conversando por las calles de La Habana. ¿Quiere que grite viva España? Caballeros, cordura. Usted y yo estamos amenazados por igual. Si se desata una noche de San Bartolomé en esta Habana, la culpa es de los ultrajes, de la cantidad de energía cubana malgastada o regada por el mundo. ¿De qué parte está usted? ¿Por fin quiere hacerme gritar viva España? Caballeros, por favor. Hay un sistema de espionaje y terror, y espantosos castigos, y la ruina económica y el escarnio moral. Me duele lo que dice. ¿Miento?, ¿dígame si miento? Caballeros, por favor. En esta isla se ha alterado la docilidad del carácter, a los hombres bondadosos de siempre, se les ve severos, feroces, y no hablo de mambises, que ahí hay campeones en bestialidad, ¿o no han oído nombrar a Guillermón Moncada? Me han dicho que con la excepción de Maceo, ningún otro jefe negro lo aventaja en ascendencia. Ni que estuviera hablando de un héroe mitológico. Demasiado oscuro para que encaje en la tradición, sino lo fuera. Sepan que ese renombrado pedazo de carbón, ese gigante de aspecto terrible, feroz como cabe en lo salvaje, es un exesclavo sin más ley que la fuerza, hombre blanco que cae en sus manos, acaba desguazado, y si emplea las horas del día en el pillaje, las de la noche las usa para la lujuria, porque tiene un harén, y dicen que una era blanca, la sedujo con hechizos y drogas, y fue la favorita hasta que el caníbal empezó a escuchar comentarios de amigos íntimos, negros como él y su conciencia, que si la blanca lo engañaba mientras él se ocupaba en pendencias, que si se veía con un mulato claro que incluso sabía leer, y cegado por los celos, la estranguló. Hechizos y drogas que a la mujer le debilitaron la voluntad, o quizás yacieron juntos solo para probar sus respectivas virtudes, y ella empezó a amarlo por los trabajos que él sufría, y él terminó adorándola por la piedad que ella mostraba, pero un día la luna se aproximó a la tierra más que de costumbre y sembró en él la locura, ah, me gusta la trama, es un hombre que pudo confundir amor con codicia, que seguro era poco diestro en el lenguaje de la paz, hasta quizás le costara distinguir un halago de una injuria, y sufre el castigo de los grandes, el de estar rodeado de sanguijuelas y tener menos prerrogativas que la gente baja, sí, lo veo con sus negras manos crispadas frente al blanco cuello de una mujer santa en la iglesia, diabla en el mercado, haragana dondequiera, angelical cuando pide y mona en la cama, como cualquier hija de vecino, y muy capaz de volver loco a Mazzantini el torero, oh, me gusta mucho la historia, tiene el dramatismo trágico de una acción sencilla, es el retrato de alguien que llegó a ser lo que su aspecto predicaba, y que amó sin cordura, yeah, me avisa cuando la estrenen. No me cree. Si le creo a Shakespeare con su Otelo, porque no voy a creerle a usted con su Guillermón. Otelo descendía de reyes sarracenos, y estamos hablando de un vulgar esclavo. Que en África pudo ser príncipe. Usted fue dueño de esclavos como yo, ¿desde cuándo le simpatiza lo selvático? Uh, desde hace bastante. Virgen Santa, qué país, qué gente da este país, pero entiendo, la culpa la tiene la guerra, la guerra es catástrofe, confusión, hija del infierno. A la ira sigue el odio, y los que obran con saña son peor que asesinos, son carniceros, aunque los periódicos los traten como purificadores. Y vuelve con los periódicos, sepa que el ultraje de que tanto hablan los mambises, lo lavan con la venganza, y sepa también que con violencia no se borra lo mancillado por la violencia. ¿Entonces cuál es la solución?, ¿bajar la cabeza? Usted es un mambí, no cabe duda. Señores, sean razonables, la guerra hace que amigos asaeteen a amigos. No interceda, él quiere lanzarme un guante, no sabe que la tentación ya tocó mi puerta, y dije no, nunca seré un mambí, me gusta demasiado mi sillón de rejilla, es más, viva España. Quienes más me repugnan son los que se visten de Voluntarios y antes fueron insurrectos, ¿alguien puede tenerles confianza a esos presentados?, y cómo les encanta salir de operaciones en cualquier dirección, menos en la que se encuentra el enemigo, y cuando anuncian con mucha alharaca que quemaron un campamento mambí, qué casualidad, antes se había marchado el adversario, ¿y ahora de qué se ríe usted? /Si te preguntan quién vive, / responde con mucho ardor, / Voluntarios de Matanzas, / con más cojones que Dios./ Virgen Santa. Es una canción. Los vi no hace mucho en un pueblo de los nuevos, de esos que tienen casas de madera del tipo americano, porque a los malos hijos les encanta lo yanqui, los vi perezosos, comiendo boniato, bebiendo aguardiente de caña de a real el galón, y por la noche, al baile, porque no valen ni los veinte centavos que les pagamos, ¿y qué interés pueden tener en terminar la guerra?, no me extrañaría que su vocación patriótica, por España, les diera por suministrar víveres y municiones a los mambises, y no por simpatía con la causa de los otros descastados, sino por prolongar la contienda hasta el Juicio, y algo igual de escandaloso es que muchos mambises no buscan la independencia, mentira, en el fondo la creen imposible, lo que están es locos por unirse a un imperio fuerte y nuevo, ya saben de quién estoy hablando. Usted que es amigo de los rumores…, No, los rumores son los que son amigos o enemigos. ,…sepa que ciertos rumores traen que Estados Unidos ha propuesto a España pagar una gruesa suma por Cuba. Si semejante cosa progresa, los parricidas de esta tierra saltarán de gusto. Bueno, quizás sea el último recurso para poner fin a tanta discordia. ¿Usted cree?

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