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PRISA POR EL GOLPE
El País
es el ojo del huracán que ha levantado la indignación de
muchos de sus lectores en España, algunos de los cuales
le acusan abiertamente de manipular la información al
servicio de oscuros intereses.
David Hernández Castro
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Rebelión
Uno de los aspectos más polémicos y criticados del fallido golpe de
Estado en Venezuela ha sido la aparente connivencia,
cuando no pura complicidad, de los grandes medios de
comunicación de masas con los golpistas . En particular,
El País es el ojo del huracán que ha levantado la
indignación de muchos de sus lectores en España, algunos
de los cuales le acusan abiertamente de manipular la
información al servicio de oscuros intereses. Fruto de
la lluvia de críticas recibida en la redacción del
diario, y tal vez demasiado consciente, dado el giro que
tomaban los acontecimientos, de que algo no había
funcionado como debiera, el pasado domingo, 21 de abril,
el Defensor del Lector (Ombudsman) se hacía eco de la
polémica corrigiendo alguna de las afirmaciones más
lamentables que el periódico había vertido a lo largo de
la semana anterior en sus páginas.
Dada la autoinculpación, por tibia que parezca, que el
propio País se ha visto obligado a asumir a través de la
intervención del Defensor del Lector, el debate ya no se
encuentra situado en el terreno de las pruebas de cargo,
sino en el del calado de los hechos, y sobre todo, en el
de la lógica interior que ha movido a un diario de
referencia como El País ha jugarse el tipo de forma tan
estúpida. ¿Ha sido culpa del "caos", "incertidumbre", y
"desinformación", que según el Defensor del Lector, un
golpe de Estado provoca "por definición"? ¿O ha sido,
por el contrario, una acción deliberada, dirigida
conscientemente por la dirección del periódico con la
intención de justificar y promover un clima de opinión
social favorable a los golpistas? Y en este caso, ¿hay
que establecer la causa en la adversión política y moral
que les inspiraba el "autócrata peligroso" de Chávez, o
hay en liza otra clase de intereses más profundos, lo
suficientemente poderosos como para arriesgar la
reputación de un diario que se tiene a sí mismo por el
Decano de la prensa de la transición democrática?
Lo que sigue es una aportación al debate que han abierto
estas preguntas. El trabajo está dividido en dos partes.
La primera pretende demostrar la afirmación de que El
País vulneró flagrantemente la deontología periodística
y su propia declaración de principios, manipulando la
información, mintiendo, ocultando datos relevantes, y
mezclando improcedentemente opiniones con informaciones;
todo lo cual hizo de forma consciente y coordinada, con
la clara intencionalidad de deslegitimar al gobierno
democrático de Venezuela y promover un clima de
aceptación social del golpe de Estado. Para demostrar
estas imputaciones, se analiza con cierto detalle el
contenido de las ediciones de El País en la semana que
sucedió a la asonada, comparando este contenido con las
recomendaciones y prescripciones del famoso Libro de
estilo del diario. El análisis, aunque minucioso, no
contempla todas las incidencias del texto, ya que un
repaso completo obligaría a una reproducción íntegra. En
cualquier caso, el resultado final sería el mismo.
La segunda parte es la interpretación del autor sobre
las razones por las que El País cayó preso de esta
fiebre progolpista, ofreciendo al lector información
sobre las actividades comerciales del grupo PRISA en
América Latina y Venezuela, sin pasar por alto los
vínculos de Jesús Polanco con el magnate Gustavo
Cisneros, a quien todos los dedos señalan como uno de
los financiadores del golpe. Los propietarios de los
media venezolanos y las inversiones de empresas
españolas en el nuevo continente, añaden nuevos perfiles
a un capítulo que admite varias lecturas. Si el lector
no termina convencido de la interpretación defendida por
el autor, por lo menos encontrará de provecho los datos
que se ponen a su alcance. Como la parte anterior, esta
tampoco pretende ser definitiva. Es una aportación más
para el debate que ofrezco a la crítica de los lectores,
la cual agradezco por adelantado y aceptaré con sumo
gusto.
I.
EL PAÍS DESTILADO
El
País esta dotado desde noviembre de 1977 de un Libro de
estilo, que según se recoge en el prólogo de la tercera
edición, explica que "los lectores son los propietarios
últimos de la información, y los periodistas tan solo
los mediadores entre aquellos y esta. Por ello
entendemos que han de existir unas directrices que
comprometan al periódico con sus lectores, una especie
de control de calidad que defina quiénes somos y cómo
trabajamos".(1) Además, existe también un Estatuto de la
Redacción, aprobado por la Junta General de Accionistas
del Diario y en vigor desde 1980, que ofrece al
colectivo de periodistas "una serie de garantías ante un
posible cambio en la línea editorial del diario".(2)
En el mismo prólogo, firmado por el entonces Director
Joaquín Estefanía, se subrayan "tres cláusulas que
pueden considerarse como de conducta: la primera, que
los rumores no son noticia; la segunda, que en caso de
conflicto hay que escuchar o acudir a las dos partes, y,
por último, que los titulares de las informaciones deben
responder fielmente al contenido de la noticia. Estas
tres reglas, además del uso honesto de las fuentes de
información y la separación tajante entre información,
opinión y publicidad, forman parte del equipaje básico
que nos esforzamos en aplicar a diario".(3)
A lo largo de las siguientes páginas el lector podrá
comprobar cómo El País fulminó en dos jornadas las tres
cláusulas mencionadas por Joaquín Estefanía. Para ello
he tomado únicamente doce de las contradicciones más
flagrantes. Dejamos el resto al joven estudiante de
periodismo o al lector que sienta una especial inquina
por El País.
1ª: El País, defensor de la democracia y guardián del
orden
"1.1. El País se define estatutariamente como un
periódico independiente, nacional, de información
general, con una clara vocación de europeo, defensor de
la democracia pluralista según los principios liberales
y sociales, y que se compromete a guardar el orden
democrático y legal establecido en la Constitución".(4)
"Defensor de la democracia" no es precisamente el
calificativo que más se ajusta a la posición de El País
en las 48 horas decisivas del golpe de Estado. El
sistema democrático, para los auténticos valedores del
mismo, debe ser defendido con independencia del carisma
del presidente de turno, y en cualquier caso, ser
defendido sin paliativos contra quienes pretenden
conculcarlo a través de la violencia. La defensa de la
democracia es incompatible con la defensa o
justificación de quienes la asaltan con las armas.
Cuando un presidente elegido democráticamente es
apartado del poder por un grupo de militares sublevados,
el auténtico defensor de la democracia debe manifestar
su condena explícita y contundente, pero además, queda
moralmente obligado a cerrar filas con la figura del
presidente electo, que ya no encarna, desde el momento
en que se ha producido el golpe, a una opción política
determinada, sino al conjunto de la sociedad
democrática, y más aún cuando se encuentra preso de los
golpistas y ni siquiera existen garantías sobre su
seguridad personal. Más o menos, y a una escala
diferente, algo parecido a la editorial que El País
ofreció a sus lectores el 23 de abril con motivo del
ascenso, por cierto democrático, de la extrema derecha
en Francia. Allí se dice que "el demagogo (Le Pen) no
pasará la prueba de la segunda vuelta, pero para ello
los franceses tendrán que olvidar sus convicciones de
derecha o izquierda y atrincherarse en lo compartido,
los valores republicanos de tolerancia y libertad". Y
más adelante podemos leer: "Ascensos de la extrema
derecha como el producido en Francia se han registrado
recientemente en Austria, Italia, Dinamarca, Holanda o
Bélgica. Lo único positivo de este terremoto es que
supone un aldabonazo, hay que aislar y anular al
radicalismo neofascista, y, para ello, afrontar desde
los valores democráticos los problemas que lo alimentan.
No solo está en juego el futuro de Francia, sino el de
toda Europa". Es decir, que los franceses, ante el
enemigo común del neofascismo, deben borrar sus
diferencias políticas y mostrar su respaldo a los
valores democráticos votando a Chirac en la segunda
vuelta. Como es lógico, no se puede encontrar en las
páginas de El País ni un solo comentario que puede
remotamente parecerse a un elogio de la opción lepenista.
Por el contrario, el profundo rechazo que despierta al
diario el Frente Nacional suscita amplias reflexiones
entre sus articulistas y lleva a la Editorial a
justificar y alentar el frente común propuesto por
socialistas, comunistas del PCF, y ecologistas, en torno
a la candidatura del derechista Chirac, que ha dejado de
encarnar en este proceso a una opción política
determinada, para representar los valores republicanos
compartidos por la mayoría de los franceses.
Ante un doble rasero tan evidente como el que aplica El
País a los fascistas según sean venezolanos o europeos,
uno no puede más que poner en cuarentena su presunto
talante democrático. Y es que en las dos ediciones que
salieron impresas en el breve intervalo durante el que
periódico conoció la existencia del golpe pero no su
fracaso (13 y 14 de abril), El País se refería en sus
editoriales al presidente electo Chávez en estos
términos: "caudillo", "caudillo errático", "ex
golpista", "autócrata peligroso para su país y el resto
del mundo", "caudillo fustigador del sistema de
partidos". Le culpaba directamente de "hacer un uso
abusivo" del poder que le habían otorgado las urnas,
"con un autoritarismo que llegó incluso a las aulas de
los colegios".(5) En aquellos momentos decisivos en los
que se estaba dirimiendo el futuro de la democracia en
Venezuela, los editorialistas de El País imputaban a
Chávez la responsabilidad del golpe. No es posible
encontrar en ninguna de las dos editoriales una condena
explícita ni implícita al golpe de Estado. Mientras el
Presidente electo es presentado como un autócrata
peligroso, los golpistas quedan exentos de las más leves
críticas. Y lo que es más grave, las condenas exaltadas
al "régimen de Chávez" que resumen las dos editoriales
parecen una justificación de los golpistas, cuya
intervención providencial solo puede ser interpretada
como la de los libertadores que van a restituir la
democracia a Venezuela. ¿Cómo si no pueden entenderse
los siguientes comentarios?: "Solo un golpe de Estado ha
conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela.
La situación había alcanzado tal grado de deterioro que
este caudillo errático ha recibido un empujón. El
ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño
de una retórica bolivariana encabezada por un ex
golpista que ganó legítimamente las elecciones para
convertirse desde el poder en un autócrata peligroso
para su país y el resto del mundo". Y más adelante: "Su
final se veía venir tras las cada vez más numerosas
declaraciones de diversos militares, el deterioro de la
situación económica y la marea de protesta de la clase
media"; "a la luz de los hechos, hay que elogiar al
menos que la decisión de la cúpula militar de ceder el
poder a un civil, aunque resulte singular que el elegido
sea el presidente de la patronal"; "Chávez ha jugado con
fuego dentro y fuera", "Chávez no parecía haberse
percatado de cómo ha cambiado el mundo tras el 11 de
septiembre: evitó condenar los atentados de Nueva York y
el Pentágono, viajó a Bagdad para expresar su apoyo a Sadam Hussein, apoyó la guerrilla colombiana de las
FARC, estrechó sus relaciones con Castro y acogió a
Montesinos, la mano negra de Fujimori"(6); "En solo tres
años, Hugo Chávez, un paracaidista reconvertido en
caudillo fustigador del sistema de partidos, ha
dilapidado el masivo favor popular con el que contó
hasta transformarlo en alivio mayoritario ante su
destitución"; "Está de más que el ex teniente coronel
haya sido obligado a abandonar el poder -solo Cuba
parece hoy apenada por su derrocamiento". Ante la
supresión dictatorial de los poderes públicos emanados
de la Constitución votada por el pueblo, El País
manifiesta sus convicciones democráticas de forma
peculiar: "El nuevo gobierno ha empezado por liquidar
las demasías de Chávez: una Asamblea fabricada a su
medida, un Tribunal Supremo de corifeos, una directiva
del negocio petrolero adulterada de compinches".
Aunque podríamos extendernos más en este punto, y
teniendo en cuenta que en cierta manera recalaremos en
él cuando abordemos los siguientes, consideramos
suficientemente evidenciada la conculcación hecha por El
País de su propia carta de principios. En primer lugar
por no salir al paso de un golpe de Estado, pero en
segundo lugar por ponerse en aquellos dramáticos
momentos a echar paletadas de tierra sobre el cuerpo
todavía vivo del presidente Chávez, señalando que sería
bueno que él "y algunos de sus colaboradores detenidos
rindieran cuentas de sus desmanes autoritarios y
corruptos ante los tribunales de su propio país". Para
terminar de cubrirse de gloria, los editorialistas
escriben que "un minoritario grupo de seguidores se
resiste de hecho a la detención del ex Presidente": se
referían a las decenas de miles de personas que bajaban
de los cerros de Caracas a defender con sus cuerpos la
vida del Presidente y la República, más o menos como
hicieran muchos españoles en un remoto mes de julio del
que El País ha perdido la memoria.
2ª: Golpistas pacíficos y demócratas violentos
"1.1. (...) En este marco, acoge (El País) todas las
tendencias, excepto las que propugnan la violencia para
el cumplimiento de sus fines."(7)
A lo largo de la semana que sucedió al golpe de Estado,
descontando editoriales, noticias y reportajes, El País
publicó:
El sábado 13, una crónica desarrollando el perfil del
"nuevo presidente", al que se describe como un hombre
"tranquilo" y "frugal" que "raramente pierde las buenas
maneras"; dos artículos de opinión contrarios al
Presidente electo y celebrando las consecuencias del
golpe; y una entrevista a un conocido opositor de
Chávez.
El domingo 14, una crónica que ofrece los testimonios de
siete testigos, de los cuales solo uno parece partidario
del presidente secuestrado, mientras que los otros seis
se declaran contrarios. En líneas, esto se traduce en un
15% de texto favorable a Chávez, y un 85% de testimonios
recogidos en su contra.
El martes, 16 de abril, se publican fragmentos de una
entrevista que el Presidente había concedido la noche
del domingo anterior a la cadena SER.
El miércoles, 17, encontramos una entrevista a William
Lara, Presidente del Parlamento venezolano y partidario
de Chávez; y un artículo de opinión de Ignacio Ramonet.
El viernes, 19, entrevistas a Pedro Carmona y Carlos
Andrés Pérez, de quienes huelga decir su posición
respecto al golpe.
En resumen: dos crónicas, dos artículos de opinión, y
tres entrevistas recogiendo la tendencia de los
golpistas; frente a 10 líneas de crónica, un artículo de
opinión y dos entrevistas de la tendencia contraria. Las
entrevistas y el artículo de opinión de los defensores
del Gobierno solo aparecen a partir del quinto y sexto
día de haberse producido el golpe.
Esta, a pesar de todo, breve recapitulación nos aporta
dos conclusiones irrefutables: primera, que El País,
contrariamente a lo prescrito en su Libro de estilo,
abrió sus páginas a una tendencia que no solo "propugna
la violencia para el cumplimiento de sus fines", sino
que visiblemente la pone en práctica con algo tan
dramático para la historia de los pueblos como es el
golpe de Estado; y segunda, que El País, además de
faltar a sus propios principios, ni siquiera guarda las
apariencias ofreciendo sus páginas a todas las
tendencias de la misma forma: la de los que respaldan al
gobierno legítimo aparece tarde y en mucha menor medida.
Así es como la tendencia de los golpistas es presentada
en las páginas de El País como un movimiento pacífico,
presidido por el tranquilo y frugal Carmona; mientras
que la tendencia de los demócratas es descrita como la
de los violentos pistoleros que han provocado una
matanza, dirigidos por el peligroso Hugo Chávez, asesino
y protector de terroristas.
3ª: Una información falsa
"1.2. El País se esfuerza por presentar diariamente una
información veraz, lo más completa posible,(...) y de
alta calidad"(8)
Más bien, parece haberse esforzado en lo contrario, a la
vista de las informaciones publicadas. A pesar de que la
tarde del sábado ya era conocido que decenas de miles de
partidarios del gobierno y militares fieles a la V
República habían pasado a la ofensiva, El País cerró su
edición dominical con una información falsa, incompleta,
y más propia de la prensa amarilla que de un medio de
sus recursos.
4ª: Información incompleta y de baja calidad
Las informaciones suministradas por El País fueron
incompletas y tendenciosas. Incompletas porque callaban
partes sustanciales de la noticia, y tendenciosas porque
tanto lo omitido como lo narrado contribuía a reforzar
la postura de los golpistas. Para no extendernos en un
punto que no lo precisa, basta con resaltar el titular
que abría la portada de la edición del sábado 13: "Los
militares de Venezuela entregan el poder al líder de los
empresarios". El golpe de Estado, que es la auténtica
noticia, no figura como tal ni en los titulares, ni en
las entradillas, ni en el cuerpo de la información.
Chávez, que sigue siendo el Presidente constitucional,
es descrito como el "ex Presidente", y Pedro Carmona,
cuya descripción más apropiada hubiera sido la de jefe
político de los golpistas, o jefe político de la Junta
impuesta por los rebeldes, es presentado, sin comillas,
cursiva o algo que se le parezca, como el nuevo
Presidente de Venezuela.
5ª: ¿Información u opinión?
"1.3. (...) La información y la opinión estarán
claramente diferenciadas entre sí"(9)
Reproducimos a continuación el párrafo que cerraba una
de las noticias del sábado 13, firmada por la ínclita
corresponsal de Caracas Luzmila Vinogradoff: "Carmona es
un hombre sencillo que intentará conducir la transición
en paz, democráticamente y con el respaldo de los
factores representativos de la sociedad civil".
Es difícil encontrar frases impresas en El País que
encierren una cantidad semejante de disparates. En este
sentido constituye un verdadero récord que tardará años
en ser batido. Carmona, que ha interrumpido el orden
constitucional con la violencia que lleva implícita, por
definición, el golpe de Estado, es presentado como un
hombre sencillo que "intentará conducir la transición en
paz" y, para más inri, "democráticamente".
6ª: Rumores que matan
"1.12. El periodista transmite a los lectores noticias
comprobadas, y se abstiene de incluir en ellas sus
opiniones personales (...).
1.13. Los rumores no son noticias"(10)
En cuanto a las opiniones personales, nos atenemos a lo
anterior. En cuanto a las noticias comprobadas, en la
edición del sábado 13, la misma redactora del caso
anterior señala directamente al presidente Chávez como
el inductor de los disparos que causaron la muerte a los
manifestantes. Vinogradoff afirma que "Los militares se
opusieron y desobedecieron su orden de utilizar la
fuerza armada para reprimir al pueblo"; y termina
sentenciando, en otro párrafo para los anales históricos
del periodismo, que "Fue necesario sacrificar varias
vidas para que dejara (Chávez) el cargo, del cual sale
con las manos manchadas de sangre. Ya no puede lucir una
imagen glorificada de mártir o víctima de la oposición,
sino de "asesino", como se lo echaron en cara sus
compañeros de armas". Además, en otro lugar del texto
acusa directamente "a los grupos armados de los llamados
Círculos Bolivarianos" como los autores materiales que
dispararon "a mansalva contra los indefensos
manifestantes".
Aunque la investigación que ha puesto en marcha la
Asamblea de Venezuela no ha emitido sus resultados a la
fecha de la redacción de este trabajo, no era difícil
contrastar esta información en el momento en que se
produjeron los acontecimientos. Las declaraciones de
ministros y responsables del Movimiento Quinta
República, negando toda participación de los círculos
bolivarianos en los tiroteos, no fueron tomadas en
consideración. Vinogradoff y El País juzgaron y
sentenciaron a partir de rumores. Debió de parecerles un
hecho molesto que la mayor parte de los muertos fueran
partidarios de Chávez, pero este ligero contratiempo no
iba estropearles una buena noticia.
7ª: Sábado, día 13: Noticia de portada, Titular: "Los
militares de Venezuela entregan el poder al líder de los
empresarios"
El Libro de estilo afirma que "Los titulares responden
fielmente a la información. (...) Los titulares y la
entrada deben satisfacer la curiosidad del lector, que
ha de quedar enterado de lo que ocurre sin necesidad de
acudir al resto de la información".(11) Sin embargo, ni
en el titular ni en la entrada se explicita el aspecto
más importante de la información: que un grupo de
militares ha dado un golpe de Estado en Venezuela.
8ª: Sábado, día 13: Noticia de portada, entrada:
"Hugo Chávez ya no es presidente de Venezuela"
Falso. Chávez seguía siendo el presidente de Venezuela.
El artículo 233 de la Constitución de la República es
bastante explícito en cuanto a las formas posibles de de
cambios presidenciales. En el caso de que verdaderamente
Chávez hubiera renunciado al cargo, la renuncia solo
podría hacerse efectiva ante la Asamblea Nacional.
Entonces el Vicepresidente Ejecutivo asumiría
temporalmente la Presidencia hasta la celebración de una
nueva elección universal y directa, que debería
producirse dentro de los treinta días consecutivos
siguientes.
9ª: Sábado, día 13: Noticia, Titular: "El líder de la
patronal preside Venezuela"
En este caso, así como en las múltiples ocasiones que se
repite a lo largo de las páginas del periódico, es
absolutamente improcedente, por las razones dadas en el
punto anterior, llamar a Pedro Carmona "Presidente de
Venezuela". Lo apropiado sería calificarlo de jefe
político de los golpistas, o jefe político de la Junta
impuesta por los militares rebeldes.
10ª: Sábado, día 13: Noticia, Subtítulo: "La presión
de los sindicatos, empresarios y militares provoca la
caída del teniente coronel Chávez"
Falso. En un proceso democrático sería concebible que la
presión de sindicatos y empresarios, pero en ningún caso
la de los militares, provocara la caída del Presidente.
Y a la inversa, en un proceso golpista es concebible que
la presión de los militares provoque la caída del
presidente, pero solo podrá reconocerse la presión de
sindicatos y empresarios si estos han participado en la
organización del golpe. De hecho, Chávez se entregó a
los militares rebeldes no porque se sintiera impelido a
hacerlo por la manifestación que acababa de producirse,
sino porque los sublevados amenazaron con derribar a
cañonazos el Palacio de Miraflores, donde se encontraba
reunido con los miembros de su Gobierno.
11ª: Sábado, día 13: Crónica, Texto: "El presidente
de la Federación de Cámaras de Venezuela (FEDECÁMARAS),
que agrupa a casi el 80% de los 10 millones de
trabajadores venezolanos"
Tanto como decir que José María Cuevas, líder de la
patronal española, representa a la mayoría de los
trabajadores.
12ª: Domingo, día 14: Noticia, Titular: "Los tiroteos
de grupos chavistas causaron hasta 24 muertos"
Nos remitimos a la investigación que se encuentra en
curso, y a los datos entonces disponibles que señalaban
a partidarios de Chávez entre los muertos. También
existían testimonios gráficos y documentales que
apuntaban a grupos de las Brigadas Rojas, en lugar de
los círculos bolivarianos.
"¿Por qué nos habéis descubierto?"
Dicen que rectificar es de sabios, y dentro de la
vergüenza en la que han caído los editorialistas de El
País, por lo menos podrían haber conservado la dignidad
que reporta la rectificación. Pero en lugar de ello han
aprovechado el amago de disculpa que el Defensor del
Lector, Camilo Valdecantos, publicó el domingo, 21 de
abril, para hacer más grande la fosa que ha trazado un
antes y un después en la trayectoria histórica de este
periódico. Dice Valdecantos que la Dirección le ha
asegurado que cuando se dijo en la editorial del domingo
14 que "Está de más lamentar que el ex teniente coronel
haya sido obligado a abandonar el poder", se quiso decir
justo lo contrario de lo que entendieron los lectores,
que la condena sobraba por obvia. Dado los enfermizos
ataques contra Chávez, y la entusiástica defensa de los
golpistas que hizo en aquellos días El País, esta
aclaración de los editorialistas suena a sarcasmo
torticero.
Algo semejante a lo que pudo verse poco antes en un
reportaje emitido por la televisión. Unos periodistas
destaparon en directo el fraude de unas presuntas
apariciones marianas, y lo hicieron, como dice el
refrán, con luz y taquígrafos. La noche en la que
grabaron a la estafadora vestida de Virgen, su compinche
gritó una frase que fue recogida por las cámaras de
televisión. Decía: "¿por qué nos habéis descubierto?".
Cuando pasaron estas imágenes en directo, las timadoras,
en lugar de reconocer lo que era evidente para los
millones de personas que habían presenciado lo hechos,
todavía exprimieron sus últimas gotas de desvergüenza
afirmando que lo que se decía era:"¿por qué - no - os-
habéis descubierto?", en lugar del inculpador "porqué
nos habéis descubierto? que verdaderamente habían
pronunciado la noche que las cogieron in fraganti.
No veo ninguna diferencia entre este mísero recurso a la
gramática y la justificación a posteriori de los
editorialistas; una justificación que por la forma y el
fondo viene a confirmar que, efectivamente, está de más
lamentarlo.
Después de lo ocurrido, y de la puntilla indecorosa que
ha supuesto en realidad la columna del Defensor del
Lector, El País ha arrastrado su credibilidad por los
suelos. La única puerta que le queda abierta para
limpiar su expediente, digámoslo claro, progolpista, es
la dimisión en pleno de su Consejo Editorial, con el
director a la cabeza. No recomiendo a los lectores que
guarden muchas esperanzas.
NOTAS DEL CAPÍTULO I:
1. El País, Libro de estilo, Ediciones El País S.A.,
Madrid, 1993, p. 8
2. El País, op.cit.
3. El País, op.cit.
4. El País, op.cit., p. 15
5. Los editorialistas tienen una extraña forma de
describir la política educativa del gobierno venezolano.
Chávez inauguró 700 escuelas en septiembre del 2001, y
ha elevado el presupuesto que el Estado destina a la
enseñanza hasta un 5,8%.
6. No podemos dejar sin respuesta este comentario.
Reproducimos por su contundencia lo que ha escrito
Pascual Serrano en las páginas de Rebelión: "Todo el
mundo se ha reunido con las FARC durante los meses que
han durado los diálogos, sobre todo el Presidente
colombiano, además de representantes norteamericanos,
europeos, líderes de todos los países. Chávez viajó a
Iraq y se reunió con Sadam Hussein en una gira por todos
los países de la OPEP con los que intentaba coordinar
una política petrolera común. Amistades más peligrosas
tiene nuestro jefe de Estado invitando a las bodas de
sus hijas a las corruptas monarquías medievales del
Golfo Pérsico con el dinero de todos los españoles. Y
respecto a acoger a la mano negra de Fujimori, quien ha
acogido al cuerpo entero de Fujimori es Japón, quien lo
tiene protegido de la orden de captura internacional
emitida por la justicia peruana" (Serrano, Pascual, El
día que la UE y sus medios de comunicación fueron
golpistas, http://www.rebelion.org/internacional/pascual160402.htm).
7. El País, op.cit., p. 15.
8. El País, op.cit., p. 15.
9. El País, op.cit., p. 15.
10. El País, op.cit., pp. 16-17.
11. El País, op.cit., p. 43.
......................................................................................................
CAPÍTULO II.
Cualquiera que se pregunte por las raíces del golpe de
Estado en Venezuela, pronto llegará a la conclusión de
que el camino más recto es el descarte de los que no
estaban implicados. Como en las tramas de las películas
de Hitchcock, casi todos los personajes del escenario
socioeconómico venezolano tenían un motivo para cometer
el crimen. La política petrolífera, exterior, y el
proceso de reformas interno que ha caracterizado al
Gobierno de Chávez, constituyen motivos suficientes para
dar unidad de propósito a la amalgama de sujetos que
participó o apoyó el golpe. Probablemente solo un
círculo cerrado conociese los detalles de la operación,
pero a tenor de la rapidez con la que muchos la
celebraron y se pusieron a disposición de los golpistas,
es obvio que si no estaban en el ajo por lo menos
mojaron como si lo estuvieran. La patronal venezolana
FEDECÁMARAS, la Confederación de Trabajadores de
Venezuela (CTV), las embajadas estadounidense y
española, los medios de comunicación nacionales y gran
parte de los internacionales, fueron los primeros en
tomar partido por los rebeldes. Hablaré particularmente
de los últimos, detallando, hasta donde yo conozco, sus
vínculos socioeconómicos con el grupo PRISA. Trataré de
responder a la pregunta que en estos días se han hecho
muchos de sus lectores: ¿Hay algo más que pura
animadversión política en los escarceos progolpistas de
El País?
PRISA en América Latina
Precisamente el día que abrió su portada con la noticia
de la caída de Chávez (sábado 13 de abril), El País
también informaba en sus páginas de sociedad de la
alianza que acababa de formalizarse entre los grupos
empresariales PRISA y Bavaria.
El grupo PRISA, propietario de El País, Cinco Días y la
Cadena Ser, participaba desde 1999 de un 19% de las
acciones de Caracol Radio, la cadena líder en Colombia
cuyo socio mayoritario es el grupo empresarial Valores Bavaria. El mismo año PRISA y Caracol Radio habían
constituido a partes iguales el Grupo Latinoamericano de
Radiodifusión (GLR), que fue, según reza la información
que citamos, "el primer paso de un importante proyecto
de expansión internacional del mercado de la radio en
español centrado en América Latina". El segundo paso se
alcanzaba con la firma del acuerdo del que daba cuenta
la noticia, que supone la creación de una sociedad
conjunta, "participada inicialmente por PRISA en un 60%
y por Valores Bavaria y otros accionistas minoritarios
en un 40%". Ambos grupos aportan a la sociedad la
totalidad de sus acciones en Caracol Radio.
Valores Bavaria (Valbavaria)
Por su parte, el grupo empresarial colombiano Valores
Bavaria es "uno de los más sólidos de América Latina, y
además de su potente división de medios de comunicación,
cuenta con participación en un amplio abanico de
sectores (medios y telecomunicaciones, aviación,
petroquímico y servicios). Entre sus socios estratégicos
figuran Bellsouth (USA), Carrefour (Francia), Grupo
Cisneros (Venezuela), entre otros". ValBavaria tiene
como accionista mayoritario al hombre más rico de
Colombia, Julio Mario Santo Domingo. La matriz del grupo
es la compañía de bebidas Bavaria, de la que obstenta la
mayor parte de las acciones. De ella desgajó ValBavaria
en el año 1997 como compañía holding para el resto de
sus inversiones ajenas al negocio cervecero. En el año
1999 Valbavaria tenía fuertes inversiones en la compañía
de telefonía Celumóvil y en la aerolínea colombiana
Avianca, uno de cuyos aviones fue secuestrado ese año
por la guerrilla del ELN. El español Javier Aguirre
asumió la presidencia del holding después de los
resultados catastróficos del 2001, que supusieron para
la compañía 1 billón de dólares de pérdidas. Gran parte
de la sangría tuvo su origen precisamente en Avianca y
Celumóvil, por lo que Aguirre decidió deshacerse de la
mayoría de las acciones de Celumóvil, que fueron
adquiridas por la compañía estadounidense Bellsouth.
Jesús Polanco, propietario del Grupo PRISA, ha
estrechado sus relaciones comerciales con el colombiano
Julio Mario Santo Domingo. Presentamos a continuación el
tercer hombre de la tríada prodigiosa de los media en
América Latina.
El Grupo Cisneros
Antes de asociarse con Valbavaria, Polanco ya había
puesto el pie en el nuevo continente. En 1996, Sogecable,
sociedad que preside y que es propietaria de Canal Plus
de España, alcanzó un acuerdo con DirecTv, que cuenta
con una participación importante en su accionariado del
Grupo Cisneros.
Gustavo Cisneros, de origen cubano, posee una de las
mayores fortunas de Venezuela y, como sus homólogos
español y colombiano, tiene una interminable lista de
inversiones en diferentes sectores, especialmente en el
mercado inmobiliario y en el de los medios de
comunicación. Cisneros es el principal impulsor de
Galaxy Latin America (GLA), una asociación estratégica
multinacional que agrupa a compañías de Brasil, México y
Venezuela. Entre las empresas y medios de comunicación
vinculados al grupo Cisneros podemos citar al Canal 13,
Chilevisión, DirectTv Latin America, Galavision, Miss
Venezuela, Playboy Tv Latin America, Playboy Tv
International, Uniseries, Univision, Vale Tv, Venevision,
y AOL Latin America.
Los medios de comunicación contra Chávez
Se ha hablado bastante de la relación insostenible que
existe en Venezuela entre los medios de comunicación y
el poder político. Por un lado, los media más
importantes del sector privado acusan al gobierno de
Chávez de prácticas corruptas y autoritarias, y de
censurar la libertad de expresión. Por otro, Chávez, en
sus intervenciones semanales en el programa Aló
Presidente de la televisión pública, defiende que nunca
ha estado tan garantizada la libertad de expresión como
durante su mandato, y acusa a los propietarios de los
medios de comunicación de poner en marcha una campaña de
difamación contra su persona con la finalidad de
desacreditar el proceso revolucionario bolivariano. En
más de una ocasión ha señalado directamente a Gustavo
Cisneros como el promotor de esta campaña, que buscaría
la vuelta al sistema anterior en el que los partidos
Copei y Acción Democrática (AD) se repartían el poder en
un bipartidismo sin sobresaltos.
Las defectos de Chávez
Es evidente que las reformas impulsadas por el Gobierno
de Chávez han chocado con los intereses de lo más
granado de los poderes económicos. Los tres aspectos de
la política gubernamental que más ampollas han levantado
son la política petrolífera; la política exterior y de
defensa; y de entre las 49 leyes promulgadas por la Ley
Habilitante, la Ley de Tierras, la de Pesca, y la de
Hidrocarburos.
La Ley de Tierras y Desarrollo Agrario ha despertado el
rechazo radical de los grandes ganaderos y
latifundistas. La reforma agraria es uno de los debates
históricos de Venezuela, y la determinación del Gobierno
de Chávez de ponerlo sobre la mesa ha abierto la caja de
los truenos. Sin embargo, la reforma de la Ley de
Tierras es bastante moderada, ya que en su artículo 7º
establece que solo los fondos superiores a cinco mil
hectáreas, ociosos o incultos, pueden ser considerados
latifundios y objeto de expropiación con pago de
indemnización de común acuerdo o mediante juicio. Los
grandes latifundios que estén bien trabajados quedan
fuera de las expropiaciones.
La Ley de Pesca regula la actividad industrial de
acuerdo a criterios de sostenibilidad medioambiental, y
protege a los pescadores artesanales frente a las
grandes industrias pesqueras.
En materia de seguridad, Chávez ha demostrado que los
artículos referentes a la soberanía nacional de la
Constitución Bolivariana no son mera retórica. El
artículo 13 dice taxativamente que "el espacio
geográfico venezolano es una zona de paz", y que, por
consiguiente, no se pueden establecer en él bases
militares extranjeras. Justo lo contrario a la política
ideada por el gobierno Bush para la zona en torno al
Plan Colombia. La renuncia de Chávez a bajar la cerviz
ante la política imperial estadounidense ha enrarecido
las relaciones diplomáticas entre ambos países. Estados
Unidos se siente atacado por la actitud de Venezuela en
tres asuntos: la mencionada insumisión al Plan Colombia;
la actuación de Chávez en el seno de la OPEP y las
relaciones con Cuba. En cuanto a lo último, la
administración Bush está presionada por el influyente
grupo de cubanos afincados en Miami, que no sin razón
han visto en el gobierno de Chávez un balón de oxígeno
para la Revolución cubana. El acuerdo en materia de
médicos y petróleo, y las excelentes relaciones
diplomáticas y personales entre los jefes de Estado
cubano y venezolano, han movilizado también a los
anticastristas contra el presidente Chávez.
Sin embargo, lo que ha tocado la fibra más sensible de
los intereses políticos y financieros de Estados Unidos
es el artículo 12 de la Constitución Bolivariana:"Los
yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que
sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional
(...) pertenecen a la República, son bienes de dominio
público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles".
Este artículo, sumado a la Ley de Hidrocarburos y a la
política defendida en el seno de la OPEP, es la
auténtica raíz de la oposición de Bush al gobierno de
Chávez. Venezuela provee a Estados Unidos de un tercio
de su consumo petrolífero, y Estados Unidos depende
demasiado del petróleo como para dejarlo al pairo de la
guerrilla de las FARC o de la línea política de los
países árabes de la OPEP. El Plan Colombia ha sido
articulado para garantizar la seguridad del suministro y
de los oleoductos, y el cambio de gobierno en Venezuela
y la privatización de los hidrocarburos es visto por la
Administración Bush como la única garantía para
preservar sus intereses en la zona.
Ahora resulta más fácil comprender lo que decíamos al
principio. ¿Había alguien en el círculo del poder
socioeconómico de Venezuela que no saliera beneficiado
con la caída de Chávez? Si nos tomamos en serio la
pregunta, deberíamos empezar el descarte por el
influyente grupo de cubanos anticastristas; las grandes
empresas petrolíferas susceptibles de coger tajada en la
privatización de PDVSA, o simplemente librarse del
incremento impositivo decretado por la Ley de
Hidrocarburos; y la administración Bush, que vería
reforzarse el Plan Colombia y el bloqueo de la Isla de
Cuba, a la vez que ganaría más autonomía de la política
de precios de la OPEP. Después tendríamos que seguir con
los grandes partidos que han sido desbancados por el
Movimiento Quinta República (MVR) y que acostumbraban a
repartirse la prebendas del poder político, Copei y AD;
también la CTV, sindicato afín a AD y al que los
bolivarianos le achacan las mismas prácticas corruptas y
clientelares; la jerarquía eclesiástica, cuyos
privilegios han sido duramente atacados por Chávez;
parte de la cúpula militar, que podía sentirse tentada
por los cantos de sirena del gran capital; los grupos
empresariales cuyos intereses hayan sido tocados por
alguna de las 49 leyes de la Habilitante; y por último,
aunque no menos importante, dentro del 20% de clase
media que existe entre la población venezolana, la parte
que percibe la revolución bolivariana como un proceso
que puede poner en peligro su situación privilegiada. Al
final, no queda mucho.
¿Dónde estabas la noche del golpe?
Fue la CTV la que convocó la huelga general que
allanaría el terreno para el golpe de Estado. La
jerarquía eclesiástica y FEDECÁMARAS se sumaron
inmediatamente a la convocatoria. Aunque el paro se
presentó como una medida reivindicativa de ciertas
mejoras laborales, lo que realmente se pedía era la
dimisión de Chávez. La representación pública de los
manifestantes la obstentaban Carlos Ortega, presidente
de CTV, y Pedro Carmona, presidente de la patronal
venezolana. Aunque después del fracaso del golpe,
Carmona ha declarado varias veces que no hubo
conspiración, hay que reconocer que para no haberla, los
actores del drama actuaron perfectamente sincronizados.
Fueron Ortega y Carmona los que animaron a los miles de
personas que se concentraron en la urbanización del
Chuao, al este de Caracas y frente a la sede de PDVSA, a
que marcharan al Palacio de Miraflores a exigir la
salida de Chávez. Esto ocurría a la 12:30 del jueves, 11
de abril. El golpe comenzaría poco después, y
contrariamente a lo que se ha venido diciendo en los
medios de comunicación, antes de que se produjera el
tiroteo en las cercanías de Miraflores que los militares
sublevados utilizarían como pretexto. Según se ha sabido
por unas declaraciones de Pedro Carreño, diputado del
MVR, a las dos de la tarde el general Román Betancourt
ya había tomado la alcabala 1 de Fuerte Tiuna y el
general de brigada Martínez Vidal, la alcabala 4 de la
misma plaza y el Batallón José Trinidad Morán.
Alertado por informes de los servicios secretos, según
sus propias declaraciones, de que "el plan
insurreccional estaba en marcha", el Presidente ordenó
al general Manuel Antonio Rosendo, jefe del Comando
Unificado de la Fuerza Armada de Venezuela (CUFAN), la
puesta en marcha del Plan Ávila, que es un mecanismo
militar de defensa que prevé el despliegue de las
Fuerzas Armadas. El general Rosendo se negaría, y el
Plan Ávila nunca sería activado.
A partir de las 14:30 y hasta las 18:00 horas se
produciría el tiroteo en las cercanías del Palacio de
Miraflores. Algunas cadenas de televisión privadas
empezaron a emitir unas imágenes en las que se veía a
unas personas disparando contra la multitud. Estas
personas fueron inmediatamente identificadas por todos
los media como miembros de los círculos bolivarianos. A
las 15:45 Chávez llamaba a la cordura a la prensa en su
último mensaje televisado, y tres cuartos de hora más
tarde, ordenaría la suspensión de la emisión de las
cadenas de televisión y emisoras de radio privadas.
Mientras pasaba todo esto, los presidentes de
FEDECÁMARAS y la CTV se encontraban en la sede de
Venevisión invitados por el magnate Gustavo Cisneros.
Les acompañan el presidente de la Conferencia Episcopal,
monseñor Baltazar Porras; Rafael Poleo, propietario de
El Nuevo País; y el ex ministro de Interior Luis
Miquilena. Durante toda la tarde del jueves y la
madrugada del viernes, la sede de Venevisión se
convirtió en el búnquer donde permaneció reunido lo más
granado de la oposición al Gobierno. Solo a las dos de
la madrugada Carmona abandonaría la reunión, según dijo
a Poleo, "para dormir en un hotel, ducharse y cambiarse
de ropa". En realidad se dirigía a Fuerte Tiuna para
unirse a la comandancia del Ejército y formar gobierno.
A las siete de la tarde un grupo de generales de la
Guardia Nacional, encabezados por Héctor Ramírez,
desafía la autoridad de Chávez y pide la renuncia de la
cúpula militar. A las nueve y media, otros generales se
suman a la rebelión bajo el pretexto del "atropello" de
Chávez contra los civiles.(1) Media hora más tarde la
cadena pública Venezolana de Televisión es ocupada por
militares que interrumpen sus emisiones, mientras son
restablecidas las de las cadenas y emisoras privadas.
Diez minutos antes de la medianoche la policía política
Disip desconoce la autoridad de Chávez. A la una y media
de la madrugada del viernes, el general de División y
comandante del Ejército Efraín Vázquez, convertido en
portavoz de los militares insurrectos, da a conocer que
se está negociando la salida de Chávez de la
Presidencia. El ministro de Educación Aristóbolo Isturis,
que se encontraba con Chávez en esos momentos, ha
explicado posteriormente lo que el general Vázquez
llamaba negociación 2: o Chávez se entregaba o el
Palacio de Miraflores sería bombardeado. A pesar de la
decisión unánime de los ministros del Gobierno de
resistir en el Palacio, el propio Presidente les
convenció de que era un sacrificio inútil: "suicidarnos
aquí es suicidar al pueblo". Chávez conminó a sus
ministros a organizar la resistencia, asegurándoles que
nunca renunciaría al cargo.
A las 3:20 el general Lucas Rincón, jefe constitucional
de las Fuerzas Armadas, afirma que ha pedido a Chávez
que renuncie y que este lo ha hecho. Rincón sería
desprovisto esa madrugada de la jefatura de las Fuerzas
Armadas, que recaería dentro de la Junta constituida por
los rebeldes en el general Vázquez. Eran las 4:00 cuando
Chávez ingresó en el complejo militar de Fuerte Tiuna.
Poco antes de las cinco, Pedro Carmona anunciaba al país
que asumiría la Presidencia de Venezuela al frente de un
Gobierno de transición cívico-militar.
¿Golpe dentro del golpe?
Mientras se formalizaba la entrega de Chávez un segundo
grupo de personas, paralelo al que estaba reunido en la
sede de Venevisión, se reunía en la Comandancia del
Ejército para redactar la primera alocución del Gobierno
provisional. En la reunión estaban presentes Pedro
Carmona, que se incorporó como hemos visto poco después
de las dos de la madrugada, y su secretario, Juan José
Mejías; el jurista Allan Brewer; Isaac Pérez Recao, de
32 años, heredero de la familia del mismo nombre; y
Daniel Romero, secretario privado del ex presidente
Carlos Andrés Pérez, bajo cuyo mandato se produjo la
muerte de 5.000 manifestantes en uno de los más trágicos
episodios de la historia de Venezuela.
Se estaba produciendo lo que algunos han descrito como
el segundo golpe, un golpe dentro del golpe, que
sucedería al que había sido consumado por la "rebelión
de los generales".(3) Según esta versión de los hechos,
los golpistas estarían divididos en dos facciones: la
que estaba reunida en Venevisión y la que se encontraba
en Fuerte Tiuna. La facción más reaccionaria,
representada por Carmona, sería la que asumiría la
dirección del proceso y la que acuñaría las primeras
medidas del "Gobierno de transición". Rafael Poleo, que
estaba con los del primer grupo, no ha dejado de repetir
a quien ha querido escucharle que fueron traicionados
por Carmona, y que fueron las medidas extremistas que
promovió las que decidieron la suerte del golpe. Esta
patética declaración de amor cortés traicionado no exime
a Poleo de su obligación de responder a la embarazosa
pregunta de qué hacían él y el resto de sus compañeros
periodistas reunidos con el aprendiz de dictador
Carmona.
El papel de los medios de comunicación
El papel de los medios de comunicación fue el de
legitimar el golpe de Estado, cosa que hicieron antes,
durante y después del mismo. Durante los años que lo
precedieron llevaron a cabo una feroz campaña de
desinformación contra el proceso bolivariano,
aglutinados en torno al llamado Bloque de Prensa
Venezolano. Esta campaña fue denunciada el pasado 5 de
enero ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos de la Organización de Estados Americanos por un
grupo de más de cien periodistas, que informaron de "las
peligrosas actuaciones de algunos medios de comunicación
y sus intenciones desestabilizadoras contra un gobierno
elegido democráticamente por una indiscutible mayoría
ratificada en seis elecciones". En el documento que
subscribieron señalaban explícitamente al Bloque de
Prensa Venezolano y a las Cámaras Venezolanas de Radio y
Televisión, que se habían eregido "tal cual una
agrupación política, en una fuerza opositora al gobierno
del presidente Hugo Chávez Frías, y que se expresa clara
e invariablemente en el contenido tendencioso,
manipulado y tergiversado de las informaciones diarias,
dirigidas a la opinión pública a través de los distintos
medios". Tras especificar que los firmantes defienden la
libertad de expresión y valoran la crítica periodística
como un recurso socialmente positivo, diferencian la
crítica del comportamiento de estos media, que
transmiten informaciones repudiables porque
"distorsionan la verdad" y "faltan a la dignidad de las
personas".4
Dos meses después, la Comisión se reunía con la parte
contraria. A la reunión asistieron el presidente del
Bloque de Prensa Venezolano, David Natera Febres; el
representante legal del Bloque, Asdrúbal Aguiar; Andrés
Mata, por el periódico El Universal; Miguel Henrique
Otero, propietario de El Nacional; Alberto Federico
Ravell, de Globovisión; Marcel Granier, de Radio Caracas
TV; y Gustavo Cisneros, de Venevisión. En el transcurso
del encuentro los periodistas denunciaron el incremento
de la violencia contra los medios de comunicación. David
Natera responsabilizó al Gobierno de estas agresiones y
sostuvo que en Venezuela hay "un régimen totalitario".5
Por su parte, Hugo Chávez llevaba tiempo advirtiendo de
una conspiración de los medios de comunicación para
desestabilizar la democracia en Venezuela. El 20 de
marzo declaró, por enésima vez, que "hay unos medios que
lo que hacen es mentir, difamar, y algunos ya se
metieron a conspiradores". En otra ocasión el Presidente
anunció que demandaría a Caracol TV por difundir la
falsa información de que la Guardia Nacional de
Venezuela estaba suministrando armas a la guerrilla
colombiana. En la opinión de Chávez, la cadena de
televisión emitía este tipo de noticias para "justificar
cualquier cosa".
Podríamos extendernos reproduciendo aquí las alegaciones
que cada una de las partes aduce en la defensa de su
punto de vista, pero hay una serie de hechos objetivos
que nos permiten decantarnos por la versión del
Presidente sin necesidad de hacernos prolijos. La
realidad objetiva es que la V República está
sobradamente legitimada como sistema democrático por
seis elecciones; que no existen pruebas que relacionen
con el Gobierno a las agresiones sufridas por algunos
medios de comunicación; que los medios de comunicación
gozan de una libertad de expresión equiparable a la de
cualquier democracia europea, sin que se pueda decir lo
mismo de la época en la que se repartían el poder AD y
Copei; y que el equilibrio de fuerzas en la suma de las
emisiones de los medios de comunicación disponibles en
Venezuela (prensa, radio, y televisión, públicas y
privadas) es claramente desfavorable a las tesis del
Gobierno, lo cual no puede calificarse precisamente de
censura. En cuanto a la parte conspirativa, uno no puede
más que maravillarse de la extraordinaria sincronización
de la que hicieron gala los golpistas y los media: el
paraguas ideológico que utilizaron los rebeldes para
justificar su pronunciamiento fueron precisamente las
imágenes manipuladas que emitieron las cadenas privadas.
El jefe político de los golpistas, Pedro Carmona, pasó
la tarde del golpe reunido con los propietarios de los
más importantes media venezolanos en los estudios de
Venevisión. Y Gustavo Cisneros, como veremos más
adelante, hizo todo lo que estuvo en sus manos para que
el golpe cuajara.
El plan de los golpistas
¿Cuál era el plan de los golpistas? Al respecto, y hasta
que la Comisión de Investigación nombrada por la
Asamblea no concluya sus trabajos, ya se están avanzando
las primeras hipótesis. Para Aram Rubén Aharonián "una
de las consecuencias del golpe era la desnacionalización
del petróleo: privatización de Petróleos de Venezuela
S.A. (PDVSA), para dejarla en manos de una empresa
estadounidense ligada al presidente George Bush y a la
Repsol española; vender la filial estadounidense de
PDVSA, Citgo, a Gustavo Cisneros y sus socios del mismo
país norteño, y fin de la reserva del Estado venezolano
en el subsuelo"6. Con la brevedad del golpe, ninguno de
estos puntos llegó a consumarse. Pero Pedro Carmona sí
tuvo tiempo de decretar la duplicación de la cantidad de
petróleo exportado por Venezuela, decisión lanzada
directamente contra la línea de flotación de la postura
sostenida por los países de la OPEP, y en particular,
por la decisión de Irak de reducir sus exportaciones en
solidaridad con Palestina7.
La implicación de Estados Unidos
La primera decisión de Carmona parecía tomada al dictado
del Gobierno estadounidense, y este papel, el de
trasmitir las órdenes de la administración Bush a los
golpistas, ha sido adjudicado por algunos periodistas a
Otto Reich, subsecretario de Estado norteamericano para
asuntos hemisféricos. Joseph Contreras y Michael Isikoff
explican, en el Newsweek International del 29 de abril,
que el propio Reich ha confesado que habló con Cisneros
"dos o tres veces" durante el Golpe8 . The New York
Times apoyaría esta tesis sobre el papel desempeñado por
el subsecretario de Estado9 . Cisneros también se habría
dirigido desde el Palacio Presidencial a Carlos Ortega
para recabar su apoyo, y habría puesto su avión
particular a disposición de los militares sublevados
para la evacuación del presidente Chávez.
Existen suficientes indicios que comprometen al Gobierno
estadounidense en la organización del golpe. Para
empezar, Wayne Madsen, ex agente de los servicios
secretos de la Marina estadounidense, declaró al
periódico The Guardian que desde junio del año pasado
Estados Unidos estaba considerando la posibilidad de un
golpe de Estado en Venezuela. De hecho, "James Roger,
asesor militar destacado en la embajada de EE.UU. en
Caracas, se fue allí en junio pasado para preparar el
terreno". En la operación, según Madsen, también
estarían implicados "algunos de nuestro agentes
antinarcóticos".
Por otra parte, el congresista estadounidense Roger
Condon ha acusado abiertamente al embajador de este país
en Venezuela, Charles Shapiro, y a dos asesores
militares de la representación diplomática, James Rodger
y Ronald MacCammon, de estar implicados en el intento
golpista. Según el congresista, los últimos habrían
estado en Fuerte Tiuna la noche del golpe, mientras que
Shapiro habría sido visto abandonando el Palacio de
Miraflores abrazado a Pedro Carmona. El embajador
estadounidense había llegado recientemente a Caracas en
sustitución de su homóloga Donna Hrinak. Shapiro es
conocido por representar a su Gobierno en países en los
que se han generado desestabilizaciones democráticas.
Fue agregado militar en Chile cuando se produjo el golpe
de Estado que terminó con la vida de Allende; en El
Salvador, donde fueron perseguidos los grupos
revolucionarios; y también en Nicaragua, donde el
gobierno Reagan financió la tristemente célebre contra
nicaragüense.
Jorge Rondón, diputado del MVR, ha revelado en una rueda
de prensa celebrada el 24 de abril, que un francotirador
estadounidense y otro salvadoreño fueron capturados el
día del golpe. Confirmó que dos militares
estadounidenses de alto rango estuvieron ese día en
Fuerte Tiuna, aunque El Pentágono sigue negando los
hechos.
Finalmente, la entrada en escena de Otto Reich, que
según The New York Times mantuvo conversaciones
telefónicas con Cisneros y Carmona, empaña todavía más
el comportamiento estadounidense durante las jornadas
del golpe. Reich es de origen cubano y es conocido por
sus posiciones políticas ultraderechistas y su ardiente
defensa del bloqueo estadounidense contra el pueblo
cubano.
De las mil maneras en las que se puede explicar las
excelentes relaciones que unen a Gustavo Cisneros con el
Gobierno de los Estados Unidos quizá la más gráfica sea
la de la amistad que mantiene con el padre del
Presidente. El mes de febrero del año pasado, George
Bush (padre) pasó una semana de vacaciones en la mansión
de Cisneros. En el breve encuentro informal que Bush
tuvo con Chávez, este aprovechó para aclararle su
relación con Castro y Hussein. "Una cosa le garantizo: a
mí no me dirige nadie", fue una de las frases que
utilizó el Presidente venezolano.
Las inversiones españolas
Cuando se anunció la presunta salida del poder de Hugo
Chávez y la ocupación de Pedro Carmona de la presidencia
del Gobierno de transición, varios de los grupos
financieros más importantes de España se frotaron las
manos. Pocos candidatos se ajustan más que Carmona al
perfil neoliberal que conviene a los intereses del gran
capital, tal y como puso de manifiesto el inmediato
respaldo de la CEOE a la efímera presidencia del
responsable de FEDECÁMARAS. España tiene una importante
relación económica con Venezuela. Una noticia del diario
El Mundo10 daba cuenta de "la incursión de importantes
grupos financieros como el BBVA, accionista mayoritario
del Banco Provincial, y el Grupo Santander Central
Hispano, propietario del 94% de las acciones del Banco
de Venezuela, y más recientemente, del Banco de Caracas.
Esta última fusión se aprobó el pasado lunes". También
se dice que "España ha invertido en diversos sectores,
además del bancario. Seguros, telecomunicaciones,
petróleo, hoteles, industrias", y que "la oficina
comercial de España registra en su base de datos más de
80 empresas con presencia en el país entre las que
sobresalen Repsol YPF, Mapfre, Editorial Planeta
Venezolana, Grijalbo y Editorial Santillana, Fomento de
Obras y Construcciones S.A., Fospuca (equipos para
tratamientos de residuos y desechos) y Aldeasa
(comercialización y distribución). Además, figuran
Hesperia Hotel Isla Bonita, Hotel Gran Meliá Caracas,
Zara de Venezuela S.A. -Grupo Inditex-, Sanitas
Venezuela, Indra Sistemas, Terra Networks y Atento".
En cuanto al grupo PRISA, ya hemos explicado su relación
con el grupo Cisneros a través de la doble vía de
Sogecable y del holding de inversiones Valbavaria. El
acuerdo reciente que se ha firmado en España para
integrar Sogecable y Vía Digital estrechará todavía más
las relaciones entre Polanco y Cisneros, ya que Direct
TV, como sabemos adscrita al grupo Cisneros, posee un
6'9% del accionariado de Vía Digital. Televisa participa
con otro 10% en la plataforma de Telefónica, que por
cierto, también ha invertido en Venezuela.
El grupo Santillana es otra de las líneas del emporio de
Polanco con una fuerte presencia en el país. Además,
gracias al acuerdo alcanzado con el holding Valbavaria,
PRISA ha entrado en Caracacol Radio, la emisora más
importante de Colombia. También le pertenecen Radiópolis,
quinto grupo de radio en México; y ATB, líder de radio
en Bolivia. Con la entrada en Radiópolis Polanco
iniciaba relaciones comerciales con su anterior
propietario, el consorcio Televisa.
Propiedad de los medios de comunicación venezolanos
Los medios de comunicación más importantes de Venezuela
han formado un grupo compacto de oposición al gobierno
de Chávez, aglutinado en torno al Bloque de Prensa
Venezolano y a las Cámaras de Radio y Televisión.
Galavisión; Univisión, que realiza el 80% de las
emisiones hispanoparlantes en Estados Unidos; Venevisión
y la televisión de pago Direct TV, son algunos de los
medios vinculados al grupo Cisneros. Durante la campaña
de Chávez para su reelección, se dirigió a Gustavo
Cisneros a través de las ondas advirtiéndole que "se
preparara" para cuando ganara las elecciones.
Globovisión es propiedad del Grupo Mezerhane. El
presidente del grupo, Nelson Mezerhane, es el presidente
del Banco Federal, que ocupa el quinto puesto entre los
grupos financieros más importantes de Venezuela.
El Nacional y El Universal son dos de los periódicos más
influyentes del país. Sus propietarios son Miguel Henrique Otero y Andrés Mata, respectivamente. Las
relaciones de Otero, propietario también del diario Así
es la Noticia, con el Presidente son pésimas.
El semanario de información económica y financiera,
América Económica, publicaba el 18 de enero una
información reveladora:"la clase empresarial sigue
conspirando y buscando apoyos para desalojar a Chávez.
Hace unos días un grupo de 30 notables, formado por
empresarios, políticos, periodistas y altas jerarquías
de la iglesia se reunieron en Macondo, la residencia del
editor Miguel Henrique Otero, para hablar de la
situación política del país, la crisis de gobernabilidad
y para elaborar un plan de reconstrucción democrática.
Se dice que estuvieron presentes personalidades como el
cardenal Ignacio Velasco11 o Gustavo Cisneros."(12)
¿Quiénes dieron el golpe?
Cualquier afirmación en el sentido de una deposición
popular es contraria a lo ocurrido en Venezuela. Fueron
militares los que instalaron a Carmona en el sillón
presidencial, después de levantar a su legítimo ocupante
con argumentos tan cívicos como el de los cañones
apuntando a Miraflores.
El grupo PRISA se implicó totalmente en la estrategia
informativa de desestabilización social. Ludmila
Vinogradoff, corresponsal de El País en Caracas, ha sido
el altavoz en España de exactamente el mismo discurso
propagado por los medios del grupo Cisneros. Los
presidentes y propietarios de los dos grupos
empresariales, Jesús Polanco y Gustavo Cisneros, junto
con el magnate colombiano José María Santo Domingo,
forman la tríada más poderosa en el ámbito de las
telecomunicaciones del mundo hispano. El grupo Cisneros
tiene importantes inversiones en Estados Unidos, donde
es propietario del 80% de las emisiones televisivas en
castellano. También ha invertido en sectores tan
diversos como el de los refrescos (Coca-Cola) y el
inmobiliario. Por su parte, el grupo PRISA tiene
presencia en Venezuela a través de la participación de Sogecable en un 5,17% del accionariado del BBVA, a su
vez accionista mayoritario del Banco Provincial de
Venezuela, y la fuerte implantación del Grupo Santillana,
sin olvidar las relaciones comerciales que mantiene con
los grupos Televisa, Valbavaria y Cisneros.
El golpe de Estado que se desencadenó el 11 de abril
contó con la connivencia de los medios de comunicación.
Los medios del interior aportaron el pretexto que
necesitaban los militares rebeldes responsabilizando a
Chávez de las muertes que se produjeron por la tarde. En
las dos ediciones de prensa que tuvieron la oportunidad
de imprimirse antes del fracaso del golpe, la
información y las editoriales de los media venezolanos
lo justificaron explícitamente, empezando por el uso del
neologismo cívico-militar, como si el adjetivo cívico
pudiera exorcizar los demonios que evoca el vergonzante
militar.
El País descendió a los abismos de la prensa más
reaccionaria exigiendo castigos ejemplares para los
representantes del gobierno más democrático de la
historia de Venezuela, eximiendo a los golpistas de
cualquier responsabilidad, y celebrando la usurpación
violenta del poder con alabanzas al nuevo presidente. Se
comprometió al límite de sus fuerzas con la
consolidación del proceso valiéndose de todas las
herramientas a su alcance para dotarlo de una base de
legitimación social, recurriendo sin pudor a la mentira,
la omisión, y la manipulación. En la jornada del 11 al
12 de abril, cinco mentiras fueron repetidas hasta la
saciedad: primera, que Chávez había ordenado a los
círculos bolivarianos y al Ejército la represión
violenta de los manifestantes; segunda, que los círculos
bolivarianos, siguiendo las órdenes de Chávez, habían
abierto fuego contra los manifestantes; tercera, que las
personas que cayeron abatidas por los disparos eran
todas opositoras de Chávez; cuarta, que Chávez había
renunciado al poder voluntariamente; y quinta, que la
inmensa mayoría de ciudadanos celebraba y respaldaba lo
que estaba ocurriendo, mientras que los partidarios del
Gobierno democrático eran "un minoritario grupo de
seguidores".
Mientras se iniciaban los primeros movimientos militares
en las alcabalas de Fuerte Tiuna y los manifestantes se
dirigían hacia el palacio presidencial, la plana mayor
del bloque opositor se concentró en el edificio de
Venevisión. Durante el resto de la jornada los reunidos,
representantes del mundo de los medios de comunicación y
la gran empresa, del sindicalismo y los partidos
políticos vinculados a los anteriores gobiernos, de la
más alta jerarquía eclesiástica, y del sector militar
directamente implicado en el golpe, estudiaron, tal y
como ellos mismos han confesado, la forma política que
debía adoptar la insurrección militar y los nombres de
las personas que ocuparían los cargos en el nuevo órgano
de gobierno.
La madrugada del viernes la facción más reaccionaria
asumió la dirección del proceso. En el círculo interior
de Pedro Carmona se encontraban el empresario Isaac
Pérez Recao; Daniel Romero, secretario del ex presidente
Carlos Andrés Pérez; el jurista Allan Brewer; y el
general Vázquez. Los dos asesores militares de la
representación diplomática estadounidense, James Rodger
y Ronald MacCammon, estuvieron también esa noche en
Fuerte Tiuna.
A pesar del golpe de mano del grupo de Carmona, el
bloque de opositores no rompió con el proceso golpista.
No lo hizo Gustavo Cisneros, que todavía la tarde del
sábado seguía intentando recabar apoyos, y no lo
hicieron tampoco los medios de comunicación, que aquella
tarde tan crucial para el futuro de la democracia en
Venezuela expresaron su compromiso con la emisión de
Pretty Woman.
El País fue más explícito en la expresión de su postura
editorial. Cuando ya se sabía que todos los poderes
públicos habían sido suspendidos por los golpistas, que
se habían realizado cientos de allanamientos y
detenciones arbitrarias, y cuando varias ONG'S estaban
denunciando la violación de los derechos humanos, El
País manifestó, en su editorial del 14 de abril, que
Venezuela necesitaba que se convocasen elecciones
urgentes. Ni una palabra de condena por la violación de
los derechos humanos; la suspensión de las libertades
públicas; los arrestos arbitrarios; los asesinatos de
los partidarios de Chávez (sus vidas no valían tanto
como las de los opositores); el secuestro del Presidente
y varios de sus ministros; la clausura de los círculos
bolivarianos (asociaciones legales amparadas por la
Constitución); o la violencia armada de la policía de
Caracas bajo el mando del alcalde de la ciudad. Ninguno
de estos dramáticos acontecimientos merecía la más
mínima observación de los editorialistas de El País.
Únicamente había que convocar elecciones y juzgar a
"Chávez y alguno de sus colaboradores detenidos" para
que "rindieran cuentas de sus desmanes autoritarios y
corruptos".
Es imposible que un periódico con los recursos de El
País sufra una ceguera de esta envergadura de forma
accidental. La dirección del periódico sabía lo que
hacía, y dijo exactamente lo que quiso decir. Jesús
Polanco, a punto de firmar el acuerdo con Vía Digital y
estrechar lazos con Cisneros, no podía sentirse más
satisfecho del trabajo realizado por sus empleados.
Había prisa por derribar a Chávez, prisa por suspender
las reformas del Gobierno que socavaban los intereses de
los aliados estratégicos de Polanco en Venezuela, prisa
por destruir la peligrosa influencia de la revolución
bolivariana, prisa, mucha prisa por el golpe.
ADENDA
En
el momento en que terminaba estas líneas pude
entrevistarme con David Velásquez, Secretario General de
la Juventud Comunista de Venezuela. En el transcurso de
la larga conversación que mantuvimos en Murcia tratamos
algunos de los aspectos menos difundidos del proyecto de
liberación nacional encabezado por Chávez. Los logros en
la profundización de la democracia, la mejora de la
sanidad, la educación y la lucha contra la exclusión de
la mujer, el pueblo indígena, o los discapacitados
ocuparon gran parte de nuestro tiempo. Pero además, cómo
no, hablamos del golpe. Me contó que en la precipitada
huida de Carmona del Palacio Presidencial, había
abandonado un papel con los nombres de los ministrables.
Patricia Poleo, que es junto a su padre, Rafael Poleo,
la fuente más recurrida por El País en sus informaciones
sobre el golpe, figuraba en la lista. Sobre la catadura
del padre, el lector puede hacerse una idea ya no con lo
que llevamos dicho, sino con lo que él mismo cuenta
sobre su participación en los sucesos de abril. Ignoro
si el grupo PRISA participa en el accionariado del
periódico de Poleo, pero de lo que no me cabe duda es de
que el viejo y el nuevo País se hermanaron en su apoyo
al golpe.
Como he indicado en otra parte, este trabajo no pretende
ser un estudio definitivo. Se puede completar y matizar
la primera parte; y en la segunda apenas se ha empezado
a esbozar unas relaciones complejas de las que por
supuesto no presumo de haber dicho la última palabra. El
valor de este trabajo debe enjuiciarse desde la urgencia
que ha impelido al autor ha tomar postura en esta
ignominiosa batalla mediática que están librando los
poderosos medios de comunicación contra el pacífico,
generoso, y emancipador proceso de la revolución
bolivariana.
Creo que la red de vínculos e intereses socioeconómicos
que se activó el 11 de abril no funcionó como una
maquinaria bien engrasada. Los poderosos magnates de la
comunicación no pudieron controlar todos los tentáculos
de sus imponentes criaturas mediáticas. Un ejemplo de
ello fue el reportero colombiano de la Cadena Caracol,
que estuvo emitiendo una información contrastada desde
el Palacio Presidencial. El Grupo Caracol, como sabemos
en manos de PRISA, emite en Venezuela a través del cable
de Direct TV. Aunque finalmente la emisión de la cadena
colombiana fue sacada del aire, este ejemplo nos muestra
que el golpe tuvo un componente de improvisación, y que
el factor personal, la profesionalidad de algunos
periodistas que se negaron a participar en el golpe
mediático, debe ser reconocido públicamente y tenido en
cuenta.
El gobierno de Chávez, y el propio Chávez, no están
exentos de mácula. Soy de los que piensan que la crítica
y la autocrítica son valores consustanciales para los
proyectos de transformación social, son imprescindibles
para su supervivencia, y debe ser planteados incluso en
los peores momentos. Pero mi visión crítica de la utopía
bolivariana no me impide admirar la realidad de sus
conquistas, ni reconocer en ella, dadas las actuales
circunstancias, la única alternativa posible para la
emancipación del pueblo venezolano.
NOTAS DEL CAPÍTULO II:
1. Chávez ha declarado que las imágenes de varios de los
pronunciamientos de generales fueron grabadas el día 10
en los estudios de un canal privado de Venezuela. De
confirmarse estas imputaciones supondría una prueba
directa de su implicación de en el golpe (Serrano,
Pascual, Rebelion, 20 de mayo de 2002,
http://www.rebelion.org/venezuela/pserrano200502.htm).
2. Chávez prefirió que lo apresaran a renunciar, La
Jornada, en
http://www.rebelion.org/internacional/ministro150402htm.
3. En
http://www.rebelion.org/internacional/norteam220402.htm
4. En
http://www.rebelion.org/internacional/periodistas240402.htm
5. En
http://portal-pfc.org/perseguidos/per_ve.htm
6. En
http://www.rebelion.org/internacional/aram010502.htm
7. En
http://www.nodo50.org/csca/iraq/nota-venezuela
16-04-02.html
8. En
http://www.geocities.com/redbolivariana/
opinion/hugonewsweek.htm
9. En
http://www.rebelion.org/internacional/reich180402.htm
10. Rafael del Naranco y Agustín Rivera, en El Mundo, 21
de abril de 2002.
11. El cardenal Ignacio Velasco tampoco tiene un trato
cordial con Chávez. El pasado mes de enero el
Presidente, desde la atalaya del programa Aló,
Presidente, mandó al arzobispo de Caracas "a rezar un
padrenuestro y 20 avemarías". El jefe del Estado acusa a
la jerarquía eclesiástica de estar vinculada a Acción
Democrática.
12. En
http://www.americaeconomica.com/numeros2/
144/reportajes/rafa144.htm
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