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BAJANDO POR CALLE DEL OBISPO
MEMORIA PUNTUAL DE LA CALLE MÁS HABANERA IMAGINABLE

V- RUMORES AMIGOS Y ENEMIGOS

Reinaldo Montero

Llegas a la calle consagrada a un árbol, Calle Del Aguacate De Belén, que debió ser frondoso, y pisas el cruce más francés de Calle Del Obispo, con /El Correo De París / avec le dernière cri / y toda la modistura / que hoy mismo recibí./ Y en los altos de El Correo, un repostero normando, y al lado, el famoso médico asesino de Madame Puchau. /Aquí llegó un franchute / vendiendo pirulí / que te da catarro / y engorda la lombriz./
Un grupo de hombres apiñados alzan la vista, observan las nervaduras de las tolderas.
Hay que subir los herrajes. No, que baje ella. ¿A la calle?, ¿como si fuera una guiri? Se le rebaja un poco las piernas. ¿Mutilarla?, solo eso me faltaba oír en esta isla de judas. ¿Se desvía entonces la procesión? No, conviene que la gente pa-se por aquí. Negocio, falta de fe y negocio. Qué tanto cuento, vamos a tumbarle las patas. No voy a seguir oyendo blasfemias. Solo lo imprescindible, nadie se dará cuenta.
Y fueron recortadas las piernas de la Virgen de Monserrate, y no hubo quien no se diera cuenta, que a partir de ese día la empezarán a llamar La Enana, y logró pasar bajo los toldos rodeada de hachones encendidos, como cabe a una pa-trona de bomberos, aunque también muy recortados los hachones, para evitar el trabajo en día festivo.
Muy recortadas, además, las tablas que ocultan una bolera al aire libre. Puedes ver lo que pasa allá adentro. Bolean su ocio los carretoneros con frases que casi adivinas entre expresiones que la gente considera propias del gremio.
Diantre, en la Inglaterra de Enrique VIII la lana ya no se exporta a los Países Bajos ni a ninguna otra parte, ¿y por qué nuestra isla no consume también sus propios esfuerzos? Cáspita, según el holgazán de Calimaco, que hasta mear le cos-taba, mega biblion es mega kakón, con la excepción de un libro que bien conocemos. Recórcholes, Tomás Moro decía que quien hace crecer dos espigas en vez de una, no merece admiración, sino el tratamiento de fratricida, sí, porque la isla se paraliza en cuanto logra respirar sin demasiado esfuerzo. Caracoles, creo que ese hombre que nos mira, está convencido de que ve una luz al final del túnel, pero del tren que viene de frente.
Y al lado, a tono con los denuestos, las suaves líneas art nouveau de Le Printemps, porque en definitiva se trata del carrefour por excelencia de La Habana, y escuchas un murmullo, o rumor, ¿amigo o enemigo?
Enemigo Rumor trae que el insurrecto Máximo Gómez se ha lanzado a buscar frente limpio sin importar flancos y retaguardia sucios, o sea, que invade, que viene, que va a cruzar La Trocha. Amigo Rumor comenta que la idea de la Invasión es peregrina, solo concebible en una cabeza falta de realismo, jamás ese dominicano podrá vencer la oposición de los propios mambises del Departamento Oriental, y la recia muralla que son nuestros efectivos militares y nuestra estrategia superior. Enemigo Rumor trae que Gómez ha franqueado La Trocha, la vigilada por rondas insomnes que no paran de gritarse centinela alerta, la repleta de fortines, trincheras de piedra, vallados, zanjas anchas y profundas, mallas de alambre con estacas, fosos lobos contra jinetes, pozos trampas contra infantes, la que es puro negocio, porque no es posible concebir algo más inoperante. Amigo Rumor co-menta que en el intento de cruzar La Trocha, frente al fuerte Catorce Y Medio, un balazo de ese invento de Philo Remington atravesó de parte a parte el pescuezo revoltoso del loco extranjero, quien, a la sazón, agoniza. Enemigo Rumor aclara que ese cuento es de otra guerra, de otro cruce, de otra trocha, y que aquella vez, al recibir la herida, El General se llevó la mano al cuello para trancar la sangre, dominó el caballo, se irguió sobre los estribos y, echando coágulos y con voz tomada por el valor, no por la herida, ordenó al corneta, toque La Marcha De La Bandera, y así, como en parada militar, cruzó frente a las fortificaciones de la trocha aquella. Amigo Rumor comenta que se han mandado veintidós batallones bien equipados contra los fanáticos de la temeridad. Enemigo Rumor trae que El Viejo ha quemado ochentitrés ingenios, que se le han unido más de millar y medio de hombres, que ha engrosado su parque con más de mil fusiles, cincuenta mil tiros, mil trescientas monturas, dos mil caballos. Amigo Rumor comenta que de tan hostilizado y a causa de tantas pérdidas y sucesivas derrotas, El Demonio no sigue en la zona de La Trocha, viene para acá con su delirio bélico, como derecho al suicidio, aunque evita el combate con nuestras temibles fuerzas. Enemigo Rumor aclara que Gómez ha dicho a sus subalternos, vamos a invadir hasta llegar a los confines de Occidente, por tanto hay que excusar cualquier combate serio con el enemigo, a no ser que se tenga seguridad de triunfo con grandes ventajas, o lo que es igual, con mínimas pérdidas, porque si a pesar de vencer nos cuesta cara la osadía, siempre resultará ventajoso para los españoles, que para ellos es fácil recuperarse, y sepan, la campaña que se avecina será brava, ah, y un último consejo, confíen siempre en la sorpresa, y adiós, que ando violento en espera del enemigo. Amigo Rumor comenta que el negro Gómez ha sido desobedecido por el mulato Maceo, porque al ordenarle el anciano esclerótico que bajara al centro de la isla para juntos lanzarse a la locura de bandolerear en Occidente, el Rufián Moro se le paró bonito, ¿y al garete tanta mulata que tengo regada por Oriente?, pues ni muerto, nada se me ha perdido en el hervidero de patriotas españoles que es Occidente, amén de que La Trocha reforzada ahora sí es infranqueable. Enemigo Rumor trae que Antonio Maceo cambió algunos tiros con el fuerte La Redonda, y pasó La Trocha, y viene también hacia acá.
Los rumores merodean por los pasillos del edifico de oficinas, entran a los cubículos, hacen el reconocimiento en torno a buroes, y solo entonces se lanzan a acometer.
El sol horizontal dispuesto a acometer. Su luz ya no es dorada, aún no reverbera en la fachada que queda de la primera venduta de hierro y mármol, en el muro de Las Teresianas donde ahora se ve un extraño nombre, Topeka, y más acá, muy maltrecho, El Inglés, no El Bazar Inglés ni El Corte Inglés.
Estás a la altura de la calle consagrada al respetado y querido obispo, no hay porqué dudarlo y ningún rumor lo duda, don Diego Evelio de Compostela, que hizo cuanto quiso, según reza su epitafio. Suficiencia Habana.
Y aquí, Calle Del Obispo se convierte en un obispero, porque Diego Evelio fundó el Colegio De San Francisco De Sales en esta calle, más abajo, y hasta allá iba a cada rato. Y don Morell de Santa Cruz, obispo más famoso que todos, vivía también por allí, por Calle De Los Oficios, pero es fama que frecuentaba a un vecino, dicen que cristiano demasiado nuevo, falso converso, sefardita tapado y militante, que vivía en esta cuadra de Lavanah blanca. Y antes que ellos dos, otro obispo, Jerónimo de Lara, por mil seiscientos cuarenta, fijó residencia en esta calle, y a la hora más amable de la tarde, cuando el sol amaina, don Jerónimo daba una blanda caminata hasta el mar, y durante sus muchos días habaneros, sin faltar ni en domingo, iba el prelado, calle bajando, hasta San Pedro, a la orilla de la bahía de aguas claras, a pesar de la brea y otras máculas de calafates, y solo regresa-ba cuando el sol terminaba de ponerse, así que andando y desandando y el hábito fijando, Jerónimo de Lara bautizó la calle, su calle, como Calle Del Obispo, y los reverendos Compostela y Morell lo sancionaron para siempre. Eternidad Habana.
El colegio francés acá, y allí el taller de abanicos, guantes y sombrillas llamado El Especial. Y otro establecimiento que quién sabe lo que venda se llama Quevedo, seguro que por amor al personaje popular mezclado con polvo enamora-do. Y enfrente, la óptica Almendares, no por el río, sino por fanatismo con el equipo de pelota Almendares, contrincante de las novenas La Habana y La Fe, cuando organizaba los campeonatos Tintín Molina. Y al lado, como complemento beisbolero, La Casa Willson, de efectos deportivos, propiedad de Willson y Cía., porque los yanquis han empezado a tomar la ciudad sin disparar un tiro. Y después Le Trianon, porque la francofilia no amaina. Y enfrente El Ensueño, porque el horror a la realidad es endémico. Maldición Habana.
Los vi, vi sus caras tostadas y renegridas bajo sombreros chuscos, mostrando escasez de navajas y tijeras. Sssst. Cuente, cuente. Vi las ropas sucias hasta la mugre, grasosas, desgarradas, salpicadas de fango, vi fusiles herrumbrosos que le faltan pedazos de culata, vi machetes de mil formas. Vio a los que desertan en cuanto sufren una derrota y aumentan como las plagas después de vencer en alguna escaramuza, vio a los que no ofrecen resistencia a nuestras columnas porque tienen la fuga como único recurso y son capaces de vivir en la manigua comiendo solo naranjas agrias, vio a los que hacen progresar el cólera, al punto que es riesgoso tomarlos prisioneros, y tuvo que ver sus espadas enmohecidas por el rocío y la vagancia. Triste tierra, como tierra tiranizada y de señorío. Mida sus palabras. Ruego que me disculpe, en definitiva soy un extranjero. No, no hay falta que disculpar, yo soy el que pide excusas, usted tiene razón en lo de tierra tiranizada, Virgen Santa, quizás no haya remedio, quizás tengamos que perder esta isla por culpa de nuestros abusos, quizás los criollos, nuestros hijos, impulsados por ese optimismo que no se les quita ni muertos, logren fundar, si la paz no se les echa a dormir, un Estado donde cada quien encuentre sitio, como en un reino de abejas. Eso me suena a Enrique V de Shakespeare. Es de Virgilio, usted y yo tenemos distintas lecturas. Tenemos la misma isla donde el pueblo puede decir, la delgadez que nos aflige, la razón de nuestra miseria, es la abundancia de ellos, porque nuestros sufrimientos son su ganancia. Coriolano. Acertó, es Coriolano, el valiente en la batalla a una edad en que hubiera podido representar papeles femeninos, el que observaba más a menudo la grupa de la noche que la frente del día, el que expresó lo que pensaba, según Shakespeare, y antes Plutarco. Coriolano, o la inconstancia del pueblo. Chapeau, como dicen por ahí los jóvenes de esta Habana. Shakespeare quizás amó al pueblo. En abstracto, solo en abstracto. En concreto, el pueblo poniendo siempre los muertos de ambas partes, sirviendo de pretexto para que en su nombre se haga y deshaga. La culpa es de la destrucción de la jerarquía. Timón De Atenas, ¿no acerté? Hablo del timón que necesita este país. Es una fiesta escuchar-los. ¿Andamos en disfraz de bufón? No he dicho eso. No es mal embozo, quienes hablan de la imparcialidad política de Shakespeare pasan por alto la subversión que hay en boca de locos y bufones. Los locos primero sintieron tristeza, que se transformó en melancolía, luego en insomnio, luego en abatimiento, luego en delirio, y la pendiente sigue hasta revelarles más demonios que los infernales, más certezas que las previsibles, y entonces admiran la belleza de Elena en una gitana, y ven el cielo posado en la tierra, ¿no tengo razón? La tiene, la tiene, la tiene, como diría Will Shakes de vivir en esta Demencia Habana.


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