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ENCUENTRO CON BOLTON
Una
muestra de cómo la "cultura" se utiliza a manera de arma
política para la agresión contra Cuba es, sin duda, la
revista Encuentro de la Cultura Cubana. En
reiteradas ocasiones esta publicación, siguiendo el
mandato de sus financistas, ha vinculado a
Cuba con el terrorismo, sumándose a las posiciones que
reclaman que Estados Unidos incluya a Cuba en su guerra
antiterrorista y la haga víctima de una agresión militar
directa.
José Antonio García Miranda |
La
Habana
Invitando a la agresión
Otro objetivo de Encuentro, tanto en su versión
impresa como la digital, es vincular a Cuba con el
terrorismo, propósito reiterado de manera intencionada
después de los atentados del 11 de septiembre de 2001
contra Estados Unidos, y en el que se pone de manifiesto
con mayor evidencia la militancia reaccionaria y
oportunista de ambas versiones.
Pero, pensándolo bien —escribe Antonio Benítez Rojo
en un ensayo titulado «La cultura cubana hacia el
nuevo milenio», No. 20—, este no es el peor
escenario que puedo imaginar para Cuba y los cubanos:
el peor escenario es que Fidel Castro, además del
conflicto de Guantánamo, desate una serie de misiones
terroristas en territorio de Estados Unidos, usando
gente infiltrada y, simultáneamente, lance misiones
aéreas suicidas, tipo kamikaze, contra ciertos
objetivos. ¿Cuáles serían dichos objetivos? No hay que
romperse la cabeza: serían la ciudad de Miami, así
como plantas de energía nuclear capaces de liberar
gases radioactivos, reproduciéndose así el caso de
Chernobil, aunque en gran escala. De esta manera no
solo morirían cubanos en el interior de la Isla, sino
también fuera de ella, y de paso, varias decenas de
miles de norteamericanos. En el peor escenario que
puedo imaginar moriremos todos los que estamos aquí.
La vinculación del tema del terrorismo con nuestro país
es permanente en artículos y reportes digitales; así
Encuentro se suma a las posiciones que reclaman que
Estados Unidos incluya a Cuba en su guerra
antiterrorista y la haga víctima de una agresión militar
directa. En este sentido, ciertos textos son muy
reveladores, y el hecho de que muchos de ellos estén
firmados por «Redacción Encuentro», equipo integrado
esencialmente por las mismas personas para ambas
versiones, demuestra que no existe entre ellas
diferencias en la política editorial ni en las
intenciones que persiguen.
El terrorismo jamás ha sido democrático, salvo en el
desprecio y la indiferencia hacia la naturaleza de sus
víctimas. Lo anterior coincide, en lo fundamental, con
el Gobierno cubano.
(Luis Manuel García: «Coincidencias». 4 de octubre
de 2001.)
La actual lucha de Occidente contra el terrorismo, que
puede durar años, ¿favorecería o dilataría, aun
indirectamente, la democratización de Cuba?
La lucha contra el terrorismo es una mala noticia para
el Gobierno cubano. Se trata de un Gobierno que creó
en La Habana, en 1966, la primera Internacional
terrorista que conoce la Historia, la Tricontinental;
el Gobierno cubano siempre ha estado vinculado a esos
movimientos narcoguerrilleros, por una parte, o
narcoterroristas por otra, o terroristas a secas en
algunos casos, y todo el mundo sabe que existen estos
vínculos especiales entre Cuba y esos grupos. De
manera que la actual atmósfera política es una mala
noticia para el régimen. Yo creo que este, como
consecuencia de la actual lucha contra el terrorismo,
está más aislado que nunca.
(«Carlos Alberto Montaner: abrir las compuertas de la
creatividad». Viernes 11 de enero 2001.)
«Gracias a la comunidad cubana y al resto de las
comunidades de la Florida, Cuba se unirá pronto a las
democracias libres del mundo», escribió Bush.
La algarabía no se hizo esperar al escucharse esta
frase, suerte de reafirmación de las consignas y las
pancartas de los participantes, que abogaban por
denunciar la histórica complicidad del régimen de
Fidel Castro con el terrorismo internacional.
«¡América despierta! Cuba es un paraíso seguro para el
terrorismo», podía leerse en una de las pancartas,
mientras que la organización Agenda Cuba distribuía
volantes con la petición de que Naciones Unidas
realice inspecciones en la Isla sobre la posible
existencia de armas químicas y biológicas.
(Ivette Leyva Martínez: «Marcha cubana contra el
terrorismo en la Calle Ocho». 22 de octubre de
2001.)
Un informe de los servicios de inteligencia de Canadá
advertía en 1996 que Cuba había sido fuente proveedora
de toxinas y armas químicas para algunos grupos
terroristas. El informe fue citado el pasado viernes
por Ike Seamans, comentarista de la NBC. En su
opinión, EE. UU. debe mantener bajo vigilancia al
Gobierno de Fidel Castro, porque es una amenaza
potencial de bioterrorismo.
En el artículo «La industria del arma biológica de
Cuba», Seamans asegura que el régimen cubano ha
vendido muchas de sus fórmulas biotecnológicas a Irán.
Algunos de estos secretos podrían servir para fabricar
armas químicas. Otros expertos creen, sin embargo, que
La Habana no es un peligro inmediato para Washington,
pero las buenas relaciones entre Castro y Saddam
Hussein introducen un elemento de sospecha para la
mayoría de los analistas. [...]
«Es imperativo que nuestras agencias de política
exterior analicen la amenaza que representa un Estado
que auspicia el terrorismo a solo 90 millas de
nuestras costas’’, dijo la congresista el pasado
miércoles, ante una audiencia en la que se encontraba Colin Powell. El Nuevo Herald cita un parte de
prensa de la oficina de Ros-Lehtinen en Washington, en
el que la congresista preguntó a Powell sobre su
postura respecto al régimen castrista después de los
atentados del 11 de septiembre y los ataques de
ántrax.
(«Powell dice que ‘reevaluará’ la postura de Castro en
la guerra bioterrorista». Redacción Encuentro, 25 de
octubre de 2001.)
Según la NBC, Castro ha vendido esta tecnología a Irán
y varios medios insisten en recordar la visita del
gobernante a varios países de Oriente Medio (Irak,
Irán y Libia) en mayo pasado, en la que dijo que todos
juntos «pondrían de rodillas a Estados Unidos».
(«La NBC asegura que Cuba es una amenaza potencial de bioterrorismo». Redacción Encuentro, 15 de octubre
de 2001.)
«Algunos de esos países poseen objetivos militares de
alto valor, tienen capitales, tienen ejércitos. Les
estamos diciendo a esos países que dejen de sostener
las redes terroristas; si no lo hacen, sabremos
convencerles». La lista de países «patrocinadores del
terrorismo», confeccionada por Washington con
anterioridad a los atentados del pasado día 11,
incluye en primera instancia a Irán, Irak, Siria,
Libia, Sudán, Corea del Norte y Cuba.
(«Una ofensiva global». Redacción Encuentro, 17 de
septiembre de 2001.)
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Encuentros, desencuentros
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