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SERVIR A LA PATRIA
Demoler con argumentos e ideas, las
calumnias que a diario se levantan contra Cuba,
generadas sobre todo en el ámbito de la ultraderecha
radicada en Miami, se cuenta entre los presupuestos
defendidos por los participantes en el Consejo Ampliado
de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Magda
Resik Aguirre
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La
Habana
“Este
país va a vivir de sus producciones intelectuales
fundamentalmente”. De ese modo vislumbra el porvenir de
la nación cubana, el presidente Fidel Castro, quien
participó esta semana en la sesión plenaria del Consejo
Ampliado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
“A partir de su capital humano – vaticinó–,
las capacidades futuras de Cuba son realmente
impresionantes”.
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Representantes de la vanguardia artística y literaria de
todo el país, se dieron cita en el Palacio de las
Convenciones de La Habana, para dar continuidad – como
va siendo costumbre –, a los debates acerca del destino
de la cultura patria, que se iniciaron en el VI Congreso
de la UNEAC celebrado en 1998. En ese contexto los
delegados expresaron con gran fuerza sus preocupaciones
en torno a la mundialización de valores contrarios al
progreso de las identidades nacionales.
Ese
presupuesto fue también el eje de las intervenciones que
se sucedieron en las diversas comisiones que atendieron
esta vez asuntos vitales como Cultura y turismo,
Enseñanza artística, Medios de difusión masiva, Cultura
comunitaria y Economía de la cultura. Tópicos todos de
gran significado para quienes definen el papel de la
cultura cubana como aquella “que nos muestra cada día el
rostro al cual pertenecemos”.
Demoler
con argumentos e ideas, las calumnias que a diario se
levantan contra Cuba, generadas sobre todo en el ámbito
de la ultraderecha radicada en Miami, se cuenta entre
los presupuestos defendidos por los participantes en el
encuentro. Por consenso, se aprobó enviar una carta
abierta a la intelectualidad norteamericana, en su
mayoría opuesta a las políticas extremistas, que
proponen sostener el feroz bloqueo a la Isla,
conminándola a enfrentarse a quienes pretenden manipular
a la opinión pública de esa nación en su apreciación de
la realidad cubana.
Creadores de la talla de Pablo Armando Fernández,
Alfredo Guevara, Víctor Casaus, Sergio Vitier y Guido
López Gavilán, ofrecieron ejemplos del creciente
intercambio cultural y académico sostenido por ambas
naciones. “Fuera de todo el ambiente político hostil que
existe, hay en Estados Unidos una aceptación muy grande
de todo lo que tenga que ver con Cuba”, aseguró la
Doctora María Teresa Linares, musicóloga de gran
prestigio, invitada a ese país, en más de una ocasión,
para ofrecer sus conocimientos sobre las sonoridades
criollas.
Tras
evocar la tradición ética: “ese sol del mundo moral” que
ha guiado siempre en su quehacer a la intelectualidad
cubana, el Presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón de
Quesada, se refirió al malestar y la preocupación que se
está creando en el entorno académico norteamericano, con
otra abierta agresión del gobierno de Estados Unidos a
la Isla. Se trata de un formulario que la Agencia para
la Ayuda al Desarrollo (USAID) entrega por estos días,
donde promete un financiamiento de
15 millones
de
dólares
a los proyectos que potencien la denominada Transición
Pacífica de Cuba a la Democracia.
Para
acuñar esa abierta ingerencia, los proyectos aprobados
deberán contar con la venia de la propia Agencia y del
Departamento de Estado. Según Alarcón, es esa otra
prueba de cómo se dilapida “el dinero que sale de los
bolsillos de los contribuyentes norteamericanos, para
velar por los intereses de la mafia” radicada en la
Florida.
En
un acto congruente con el ánimo de los debates del
Consejo Ampliado de la UNEAC, la entrega de la Orden
José Martí, la más alta distinción de la República de
Cuba, al poeta y ensayista Cintio Vitier,
suscribió el valor concedido por la nación a los hombres
que representan ese “vínculo indisoluble entre ética,
cultura y política”. El propio Cintio, desde la
eterna limpieza y decencia de su conducta, trajo de
vuelta al Apóstol, quien describió como “política de
acometimiento” la amenaza yanqui, mucho más desplegada
hoy en un contexto hegemónico mundial.
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