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Sr. José Rodríguez
Feo,
La Habana.
Mi querido Pepe, hace varios días recibí una carta tuya
con las buenas noticias, y ayer otra con mejores
noticias. La primera no te la contesté en seguida pues
me había comprometido con un departamento y tuve que dar
muchas carreras para quitarme el compromiso de arriba.
Esto lo había hecho con vistas a otra carta tuya (es
contestación a una mía) donde me decías que por el
momento debía quedarme acá. A la semana justa llegó tu
otra carta y empecé, como te digo, a dar carreras para
desentenderme del departamento. Felizmente pude
pasárselo a otra persona. De modo que Dios mediante,
pienso estar en La Habana para el dos o tres de junio.
Si me salen las cosas bien volaré en Aerolíneas.
Exactamente el martes 31 de mayo. Ya te avisaré la fecha
exacta de llegada. Te mando la prueba de Borges. Tú
tenías razón. Es una errata. Yo también cuando él me dio
el texto pensé que era un poco raro, pero estimé que
podía ser un recurso literario, en suma una frase
elegante. Ya va corregido. Ayer estuve en casa de
Borges. Con mucho gusto te dedicó el libro, que te mando
con ésta. También te incluyo ese hermoso poema de
Vicente Barbieri. Sabrás que estaba un tanto dolido
porque tú no lo habías invitado a colaborar en Ciclón.
Ya él conocía la revista por Frida y por haberla leído
en casa de esta señora. Le pagué 500 argentinos o sea
veinte dólares. Mándame a vuelta de correos cien dólares
para pagar las colaboraciones de Payró, Romero y Murena
y quizás Fatone, digo quizás pues este último se está
«tangueando». De todas maneras si él no me da nada
llevaré la de Manuel Peyrou, Silvina y Bioy.
Todavía no han llegado los ejemplares del segundo
número. ¿Qué pasa? La gente está ansiosa por tenerlo.
Borges quiere cuatro ejemplares del número tres. Pienso
pedirle otra cosa antes de irme. Lo mismo a Sábato. Te
llevaré el cuento de Humberto. Dime cualquier cosa que
quieres te lleve de ésta. Estoy felicísimo. Acá es una
verdadera tragedia con los amigos que no quisieran que
me marchase. Pero yo ardo por llegar a La Habana. Ya
hablaremos largo y tendido. Te digo que no sé seguro lo
de Aerolíneas pues tengo que obtener un permiso para el
pago del pasaje en pesos argentinos, pues en dólares me
saldría mucho más caro. Tengo reservado en el «Reina»,
pero con tantas dilaciones creo que hasta he perdido el
derecho a la cabina separada. Veremos. De todos modos
llegaré a la Habana para esa fecha. Te volveré a
escribir para estos días. Abrazos de Humberto. Yo te
quiero,
Virgilio
Los libros de Borges te los llevaré yo. ¿Tú crees que
con ese tipo de letra pequeña llene bien la página de
Borges?
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