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EL
TRATAMIENTO DEL TEMA NEGRO EN EL RAP
La misión de nosotros actualmente,
y es lo que está haciendo el movimiento rap en sus
canciones, es plantear la problemática racial, ante las
cuales tenemos que atrincherarnos y combatir todos
unidos. Porque la solución tiene que ser, como ya lo
dijo Nicolás Guillén, y lo han dicho todos los que han
abordado esta temática, la solución en Cuba al problema
racial es de negros y de blancos.
Tomás Fernández Robaina|
La
Habana
Mantener la
objetividad científica ante hechos que están en nuestra
sangre, tan cerca de nosotros, es sumamente difícil.
Siempre hay un elemento subjetivo lírico en nosotros por
lo que, aunque tratamos de reflexionar objetivamente,
siempre la pasión nos domina. Es evidente que en el rap
cubano el motivo principal no es solamente la racialidad,
sino uno de los factores importantes, vista la
racialidad desde el punto de vista de nosotros, negros y
mulatos, históricamente y en el presente, tenemos una
situación que es justamente lo que se refleja en las
letras de rap. Pero todos estos problemas que estamos
viendo en Cuba, son problemas que también aquejan a
otras sociedades que no tienen nuestro sistema. Yo tuve
el privilegio de estar con Pablo Herrera en una
conferencia anual de la familia negra de América Latina
en Barlovento, Venezuela. Cuando me tocó el turno para
hablar del negro en Cuba yo me pregunté y me pregunto
aún, cuando uno constata la realidad de los negros en
América Latina, que es tan distante de la realidad
nuestra, que muchas de las cosas por las que ellos están
luchando, como el acceso a la salud, a la educación, a
todas estas cosas que nosotros tenemos aseguradas en
nuestro país, se comprende que nuestra realidad está muy
distante. También se hablaba de la representatividad,
pero ese no era el motivo principal porque ellos están
luchando por cosas mucho más importantes como es el
acceso al trabajo, a la educación. Entonces, yo
reflexionaba, ¿por qué si en Cuba nosotros tenemos todo
eso ya garantizado, todavía estamos hablando del
problema racial?, y ayer en una magnífica mesa redonda
de las mujeres cubanas, me sentí muy emocionado, pues
abordaron el problema del negro en Cuba con una
cientificidad realmente muy importante, y muchas cosas
de las que ellas dijeron, tenemos que tenerlas muy en
cuenta para un futuro. ¿Qué ha pasado con nuestra
realidad que después de 43 años de Revolución estamos
todavía hablando de esto, de que nos sentimos, en
algunas ocasiones, eso que expresan las canciones de rap?
Nancy Morejón decía que era el sentir de los artistas,
pero yo pienso que si el rap ha sido aceptado por la
población, no solamente por los artistas, los que hacen
la música y las canciones; sino por el pueblo, es porque
hay una identificación con nuestra problemática
cotidiana. Yo quería justamente hacer una reflexión
acerca de por qué pienso que estamos viviendo momentos
históricos de suma importancia, porque todo el
movimiento social del negro en Cuba desde la colonia
hasta el presente y sus luchas en Cuba nunca se han
limitado a demandas sociales y políticas de
representatividad en los diferentes niveles de la
administración pública. Justamente el factor que me
acabó de atrapar para meterme en los estudios del negro
cubano fue el Partido Independiente de Color. Su
programa, y esto es algo que debemos tener muy definido,
no era para los negros, era para todos los cubanos; y
justamente yo veo una similitud entre todas estas
canciones en las que se está llamando a la unificación.
Pero realmente, como ya dijo Nicolás Guillén, tenemos
dos abuelos, y como decía Gustavo Urrutia, uno de los
pensadores negros más importantes, que tenemos que
conocer y leer, decía, no solamente limitando el aspecto
al fenómeno cubano, sino a cualquier país donde haya
población negra y blanca. En un país negro y blanco,
como en el caso de Cuba, no podíamos conocer solamente
una parte de nuestras raíces, sino que teníamos que
conocer las dos partes. Históricamente, y esto es una
verdad como el sol que nos alumbra diariamente, todo lo
que venía de África, incluso por los propios negros, era
rechazado. Hay cantidad de textos escritos por
bibliógrafos y por escritores negros que rechazan la
rumba, la comparsa, porque eran negros asimilados, pues
el colonialismo nos había impuesto que para avanzar en
la sociedad teníamos que rechazar todo lo relacionado
con nuestros ancestros. Hay novelas contemporáneas como
Cuando la sangre se parece al fuego en la que el
personaje es positivo en la medida en que va abandonando
toda la herencia y toda la huella africana, toda su
cultura llamada marginal; pero el canon que se impuso
para estar a tono con la modernidad era rechazar todo
aquello venido de África. Se planteaba la lucha a nivel
social y político, pero no a nivel cultural. Aunque las
letras de las canciones abordaban todas estas temáticas
de la racialidad de la convivencia incluso en la poesía
y en la literatura. ¿Qué ocurría? De los sectores de los
negros asimilados, los que querían compartir el mismo
espacio que habían sido históricamente mantenido por el
poder y el poder siempre había estado en manos de los
blancos, desde la colonia hasta prácticamente toda la
República. Los sectores populares, considerados
marginales, los que seguían ultimando la santería, la
sociedad secreta de Evacua, la regla de los Paleros, en
general los que practicaban las religiones afrocubanas,
todas esas gentes seguían identificados con esas
culturas, se identificaban como cubanos, pero a la vez
como practicantes de todas esas huellas africanas.
Es importante tener
esto en cuenta porque el negro en Cuba nunca se ha
sentido, ni se siente un sector de la población fuera de
nuestra cubanidad. Esto es muy importante. Pero hay algo
muy cierto y es precisamente de lo que nos estamos
ocupando desde un punto de vista teórico, conceptual, y
es un problema que tenemos que avizorar, no solamente el
pensamiento de Martí, que fue escrito en un contexto
histórico muy preciso; sino el pensamiento de Maceo. Yo
soy un gran maceísta y cuando oigo hablar de Maceo me
entra una energía que me dan ganas de hacer una carga al
machete, pero Maceo decía algo muy importante, Maceo fue
un hombre que nos ilustró muchísimo, que sintió la
discriminación racial en su propia piel, y, sin embargo,
Maceo decía: “Nada pedir como negro, todo como cubano”,
y se cifraron esperanzas en que todo sería diferente con
la República martiana, pero la historia nos evidenció
que eso no fue así. Los textos de Gustavo Urrutia que
era un negro de una cubanidad extraordinaria, planteaba
la desaparición del negro en Cuba a muy largo plazo,
porque en aquella época y en la actual, todo es un
resultado de mezclar y unirse los negros, los blancos,
los chinos, etc., porque esa es la pauta general en
muchas sociedades contemporáneas y él preveía la
desaparición del negro dentro de mil, dos mil años;
mientras tanto decía que había que reunirse y hablar del
problema, porque la sociedad cubana tenía un mal en
aquella época y era que el negro no había logrado lo que
la República, lo que la independencia le había
prometido, no solamente prometido; sino que los negros
en Cuba en la historia de nuestras guerras de
independencia endosaron masivamente los ejércitos
independentistas, aunque también hubo negros que
pelearon a favor de los españoles. Pero la mayoría de
los negros pelearon por la independencia creyendo que la
República les iba a dar todo lo que ellos requerían. La
República no fue el ideal soñado y por eso los negros
continúan en la lucha. Por eso surge el Partido
Independiente de Color, no solamente por lo que han
dicho algunos, por la ambición política de Evaristo
Estenoz que es el ideólogo del Partido, sino que nace
como una fórmula, como una de las vías que los negros
planteaban para lograr el disfrute de los derechos que
la República les había asegurado en la Constitución.
Pienso que el
movimiento de rap ha logrado lo que ni Gustavo Urrutia a
través de Los ideales de una raza, publicados en el
Diario de la Marina. Algunos negros como el mismo
Gualterio Carbonel, que es uno de mis maestros, me decía
cuando yo le daba a leer algunos textos de Gustavo
Urrutia que él no los leía, pues no podía pensar que un
negro pudiera estar difundiendo ese pensamiento y
justamente él que planteaba la discusión sobre el mal
del racismo del que la sociedad estaba enferma.
Nicolás Guillén le
salió al paso, Ramiro Cabrera en un artículo publicado
en El Siglo a principios de la década del
cuarenta, donde este señor planteaba que la educación en
Cuba tenía que ser separada para blancos y negros,
porque estudiar juntos perjudicaba a los blancos porque
los embrutecía y él con su brillantez extraordinaria le
salió al paso y justamente Nicolás Guillén fue uno de
los paladines que trató de evitar por todos los medios
que se implantara el modelo americano del desarrollo
separado. Por eso escribió su famoso artículo Camino
de Harlem donde decía que en Cuba teníamos que
evitar eso que pasaba en los EE.UU. y pienso que la
misión de nosotros actualmente, y es lo que está
haciendo el movimiento rap en sus canciones, es plantear
la problemática que existe. El rap está llevando
masivamente toda una serie de problemáticas ante las
cuales tenemos que atrincherarnos y combatir todos
unidos. Porque el problema no es solamente de nosotros,
negros y mulatos, eso es un error. Tenemos que tomar
autoconciencia de que existe el problema, pero también
llevarlo a los otros que no son negros, porque la
solución tiene que ser, como ya lo dijo Nicolás Guillén,
y lo han dicho todos los que han abordado esta temática,
la solución en Cuba al problema racial es de negros y de
blancos. Mientras nosotros no resolvamos este problema
que tiene que hacerse de forma mancomunada, tenemos que
saber que es lógico que ese sector más dolido, más
sufrido históricamente sean los que digan, los que
griten, los que aúllen en las canciones. Hablando con
Pedro Pablo Rodríguez, uno de los historiadores más
importantes actualmente en Cuba, me decía: “el
movimiento rap está haciendo una labor tan patriótica,
tan importante que yo espero que todo el mundo se dé
cuenta de que es un movimiento que hay que apoyar, que
hay que estimular para que las soluciones se tomen”.
Ante la dinámica de
enfocar los problemas raciales en Cuba existe como una
regularidad histórica. En el año 1959, después del
llamado de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, se
plantearon soluciones. La Revolución hizo cosas muy
objetivas: en algunas partes del interior del país, los
negros tenían que ir por un lado y los blancos por otro.
Existían las sociedades para negros y mulatos, había
edificios en que los negros iban a alquilar una
habitación y no se les daba, porque eran edificios para
blancos. En la página de los clasificados, en los que se
solicitaban personas para diferentes cosas, se
especificaba entre los requisitos el color de la piel.
Había áreas de gastronomía en las que no podían trabajar
los negros.
Todo esto fue abolido
significativamente por la Revolución, pero el problema
del racismo en Cuba y de sus prejuicios no se erradicó
totalmente. Según los cánones de belleza de la raza
negra, para que una negra sea bonita tiene que ser
culona, bembona, pero en Cuba cuándo es que se considera
una bien parecida, en la medida en que se parece al
canon de la belleza griega, de la belleza blanca. Todo
eso es resultado de una educación que hemos recibido
desde la infancia.
No solo se trata
además de debatir esos problemas, porque si solo
debatimos, las discusiones van a parecerse a aquellas
bizantinas que eran importantes porque se reunían los
científicos, pero se tardaban años y jamás llegaban a
ninguna solución. El problema no es solamente discutir.
Por eso pienso que en nuestro país, en virtud del
sistema social que tenemos y de la voluntad de Estado,
del Gobierno, del Partido, es uno de los pocos lugares,
sino el único en el mundo, que tiene las condiciones
creadas para dar un gran salto adelante en la lucha
contra el racismo y contra los prejuicios. Porque en los
Estados Unidos esta lucha fue muy importante, pues se
lograron grandes cosas, como que la discriminación
desapareciera legalmente de la sociedad norteamericana,
pero en la práctica existen los prejuicios. Es
importante seguir haciendo lo que estamos haciendo. Yo
con discursos sobre el negro en la bibliografía cubana,
Gissell Arandia con su programa Color Cubano, Leida
Oquendo con su círculo en honor a José Luciano Franco,
Gloria Rolando haciendo sus documentales que cada vez se
adentran más en nuestra temática. Lo que no podemos es
detenernos. Yo lo único que he hecho a través de todos
mis trabajos durante años, desde la década del ‛60, es
llamar la atención de que existen problemas raciales en
Cuba y que tenemos que atenderlos. Tenemos que luchar
porque en Cuba nunca nosotros, negros y mulatos, tengamos
que pedir nada como negros, y no podemos fracasar en
este intento. Por eso, yo aplaudo tanto el movimiento de rap, que dándonos la conciencia de lo que somos,
visualiza todo dentro de una cubanidad.
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