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EL SOL NACIENTE DEL HIP HOP PROGRESISTA
El mercado musical de hip hop en Estados Unidos es muy
cerrado. Si me pongo a cantar con mi inglés con acento
hispano, no creo que llegue muy lejos. La gente acepta
más a alguien que rapee bien en español que a un latino
con acento rapeando en inglés.
Adrián R. Morales |
La
Habana
Inti Limani
nació en El Chocó, la región de más herencia africana en
Colombia. Luego se fue a vivir a Ciudad de México, y de
ahí a Estados Unidos. Ahora radica en Nueva York. La
cultura norteamericana lo motivó a escribir canciones de
rap en su idioma. Antes del hip hop hacía poesía.
Estudió periodismo, pero prefiere la música. El pasado
Festival de Rap Habana Hip Hop lo trajo a la capital
cubana, a la cual arrancó el reconocimiento del público
y la crítica. Se califica como músico independiente.
Considera un privilegio haber abierto el concierto de
Orishas cuando el popular trío de raperos cubanos actuó
en Nueva York.
–¿Por qué dices que tu rap es progresista?
–Mi música es de corte revolucionario. Con ella digo
“p´alante, vamos a vencer”. Hablo de la violencia. En mi
país hay tanta violencia, tanta droga..., somos víctimas
de un sistema que nos obliga a competir por el capital,
una competencia que nos puede llevar a la destrucción y
a la enemistad. Traslado ese modo de pensar a la música.
Mi primer demo incluía una canción, Somos inmigración,
que habla de mis sentimientos como immigrante.
–¿No temes quedarte rezagado en el mercado, siendo
tan radical?
–Mis primeros trabajos eran más radicales. En este
segundo CD mezclo lo radical con ritmos bailables, sin
llegar a lo comercial. Pero con su dosis de comercial
para poder expandirme. Me estaba quedando en un mercado
muy pequeño, de cafés, poesía, gente progresista. Mi
misión como artista es llegar a las masas. Y siendo tan
radical no puedo llegar a todo el mundo. Pretendo hacer
música más movida con letra consciente. Si a la gente le
gusta la música, automáticamente le gusta la letra.
–Muchos artistas evaden la canción comprometida,
buscan las palabras fáciles que no hagan pensar tanto,
con el fin de vender más.
–Gran parte del público quiere lo fácil de escuchar.
También es cierto que yo me estaba volviendo más
intelectual. Tengo que acoplarme al mercado, sin
venderme. Por eso di un pequeño giro en el contexto pero
siempre con la misma ideología. Ahora pongo más calle en
mis letras y menos términos complicados. Una de esas
canciones, Qué difícil es, habla de lo difícil de ser
humano. A veces, si muestras tus sentimientos, la gente
puede abusar de ti: Qué difícil es/reír, llorar,/qué
difícil es/perdonar, olvidar... Trato de representar
a las minorías discriminadas. En Soy la voz digo:
Soy la voz,/barrio, soy la voz,/niche, soy tu voz...
En una de las más recientes, Amaneciendo, ataco
al imperialismo: Dice que está amaneciendo,/que ya la
verdad se vio,/ahora el barrio está caliente,/la policía
mató./Dice que está amaneciendo,/que ya la verdad se
vio,/ahora el barrio está caliente,/mi vecino ya se
armó...
–¿Alguna referencia al 11 de septiembre?
Sí, después del “nueve once” la policía llegó más
radical a los barrios, golpeando y pasándose del límite.
Esa letra habla de la unión del barrio para defenderse
de la policía. El final de esa canción es: Dice que
está amaneciendo,/que ya la verdad se vio,/ahora el
barrio está caliente,/la cocaína subió. Ahí la gente
me atacó un poco, ¿cómo que había subido la cocaína?
Pero por suerte o por desgracia, las armas que se
compran en el barrio provienen de la cocaína. Y son para
defenderse de la supremacía blanca.
–¿No es una contradicción que tus canciones
cuestionen el imperialismo y que tú te hayas ido a vivir
a Nueva York?
–Puede parecer una contradicción. Por esa situación
pasamos muchos inmigrantes. Todos vivimos ahí y nadie
quiere regresar a su país. Porque nuestros países están
peor. Para mí, hacer música es una forma de alimentar la
nostalgia. A veces nos es difícil distinguir a dónde
pertenecemos. En nuestros países somos extranjeros, y en
Estados Unidos somos inmigrantes. Como dice Rubén Blades,
estamos destinados a ser por siempre extranjeros. Aunque
me fui a vivir al imperialismo, este tipo de lucha,
desde la música, es imposible hacerla en Colombia. Allá
no se puede decir soy izquierdista, a menos que tengas
un rifle en la mano.
–Después del “nueve once” hubo una ola de canciones
dedicadas a la ocasión. En una de ellas participaron tus
paisanos Shakira y Carlos Vives.
–Sentí un poco de rencor por esa acción de Vives y
Shakira. No es que esté en contra de cantar en
recordación de los muertos en el ataque terrorista a las
Torres Gemelas. ¿Pero por qué ese CD –auspiciado por el
cubano radicado en Miami Emilio Estefan- no fue hecho
antes, con tantos muertos que ha habido en Colombia en
estos 40 años.?
Ya no hay marcha atrás, lo que pasó, pasó. Lástima la
gente que murió. Pero también se ha usado como medio de
propaganda, para vender discos, hacer negocio...
–¿Planes de cantar en
inglés?
Me lo han ofrecido, pero
no me inspira lo suficiente. El mercado musical de hip
hop en Estados Unidos es muy cerrado. Si me pongo a
cantar con mi inglés con acento hispano, no creo que
llegue muy lejos. La gente acepta más a alguien que
rapee bien en español que a un latino con acento
rapeando en inglés.
–¿Y el caso del crossover
de Shakira?
–Con ella sucede algo
diferente. Es música pop. Le pintaron el pelo de
amarillo y la subieron a cantar en inglés. Su música no
tiene conflictos con nadie. Pero en el caso de un rapero
dicen: “ah, este canta con acento, este es terrorista”.
Te encasillan.
–Muchos creen que el rap
es un género de negros.
–El hecho de que sea un
género musical de origen negro, no quiere decir que
otros no lo hagan y lo hagan bien. El estadounidense
Eminem es blanco y tiene mucho talento, vendió más de un
millón de copias en una semana. Incluso ha sido
discriminado por ser blanco. Definitivamente, el rap
nació negro, pero hay blancos, asiáticos, hispanos
metidos en el género. Y en cuanto a ser progresista, el
que hacen los latinos y los europeos es un rap más
radical y acusador que gran parte del rap norteamericano
de hoy.
–¿Por qué Inti Limani?
Inti significa sol en la
cultura inca, y limani, naciente. Así que mi nombre
artístico sería Sol Naciente.
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