|
|
¡QUÉ
CLASES DE PROBLEMA!
Se inician las clases con graves problemas
Ketty Rodríguez
El Nuevo Herald
Cuando el sistema
de escuelas públicas de Miami–Dade, uno de los más
grandes y complejos de la nación, abra sus puertas hoy a
unos 373,500 estudiantes, los responsables de mover la
enorme maquinaria educacional tendrán que enfrentarse a
muchos retos que no dan tregua.
Paralelamente, hoy también echa a andar un ágil
engranaje para movilizar a 72,000 estudiantes mediante
una flotilla de 1,700 autobuses que recorrerán 1,500
rutas.
Sin embargo, el curso comienza con una buena dosis de
problemas externos e internos sin resolver o que
requieren un constante equilibrio:
•El agobio de una crisis fiscal que parece agudizarse
•El aumento del número de estudiantes por aulas,
producto de la inmigración incesante en el sur de la
Florida
•La paralización de la construcción de nuevas escuelas
por la retención de unos $80 millones en manos de una
junta supervisora estatal nombrada tras el escándalo de
la compra de tierras a sobreprecio.
•Las negociaciones de los sindicatos por el aumento
salarial de maestros y empleados, que podría enfrentar
al superintendente Merrett Stierheim con los líderes de
las uniones en una fiera batalla.
Pero quizá lo más importante, y lo que representa el
mayor desafío del sistema público es aumentar el
rendimiento educacional de las escuelas calificadas con
la letra F, y a la vez evitar que las que obtuvieron A y
B no bajen su puntuación.
''Mejorar el logro académico es una de nuestras
prioridades para este año escolar'', dijo Mercedes
Toural, vicesuperintendente de educación del sistema
escolar.
La mitad de las 10 escuelas que obtuvieron doble F
pertenecen al distrito escolar de Miami-Dade. Otras 7
obtuvieron una F por primera vez. El instrumento que se
utilizó para medir el progreso educativo fue la Prueba
de Conocimientos Generales de la Florida, conocida por
sus siglas FCAT.
Este año, miles de estudiantes que están en el 12mo
grado y que aspiran obtener el título de secundaria,
están obligados a aprobar el FCAT, que recientemente
subió los niveles de exigencia sin tomar en
consideración que cerca de 68,000 alumnos del distrito
no dominan el inglés.
Miami–Dade posee el más alto porcentaje de estudiantes
en la Florida que tienen deficiencias en el manejo del
inglés, un 18.4 por ciento, frente al 7.8 por ciento a
nivel estatal.
''El problema de crear excepciones con el FCAT es que se
baja el nivel de la educación'', insistió Toural, quien
considera que la destreza del aprendizaje se desarrolla
y es transferible a cualquier idioma. “El maestro debe
prepararlos en lectura, escritura, matemáticas y en las
técnicas para tomar el examen''.
No obstante, los maestros se quejan de que existe
''mucha presión'', y que están limitados a enseñar a los
alumnos cómo pasar el FCAT en vez de proveerles una
educación más integral.
''Se enfatiza demasiado la FCAT, y otras disciplinas de
la enseñanza quedan relegadas a la educación física, el
arte, la música y los idiomas extranjeros se les da
menos importancia'', dijo el profesor Fernando Cabrera,
que lleva 13 años trabajando en el sistema público
escolar.
''Soy escéptico con los resultados de un test para medir
el nivel de los estudiantes'', dijo el decano de la
facultad de Educación de la Universidad de Miami (UM),
Sam Yarger, quien recomendó en su lugar el reforzamiento
del curriculum que se imparte a los estudiantes.
En cuanto a los inmigrantes que anualmente aumentan la
matrícula escolar, Toural señaló que este año quizá
podrían disminuir por las restricciones impuestas tras
los sucesos del 11 de septiembre. “Creemos que la
inmigración de este año estará un poco más controlada''.
Se espera que entre 7,000 y 10,000 estudiantes
adicionales entren al sistema en el curso 2002-2003. El
año pasado la matrícula total fue de 362,515 alumnos.
Los problemas financieros –que comenzaron con un déficit
de $43 millones– obligará a los administradores del
sistema “a hacer más con menos'', dijo la alta
funcionaria.
No obstante, indicó que el sistema tenía programas
especiales para atender las necesidades de los niños más
pobres dentro del sistema, como el de tutoría –para
repasos después del horario de clases– y el de comidas
gratuitas.
También existe un programa de viajes y paseos para
exponer a estos niños a “otras experiencias''.
''Tenemos estudiantes que nunca han ido a una playa o un
museo'', subrayó Toural.
El problema de la imagen y la credibilidad son aspectos
que los miembros de la Junta Escolar y el
superintendente Merrett Stierheim deben trabajar para
recuperar la confianza en la comunidad, perdida a raíz
de los escándalos por el malgasto de millones de dólares
en la compra de terrenos y por la excesiva burocracia
del sistema.
“Recuperar la confianza no es algo fácil de lograr'',
expresó Yarger, quien, sin embargo, atribuyó a Stierheim
varios de los logros alcanzados. “El ha logrado cambiar
la forma en la que usualmente se hacían los negocios, y
ha evitado el excesivo uso de influencias dentro del
sistema''.
Por otra parte, los administradores pronostican para
este nuevo curso escolar un aumento en las primas de los
seguros de los empleados, lo que podría acrecentar la
crisis y afectar las negociaciones de aumento salarial.
“Estamos conscientes de los problemas financieros, pero
vamos a luchar para conseguir un aumento decente a los
maestros, quienes sin duda realizan una labor
titánica'', dijo Madeleine López, vocera de la Unión de
Maestros de Dade (UTD).
......................................................................................................
•
ANTERIORES
|