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POBRE, NÓMADA Y LIBRE
 
Recientemente  el documental Pobre, nómada y libre obtuvo el premio que otorga la Oficina Cubana de la Organización Católica Internacional de Cine y Audiovisual, OCIC, en el Concurso Caracol que cada año convoca la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC. La Jiribilla conversa en esta ocasión con su realizador Jorge Fuentes y con Teresita Fernández, a quien está dedicado dicho documental.


Estrella Díaz|
La Habana

Fotos: Alain Gutiérrez

Recientemente nos llegó la feliz noticia de que el documental Pobre, nómada y libre, que produjo el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau (Muralla No, 63 entre Oficios e Inquisidor, Habana Vieja) obtuvo el premio que otorga la Oficina Cubana de la Organización Católica Internacional de Cine y Audiovisual, OCIC, en el Concurso Caracol  que cada año convoca la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.
 


Jorge Fuentes y Teresita Fernández

Ese documental, que  fue dirigido por el destacado realizador Jorge Fuentes, nos acerca en apenas veintisiete minutos a la vida y la obra de la cantautora cubana Teresita Fernández, artista que —además de realizar un intenso trabajo dentro de la canción trovadoresca en la Isla— ha dedicado gran parte de su vida a trabajar para y con los niños.

Para La Jiribilla es un verdadero placer tener en sus páginas las reflexiones de ambos creadores quienes —con la hondura de su quehacer y desde distintas perspectivas— han dejado y dejan una huella dentro de lo mejor de la cultura cubana contemporánea. 


Hace falta que venga al mundo gente a conmover, dice Teresita Fernández.


“Los premios todos se los doy al Centro Pablo y a Jorge Fuentes. Este material se centra en algo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo. En la antigüedad los reyes tenían  en la corte al juglar y al bufón.

El juglar para que les cantaran y el bufón para que los hicieran reír porque parece que siempre estaban de lo más aburridos. El juglar se fue de la corte y andaba por los parques y de alguna manera — como yo— haciendo cultura comunitaria.

Se llama pobre, nómada y libre porque es el trabajo sostenido y desinteresado que vengo haciendo desde hace mucho. Las condiciones la ponen los lugares donde me presento: lo mismo voy a un teatro, que hago televisión, que me voy a las montañas, que a los barrios más humildes”.


― ¿Por qué esa insistencia con trabajar para la comunidad? Usted siempre repite que es una maestra que canta…

-Me alegro que me hayas hecho esa pregunta porque tiene una respuesta muy profunda y que no es mía.  Está en Los maestros ambulantes, de José Martí.

Dice el apóstol que cuando el maestro deja el aula, —como me pasó a mí porque me quemaron la escuela en la década del cincuenta durante el gobierno de Fulgencio Batista—, debe de andar por los caminos de manera que el campesino se le acerque sin temor a enseñarle la semilla que va a sembrar.  En ese texto Martí plantea que el maestro, donde quiera que esté, tiene que plantar su tienda de maravilla porque hace falta que venga al mundo gente a conmover.

Hay personas que consideran artistas solamente a los que salen por la televisión, o los que graban discos o los que salen por la radio. Eso hace que lo vean como una cosa lejana. Para mí es más emocionante cuando estoy entre ellos y siento que me ven como uno más. Al trabajar para los niños mi mayor premio es ver las lagrimitas en los ojos de las madres y las abuelitas y los niños besándome. Eso es lo que me mantiene en ejercicio.

― Se acerca diciembre y con el último mes del año llega su cumpleaños. ¿Hay alguna propuesta para celebrar sus 72?

-Para los que no me conocen quiero aclararles que, efectivamente, cumplo 72, pero en el idioma en que yo le hablo a los niños viene siendo algo así como 9, es decir 7 más 2.  Estoy en conteo regresivo, como los cosmonautas.

La única sorpresa es que cuando se acerque el 20 quiero hacer una fiesta, pero no como la de todo el mundo, es decir, con cake y caramelos. Me gustaría hacer un convite con los niños que menos acceso tienen. Me encantaría hacerlo en el Centro Pablo para iniciar actividades para los más pequeños. Veremos.

― ¿Usted no se avergüenza de ser tan niña?

-No, porque cuando los demás ponen el énfasis  en el consumismo, en los dólares, en lo que nos falta, en lo que quisiéramos comprar, en las cosas de tiendas; yo  miro los gorriones que vienen a mi ventana, me fijo en las flores silvestres, pasa una mariposa, observo las nubes que nunca son iguales, disfruto del amanecer, no hay dos mares iguales…la naturaleza es superior a la vida que nosotros mismos nos imponemos y limitamos.

Hay que acordarse de vez en cuando que los pájaros siguen cantando, que tan bonitas son las plantas que venden en macetas como las de un solar donde hay romerillos y escobamargas. La naturaleza es preciosa y vivimos dentro de ella. Soy y me siento ecologista”.

 
Es muy importante que nuestro trabajo no haya pasado inadvertido,
asegura Jorge Fuentes.
 
"Este premio me dio la oportunidad de compartir y participar en la vida de Teresita Fernández que es un ser extraordinario, no solamente por sus canciones y su vida artística, sino también por su sensibilidad humana y por su solidaridad con cada una de las personas que conoce y que la rodean.

Por otro lado Víctor Casaus, el director del Centro Pablo, que es mi amigo entrañable desde hace muchos años, me pidió colaborar con la institución y hacer un documental relacionado con las actividades del Centro y, particularmente, con la esfera de la música y con los trovadores, con los cuales tengo un viejo vínculo. De conjunto decidimos hacer este documental dedicado a Teresita.

A mi juicio la importancia de este premio, que se concede colateralmente, está en que lo otorga la Oficina Cubana de la Organización Católica Internacional de Cine y Audiovisual (OCIC), institución a la cual respeto mucho por lo que hace y por la capacidad de las personas que trabajan en esa área.

Este premio me resulta importante también porque nosotros fuimos a este festival con un documental realizado con muy bajo presupuesto, hecho con una cámara, sin más ninguna otra cosa. Es un reto hacer trabajos de este tipo.

Teresita dio un concierto muy lindo en el Centro Pablo y lo filmamos; se grabó y con ese material y una entrevista que yo le realicé y algunas otras imágenes armamos el documental. Tuve la colaboración del destacado director de fotografía Raúl Rodríguez y por primera vez trabajé con mi hijo, Justo Fuentes, como director de cámara. También nos brindó ayuda el ingeniero de sonido Juan Demósthene y de algunos alumnos míos del Instituto Superior de Arte (ISA) que me prestaron algunas lámparas, etc.

Como es lógico estábamos en desventaja si se tiene en cuenta que en un Festival se compite con documentales de alto presupuesto. Para nosotros es muy importante que nuestro trabajo no haya pasado inadvertido”.

Cerca del Centro
-A mí me une al Centro, en primer lugar, las personas que lo dirigen, que son mis hermanos: Víctor, María Santucho, Abel Casaus... Hace tres años obtuve el premio Memoria que convoca el Centro con un proyecto que se tituló El polaquito.

Este texto ya lo terminé y está en proceso de edición. Creo que será un libro interesante, sobre todo, para los jóvenes. Es la historia de un hebreo que llega a Cuba en el año 1928 y que muere en la Isla y que participa en todas las luchas obreras: ese hebreo polaco es Fabio Grobart.

Este es un libro de testimonio que nace de largas conversaciones entre Fabio y yo y donde prácticamente me cuenta toda su vida y problemas de toda índole; asuntos de tipo social y también íntimos.

El objetivo es conocer cómo ese grupo de hebreos llegó a Cuba y se consolidó, aquí, con sus familias y participó de todo el movimiento revolucionario de la época. Es un modo de entregar al público un momento importante, un área del país y de la nacionalidad cubana.
Acaba de concluir un documental-largometraje, de una hora de duración, que se titula 1962, Crisis de octubre y que pronto se verá en la pequeña pantalla. ¿Avances?
-
Como se sabe en este mes de octubre se cumplen cuarenta años de los sucesos de la Crisis de Octubre. Recientemente se celebró en La Habana la Conferencia Tripartita y bajo la producción de Mundo Latino hice este documental que contiene material de archivo norteamericano, soviético y cubano y también utilicé intervenciones de la Convención Tripartita anterior.

Hay muchas cosas hechas en la calle, tiene entrevistas con participantes, gentes que estuvieron de algún modo vinculadas con los sucesos como milicianos movilizados, etc.

Me interesa la opinión de la generación que vivió la crisis y también de la que no la vivió. Para estos últimos es otra la visión, para ellos es historia, han leído libros o se lo han contado sus padres.

Nosotros en América Latina y en Cuba en particular, somos un poco desmemoriados. A veces nos cuesta trabajo entender esto.

Uno de los objetivos de este trabajo es, precisamente, salvarlo en la memoria. Lo que a mí me parece interesante es que ya esto es memoria. Algo que fue vida para mi generación, que fue presente, para los que vinieron después es algo que hay que explicarles porque está muy lejos. Este es uno de los puntos de vista del documental y que a mi modo de ver lo hace interesante.

Lo artístico del material lo da el tratamiento, la forma, las ideas, los recursos cinematográficos, plásticos, visuales, sonoros, que uno sea capaz de movilizar para que se convierta en obra de arte.

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