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CINTIO... ENAMORADO DE LA
POESÍA
Uno
escribe poesía para ver qué cosa es, entre otras
razones, para realizarla siempre distinta. Si tuviera
una sola manera de presentarse la poesía... pero la
poesía es proteica, se presenta siempre de forma
distinta, y no solo en la escritura, se presenta en la
vida, en las otras artes. La poesía es la danza, es el
teatro, la comedia, la tragedia, la mímica.
Bárbara Doval y Nirma Acosta
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La
Habana
El
poeta, ensayista y escritor cubano Cintio Vitier recibe
este primero de diciembre, el Premio de Literatura
Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2002. “Un autor
fiel a la poesía, con una trayectoria intelectual y
vital, consagrada enteramente al acto creador y al
estudio de los vínculos secretos entre literatura e
identidad cultural” dijo el jurado integrado por el
peruano José Miguel Oviedo, los argentinos Julio Ortega
y Noé Jitrik, los mexicanos Vicente Quirarte y Beatriz
Espejo y el cubano Ambrosio Fornet.
Cintio, un hombre
dedicado a la poesía, la crítica, el ensayo, que ha
incursionado en la novela, que es un estudioso de la
obra martiana y que formó parte del grupo Orígenes,
justo cuando cumplió 75 años y en una de esas tardes
entregado a la lectura y al estudio en la antigua casona
del Vedado donde tiene su sede el Centro de Estudios
Martianos, el narrador cubano miró atrás y dijo:
-Es un período tan
largo que me cuesta trabajo abarcarlo con un solo
pensamiento y una sola mirada. Sin embargo, siempre digo
una cosa que parece broma y es una realidad. Los viejos
somos jóvenes disfrazados de viejos, por lo menos muchos
de los que hemos llegado a esta edad somos así. Es
decir, que uno se siente por dentro igual que cuando
tenía 15 años. Con las mismas ilusiones, los mismos
proyectos, las mismas ignorancias, que son otras, pero
son mayores porque mientras uno es más viejo ignora más
cosas, al revés de lo que mucha gente piensa. Un período
de tiempo que es cronológicamente largo, se convierte en
un instante cuando uno lo mira retrospectivamente, sobre
todo cuando lo visualiza no hacia el pasado, sino como
memoria presente. Entonces uno se da cuenta de que
siempre ha sido el mismo, que ha cambiado para ser el
mismo y que no puede asumir su tiempo cronológicamente,
sino poéticamente. Un poema no dura, así que uno tampoco
dura.
–Eso tal vez tenga
que ver con algo que alguien dijo sobre usted en cierta
ocasión: “Cintio Vitier y el tedio nunca se verán la
cara”.
–Eso es cierto. Creo
que los poetas y los artistas –no creadores, esa palabra
yo la respeto mucho y se utiliza demasiado y no todo el
que hace poesía o pintura o música es creador–, la gente
que tiene la ilusión del arte no se aburre nunca.
Recuerdo, a propósito de esto, al compositor Hilario
González. Era un trabajador infatigable, pero enamorado.
Vivía sin pensar para nada en las cosas materiales que
lo rodeaban, ni en las dificultades, ni siquiera en el
reconocimiento o no de su obra, y cuando fui a verlo,
prácticamente en su lecho de moribundo –él ya sabía que
iba a morir, de una dolencia súbita e irreversible–, me
lo encontré con la cama llena de partituras, trabajando
en la música, por cierto, de un ballet que yo quise
hacer en los años 60 sobre “Espejo de paciencia”, y ya
tenía escrita toda la parte vocal y hasta pocas horas
antes de morir estuvo escribiendo música. Ni el dolor,
ni la desesperación, ni el tedio, ni el aburrimiento
atacan a los artistas. Los artistas son más fuertes que
todo eso.
–¿Qué es para usted
la poesía?
–Eso sí que no lo sé.
Si lo supiera dejaría de escribir poesía, porque uno
escribe poesía para ver qué cosa es, entre otras
razones, para realizarla siempre distinta. Si tuviera
una sola manera de presentarse la poesía... pero la
poesía es proteica, se presenta siempre de forma
distinta, y no solo en la escritura, se presenta en la
vida, en las otras artes. Cierta vez haciendo un trabajo
sobre Alicia, descubrí que ella es simultáneamente las
nueve musas. Eso es lo que pasa con la poesía. La poesía
es la danza, es el teatro, la comedia, la tragedia, la
mímica, es Urania que es la musa de las estrellas y es
Euterpe que es la musa de las flautas.
– ¿Fue la poesía
un aliciente en los tiempos difíciles de Cintio Vitier?
–Siempre ha habido
tiempos difíciles. Siempre recuerdo una respuesta de la
gran bailarina rusa, Maya Plisetskaya, en una entrevista
en la que le hacían una pregunta similar, y ella decía:
“toda vida es muy difícil, siempre”. Y no solo de los
artistas, sino de todo ser humano. Probablemente todo
ser humano tiene algo de artista. Martí decía que la
vida es un extraordinario producto artístico. Todos
estamos dentro de ese extraordinario producto artístico,
así que algo de artistas tenemos que tener todos. Las
dificultades de la vida son múltiples, incesantes y
adquieren diversos rostros. Pero cada quien tiene sus
propias dificultades. Creo que sí, que la poesía ha sido
el soporte principal en todo momento difícil para mí.
Como pienso también que lo es para todo el que hace una
cosa con cariño. Desde los 15 años estoy metido en esta
aventura de la poesía y siempre uno vuelve, incluso a
los 15 años, en momentos también difíciles, a esa raíz
que siempre está fresca. Si esa raíz no se seca, todo es
posible y todo se supera. Eso lo he comprobado.
– ¿Qué opinión le merece la poesía que se escribe en
Cuba?
–Esa es una pregunta
muy indiscreta. Cuantitativamente ha crecido mucho. La
cantidad de poetas estimables que realmente se pueden
llamar tales, en Cuba, ha crecido enormemente. Las
direcciones de esa poesía también se han multiplicado.
En los años 70 existía la crítica de que la Revolución
había llevado a los poetas a un tono monocorde, a hacer
poesía política nada más, después vino la moda de la
poesía conversacional, pero en realidad aquí siempre se
hizo una poesía multiforme, muy heterogénea en sus
estilos, en sus objetivos, en su lenguaje, y eso es una
suerte, porque eso le da una gran riqueza a la poesía
cubana. La poesía ha sido siempre el género privilegiado
de Cuba. Eso no ha fallado nunca. Yo diría que desde
“Espejo de paciencia”, -por algo es nuestro primer
monumento literario, un poema seudoépico, realmente muy
simpático que me llevó a hacer esa farsa
poético-musical sobre la cual Hilario estaba haciendo la
música-, hasta nuestros días, la poesía cubana no nos ha
fallado. Ya a finales del XVIII empieza a perfilarse la
poesía cubana. Con Heredia rompe evidentemente una voz
singular. El siglo XIX fue riquísimo, fue género
privilegiado, y lo siguió siendo en el XX. Esta poesía
juvenil de hoy hace justicia y es digna de la poesía que
le antecede. Es muy difícil dar juicios porque está por
organizarse una crítica en torno a esta última poesía
que es tan variada y numerosa. Se han hecho algunas
antologías. Tengo idea de que hay proyectos de hacer una
antología más abarcadora, orientadora, en que realmente
se sitúen mejor todos los poetas valiosos de Cuba. Hay
una tendencia, una corriente, como se le quiera llamar,
posmodernista que provoca muchas discusiones.
Esto del posmodernismo es muy curioso, porque nosotros
los poetas que vinimos después de Martí y de Darío nos
considerábamos posmodernos. Me considero posmodernista,
Lezama, Carpentier eran posmodernistas, pero de pronto
empezó a entrar en nuestra cultura una corriente llamada
postmodernism, en inglés, que procede de la
norteamericana o la europea, pero que no es nuestro
postmodernism. Habría que ver hasta qué punto se
entienden ambos posmodernismos, si entran en combate o
firman la paz, pero lo cierto es que en esa corriente
también se producen poetas excelentes. |