|
LA EXPLOSIÓN CONSTANTE
Hasta los de mayor recorrido por las carreteras, de
cuantos participaron en el concierto del día 8 de
diciembre, andan montados en el carro de los jóvenes;
pero, sin duda, los integrantes de la banda interactiva,
son en su mayoría músicos que a muy poca edad, ya
muestran sus grandes calidades.
Bladimir Zamora Céspedes
|
La
Habana
|
 |
Hace muchos meses, cuando todavía Interactivo no había
hecho su primera presentación en público en el
contundente barrio de Pogolotti, tuve la suerte de que me
regalaran una copia de la maqueta de Wanted, su primer
disco. Escuché y luego leí la breve nota de definición
que aparece en la portadilla: “INTERACTIVO, como su
nombre pretende expresar, es un espacio de creación lo
más abierto y ecuménico posible, que recibe y aporta
influencias de todas las músicas de vanguardia
cualitativa y que puede de hecho, convertirse en
escenario por el que transiten los músicos cubanos, o de
otras latitudes, con un discurso musical en común con
sus integrantes. INTERACTIVO es, sobre todas las cosas,
buena música, hecha por jóvenes y talentosos músicos”.
Entonces, a fuerza de ser sincero, aquellas palabras me
parecieron muy pretenciosas y aunque era elocuente que
lo que estaba dentro del CD solo se podía lograr con el
concurso de buenos músicos, me daba la impresión de que
aún necesitaban empaste y sobre todo encontrar un acento
particular, aunque el proyecto se proponga en su esencia
estética la posibilidad frecuente de la entrada y salida
de cualquier cantidad de creadores. Luego nunca pude ver
en vivo sus actuaciones, aunque sí me llegaba el buen
rumor de la aceptación de públicos muy variados, aunque
desde luego, los más interesados eran los jóvenes. Así
las cosas, llegó diciembre y el día 8, fecha en que tuvo
lugar el CONCIERTO INTERACTIVO, en la Sala Avellaneda
del Teatro Nacional, dentro del marco del 24 Festival
del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, con el
auspicio de la SGAE, Producciones Camino del Centro
Memorial Dr. Martín Luther King Jr. Y el Instituto de la
Música.
|
 |
Aunque no
dejara de haber quien pensara, que la delegación cubana
a la recién concluida Feria Internacional del Libro de
Guadalajara, había cargado con todo lo que vale y brilla
en materia de músicos nuestros residentes en la Isla,
durante ese mismo período han estado sucediendo en La
Habana hechos artísticos que demuestran lo contrario y
sobre todo, que hacen muy difícil afirmar de manera
rotunda, que uno de estos acontecimientos ha tenido más
trascendencia que otro. En mi opinión, sin embargo, el
concierto que brindó el día 8 Interactivo, con un teatro
mayoritariamente lleno de muchachos, es parte de lo más
importante que le ha ocurrido a la cultura del patio, a
lo largo del año que concluye. El goce de una larga
presentación, que se fue como un vaso de agua, es la
evidencia de una sabrosa robustez de los más recientes
árboles, del rico bosque de la música cubana.
|
 |
En medio
del disfrute, recordé las palabras introductorias de la
portadilla del CD Wanted, y siempre a fuerza de
ser sincero, pensé que sí, que eran pretenciosas, pero
de la mejor pretensión. Quiero decir, se trataba del
credo temprano, de un puñado de jóvenes músicos
brillantes, que capaces de hacer música en el meridiano
cubano y abiertos a recoger frutas de todas las
tendencias valiosas. Y que esta música sedujera por su
nivel de interpretación. Y sencillamente lo han logrado.
La banda
dirigida con desenfado y dominio por Robertico Carcassés,
ahora suena redonda y permite destacarse a sus
diferentes instrumentistas. La nómina de quienes
interactuaron el 8 de diciembre es larga y es natural
que uno no siempre coincida con otros en escoger a
quienes prefirió esa noche. Por mi parte me aventuro a
decir quienes más me impresionaron, en medio de aquella
atmósfera con vocación de jazz latino. Yusa con su bajo
o haciendo voces, o moviéndose como un elemento
aglutinador. Ruy López-Nussa en la batería. El suave y
desafiante rapeo de Telmary Díaz. Las guitarras
eléctricas de Elmer Ferrer y Jorge Luis Chicoy. Las
trompetas todas y en especial la de Julio Padrón. El
trombón de Juan Carlos Marín. La integración de los
violines y el cello. Y por supuesto, los coros, hechos
con humildad y sentido cómplice. Entre sus integrantes
estuvo William Vivanco, que está entre lo mejor de los
más recientes trovadores.
Únicamente con el desempeño de la banda interactiva de
base –digamos–, el público hubiera delirado; pero el
caso es que invitaron especialmente para la ocasión a
músicos de entrañable altura. Bajo la carpa sonora de la
banda interactiva, apareció Santiago Feliú con su
guitarra imprescindible y esas canciones suyas, que se
quejan con amor de las cosas feas de este mundo.
Visto y
escuchado por primera vez en la arena habanera, Lenine
de Brasil doy muestras suficientes de sentirse como en
casa dentro de la trama del concierto y además con su
presencia se cumplía otra de las pretensiones de
Interactivo, la de acoger figuras de otras latitudes.
Con una discografía que se comienza a hacer visible en
los ochenta y la premiación este año de su álbum
Falange Caníbal, en los Grammy Latinos; es
considerado una de las figuras imprescindibles de la
música popular de su país y está dominado por la
necesidad expresiva de la diferenciación.
La
verdad que aquello estuvo cargado de ofrecimientos de
esos que agradece mucho el aparatico de sentir. Entre
esos invitados estuvieron Gema y Pável, que nunca han
dejado de ser los muchachos de la Peña de El Zapote,
creada por Marta Valdés, aunque residan y trabajen en
España. Y el privilegiado compositor y bajista Descemer
Bueno, llegó de Nueva York, mostrando su voluntad de
fundir en sus temas el funky con la rumba. Y con otra
voluntad mayor, la de entregarse al público y a los
amigos, con la certidumbre de estar siempre cobijado por
la Isla. Esa es también la proyección de Kelvis Ochoa,
que aunque también vino de Madrid, salió a escena con la
camisa del equipo de pelota pinero, ante un auditorio
que goza con sus canciones y le permite entender, que
cualquier lugar del mundo puede ser su plaza de trabajo,
pero aquí está su aire natural.
Hasta los de mayor recorrido por las carreteras, de
cuantos participaron en el concierto del día 8 de
diciembre, andan montados en el carro de los jóvenes;
pero, sin duda, los integrantes de la banda interactiva,
son en su mayoría músicos que a muy poca edad, ya
muestran sus grandes calidades. Se habla con razón de la
gran explosión artística de los años ochenta. La
realidad de aquel concierto me incita, por lo menos a
mí, a matizar el concepto. Tal vez es más certero decir,
que a partir de la década del ochenta, en nuestro país
se manifiesta una explosión constante de artistas ( no
solo de músicos, como es natural). Con independencia de
que muchos talentos perfilados aquí decidieran
marcharse, o nuestras condiciones materiales hayan
impedido realizar varios proyectos , hasta sus últimas
consecuencias; esa explosión constante ha contribuido
decisivamente a la mantención de una abundante actividad
cultural a lo largo de la Isla y seguir mostrándonos
desde sólidas posiciones estéticas en los escenarios
foráneos.
|