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LOS FESTIVALES DE LA
HABANA
La
Habana sigue siendo un lugar excepcional. Este
diciembre, particularmente, la ciudad se ha convertido
en un gran escenario de sucesos culturales. Los
Festivales de Cine y Jazz, los centenarios de la Loynaz
y Wifredo Lam, la presencia de los Premios Nobel Nadine
Gordimer y Gabriel García Márquez y los actores
norteamericanos Harry Belafonte, Danny Glover, el
argentino Federico Luppi, entre otros, así lo confirman.
Norma Ucella
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La
Habana
La
Habana sigue siendo un lugar excepcional. No por gusto,
poetas, músicos, visitantes y nativos quedan
deslumbrados y absortos ante sus sortilegios. Magia que
en buena medida se debe a su rica vida cultural. Este
diciembre, particularmente, la ciudad se ha convertido
en un gran escenario de sucesos culturales.
Como cada año, un Festival de Cine
adquiere categoría de plaza fuerte y pone a prueba al
público, al jurado y a los organizadores. En tránsito
por su vigésimocuarta edición, el Festival del Nuevo
Cine Latinoamericano por primera vez, se extiende a todo
el país. Y como parte de la habitual programación, a la
larga lista de filmes en competencias, se suman las
exhibiciones de las llamadas muestras de cine: noruego,
canadiense o del Cine Independiente Norteamericano; de
Homenajes a Zavattini, Federico Luppi o Glauber Rocha;
retrospectivas –en esta ocasión por los 50 años de
Cahier du Cinema- o fuera de concurso, como la esperada
cinta El Pianista, de Roman Polanski.
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El argentino Federico Luppi, se maravilló del trato
amable y sin aspavientos de los paseantes de una calle
habanera que reconocen al actor de Plata Dulce.
O un director -Sebastián Alarcón, El Fotógrafo,
Chile- quien lamentó que en su país no haya prensa ni
crítica cinematográfica que esté a favor o en contra
como pudo apreciar en Cuba.
Y
es que el Festival de La Habana tiene sus propios
cánones: una cinta sobrecogedora como la brasileña
Ciudad de Dios –primer Premio Coral junto a la
argentina Tan de repente-, polémica como El
Crimen del padre Amaro o los divertidos filminutos
cubanos, acapararon la atención con igual interés.
A pocos días del
cierre de la fiesta del séptimo arte, en el Amadeo
Roldán tuvo lugar la inauguración de la vigésima edición
del Festival Internacional Jazz Plaza 2002.
Chucho Valdés fue el
anfitrión y conductor de un espectáculo que con
excelente ritmo y buen gusto invitó a la escena a
importantes figuras del universo jazzístico
internacional junto a jóvenes músicos cubanos. Un
público conocedor y agradecido frente a cada solo de los
instrumentistas colmó de aplausos la sala, luego de cada
actuación. Subieron a escena el pianista Kenny Barron,
el guitarrista Larry Coryell, Taj Mahal, ganador de
Grammys, el vibrafonista David Samuels, Roy Hargrove,
Savoy Ellingtons y la cantante italiana Roberta
Gambarini, entre otras figuras. Asimismo, estuvieron las
muchachas de Sexto Sentido, Tamara Castañeda,
vibrafonista ganadora del Jojazz, Heracio “el negro
Hernández” y otros.
Momentos memorables
hubo muchos, pero para algunos el cierre fue, “como un
regalo”, al decir de un colega. Los más noveles, con el
maestro Valdés al frente, hicieron sonar los batás,
tambores, tumbadoras, güiros. Los asistentes a la sala
Sinfónica del Amadeo (con una amplia asistencia de
público norteamericano) marcaron las palmas al compás de
una fusión en la que no hubo duda del contagio de los
ritmos del Caribe.
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Pancho
Terry y Chucho Valdés en la gala inaugural |
En la apertura fueron muy aplaudidos los Premios Nobel
de Literatura, la sudafricana Nadine Gordimer y el
colombiano Gabriel García Márquez, de visita en La
Habana, y los actores norteamericanos Harry Belafonte y
Danny Glover. A alguien se le escuchó comentar: “La
Feria del Libro de Guadalajara, la más importante de
Latinoamérica, no fue visitada por ningún Nobel. De
pronto, uno viaja a Cuba y se encuentra entre el público
a estas dos grandes figuras de las letras”.
Al Jazz Plaza
asisten, además del pianista cubano recién ganador del
Grammy Latino, Gonzalo Rubalcaba, Bobby Sanabria, Jorge
Pardo junto a unos treinta destacados músicos
estadounidenses.
La Habana, también
por estos días ha celebrado dos centenarios importantes:
el de Dulce María Loynaz que contó con encuentros y
presentaciones de libros de la Premio Cervantes de
Literatura de 1992 (con actividades también en Pinar del
Río) y el de Wifredo Lam, con un taller y exposiciones
auspiciados por el Centro que lleva su nombre.
Al mismo tiempo,
Manuel Mendive, Premio Nacional de Artes Plásticas,
inauguró su exposición “Las aguas, lo cotidiano y el
pensamiento”, en el edificio de Arte Cubano del Museo
Nacional de Bellas Artes. Como si fuera poco, enero
abrirá sus puertas con el prestigioso evento de las
Letras Hispanoamericanas, el Premio Casa de las Américas
y en los primeros días de febrero tendrá lugar la Feria
Internacional del Libro. |