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MENDIVE VIVE CON LAS AGUAS,
LO COTIDIANO Y EL PENSAMIENTO
Toque, baile y gritos imbricados con la transculturación
de su religión. Afuera y adentro del Museo Nacional de
Bellas Artes mucho color mezclado y varios oradores
alabando a Manuel Mendive, Premio Nacional de Artes
Plásticas del 2001.
Andrés D.
Abreu
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La
Habana
Fotos: Ricardo Rodríguez
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Un performance recorre la vida diaria de
La Habana Vieja desde el costado de La Catedral buscando
el Malecón. Deja a sus espaldas el mar y retoma los
interiores de la ciudad por el Museo de la Revolución
hasta llegar a las puertas del Edificio de Arte Cubano
del Museo Nacional de Bellas Artes.
¡Viva Mendive!, fue la primera frase que dijo Danny
Glover cuando le pidieron hablar del artista plástico
cubano, artífice de aquella procesión que repartía
garabatos por la avenida. Y lo dijo porque según Danny
Glover ,“es un momento extraordinario asistir a la
celebración de la obra de Manuel Mendive, a su
proyección espiritual hacia el continente africano, a su
pasado al presente y al futuro, al agua que bebemos,
porque Mendive hace todo lo posible porque la
posibilidad de ser sea posible.”
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Toque, baile y gritos imbricados con la
transculturación de su religión. Afuera y adentro del
Museo mucho color mezclado y varios oradores alabando a
Mendive, Premio Nacional de Artes Plásticas del
2001.
“Uno de los grandes privilegios que recibo al venir a
Cuba, dijo Harry Belafonte, es poderme mover en el mundo
de los trabajadores de la cultura. Los artistas que
forman la comunidad cultural cubana son algunos de los
más increíbles del mundo. Y de todo el arte que hemos
podido ver aquí, no hay ninguno que exprese tanto la
naturaleza del pueblo cubano como el arte de Manuel
Mendive. La magia de su mente, su visión y el poder
creativo que se expresa en su trabajo nos inspira y
maravilla. Yo veo este momento como un gran momento en
que puedo expresarle el privilegio de movernos en su
presencia y ser tocados por su increíble creatividad. Si
Mendive vive, Cuba vive, y si Cuba vive, nosotros
vivimos .”
Risueño, con su paso siempre ceremonial, iba Mendive,
incitando el andar hacia las instalaciones Las Aguas,
El monte, La Tierra y Mirarse por dentro. Pero...
- ¿cuáles premoniciones lo habitaron durante los días
que antecedieron a esta exposición que festeja su Premio
Nacional de Artes Plásticas y el centenario de Wilfredo
Lam?
- Mis inquietudes están expresadas en el título Las
aguas, lo cotidiano y el pensamiento.
Las aguas como lo más importante, lo vital que hace
milagros, que transforma todo.
El agua que a lo sucio lo pone limpio, lo feo lo pone
hermoso.
El agua que limpia el paisaje y hasta el alma que
necesita permanecer limpia.
Todo expresado en acero y madera.
Con ellos estoy cantándole a la vida.
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-¿Y cómo se presenta Lam ante la obra
de Mendive?
-Hace muchos años, muchos años, muchos años, cuando
todavía yo no era tan conocido, vino a La Habana Wifredo
Lam, el maestro. Apreció mi obra de artista joven y me
dio la alegría de expresarse con fe en mí y darme mucho
aliento.
Siempre ha sido mi gran ventana para mirar el futuro y
para comprender muchas cosas de nuestra identidad. Mi
gran ventana para comprender la dignificaron del hombre
mestizo, la belleza, la poesía y la magia del Caribe. Mi
gran ventana para conocer los sentimientos más puros de
nosotros, los más humildes. |