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BAILAS PARA MÍ EN 1916
Estaba leyendo las memorias de Isadora Duncan y
francamente, cada vez me caía mejor esta mujer. Y me
dieron unos enormes deseos de conocerla, al tiempo que
estaba casi seguro de lo improbable de esa posibilidad.
Pero seguí leyendo y realmente me quedé pasmado cuando
ella contaba su estancia habanera en 1916. Entonces supe
que podía verle, sentirla bailar, si yo era capaz de
viajar, con la banderita incesante de la poesía, a ese
sitio.
Bladimir Zamora
Céspedes|
La
Habana
esa silla vacía en la madrugada de 1916
al punto de las tres tendida bajo el humo
esa silla para qué pudiera ser sino para
verte llegar al jolgorio noctámbulo de este café
habanero
huyendo del mal cariño y el invierno
buscando por qué no buscando
esa silla medio atormentada en su liviano mimbre
no me la vayan a ocupar.
entra de una vez ellos no saben
todavía
que tu apellido es un buen golpe en el metal ansioso
todo será culpa del piano y esos preludios
escritos para lanzarte a cualquier cielo
porque si no este hombrecito con sus huesos
con su sudor tan largo
no te habría desamarrado hundiéndose
una y otra vez en aquel piano.
qué hermosa maldición al final tienes
que dejar
algún pájaro aromando
y no se vale que te vayas sin bailar
entonces para qué hubiera reservado yo la silla
entonces para qué acabo de borrar un parroquiano
indiferente
y me siento en su lugar y digo
alto sobre la
peste del tabaco
alto sobre
las flechas del licor
esta silla es mía ella va a
bailar ella va a derramar
un cántaro de miel sobre la madrugada.
y bailas y bailas solo estás bailando
y lo estás haciendo todo Isadora
estás bailando sobre una cuerda tensada entre nosotros y
el amanecer
y giras sobre mí
tus brazos
tus presentimientos
tus pies
y no me caben y te alzas con estrépito de pólvora.
ahora cualquiera comprende lo que vale el
viaje
nadie me va a negar que dispute esta silla
al punto de las tres sobre la madrugada
en este café habanero de 1916
donde estás bailando para mí
sólo para mí
–
severa tromba en el hilván de la música –
llamándome a montar sobre mis pies
descalzos.
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