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EL RETORNO DE UNA COMPROMETIDA
ALGARABÍA
Nuestro compromiso es ético ante todo, y también
estético. Uno siempre se acuerda de todo lo que tenemos
acá. Realmente uno nunca se va. Yo siempre estoy aquí y
ese es el problema que a veces tenemos para vender allá.
Aunque cada vez estamos buscando hacer algo universal,
nuestras raíces son inevitables y parte de ese
compromiso.
Andrés D.
Abreu|
La
Habana
Fotos:
Ricardo
Rodríguez, La Jiribilla
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Boris, Kelvis y Vanito en concierto |
Quise
comenzar esta indagación sobre el retorno a Cuba de
Habana Abierta tomando las palabras y el criterio de
Gerardo Alfonso, el primer creador que puso a la nueva
trova a bailar, según Boris Larramendi, y un poco el
padre espiritual y material de este atrevido proyecto de
rock-fusión que durante cinco años se ha alejado de su
cálido entorno natal para probar suerte con su música
por otras tierras más frías. Gerardo comenta:
–Sobre
la mitad de la década de los ochenta aparecieron estos
músicos, y como ocurre habitualmente, los que comienzan
necesitan de una referencia ya sea bien musical o
material”, comenta Gerardo. “Ayúdame con la guitarra,
inclúyeme en tu espacio, canta con nosotros, son algunas
frases que ilustran este proceso de vínculos. En muchos
conciertos que yo realizaba por aquellos años me
encontraba con estos muchachos, y cuando yo percibo el
talento inmediatamente hago una reverencia.
En
1989, en una entrevista para la publicación Somos
Jóvenes, Gerardo Alfonso menciona un grupo de
creadores en los que se expresaba la continuidad del
movimiento musical trovadoresco cubano.
–Entre
los que consideraba como la nueva generación a seguir,
estaban dos integrantes de Habana Abierta: Alejandro
Gutiérrez y Vanito, junto a David Torrens uno de los
invitados a los conciertos de vuelta de la agrupación.
Me satisface mucho que en la misma medida que ellos se
convierten en ídolos de la generación actual yo recibo
el fruto de una entrega que realicé incondicionalmente
en tiempos en que no eran Habana, ni tenían las puertas
tan abiertas.
Para
Gerardo Alfonso, con 25 años de vivencias dentro del
movimiento de la canción cubana, resulta impresionante
cómo el amor que se tiene a este país le permite a estos
músicos, a pesar de la distancia, dar continuidad al
compromiso de su arte con la vida.
–Ese
amor por hacer un país mejor que Vanito dice en “Habana
a todo color”, es el sentimiento común que da vigencia y
trascendencia a la canción de cada generación. Esta
música de Habana Abierta da puntos de vista nuevos sobre
esta época, e incluso, modifica hasta en mí el
pensamiento sobre muchas cosas. En ellos, no solo hay un
compromiso ideológico, sino un compromiso estético con
la historia de la canción y de la trova.
Boris
Larramendi invitó a Gerardo a cantar juntos “Sábanas
Blancas” porque ese tema le toca mucho y adentro.
–Creo
que las fuertes ganas de que estuviéramos aquí han
permitido que se involucraran en este viaje y en estos
conciertos instituciones como el Instituto Cubano de la
Música y la SGAE y muchos otros –explica Boris. Ellos
han propiciado el espacio y las condiciones económicas.
Allá en España estamos trabajando duro, luchando, pero
no teníamos dinero para venir y cantar unidos, algo que
cada vez se hace menos posible.
–Desde esa distancia del proyecto musical con Cuba y la
de sus propios integrantes, ¿cómo se logra mantener el
compromiso con la esencia de Habana Abierta?
–Nuestro compromiso es ético ante todo, y también
estético. Uno siempre se acuerda de todo lo que tenemos
acá. Realmente uno nunca se va. Yo siempre estoy aquí y
ese es el problema que a veces tenemos para vender allá.
Aunque cada vez estamos buscando hacer algo universal,
nuestras raíces son inevitables y parte de ese
compromiso.
Antes
de continuar con los integrantes de Habana Abierta quise
conversar con uno de esos amigos de lo comprometido que
van llegando a sus conciertos.
Pablo
Menéndez ha incluido, en la discografía de Mezcla,
números de Alejandro Gutiérrez como parte de esa línea
de fusión que lo caracteriza, y donde siempre está
presente la incorporación de temas de las nuevas
generaciones.
Alejandro reflexiona:
–La
música de Habana Abierta coincide con un punto de vista
que yo tengo de mirar la realidad y las perspectivas de
Cuba hacia el mundo y del mundo hacia Cuba. A esto se
suma una coincidencia de formas de hacer lo musical.
Para
el cantautor Alejandro Gutiérrez sostener el compromiso
“puede ser difícil de entender desde otro lado del
mundo, pero no cuando se toma conciencia del país de
donde vienes”. Y continúa:
–Te
alejas, y lo ves todo desde otra perspectiva. Pero
alejarte implica reconocerte en ese otro lugar. La
música cubana que antes no escuchábamos, permeados de
influencias, ahora le damos el justo valor.
Desde
Van Van hasta NG, pasando por los trovadores, la hemos
reconocido como línea conductora. Alimentarnos de toda
nuestra herencia permite que aunque estés vagando por
ahí, te salga lo auténticamente cubano.
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Athanay
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El
rapero Athanay, quien también anda por Madrid, viajó
junto a Habana Abierta para sumarse a los conciertos
habaneros.
Para
Athanay,
el compromiso es una conexión ineludible, y expresa:
–Cuba
desde allá es como si estuviera aquí por el rememorar de
todas las vivencias. Es tan inevitable como respirar
para no ahogarse. Con actitud ante la
música, ante los abuelos, ante la tradición, ante Pablo
Milanés, ante todos.
Kelvis
Ochoa confiesa que sigue estando aquí y lo que sucedió
durante estas presentaciones le parece “un choque de
energías” y “algo divino”, mientras que para Vanito todo
lo ocurrido es “una confirmación de viejas hipótesis”.
A ese
choque y esa confirmación de lo cubano en Habana Abierta
acudió también otro buen amigo: David Torrens.
Influencias mutuas de una relación importante de muchos
años hacen que David se sienta feliz de este suceso
musical, de “que también les toque a ellos su momento
grande con el público cubano”.
Para
el final de este entrar en el pensamiento y en el
corazón comprometido de Habana Abierta dejo a José Luis
Medina, y un pedazo de canción que no se deja de
escuchar.
–La
música cubana afloró más en Habana Abierta al estar
alejados. Cuando entramos a un mercado y había que
competir en las pistas multinacionales. Ahí necesitas de
tu propia voz, de tu propia identidad, llevarla a
cualquier plano ya sea rock, jazz o pop, pero con tus
propios elementos musicales, los que más te identifican.
Las
historias para cantar, esas te las llevas desde siempre,
de donde naciste, de tu realidad y con la perspectiva y
los elementos que vas conociendo del mundo.
El
reencuentro con nuestra gente fue comprobar para quiénes
estábamos trabajando. Y la hora de partir va a ser
difícil porque aquello está gris y frío.
Hace
calor en La Habana, mi hermana
Hace calor en La Habana.
Hace calor en La Habana, mi hermana
y cuéntame de Madrid.
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