LA JIRIBILLA

DOS MUNDOS DISTINTOS Y SIMILARES
 
Las exposiciones colaterales al Premio Casa se han concentrado en dos espacios diversos, pero a la vez congruentes a dos creadores latinoamericanos. Una joven artista cubana, Sandra Ramos, y el ya fallecido creador argentino Antonio Berni.


Iris Cepero |
La Habana


La plástica dentro del Premio Casa 2003 ha dedicado dos espacios diversos, pero a la vez congruentes a dos creadores latinoamericanos. Una joven artista cubana, Sandra Ramos y el ya fallecido creador argentino Antonio Berni.

Sandra Ramos (La Habana, 1969) muestra los resultados de un largo trabajo de investigación, observación y registro de una de las más importantes tradiciones socio-religiosas cubanas: la peregrinación al santuario de San Lázaro, cada 17 de diciembre. Este ha sido y sigue siendo un evento que habla de las más íntimas preocupaciones y modos de creer de los cubanos.


Payasos de Ternura, Sandra Ramos

Con su exposición personal PROMESAS –17 CAMINOS, de cinco instalaciones que utiliza como soportes, el video y la fotografía digital, además de pequeños objetos escultóricos de reconocido fin religioso, Sandra reflexiona sobre la continuidad de un pensamiento y una práctica religiosas, de comportamientos marginales y de la profunda fe que subyace en sociedades que aparentemente caminan hacia el desarrollo cada vez más tecnológico.

Los pagadores de promesas al famoso santuario de El Rincón, en las cercanías de La Habana quedan recogidos en instantáneas que no solo hablan de una devoción intacta en la práctica social cubana, sino también del mantenimiento de tradiciones, en momentos en que muchas de ellas se pierden.

El proyecto que ahora se exhibirá en la Casa de las Américas se inició con una intervención que reproducía 17 imágenes de los pagadores de promesas, el 17 de diciembre último, en los muros del sanatorio del SIDA, en las inmediaciones del camino hacia el santuario.

Al mismo tiempo y también como parte de las actividades colaterales al Premio Casa, será inaugurada la muestra del escultor, grabador y pintor argentino Antonio Berni (1905-1981) quien dejó a la historia de la plástica argentina y del continente algunos personajes como Ramona Montiel, una prostituta y Juanito Laguna, un niño de una villa miseria.

Berni ha sido reconocido no solo por sus aportes técnicos innovadores, sino sobre todo por el espíritu y la originalidad de sus personajes famosos desde los años 50 y que aparecen sacados de las calles latinoamericanas de hoy.

De él dijo el escritor argentino Ernesto Sábato: “nos dejó la visión de un poeta, que como todo poeta, está en el bando de los demonios”, mientras Alberto Collazo expresó: “a las transgresiones a la técnica del grabado, suma la marginalidad de sus personajes y son estas características las que configuran su raíz latinoamericana”.
 


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La Habana. 2003
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