|
A
FRANCISCO GÓMEZ TORO
(La Reforma, 13 de
septiembre de 1892)
Mi muy querido
Pancho:
Sigo contigo, puesto
que sigo con tu padre, que te sacó al mundo de su
corazón, y te llevo en mí, con tu gracia y tu virtud,
como si fueras el hijo mío. Nunca seré indigno de que me
quieras, y tengo por honor entre honores el de haberte
inspirado cariño, y haber visto de cerca la gloria de tu
casa. ¡Ahora entiendo mejor la de tu padre!
Adiós.
Un encargo tengo que
hacerte, fuera de que pienses en mí, que yo, cuando vea
pena y maldad a mi alrededor, sentiré de lejos la fuerza
y medicina de tu pensamiento. Y el encargo es que me
copies del álbum de tu inolvidable hermana, y me envíes
a New York, 120 Front Street, lo que han escrito
en él tu padre y tu madre, y ustedes tres, lo que sigue
sin firma a lo de tu padre, y lo de tus buenas tías.
A tus hermanitos, a
ese fino Máximo y a ese fiel Urbano, diles que, lo mismo
que tú, van en mi caballo de viaje, y tendrán silla de
ternura donde quiera que esté yo. Para tu madre y
Clemencia no tiene palabras
tu amigo
José Martí
Tomado de José Martí. Obras Completas.
Tomo 28. Editorial de Ciencias Sociales, 1973.
|