LA JIRIBILLA

Transcripción DE LO OCURRIDO EN LA PRESENTACIÓN DE LA REVISTA LETRAS LIBRES CORRESPONDIENTE A NOVIEMBRE DEL 2002.

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA, 1º DE DICIEMBRE 5:30 pm., SALÓN Nº3.

PRESENTADORES:
Coordinador: Julio Trujillo (Editor de la revista)
Rafael Rojas, Roger Bartra, José Manuel Prieto, Christopher Domínguez (Miembro Consejo Editorial) 

JulioTrujillo: ... En fin, pudimos haber hecho un número que se hiciera de la vista gorda, sobre los temas que están presentes siempre en las discusiones que se dan sobre Cuba, pero que no siempre se enfrentan con franqueza. Ese sería básicamente el tema: la carencia de libertades a las que se enfrenta desde hace tantos años Cuba. Hicimos, en fin, un número que ha circulado durante el mes de noviembre, donde participan tanto especialistas extranjeros como cubanos exiliados, y también cubanos que siguen viviendo en La Habana. Es un número que trata sin aspavientos, sin filiaciones ideológicas y sin el sentimentalismo que tantas veces ha ofuscado la apreciación…; es también un retrato del país Cuba…, y también…

(Murmullos y reclamos, piden que dejen entrar a la Sala a las personas que quedaron fuera)… (se interrumpe la grabación). 

Roger Bartra: (Hablo aquí)… representando a la mayoría de la izquierda democrática y socialista. La pregunta que se desprende de los ensayos de la revista, pero sobre todo, de la realidad…, la pregunta fundamental ante la situación cubana actual es la siguiente: ¿cómo será la transición a la democracia? Esta es una pregunta que no es posible eludir ya más. La respuesta, en el ensayo de Carlos Franqui, es inquietante: él dice claramente que nadie sabe ni el cómo, ni el cuándo del fin del castrismo. Pero está, no obstante, convencido, de que el final se aproxima velozmente. Debo decir, francamente, que tengo muchas dudas respecto a la velocidad. Tengo la impresión, por decirlo así, que desde que el Comandante mandó a parar, la parálisis cubana ha sido una de las peculiaridades más alarmantes del régimen. Este es un tema que ha sido ampliamente debatido; hay muchas explicaciones para este fenómeno político, y aquí solo tengo tiempo para destacar una de ellas, que a mi juicio, permite comprender cómo más de 10 años después de la transición democrática en Europa Central y en Rusia, el régimen autoritario cubano sigue en pie. Desde mi perspectiva, estoy convencido de que Cuba y los Estados Unidos han llegado a una rara simbiosis, en la que el bloqueo fortalece y legitima al régimen castrista, y a su vez, la presencia del sistema dictatorial, simbólicamente amenazador en el Caribe, junto con otras dictaduras en el mundo, como la de Saddam Hussein, por ejemplo, contribuyen, a su vez, a legitimar el sistema político de los Estados Unidos. Sobre esta simbiosis, yo he hecho estudios extensos; es el tipo de situaciones que he denominado como envueltas en redes imaginarias de poder político, en donde el imperio, donde los sistemas económicos capitalistas más avanzados, necesitan, paradójicamente, reforzar sus sistemas de representación democrática a base de “invocar” a los bárbaros, al mal, a la barbarie, en los márgenes. Esa es una simbiosis tácita, y estoy convencido de que la situación cubana actual está inserta en una situación de esta naturaleza, y que por lo tanto, es sumamente difícil pensar en alternativas y salidas. Sin embargo, me gustaría abordar el tema directamente: ¿qué alternativas de transición están a la vista? Es así que podemos imaginar una vía al estilo centroeuropeo y ruso, transiciones relativamente aterciopeladas y pacíficas, en las que se llega a economías capitalistas de mercado, y al mismo tiempo, a una condición de pluralismo democrático. Podría mencionar, muy sintéticamente, otra alternativa, no exactamente una transición a la democracia, sin embargo, una transición: la vía china, la economía de mercado cada vez más capitalista, pero con una democracia extraordinariamente precaria.

 En un ensayo en este número de la revista, el fallecido Jesús Díaz se refiere a una vía mexicana, obviamente “a la mexicana”. Llama mucho la atención y quiero poner esto a debate, porque implica la situación política que más se parece: ¿Qué sería esa vía mexicana de transición política y económica, y transición a la democracia?  El problema principal que dice Jesús Díaz, es la ausencia de una tradición democrática en el contexto de un larguísimo período autoritario. Él sostiene que la ventaja de Cuba, y lo cito textualmente, “es que hay un millón de cubanos en posición de poder en pleno territorio norteamericano”. Para un escenario óptimo —él era muy optimista—, la burguesía cubana de Miami y la élite política de La Habana deben lograr un acuerdo para la transición. Se podría seguir una vía mexicana en el sentido de que Cuba mantendría su independencia, y no sería absorbida políticamente por los Estados Unidos, sin embargo, se integraría, como México, en un área comercial privilegiada, en un plazo y en un tratado especial. Es una condición. Por otro lado, en otro ensayo, el periodista Andrés Oppenheimer es también relativamente optimista, y cree que ha habido cambios sustanciales en la comunidad cubana de Miami. Ahora habría condiciones favorables para un acuerdo con el Gobierno cubano. Es de destacar el hecho, basado por él a través de los datos de una encuesta, que casi el 80% de los entrevistados cubanos de Miami prefiere una transición gradual y pacífica a la democracia. Al parecer, según Oppenheimer, los cubanos de Miami han dejado de ser un grupo intransigente aferrado al pasado… nos da un pincelazo del otro polo. Pero, ¿qué sucede en La Habana? ¿Es que hay cambios? ¿Se está terminando allí la intolerancia? Al respecto, los diferentes articulistas son menos optimistas. Montaner, por ejemplo, basa sus esperanzas en el número creciente, (de hecho, pone su esperanza fuera de Cuba, en gran medida), en el número creciente de voces de la izquierda, no solo de los tradicionales conservadores y liberales, que en todo el mundo critican al régimen castrista, y que creo que es lo que yo estoy intentando aquí, y lo que he intentado desde hace muchos años. Díaz, por su parte, mantiene en el fondo la esperanza (y me gustaría creerlo) en la sensatez de la clase política cubana en el poder. Vladimiro Roca también cree en la posibilidad de un cambio gradual y pacífico impulsado por fuerzas internas, pero (siempre hay peros que dificultan mucho las cosas), cuando, por ejemplo, se refiere al poder de Fidel Castro y sus máscaras, como él le llama, las esperanzas parecen marchitarse. Lo que él llama “el cesarismo comunista y la esquizofrenia pragmática” parecen indicar que hoy en día no hay motivos para ser optimistas. En este punto, caen las esperanzas de todos, porque hay que decir aquí que los colegas se topan con un muro, envejecido, pero durísimo y aparentemente indestructible. Pero algunos dirán que el Muro de Berlín también parecía muy sólido, y, sin embargo, se derrumbó. Entendemos que el antiguo régimen en los países socialistas de Europa, en la URSS y en China se vino abajo, o cambió sustancialmente, gracias a procesos internos que erosionaron al sistema, procesos internos, no externos. En casi todos los casos, los viejos dirigentes carismáticos y autoritarios ya habían pasado a mejor vida, cosa que no ha ocurrido en Cuba. La inquietante excepción fue Ceaucescu en Rumania. La ineficiencia, la corrupción, el mercado paralelo y el estancamiento habían debilitado al sistema político, lo que también creo que ocurre en la isla caribeña. El fantasma de una economía mercantil maligna y de un enemigo dedicado a sabotear al socialismo, ya no espantaba a nadie. El anticomunismo practicado por diversas agencias de las grandes potencias había demostrado su incapacidad de subvertir el orden. De hecho, las agresiones externas contribuyeron a fortalecer el rígido orden impulsado por las tradiciones estalinistas y marxistas-leninistas. Sin embargo, era inevitable que el sistema se desmoronase, pues los mecanismos internos de legitimación ya eran inoperantes. Muchos de los ensayistas de este número de “Letras Libres” creen en lo inevitable de la transición a la democracia en Cuba basados en ese mismo tipo de consideraciones que acabo de condensar muy embrionariamente. Sin embargo, pareciera que allí los fantasmas de Stalin, de Mao, de Kim-Il-Sung y de todos los demás, se han reunido en una sola persona. El peso de esta tradición es enorme, pero ya son visibles algunas señales de lo que he llamado “la vía china”, sobre todo, desde 1994: el mercado se ha ampliado, hay tolerancia con respecto a la corrupción en sus diversas formas, incluyendo la prostitución, sectores de intelectuales y artistas pueden salir y regresar a la Isla, con cierta facilidad. Se permitió la visita del Papa en 1998, las inversiones extranjeras son bienvenidas en algunas ramas, el turismo ha aumentado, la dolarización se ha disparado. Hay también indicios de una vía llamada “de terciopelo”: es conocido que cerca de 11 mil ciudadanos cubanos han apoyado el “Proyecto Varela”, que pide un referéndum. Estoy seguro que estos ciudadanos que han tenido el coraje de apoyar públicamente la transición democrática pacífica, son la punta de un iceberg. Ahora, lo que se ha llamado una vía mexicana de transición, que también podría llamarse latinoamericana, implica esencialmente cambios más políticos que económicos. Aquí todos tenían una economía capitalista. En América Latina era urgente la liquidación de las dictaduras que tachonaban el continente. En lo que se refiere a México, durante los últimos años, se produjo un cambio importante de un sector de la élite priista que acabó aceptando las reformas democráticas. Al mismo tiempo, sectores claves de la administración política de los Estados Unidos comprendieron que ya no podían seguir apoyando al corrupto y autoritario sistema de México. El equivalente en Cuba de esta vía, y sigo la idea de Díaz, requiere, en primer lugar, que el Gobierno de Washington levante el bloqueo, con el apoyo de los cubanos de Miami. En segundo lugar, que la élite castrista acepte una reforma democrática que permita la pluralidad y la libre competencia de diversos partidos y corrientes. Parecería una vía utópica, pues el Gobierno de Bush prefiere en Cuba un Gobierno simbólicamente agresivo, pero totalmente inofensivo, a una difícil y potencialmente tormentosa transición que sobrecargue una agenda totalmente dedicada a combatir el terrorismo impulsado por el fundamentalismo musulmán. En Cuba tampoco hay muchas señales de apertura política, pero grandes cambios históricos pueden ocurrir, sorpresivamente, y colocar a todos los actores en un escenario incómodo y difícil: yo voto por esa incomodidad y esa dificultad. Gracias. (Aplausos). 

Julio Trujillo: (Presenta a Prieto): José Manuel Prieto nació en La Habana en 1962. Es un narrador entre cuyos títulos debemos destacar Enciclopedia de una vida en Rusia, Nivaria, y muy recientemente, Treinta días en Moscú, y El tartamudo y la rusa. 

José Manuel Prieto: Buenas noches, muchas gracias. He preparado un texto que leeré sin mayores preámbulos. De todas las tareas que le aguardan a Cuba, no importa si dentro de uno,  tres o cinco años, el desmantelamiento ideológico del actual sistema imperante en la Isla, ocupa un primer lugar. Desmantelamiento que pasa, forzosamente, por una comprensión a fondo de qué es lo que realmente pasó y bajo qué régimen han vivido los cubanos todo este tiempo. Pero mientras llega el momento en que un debate político abierto, con todas sus implicaciones, sea posible en Cuba, el esfuerzo de publicaciones internacionales, como este número de Letras Libres, proporciona el espacio necesario para la reflexión. Se pudiera pensar en el socialismo cubano, como un artefacto, un prodigio de avanzadísima ingeniería social, que fue introducido, importado, por un país con escaso desarrollo tecnológico, entiéndase político; un artefacto que venía con las instrucciones para su uso, pero sin los planos maestros, o quizás, había un solo juego para todo el país. No me cabe dudas que, incluso en la más alta dirigencia cubana, se ha tenido siempre un conocimiento intuitivo del uso y funcionamiento de este artefacto que es el totalitarismo en su variante extremista. Y es que los análisis de la situación cubana olvidan cuánto de semejante tiene su situación de país totalitario con los países del Este y la Unión Soviética. Se hace demasiado hincapié, creo, en cierta singularidad del caso que impediría la explicación del fenómeno cubano desde un enfoque más amplio, que lo englobe como un caso de totalitarismo, de este totalitarismo de corte extremista.

Para mí, que a fines de los 80 y principios de los 90, viví el colapso de la Unión Soviética desde dentro, las semejanzas, por el contrario, me saltan más a la vista que las diferencias. Leyendo la avalancha de documentos, memorias, análisis de politólogos soviéticos y extranjeros que se volcó a considerar tanto la naturaleza de aquel régimen de socialismo de cuartel, como las causas de su fracaso, pude constatar hasta qué punto las aparentes singularidades del caso cubano encajan a la perfección en este modelo de totalitarismo extremista, modelo que fue puesto a punto por la cúpula dirigente de la URSS a comienzos de los años 30, afinado en las dos décadas posteriores, y exportado, con grandísimo éxito, a los países del futuro bloque soviético, casi sin cambios. Cuando se leen los recuentos de estas ocupaciones, el modo en que llegaron los comisarios soviéticos a Europa del Este, después de 1945, se descubren cuáles son los pasos que deben darse, invariablemente, para que un país vaya siendo sometido, inmovilizado, con la camisa de fuerza del estalinismo, según los preceptos de una refinada ingeniería que, marxistamente podría decirse, desconoce las peculiaridades nacionales con la ciega certeza de que funcionarán dondequiera que se apliquen.

 En un artículo que publica este número de Letras Libres, de Antonio Elorza, se señala cómo, al contrario de las democracias populares, en las que la URSS utilizó a los viejos partidos comunistas como un Caballo de Troya, para terminar imponiendo a un líder pro soviético, en el caso de Cuba, el Partido Comunista, previamente expurgado, terminó sometido a la voluntad de un líder externo a él en sus orígenes. Hecha esta salvedad, estimo que la implementación y aplicación del control totalitario, siguió en Cuba las mismas pautas que las aplicadas en otros países del bloque comunista y se terminó instaurando en ese país, en Cuba, un sistema de gobierno que domina por la intimidación. Intimidación que se logra del mismo modo que en aquellos otros países, recurriendo a lo que podría llamarse un “terror de baja intensidad”, contrapuesto a un terror de alta intensidad, que supone el encarcelamiento y la eliminación física. Incluso, los críticos más acérrimos del régimen cubano están de acuerdo en que en Cuba, en contraste con lo que pasó en la URSS o en China, por ejemplo, no se dieron ajusticiamientos masivos de personas juzgadas, solamente, siguiendo el criterio de pertenencia a una clase social. Tampoco, a pesar de las altas cifras de población penal que, al parecer, se llegó a alcanzar en algunos momentos, Cuba no conoció un sistema penitenciario, como el Gulag ruso, o como el Lao-gai chino.  ¿Qué es lo que hace entonces, que el sistema cubano pueda y deba ser calificado como un régimen estalinista? Justamente, la instauración de este terror de baja intensidad que fue aplicado de manera casi idéntica a como se ejerció en toda la Europa del Este. Se le puede y debe llamar terror, porque su último fin es gobernar a través del miedo, lograr el acatamiento de un régimen escasamente popular mediante la intimidación. Su refinamiento está en que, dada su propia naturaleza, se vuelve transparente y dificulta su identificación y estudio. Para colmo, dificulta también, y es algo que habrá notado cualquier persona que lo haya sufrido como una experiencia cotidiana, y se haya encontrado, sin embargo, con enorme dificultad para explicarle a un extranjero, de qué se trata, cuál es el origen de su miedo, qué lo obliga a someterse, a acatar órdenes, a no mostrar iniciativas, a no disentir, en suma.

Dada la brevedad del espacio con que cuento ahora, me limitaré a enumerar algunas de las características de este terror de baja intensidad, que permiten hablar de su aplicación en Cuba. En primer lugar, se instauran otras formas de reclusión, procedimientos que extienden no solo el significado de la reclusión, sino su aplicación a la totalidad de la población, con contadas excepciones. Si cierto es lo que dije arriba, que Cuba no conoció el Gulag, es cierto también que el país, como todos los países del bloque del Este, puede ser visto como una inmensa cárcel. No se trata de una simple metáfora, puesto que el gobierno da pasos concretos para ello, como la instauración de un sistema de pasaportes interno, el carné de identidad en el caso de Cuba, que impide el libre desplazamiento de la población, donde se asientan datos que sirven para el control de los ciudadanos, quienes tienen la obligación de portarlo siempre, so pena de detención. El control que permite este sistema a nivel nacional, permitirá, por ejemplo, que en cualquier punto del país se les niegue la contratación a las personas marcadas. El segundo paso que se da para lograr esta reclusión invisible, es el cierre de las fronteras. A partir de un momento, el libre viaje al extranjero queda suspendido y solo el Estado emitirá permisos bajo un elaborado sistema de revisiones previas, comprobaciones en el vecindario, etc. Tanto los pasaportes internos con el cierre de las fronteras buscan inmovilizar a los ciudadanos, que de otra forma, desertarían en masa. Se saben a expensas del Gobierno, que es el único empleador, lo que aumenta su vulnerabilidad. Si alguno de estos ciudadanos puede salir, de todos modos, se recurre a la toma de rehenes, jamás pueden hacerlo acompañado de sus hijos o esposas, o bien se busca la manera de que siempre quede alguien que dificulte su deserción. La toma de rehenes fue introducida y perfeccionada en los años 30 en la URSS, y con muchas mayores calificaciones que en el caso cubano, pero la aplicación de una variante de ese sistema es en Cuba un secreto a voces. El segundo aspecto de este terror de baja intensidad, es que logra crear una sociedad transparente, en la que es imposible ocultarse, y que es atravesada en todas direcciones por la mirada del poder omnipresente. Esto se logra con la delación, tan presente en la Rusia de los 30, y en el caso de Cuba, lo que puede ser visto como una importantísima innovación, se canaliza, en gran medida, a través de instituciones tales como los Comités de Defensa de la Revolución. De este modo se logra, no solo la inmovilización de los ciudadanos, sino también la absoluta transparencia de sus actos, tanto en la vida pública como en la vida privada. Otra de las medidas con que se consigue esto es la instalación en los centros laborales de secciones especiales que son ramificaciones de la policía política y cuya función es alimentar a esta con informes sobre la fiabilidad política de sus trabajadores. A estos además se les pide cooperar, y deberán rellenar cuestionarios que servirán a la hora del… y servirán para la identificación y ubicación inmediata de elementos desafectos que, en caso de alguna emergencia, podrán ser puestos bajo una especial vigilancia. La consecución de la sociedad transparente va aunada al uso del ocultamiento. No solo se cierran las fronteras del país, sino que este es sometido a un asfixiamiento informativo que impedirá a sus ciudadanos elaborar juicios correctos, por ejemplo, sobre cómo se vive realmente más allá de sus fronteras. El ocultamiento está en la base del secretismo como método de gobierno, de modo que datos tan inofensivos, a primera vista, como los resultados reales de un censo deben ser ocultados, o bien (y lo que es muy patente en el caso de Cuba), es como si el ciudadano viviera fijado por una verdadera red de órdenes, directivas, disposiciones jamás enunciadas abiertamente, que rigen a la sociedad, pero a las que no se puede tener acceso. Se desconoce siempre quién las emitió, cuándo y bajo qué circunstancias, y lo que es peor, si eres elegible o no para su aplicación.  Esta es otra de las características de este terror de baja intensidad, contrariamente al terror de alta intensidad, cuya aplicación es puntual: eres tú el detenido, eres tú el ajusticiado. Este otro terror totalitario, invisible, se aplica de manera indiscriminada contra toda la población. Por último, y dejando afuera muchas más virtudes de encarnaciones cubanas de este totalitarismo universal, como el uso del lenguaje como forma de terror que descalifica y despersonaliza a la víctima, y por consiguiente, favorece su exclusión, en el caso de Cuba, el término más conocido es el de gusano, semejante al “enemigo del pueblo” en la URSS de los años 30, me gustaría abordar el problema de la colectivización del arte, la creación del koljós cultural que son las uniones creativas, como se estableció en la URSS bajo Stalin, y que en Cuba, se conoce como la UNEAC, también una unión creativa de los escritores y artistas de Cuba. Hablo de una colectivización porque, del mismo modo que la colectivización en el campo buscó eliminar al productor individual, las uniones creativas buscaron, o buscan, agrupar a todos los “productores culturales” en una organización que les impida actuar como cuentapropistas; producir de manera independiente. Las uniones creativas y la UNEAC, repito, son la encarnación cubana de este principio universal, totalitario y estalinista, que paradójicamente tiene, y como función última, eliminar la censura, que vemos, en realidad, como un binomio de la escuela del totalitarismo y del estalinismo. Cuando en un país totalitario se hace necesario aplicar la censura…

Estamos ante un mal funcionamiento y un mal trabajo de la unión de artistas cuya función debe ser eliminar de raíz, estructuralmente, la validación de obras con contenido censurable. De ahí las cándidas y sinceras respuestas que el artista que vive en un país totalitario tiene que dar invariablemente al entrevistador extranjero, sobre si en su país hay censura. Cuando la niega está en última instancia, diciendo la más estricta verdad.

 Del mismo modo, y cambiando de ámbito, la represión policial de manifestaciones es un fenómeno... bajo el totalitarismo. La idea, lo ideal es que jamás se den estas manifestaciones. Cuando deban ser reprimidas, en el caso raro de que aparezcan, no saben cómo hacerlo, y en lugar de gases lacrimógenos y chorros de agua, disparan a mansalva, como ocurrió en la URSS, en Novosherkass, en 1961, y como ocurrió en Tian-an-Men, en China. Números como este de Letras Libres, que sirvan de espacio de discusión y análisis de la realidad cubana; en el que se ventilan sus principales dilemas y retos, le hacen un grandísimo favor a la sociedad cubana, cualquiera que su afiliación política y cualquiera que sea la comprensión de sus posibles soluciones. Muchas gracias.

 (Aplausos).

Julio Trujillo: Rafael Rojas, historiador y ensayista, licenciado en Filosofía en la Universidad de La Habana. Es autor de varios libros como El arte de la espera, Un banquete canónico y José Martí: la invención de Cuba. Los dejo con Rafael Rojas.

Rafael Rojas: Voy a ser muy breve. Mi contribución personal a este número de Letras Libres fue una semblanza de la obra poética y crítica de Cintio Vitier. Me propuse hacer un recorrido por la biografía lírica, más bien la autobiografía de Cintio Vitier, ese importante poeta y ensayista cubano que está siendo merecedor en estos días, aquí en Guadalajara, del Premio Juan Rulfo. Yo voy a leer el primer y último párrafo de este ensayo, y después voy a hablar de un tema que me parece que se desprende de aquí, y que será motivo de un próximo libro, y que tiene que ver con las poéticas de la Historia. Tengo en mente un estudio sobre la producción literaria de Orígenes. El primer párrafo de mi estudio dice así : “La concesión del Premio Juan Rulfo al escritor cubano Cintio Vitier hace justicia a 65 años de entrega a la literatura y la historia, desde una idea poética del mundo, que hoy nos parece más la herencia apagada del siglo XIX que alguna posibilidad de escritura para el siglo XXI. Julio Ortega, presidente del jurado, ha dicho que Vitier es "el último escritor que cree en la poesía como un camino esencial de perfección y que, como Mallarmé, a quien tradujo, cree que los poetas pueden devolverle a su tribu un lenguaje más cierto". De modo que este premio, además de un acto de justicia, es un ritual de nostalgia, en el que asistimos al ungimiento de una criatura en extinción: el Poeta, en tanto Príncipe del Parnaso, Monarca Secreto de la Ciudad, que atisba las encarnaciones de la Metáfora en la Historia y reclama una educación lírica para que el ciudadano vislumbre al fin la Imagen de la República. Quien conozca la elocuencia de Vitier sabrá por qué estas mayúsculas no son meros artilugios de la prosa”. Cintio Vitier hizo de la Revolución una clave íntima de su literatura. Sin embargo, la Revolución no gobierna toda la literatura de Cintio Vitier. “El dulce desasosiego de Extrañeza de estar, la metafísica solar de Sustancia, el piadoso entusiasmo de Canto llano, la lúcida pasión de La zarza ardiendo, el juicio sensible de Lo cubano en la poesía y la valiente evocación de El violín escapan al insaciable apetito de un poder que se atribuye la fantasía del dominio sobre el tiempo. Esos versos y esa prosa juntan páginas ingobernables porque no pertenecen al pasado o al presente, sino al territorio libre de la eternidad. Allí se alimentan de las sanas enemistades entre Poesía e Historia, sin aspirar a que esos seres se dobleguen mutuamente, ni a que la palabra desaparezca en el acto o la imagen en su devenir”.

El tema de mi ensayo, como se puede ver, es la tensión entre poesía e Historia en la obra de Cintio. Lo que yo encontré en mis lecturas de la obra poética y ensayista de todos los escritores que participaron en el Grupo Orígenes, es que esa idea no solo era de Cintio, ni siquiera era una idea originalmente de Lezama, es una idea que compartieron casi todos los poetas de Orígenes, con distintas variantes. Me refiero a la idea de que la poesía y la Historia tienen que estar entrelazadas, de que una verdadera poética literaria, es decir, la suma de valoraciones que crean la estética personal de un autor, tiene que ser a la vez, una poética de la Historia. Eso es algo que no es común en la Historia de la Literatura, por lo menos en la Historia de la Literatura hispanoamericana. No todos los grandes poetas tienen una poética; ni siquiera todos los grandes poetas tienen una poética de la Historia. Yo la encontré en Orígenes; creo que se puede encontrar definitivamente, en Octavio Paz. Hay un libro maravilloso de David Berguen que se llama así, La poética de la Historia en Octavio Paz; tal vez pueda encontrarse en Ezequiel Martínez Estrada y en algún otro escritor latinoamericano, pero no es frecuente. En el caso de casi todos los escritores que participaron en Orígenes así fue. ¿Qué quiere decir la poética de la Historia? Bueno, es algo bastante complicado, porque la poesía, la lírica, discurre por cauces expresivos que son distintos a los de la Historia; de hecho, para casi todos estos escritores de Orígenes, la Historia siempre aparecía con mayúsculas, como si fuera una especie de monstruo, una especie de entidad a la que había que doblegar. De ahí que una poética de la Historia implicase siempre una tensión; era como domesticar el tiempo, domesticar “los actos sucesivos” como le dice Cintio en uno de sus primeros libros, por medio de la imagen, por medio de la lírica. ¿Cómo se abasteció esta idea de la poética de la Historia, en términos intelectuales? Por ejemplo, es notable que casi todos partieron de lecturas muy curiosas de la tradición de la Patrística, de los padres de la Iglesia: de Tertuliano, de San Agustín, de Orígenes. Allí encontraron la idea de la imagen como una especie de unidad que condensa la temporalidad. Ellos entendieron, encontraron en la Patrística, que el tiempo y la memoria no están divorciadas realmente, o sea, que no se pueden ver la poesía y la Historia como realidades contrapuestas, sino que hay que encontrar sus intersecciones. Lo interesante en casi todos estos poetas de Orígenes, especialmente en Lezama y en Cintio Vitier, al igual que en Paz, es que no solo pensaron en una poética universal, intentaron traducir, en términos líricos, empresas historiográficas como las de Oswald Spengler o Arnold Toynbee; sino que llegaron a elaborar una poética de la Historia de Cuba, y eso es algo verdaderamente interesante: una poética de una historia nacional, podríamos decir, una comprensión mística a partir del imaginario, del devenir de una nación moderna. Una poética de la Historia, por lo tanto, no es propiamente una ideología, digamos una ideología de Estado. Tampoco es una filosofía. Es algo distinto. Y creo yo que estos poetas de Orígenes lo lograron; creo que es algo verdaderamente único que merecería muchísima atención. Creo que el estudio de la poética de la Historia de Orígenes nos permitiría iluminar otras zonas de la historia intelectual latinoamericana que no conocemos, que es la manera en que los poetas, o un grupo de poetas pueden construir una política intelectual del grupo, como intelectuales que eran, como una pequeña ciudad letrada, a partir de ciertas funciones que provienen de la lírica, y no propiamente de la filosofía, de la ideología o de la política. Esto es todo lo que quería decir, muchas gracias.

 (Aplausos).

Julio Trujillo: Por último, Christopher Domínguez Michael, crítico literario y miembro del consejo editorial de la revista Letras Libres.

Christopher Domínguez: Bueno, la revista Letras Libres, como Uds. saben, es heredera de la revista Plural, y de la revista Vueltas dirigidas por Octavio Paz. Para nosotros era una obligación moral ocupar en esta Feria el lugar de la minoría; oponernos al vergonzoso espectáculo de una Feria entera dedicada, sin ninguna representación paritaria y democrática, a la Cuba de la dictadura. No nos oponemos de ninguna manera a que todos nuestros invitados de Cuba se expresen, pero a mí, como mexicano, me duele muchísimo tener ese bacilo del totalitarismo flotando en el ambiente, y que nos dé temor y miedo con nuestros amigos cubanos, que no están en Cuba y que defienden las libertades democráticas, y que tengan que hablar en condiciones tan tensas, como las de hoy. Seguimos estando en minoría: ese ha sido el destino. La democracia mexicana también tuvo que pagar, para construirse, un costo de sangre y de dolor (murmullos de rechazo)… ese derecho que tenemos hoy a expresarnos dignamente aquí, se pagó con la sangre y los sufrimientos de muchos mexicanos, que están… (murmullos de rechazo) yo sé que están hablando, yo estoy hablando aquí, Señor, … que se respete el pluralismo democrático (alguien pregunta, ¿”cuál cambio”?) (murmullos de rechazo). Ahorita hablan Uds., no se maten, hombre… No, no soy provocador, solo estoy ejerciendo la palabra como Ud. va a hacer después que yo. Si me hace Ud. el favor, le voy a ceder la palabra… ¿me deja Ud. terminar? (alza la voz) El número de Letras Libres trata de la transición democrática en Cuba, por eso estoy hablando de este asunto… Letras Libres ha hecho un esfuerzo por conciliar en este número, los puntos de vistas diversos de quienes están luchando por la transición democrática en Cuba, en España, en México, en Miami, en diferentes puntos. Es muy importante que en estas condiciones de la Feria del libro, no se diera, lo repito, una representación mínimamente paritaria. Porque estamos hablando de un Gobierno que fue condenado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU con el voto del Gobierno de México… (Le gritan: ¡“Con el voto del Gobierno!”),… que es un Gobierno democráticamente electo (gritos ininteligibles)… Para la revista Letras Libres, para la tradición en que yo me reconozco, es un orgullo ser llamado “provocador”.

 (Gritos de rechazo. Gritos de “Cuba sí, y yanquis no”). 

Julio Trujillo: Mucha gente ha levantado la mano. Intentaremos llevar un orden… (Gritos de “Cuba sí, yanquis no”) (Gritos de “¡Viva Cuba!”, ¡Viva Fidel!; ¡Abajo los yanquis! ¡Fidel, Fidel!”). 

Intervención de mexicano presente en la Sala: Silencio, por favor, hagamos este debate de ideas. Sabemos que las ideas del pueblo triunfan sobre la mentira  Dice Roger Bartra que ha hablado a nombre de toda la izquierda democrática y socialista. Primero: no puede hablar a nombre de la izquierda, y tampoco democrática y socialista. Nosotros sabemos que la presencia de Uds. (se debe), queda claro, (con el objetivo) de utilizar la FIL como caja de resonancia de este show… (alguien dice: Letras muertas)… sí, de Letras muertas, como caja de resonancia (murmullos),… bien pagados, a publicar las mentiras que aquí se han dicho. Roger Bartra habla del “Proyecto Varela”. Dice que 10 mil personas son la punta del iceberg de la transición a la democracia, pero, ¿qué punta de qué iceberg? ¿Qué es lo que oculta ese iceberg, qué es lo que está abajo? Indudablemente, las talegas y toneladas de dólares de los EE.UU., que son quienes los financian (aplausos)… Habla de “10 mil cubanos valientes”, pero, ¿cuánto representan estos “10 mil cubanos valientes” ante los 8 millones de cubanos, verdaderamente valientes? (aplausos y gritos de “¡Viva Cuba Libre!”)… Representan el 1%, ni siquiera el 1%: ¡el 0.1%, y me voy mucho! Claro, hablan de una transición a la democracia, pero de una democracia al gusto de los EE.UU.… Dice José Manuel Prieto, (cuyo discurso), con todo respeto, es un discurso de la Guerra Fría, cuando, se decía que los comunistas se comen a los niños crudos. Dice que la movilización del pueblo es la movilización del terror estalinista, ¿dónde está Stalin en esta movilización que se dio hace unos pocos minutos aquí, con la presencia de Silvio (Rodríguez)? ¿Dónde está Stalin? Es el amor del pueblo mexicano hacia el pueblo cubano. Y es el amor, precisamente, lo que moviliza a las grandes masas del pueblo cubano. Yo les voy a decir que no es lo que dice (Prieto), si no un pueblo que se moviliza por sus conquistas sociales, que es lo que moviliza a este pueblo… (gritos y murmullos) Rafael Rojas dice… Bueno, en realidad Rafael Rojas quiere medrar a la sombra del árbol de Cintio Vitier. En el fondo hay una posición sucia de sus palabras, de querer aprovechar esa… Pero, ¿cuál es la dirección de esas pinceladas? Son brochazos rosas a la basura que se dijo, ¿para qué?, para que el día de mañana (se dirige a Rafael Rojas) utilices eso como caja de resonancia. Por último, lo que yo quisiera decir es que el otro... Chistopher Domínguez, ¡hasta lo reconoció!.. Dice que quiere una representación paritaria y democrática, y que reconocen que son una extraordinaria minoría: esa es la esencia. (Aplausos). Es algo muy breve…

 

Eliades Acosta ( director de la Biblioteca Nacional de Cuba): Buenas tardes. Yo pediría que se calmaran un poco los ánimos, porque a fin de cuentas, creo que es muy positivo intercambiar. Yo creo que hay que intercambiar, aunque este número de Letras Libres no permite mucho intercambio. Porque es un número que, en primer lugar, desentona con el espíritu de la Feria; es un número hecho con toda intención provocadora; un número que no tiene nada que ver con lo que hemos sentido los miembros de la delegación cubana en México durante todos estos días; es un número que, además, miente. Lamento no tener todo el tiempo, pero sí he escrito algunas ideas, que se van a repartir, sobre el número. Mi nombre es Eliades Acosta; soy miembro de la delegación (cubana). He tenido parte de la vida que han tenido algunos de los presentes en la mesa, por lo menos el Sr. Prieto y el Sr. Rojas, pero tengo una posición ante la vida y ante la Revolución diametralmente diferente; no comparto sus puntos de vista. Donde el Sr. Prieto ve estalinismo, (yo estudié en la Unión Soviética también) yo vi, y veo Revolución popular y veo participación popular. Este número de Letras Libres ha convertido a Letras Libres en letras cautivas; letras cautivas de la política norteamericana contra Cuba (aplausos), y letras cautivas de un terrorismo ideológico de baja intensidad. El Sr. Prieto, que con palabras rebuscadas, con tonos cortesanos, pretende que la Revolución y su pueblo, que la apoya masivamente, se desarmen y se entreguen. Es tarde para engañar. Este número está hecho para el exterior, compañeros y señores presentes; con este número no se engaña a nadie en Cuba, porque el pueblo cubano tiene una alta cultura general, y una alta cultura política, por lo tanto, está hecho para personas que no tienen información de primera mano, y por lo tanto, se puedan engañar.

Yo recuerdo, (y lamento mucho que el maestro Bartra (y yo) estemos en aceras opuestas, porque respeto mucho su obra, y Ud. habló del “Proyecto Varela”. Me acuerdo ahora de un discurso de Don Juan Valera y Alcalá Galiano, genial escritor y funesto político. Un hombre que en medio de la Reconcentración española contra los cubanos, que costó un cuarto de millón de vidas, publicaba en El Liberal de Madrid, que no había víctimas. Yo quisiera oír algún día, por los señores que están aquí, una condena que no sea light, como las que he oído aquí, convincente al bloqueo norteamericano; yo nací bloqueado: tengo 43 años, Sr. Bartra. Todos  los días de mi vida mis hijos y yo nos acordamos del bloqueo. Ud. no ha vivido bloqueado, probablemente, pero yo sí, y yo le digo que es un crimen de lesa humanidad,… (aplausos) que lo ha condenado, Sr Christopher Domínguez, Ud. habló de Ginebra, (aplausos) y ese crimen del bloqueo llevan condenándolo hace más de 10 años las naciones libres del mundo, y Ud. no mencionó eso aquí. Ud. habló como si fueran minorías valientes: la oposición cubana que conozco, ni es Gandhi, ni es Mandela: son asalariados y son personas claudicantes ante el Imperio, y cometen el delito histórico terrible de servir de voceros a la superpotencia. ¡Pero si el disidente es Cuba, en el orden mundial! ¡Pero si el país pobre aquí es Cuba; si el país débil es Cuba! Uds. hablan (de ella) como de un poder terrible que oprime al pueblo: no hay bayonetas que detenga a un pueblo decidido a ser libre… (aplausos) Y termino diciendo: y como no hay bayonetas que detengan a un pueblo (decidido), a ser libre, les pido, por favor, a los cubanos de la mesa, (o por lo menos, de origen) que reflexionen sobre el triste y doloroso papel que están haciendo a los ojos de su pueblo; que reflexionen y piensen, y de una vez por todas comprendan, que Uds. no van a torcer el curso de la Revolución cubana: no hablen más de transición.

(Aplausos. Gritos de ¡Cuba, Cuba!.. ¡Cuba sí, yanquis no!). 

Jorge Smith (periodista de Prensa Latina): Yo quería decir que Rafael Rojas es un escritor bastante desconocido, y, sin embargo, ha recibido un apoyo… para estar aquí, como si fuera el Michael Jackson de esta Feria (gritos y risas)… Quiero que Uds. sepan que la NED (National Endowment for Democracy) sustenta monetariamente a estas revistas… Y según el New York Times, que está aquí (muestra copia) la NED está financiada por la CIA, o sea, que Rafael Rojas está pidiendo democracia “made in CIA”, cosa que nosotros no deseamos… (aplausos y gritos de  ¡”No!). 

Intervención de mexicano presente en la Sala: Yo quisiera ser breve. Yo sé que hay una ventaja de que Letras Libres valga 40 pesos, cuando un salario mínimo en este país… 65 millones de mexicanos pobres no van a comprarla. Creo que esa es una gran ventaja… El Sr. Bartra habla de una transición a la democracia cuando en su país, cuando en este país la democracia simplemente no existe (aplausos), es algo con lo cual los gobernantes quieren engañar al pueblo cambiando de títere imperialista cada seis años. Pero es lamentable, mucho más lamentable, lo que están diciendo todos los demás ponentes. Me da mucha rabia ver cómo gente cambia su cultura, cambia a su pueblo, por unos cuantos dólares. Es cierto lo que ha dicho Christopher Domínguez: son minorías, son una aplastante minoría mundial, y exhiben a la minoría israelí: lo han hecho otras veces contra Palestina; lo han hecho otras veces contra este pueblo, que está luchando por su libertad en todas las partes del mundo. No nos sorprende de Letras Libres, no nos sorprende en lo más mínimo. Y lo más lamentable, es que quieren confundir a los universitarios, quieren confundir a la gente que trata de (adquirir) el saber, diciéndoles que esta intelectualidad que se paga con dólares, que se paga desde la CIA, es lo que debe de saber el pueblo. ¡Es lamentable! Y en verdad, le pedimos respeto a “los cubanos” que están sentados en la mesa: esta Feria Internacional del Libro es para el pueblo cubano (aplausos y gritos de aprobación), es para el Gobierno cubano… (aplausos). 

Intervención de mexicano presente en la Sala:

 Buenas noches… ¿No se oye? Bien, miren. Lo que pedimos… Los compañeros cubanos han sido muy respetuosos del pueblo de México… Nosotros somos del Movimiento Jalisciense de Solidaridad con Cuba, con el pueblo hermano de Cuba. Le pedimos a Rafael Rojas y a José Manuel Prieto, si son cubanos, que nos respeten a los mexicanos, como nos ha respetado la delegación. ¿Uds. creen que están hablando con enanos que no pensamos? Porque lo que están ustedes vendiendo son letras muertas, no letras vivas, se equivocaron ustedes... Hay cerca de 200 casas que le dieron su solidaridad a nuestros compañeros y hermanos cubanos. Aquí no hay quinta columna, se equivocaron de lugar. Están bien pagados, los veo muy vestiditos (risas) Quiero decirles a ustedes que en México amamos al pueblo de Cuba, amamos a su Revolución y amamos a ese hombre que ha sabido dar la dignidad junto con su pueblo... (aplausos y gritos de ¡Fidel, Fidel!) Ha venido aquí con ideas que traicionan. Es muy lógico, están cruzados de brazos, están viviendo del imperio del terror en todo el mundo. Son los terroristas de Estado más poderosos del mundo y ustedes están sirviendo a ese terrorista del mundo. Nosotros los mexicanos seguiremos amando a Cuba, con ustedes o sin ustedes (gritos de ¡Viva Cuba! y aplausos)

Intervención de mexicano presente en la Sala: ...Hay que preguntarse por qué Cuba. Por qué mirar a Cuba con una lupa con la que no se ve a ningún otro país. Cuba es una isla de 11 millones de habitantes. Ah, pero Cuba es entonces el fantasma del totalitarismo y algunos de los que están en la mesa guardan silencio de las atrocidades que pasan en el planeta. ¿Por qué Cuba? ¿De qué democracia hablan ustedes? No hay democracia política sin democracia económica. No se puede leer sin antes comer. Y como decía Martí “ser cultos para ser libres” y el pueblo cubano es un pueblo culto Si algo libera a un hombre es la lectura y el conocimiento. Y aquí están los parámetros que no son de ninguna  asociación comunista, que reconoce la UNESCO (aplausos). Y efectivamente la Revolución cubana provoca sanción. Lo que se le propone a Cuba desde esta mesa no es Suecia ni Francia, se decide condenarla a vivir como viven los pueblos latinoamericanos en la miseria y la ignorancia. Esa es la alternativa que se les propone. Quién de ustedes ha censurado el costo que tiene, no para el gobierno cubano, para el pueblo cubano, el bloqueo económico que lleva más de 40 años. Y en todos los sentidos y no es una invención comunista. Allí uno puede ver lo que piensan los escritores...La  patria como decía Martí es humanidad y por eso termino de que estoy convencido de que si Martí estuviera aquí, de verdad estoy convencido, (alguien grita: “No estaría sentado en esa mesa”)... Uno no tiene derecho a mentir... (aplausos)  

Enrique Ubieta: (director de la Cinemateca de Cuba): Buenas tardes, señores.

Usted señor Bartra, realmente me decepciona como persona. Había participado en algunas mesas con usted en la UNAM, pero realmente nunca había escuchado sus criterios con respecto a Cuba, criterios expresados a nombre de una izquierda democrática latinoamericana, que excepto en pequeños detalles, coincide milagrosamente con Rafael Rojas, un hombre que se autodefine en la derecha, y que todavía más milagrosamente coincide con las posiciones del señor Bush. Salvo en pequeños detalles, esa izquierda democrática latinoamericana suya, coincide con una concepción del mundo que es la que tiene el gobierno norteamericano. Es difícil de entender eso.

Yo quisiera referirme específicamente a la trayectoria de Rafael Rojas. Nosotros no somos amigos, pero nos conocemos desde hace algunos años. Somos de la misma generación. Él publicaba en nuestras revistas. Durante mucho tiempo llevó un doble juego, publicaba en Casa de las Américas, en La Gaceta de Cuba, en Contracorriente. Ya para entonces vivía en México, donde desde luego publicaba otras cosas. Pero siempre, los de allá y los de acá, eran textos complacientes para su futuro, no intelectual sino político. Porque en realidad Rafael, tú no has hecho en los últimos años otra cosa que desconstruir la historia de Cuba, no desde un punto de vista científico, sino político. Ya que no tienes un ideal que proponerles a los cubanos, tienes la penosa tarea de destruir el ideal de los cubanos, intentar hacerlo, desarmando sus cimientos históricos. Como decía la persona que me antecedió en el uso de la palabra, José Martí no estaría jamás sentado en esa mesa. Tú mismo has escrito un libro que intenta eliminar ese legado en la historia de Cuba, porque José Martí es un intelectual que con su obra y su vida justifica y sustenta la Revolución que nosotros defendemos. Has querido construir el imaginario de un nacionalismo suave que es sospechoso, Rafael, porque se promueve desde Madrid, desde una revista como Encuentro de la cultura cubana, que ya sabemos quien la financia. ¿A qué estás aspirando en ese futuro que promueves?, ¿a una cátedra?, ¿a un ministerio?, ¿a la presidencia?

 

Creo que la revista Letras Libres es intolerante. Lo es porque no presenta verdaderas alternativas. La única alternativa que admite para Cuba es la muerte. Esta es una presentación que ha querido malear el ambiente de fiesta, de solidaridad latinoamericana con los logros de la Revolución. Porque los escritores y los artistas que están aquí son el producto de la Revolución. Y ustedes mismos (se refiere a Rafael Rojas y a José Manuel Prieto) fueron formados por la Revolución y tuvieron todas las oportunidades en Cuba. Lo que ustedes son también se lo deben a la Revolución cubana.

(aplausos. Alguien grita “¡traidores!”).       

Intervención de joven argentino: Cuba es el país que me acogió cuando tenía dos años de edad. Venía perseguido por la dictadura militar argentina, una dictadura financiada por los mismos señores que hoy financian a estos intelectuales de pacotilla. No conozco su reputación, tal vez sean muy buenos, tal vez sean muy malos. Lo que si es seguro es que comercian con la muerte. Acaso alguna vez hablaron cuando mi madre y padre fueron asesinados cuando yo solamente tenía tres meses de vida. No los escuché en ningún momento criticar a las dictaduras militares de América Latina que cometieron los crímenes y los genocidios más aberrantes que se hayan conocido. No los escuché hablar de eso en ningún momento. Entonces ahora, financiados por los mismos que financiaron esas dictaduras, quieren hablar de democracia. ¿De qué democracia? ¿De la libertad que yo tengo en Argentina de convivir con los asesinos de mis padres? ¿Esa es la democracia de la que están hablando? Yo en estos momentos estudio Medicina en Cuba. Estudio Medicina en un país que es democrático. Estudio Medicina en un país donde no tengo que tener miedo de la policía cuando salgo a la calle. Cualquier joven de Latinoamérica puede hablar de ello. Que le pregunten a los chicos asesinados por la policía de gatillo fácil en el período de la democracia que ellos defienden. De esa democracia es la que están hablando estos señores. La democracia de la impunidad, la democracia de la corrupción. Por favor, no seamos tan hipócritas... Las prostitutas, por lo menos, ponen su cuerpo, pero estos señores ni siquiera ponen su cuerpo, ponen el cuerpo y la vida de las demás personas. Nada más.

(Aplausos prolongados) 

Intervención de joven cubana: Vengo a decir la posición de los jóvenes cubanos. Es una posición por más socialismo, porque estamos convencidos de que es lo único que va a resolver los problemas. En el capitalismo del imperio cada vez vemos más pobreza, más hambre... Estamos convencidos de que el día de mañana cuando no tengamos al Comandante, estamos decididos a mantener la misma Cuba Libre de la que ustedes parece que están bastante desinformados. Por eso, la juventud cubana, la juventud comunista de Cuba, está de pie y, además, con la convicción de que, después de todo, seguiremos con el ejemplo de nuestro Comandante...

(Aplausos prolongados y gritos de ¡Cuba, Cuba!) 

Intervención de joven: Creo que esta revista como dijo en la primera intervención el compañero no es ni para los que están dentro de Cuba ni para los que viven fuera de Cuba. Creo que el pueblo ha despertado. Nosotros somos productos de los proyectos de la Revolución cubana. De los más de 3 000 jóvenes que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina que no pueden estudiar en sus países. Nos formamos bajo los principios de una medicina solidaria, bajo los principios de una medicina humana, bajo los principios de una medicina revolucionaria. Y por eso es que estamos aquí y queremos decirles como jóvenes latinoamericanos y como jóvenes cubanos: “Si desecha en menudos pedazos (Coro) llega a ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía...”

(Aplausos prolongados) 

Intervención de joven chilena: Tengo dos interrogantes. He escuchado muchas veces repetir socialismo estalinista, escuché también decir izquierda democrática... Quizás el compañero José Manuel Prieto dijo mentiras, pero quizás es que él no sabe... Y quizás lo más terrible es que se vaya a engañar, a los pueblos de Latinoamérica, que están sumergidos y globalizados, en esa democracia que están pidiendo para la Revolución cubana. Lo digo así porque están sumergidos en la manipulación de lo medios de comunicación. La revista que dirigen ustedes propone… Soy hija de la dictadura de Pinochet. Mis padres fueron exiliados y el único país que les dio cobija fue la Revolución cubana. Sufrí el período especial que se sufrió en ese país. Regresé a mi país y me guié por la esperanza de que la situación en Latinoamérica era igual a donde yo me había criado toda la vida. Fue una triste realidad porque a los pueblos de Latinoamérica nos han quitado el derecho a la vida, el derecho a amar, el derecho a la solidaridad. Y ustedes expresan en esas “letras” que hay represión. Represión es cuando pido mis derechos y me atacan con bombas lacrimógenas. Represión es cuando yo voy a alzar mi voz en las calles de toda Latinoamérica y del mundo actualmente y a los estudiantes y a los niños no se les tiene respeto... eso es represión. Los que no han conocido a Cuba, nunca podrían creer en ustedes. Personas como Rafael Rojas y José Manuel Prieto, que se criaron en la Revolución cubana y que se formaron y educaron y que llegaron a ser intelectuales por una Revolución, cosa que les aseguro que en otro país, bajo el imperio, bajo la globalización neoliberal, bajo un sistema capitalista, nunca lo hubieran logrado. Si realmente son intelectuales digan la verdad. Cuba es el país donde se defienden los derechos humanos, donde los jóvenes son la esperanza, donde los niños son lo primero... donde el ser humano se coloca donde debe estar. No es un proyecto estalinista, porque Stalin hacía culto a su personalidad y Fidel Castro hace culto al pueblo (aplausos). No pueden decir que Cuba es una dictadura porque gracias a eso son lo que son  (alguien grita ¡traidores!) Gracias a eso, pueden escribir porque le dieron la oportunidad de interpretar. Allí se piensa, porque es un país culto y es por eso que el señor José Manuel Prieto pudo decir mentiras más abiertamente, pero usted (se refiere a Rafael Rojas) se fue por la poesía y solamente se quedó allí porque sabe que no puede mentir, que la verdad es lo principal y que jamás con las mentiras van a triunfar.

(Aplausos y gritos ¡Cuba sí, yanquis no!)

Alguien de la mesa: Les damos las gracias y con esto termina...

(Alguien grita: ¡A ver cuándo vuelven!) (Risas) 

Intervención de mexicano presente en la sala: Soy mexicano, orgulloso de ser mexicano. Y creo que una de las cosas que hemos comprobado esta noche es que todos nos respetamos. Y creo que no le faltamos el respeto a Cuba, a Fidel y ustedes...a nuestro presidente como imperialista o como lo quieran ver. Pero creo que esto es muy importante porque ha sido un ejercicio de libertad, de libertad en toda la extensión de la palabra, de que hayan venido cinco intelectuales o intelectuales de pacotilla, como le digan... Pero yo diría que lo más importante es que los respetemos porque, finalmente, México y Cuba nos hemos respetado siempre. Y esto ha sido un ejercicio de libertad, ahora, todos tenemos el derecho a pensar de una manera u otra. Yo no he vivido en Cuba, no soy cubano, yo no digo la Revolución de Fidel (Alguien grita “entonces no hables”) Sin embargo, si ustedes no están de acuerdo con estos cinco intelectuales (gritos de ¡No!). Ellos tienen el derecho de opinar lo que ellos decidan (gritos de “nosotros también”) Esta no es la única publicación en México que hable ni mal ni bien de Cuba. Hay varias revistas, puedo citar Letras Libres, Nexos, Memorias (gritos inintelegibles). 

Intervención de mexicano presente en la sala: Soy mexicano y pertenezco a una izquierda diferente Y solo quiero puntualizar el interés que en Cuba existe por la niñez. El ochenta por ciento de los niños recibe un litro de leche. Entonces ese gobierno no ha de ser tan dictador. Y aquí solo pueden tomar leche los que tienen plata... (aplausos). La radiografía de la Revolución cubana son letras vivas y estas son letras muertas.

(Gritos de ¡Cuba sí, yanquis no!).
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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