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EN BUSCA DE UNA REFLEXIÓN
TODAVÍA MAYOR
"Creo que las historias deben ser tratadas con un
cuidado extremo en la palabra escogida, hacer historias
que puedan conmover, hacer pensar, también indignar."
Entrevista exclusiva para La Jiribilla con Guillermo Vidal, Premio
Carpentier de Novela.
Ahmel
Echevarría|
La
Habana
El jurado del Premio Alejo Carpentier de novela 2003,
reunido en la sala Nicolás Guillén, recinto enclavado en
San Carlos de la Cabaña, decidió otorgar ante el público
asistente a la XII Feria Internacional del Libro de La
Habana, el premio a La zaga de los perseguidos,
de Guillermo Vidal.
“La
riqueza en la recreación literaria de la realidad,
apoyada en el recurso de lo oral, en que lo individual
deviene resonancia de la historia” añadido a que el
texto “ofrece una perspectiva arraigada en las
peripecias de los personajes en una pequeña ciudad, de
manera que lo local deriva en un discurso de
trascendencia universal”, fueron los aspectos que
llevaron al jurado a declararla como novela ganadora.
Guillermo Vidal (Las Tunas, Cuba, 1952), es narrador y
profesor de Literatura Hispanoamericana. Entre los
premios que ha recibido se encuentran el Premio Nacional
de Cuento David con Se permuta esta casa (1986);
el Premio Nacional de Cuento UNEAC, con Confabulación
de la araña (1990); Premio Nacional de Novela Breve
Hermanos Loynaz, con El quinto sol (1995) y el
Premio Internacional de Novela Casa de Teatro, República
Dominicana 1998, con Las manzanas del paraíso. Ha
publicado, además, Matarile (novela, Letras
Cubanas, 1993), Los enemigos (cuentos,
Unión-Letras Cubanas 1994), Donde Nadie nos vea
(cuentos, Editorial Oriente 2000). Cuentos suyos han
sido antologados en España, México, Brasil, Portugal,
Italia y Santo Domingo.
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Duanel Díaz,
Guillermo Vidal y David Mitrani
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Una
característica en su narrativa es la crudeza, que se
muestra en los temas escogidos: el alcoholismo, la
homosexualidad, la violencia, pero en Vidal tienen como
principal particularidad su desarrollo en un ambiente
rural. “He tratado de cuidar el lenguaje, las técnicas;
he tratado de cuidar al narrador. Creo que las historias
deben ser tratadas con un cuidado extremo en la palabra
escogida, no es simplemente colocar una bomba en una
cloaca, sino hacer historias que puedan conmover, hacer
pensar, también indignar. Eso es lo que ocurre, yo no
escojo esos temas, los temas me han estado escogiendo
constantemente y por eso no garantizo que continúe
escribiendo sobre temas que algunos llaman marginales o
no. Simplemente, son temas literarios, universales
también, que están desde tiempos inmemoriales; incluso,
en los textos bíblicos. Simplemente, uno los toma en
algún momento y trabaja con ellos. Pero no hay garantías
de no cambiar. Cada vez hago un tipo de literatura más
intensa desde el punto de vista de las historias, de las
anécdotas, pero también creo que voy llegando a una
reflexión mayor. No digo mejor literatura, estoy
diciendo reflexión mayor. Creo que con los años uno va
tomando un cierto peso, y se da cuenta de que aún no ha
escrito verdaderamente una buena novela.”
¿Estará
Vidal cerca ya de un cierre de este ciclo de
novelas? Solo el propio autor daría la respuesta justa:
“Sí, estoy trabajando una obra sobre un torturador
batistiano, pero eso demora.”
Para
todo escritor es bastante difícil hablar de alguno de
los títulos con los que ha obtenido premios, desmembrar
el último texto escrito o detallar su obra. Todos se
resisten a develar en público los secretos de ese acto
de rebeldía que es escribir un libro. Las claves quedan
en manos de amigos o críticos. De su obra, Guillermo
Vidal revela que es “un estudioso de las técnicas
narrativas”, pero aclara que “las técnicas no pueden
suplir las historias, por lo menos yo trato de ir
camuflándolas; que el lector no se dé cuenta, es un
logro para mí.”
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