|
DANIEL: UN HOMBRE QUE NO CABRÍA
EN
MÁRMOL
Damaris de
la Cruz|
La
Habana
La historia
fue homenajeada
hoy
en
la
sala José Antonio Portuondo,
con la presentación del libro: Daniel, comandante del
llano y de la Sierra o, simplemente, la biografía de
René Ramos Latour, relevante luchador
de la
clandestinidad.
Los
autores narran historias a partir de sus propias
vivencias. Fueron ellos, los protagonistas de aquella
guerra. Esta biografía es fruto no solo de la
investigación de Judas M. Pacheco Águila, Ernesto Ramos
Latour y Belarmino Castilla,
sino también del sinfín de recuerdos que los une.
La
sala, con las intervenciones de Vecino Alegret y de
Belarmino Castilla Mas, se repletó de emoción y de
veracidad; se dio la imagen de un hombre y amigo que no
cabría en el mármol frío de ningún parque; vivió en el
momento que la historia lo necesitaba; afirmó que tenía
“fe en el triunfo de la Revolución y en la claridad y
empuje de un pueblo que ha de llevarla adelante”.
Y lo
dijo cuando todo era un sueño.
|
 |
Esta
impresión de más de cuatrocientas páginas,
es también el poema leído por el Comandante y amigo,
Belarmino Castilla Mas, donde se reúnen nuevamente en la
tarea revolucionaria, en la admiración de quien se
compromete con una causa y es capaz de, aun sabiendo las
consecuencias, arriesgar su juventud; son los sesenta
documentos que confirman su existencia y que recopila el
volumen; es el título del libro salido de un encuentro
en la Sierra con Fidel, el segundo, para ser exactos;
son las fotos, algunas de ellas expuestas en el Museo de
la Clandestinidad en Santiago de Cuba, y otras
totalmente inéditas que aparecen intercaladas entre
cartas y anécdotas.
Hoy la
comandancia del Che vio
llorar
hombres por un amigo caído hace más de cuarenta
años, y revivió hechos que parecían sepultados.
Comandante Daniel
Semblante alegre y optimista
Receptiva y franca sonrisa
Temple acerado en cuerpo joven
Todo entusiasmo que comunica
Fiel condiscípulo que ayuda
Hermano recto que en la familia
Provoca orgullo y en sus primicias
Devela ya su imagen pura
Cuanto enseñabas con tu prédica
Temprano aun fuiste un maestro
Siguiendo a aquel que antes lo era
El Frank genial que conociste a tiempo
Oh, René cuánto me alegro
De haberte conocido en plena lucha
Y recibir tu mensaje tan entero
En duras circunstancias, que eran muchas
Hoy a los años que bien me escuchas
Por haber caído ya en la gloria
Dando el ejemplo de virtudes, muchas
Que aparecen a rato en mi memoria
Te agradezco siempre el magisterio
Con que supiste ganarme para siempre
Arte que llegaba a otras gentes
Comprometido contigo y con tu pueblo
Comandante Daniel, hoy defendemos
Con el mismo valor que tú peleabas
El presente de gloria y de empeños
El mismo por el que antes te esforzabas
Como me consta que con tus desvelos
Cumplías seguro tu sagrado deber
De acatar y ayudar mucho a Fidel
Nuestro común maestro, tan cimero
Por todo ello en mis versos quiero
Reafirmar con orgullo mi respeto
Y admiración tan grande compañero
De un tamaño así como el del cielo
Como tantos te quieren en lo inmenso
De tu causa que hoy bien defendemos
Aníbal
|
 |
|
Fernando Vecino Alegret, Ministro de Educación,
firma el libro en la presentación. |
|