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SOBRE EL LIBRO DE LA REALIDAD
Gonzalo Celorio
(De la presentación de El libro de la realidad en
la FIL de Guadalajara)
[El
libro de la realidad] no opina, no sanciona,
no califica, no demuestra nada: muestra
todo con una frialdad descorazonadora merced a la cual
el pequeño universo construido se presenta con la
contundencia de los valores de la época: esos valores
revolucionarios que se sobreponían a cualquier interés
personal, así fuera la familia o el amor, y que se
inducían mediante procedimientos cuasi
religiosos, no demasiado diferentes a los que utilizó el
jesuitismo para imponer el pensamiento contrarreformista:
el tremendismo propio del más pedagógico de los
barrocos.
Javier Aparicio
Maydeu (El
País)
En
detrimento de reflexiones políticas en torno a la utopía
de la revolución, Arango ha escrito la historia desde la
perspectiva del héroe y no de la hazaña, eligiendo la
introspección, la cercanía al personaje, en ocasiones
tan extrema que la narración se diluye en el diálogo
infinito de los protagonistas, encerrados en la jaula de
su propio idealismo.
Waldo Pérez Cino (revista
Unión)
La
novela de Arango explora la articulación misma, la
bisagra, digamos, entre el mundo y esa realidad
sobrepuesta – sobreimpuesta– a aquellos donde, en última
instancia, se realiza y refrenda cualquier realidad: los
individuos, el ser humano. No conozco otro libro en la
reciente literatura cubana que revele con mayor claridad
–en su despliegue interior del secuestro del ser– los
mecanismos de suplantación de la realidad de que
hablamos, y que llevan marcando durante años las
realidades de la Isla. Esa claridad debe mucho a lo no
dicho, a la ausencia de juicios explícitos de valor; si
hay un atisbo de discurso en este libro, este se compone
de ausencias, de la relación entre elementos
eminentemente narrativos (esto es, no discursivos, no
asertivos). Pero la relación entre esos elementos hace
cobrar cuerpo –aun en lecturas muy distintas de esta,
sospecho– a una presencia tan densa como la propia
realidad, tan compleja como el territorio de la
naturaleza y el hombre.
(De la nota en la solapa de la edición de
Tusquets)
En la
Cuba de los años sesenta, un grupo de adolescentes,
estudiantes y compañeros de instituto se ven inmersos en
una secreta aventura que cambiará sus vidas para
siempre. Entran a formar parte de una célula guerrillera
que se entrena física y mentalmente para extender la
Revolución por América del Sur. El amor, las relaciones
familiares o los proyectos e ilusiones personales se
verán trastocados de forma irremisible al hilo de las
diversas y cada vez más peligrosas fases del
entrenamiento, algunas de las cuales llegan a hacer
peligrar seriamente sus vidas. Pero nada de ello arredra
a estos jóvenes, tal vez porque su excesiva fe les hace
ignorar el insólito desenlace de todas sus peripecias.
(De la nota de contracubierta en la
edición de Letras Cubanas)
Un
grupo de jóvenes se compromete en un proyecto heroico,
movidos por su fe -o por los excesos de su fe. Las voces
y los pensamientos de los protagonistas se enlazan en
El libro de la realidad para contarnos esa rara
aventura en que termina convirtiéndose el período de
entrenamiento para la misión a que están destinados.
Singular novela de reflexión sobre la condición humana,
suscitará también en muchos lectores nostálgicas
evocaciones y opiniones polémicas.
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