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ALGUIEN POETA, JUSTO COMO JORGE PADRÓN
Uno de los libros que marcó con su efluvio vivificante
esta Feria ha sido Alguien, yo mismo, la
contundente antología poética del canario Justo Jorge
Padrón, quien encantó al auditorio cubano leyendo una
parte de los poemas que lo han hecho acreedor no solo de
algunos de los principales premios literarios del mundo,
sino de la admiración de los más diversos públicos.
Joel del Río
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La
Habana
Entre toda la sed que la Feria del Libro es capaz de
aplacar, al menos durante los próximos doce meses, está
la ansiedad de los aficionados por acceder a lo mejor de
la poesía contemporánea mundial. Así, el lector-sediento
recorre los trechos de un stand al otro, se escabulle de
las prosas, y peregrina en busca de los versos que
remuevan sus fibras, hasta encontrarlos en algún
recoveco del Castillo de la Fuerza.
Alguien, yo mismo, la antología poética del laureado escritor canario Justo Jorge Padrón
—realizada por el poeta cubano Virgilio López Lemus—
reúne poemas procedentes de unos veinte volúmenes, de
una prolija obra traducida a unos 37 idiomas. Estamos en
presencia, de hecho, del poeta español más traducido
entre los que hicieron su aparición al mundo de las
letras en los últimos treinta años. Padrón ha ofrecido
conferencias, o lecturas de sus poemas en más de setenta
países, en una lista de escenarios bien diversos,
relación de hechizados entornos a los cuales acaba de
añadirse la Feria del Libro cubana.
Para Justo Jorge
Padrón “la poesía no puede o no debe refugiarse en la
semántica ni en los virtuosismos expresivos. La poesía
tiene que alcanzar la palabra, pero una palabra que
eleve una palpitación interior, si esa palpitación
interior es la de la emoción humana”.
La presente antología
fue organizada por López Lemus teniendo en cuenta las
principales temáticas, los derroteros temáticos y
estilísticos omnipresentes en una obra frondosa e
inabarcable. De esta manera, el libro se estructura en
Poemas de las tierras, Poemas del mar, Bosques y lares,
Poemas del fuego, el infierno y el mal, y por último,
los Poemas metapoéticos y metafísicos, en coherente
axiología que con solo agrupar, también explica,
diserta, exalta y esclarece.
Titánica labor de
selección la representada en esta antología, acometida
en tiempo casi récord, para verter en un volumen, los
anchurosos caudales líricos de un poeta que asumió su
oficio por destino y por vocación, un creador con
adiestramientos tan versátiles que recuerdan al hombre
renacentista (estudió derecho y derecho internacional,
filosofía, letras, lenguas nórdicas), un hombre que en
medio de su agnosticismo intenta explicar, sobrecogido,
la cosmogonía del status quo contemporáneo. En
los siguientes términos define Justo Jorge Padrón el
oficio de poeta:
“Ved a este hombre ignorado, ese a quien se desdeña/ por
el don esencial de su palabra./ El que ama la belleza
como a la libertad/ porque ambas son la fuerza de su
fuego./ El que contra el poder injusto se rebela/
ejerciendo su grave disonancia./ El que ilumina la
palabra sol/ cuando la escribe, y cuando dice pájaro/ el
aire es una ráfaga que canta en la maleza/ el que hasta
el límite el verso pule/ como labrado acero por defender
la vida/ de cuanto late y crece y vuela y sueña./ El que
escucha los mundos lejanos de su mundo/ y absorto nos
trasciende un nuevo espacio/ el que rompe las trampas de
la pena/ y la esclusa de toda agua estancada/ por
adentrarse lúcido en su fosca planicie./ Ese mismo que
un día abre una grieta/ hacia la muerte para nunca ser/
un guijarro atrapado en el muro del odio.
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