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ALGO MÁS SOBRE EL CENTRO PABLO EN LA
FERIA
Estrella Díaz
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La
Habana
Con
la presentación de un casete dedicado al poeta y
novelista Pablo Armando Fernández y dos libros (Recuerdos
de la Próxima Olimpiada y ¡Arriba Muchachos!),
el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau
continúa participando en la presente edición de la Feria
Internacional del Libro que se desarrolla en la
Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, ubicada en
la entrada de la bahía habanera.
Este viernes 7 de febrero, a las 2:30 de la tarde, en la
Sala Onelio Jorge Cardoso, se presentará el casete
titulado No he vivido nunca fuera de la literatura
que forma parte de la Colección Palabra Viva
(editada por la institución) y que en este caso incluye
una entrevista realizada por el conocido periodista
Orlando Castellanos a Pablo Armando, personalidad a
quien está dedicada la Feria.
Según Virgen Gutiérrez, coordinadora de Palabra Viva,
en un breve texto que aparece en la contracubierta
del casete, Pablo Armando Fernández “es uno de los
poetas de la generación de los cincuenta que agrupa
notables escritores cuyas obras sobrepasan las fronteras
nacionales”.
“Nacido en un central azucarero del norte oriental
cubano, marchó en plena adolescencia a Nueva York donde
vivió quince años y escribió sus primeros poemas.
Cuando se produce el triunfo revolucionario, vuelve a
Cuba. A pesar de la prolongada estancia fuera de la
patria no pierde sus raíces; el amor por su gente, sus
valores humanos y la historia cuajan en dos de sus
poemarios de la década del 60: Himnos y Libro de los
héroes. Luego se sumarán otros títulos significativos
tanto en verso (que es lo que predomina en su quehacer
artístico) como en prosa.
“De niño le fascinaba
la lectura, de modo que pronto se aficionó a la
literatura, a tal punto que a veces solo entiende la
compleja realidad que lo circunda cuando la mira a
través del cristal de una obra literaria. ‘Sin la
literatura yo no existiría’ le confesó a Orlando
Castellanos en una entrevista. Y para completar esa
estrecha relación del hombre con el arte agregó: ‘la
poesía, la literatura son la felicidad”.
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La
Colección Palabra Viva, que es uno de los muchos
proyectos que promueve el Centro Pablo, persigue el
objetivo de recoger la voz de las figuras que han
contribuido al acervo cultural de nuestro país. Para
ello contaba con el archivo de Orlando Castellanos, uno
de los miembros del Consejo Asesor. La idea se conversó,
pero no llegó a concretarse antes de su muerte, ocurrida
en enero de 1998. Un año más tarde, gracias a la
colaboración de la familia de Castellanos, el archivo de
voces del maestro de la entrevista sirvió de punto de
partida para hacer realidad aquel proyecto que se
denominó Palabra Viva.
Dentro
de esta colección se incluyen poetas, novelistas,
pintores, músicos y otras figuras destacadas dentro del
ámbito cultural.
El
empeño por conservar la voz de quienes han tenido un
papel activo en la vida cultural del país no es algo
nuevo. Ya la Casa de las Américas, hace algunos años
produjo una serie de discos que reunió las voces de
intelectuales cubanos y de otras latitudes del
continente americano. Continuar esa labor, de una
manera más modesta, pero con el mismo fin que los
antecesores es la meta que se propuso nuestro Centro.
Se han
realizado casetes con fragmentos de las entrevistas
realizadas por Orlando Castellanos a los poetas: Luis
Rogelio Nogueras, Eliseo Diego, Fayad Jamis, Dulce María
Loynaz y Roberto Fernández Retamar; a los narradores
Onelio Jorge Cardoso, Félix Pita Rodríguez y Alejo
Carpentier, a los ensayistas Raúl Roa y Emilio Roig de
Leushering y a la secretaria del siglo, Conchita
Fernández. Del propio Orlando Castellanos conformamos un
casete gracias a las diversas entrevistas que otros
colegas le hicieran en diferentes momentos y que él
también conservó en su “egoteca”¨ personal.
En
determinadas oportunidades además de las entrevistas de
Castellanos, se ha contado con otras grabaciones
cedidas, fundamentalmente por familiares de los autores.
Todos los poetas leen parte de su producción poética y
los narradores cuentos o ensayos.
Dos
dimensiones de Pablo de la Torriente Brau
Recuerdos de la próxima Olimpiada,
(Ediciones La Memoria, Colección Palabras de
Pablo, Centro Pablo) contiene un prólogo del
periodista Víctor Joaquín Ortega y unas palabras
iniciales de José Ramón Fernández, presidente del Comité
Olímpico Cubano.
Su
título está tomado de una memorable serie de
cinco artículos publicados por Pablo de la Torriente
Brau en el semanario Orbe en julio de 1931,
agrupa narraciones, crónicas y artículos en los que
aborda diferentes temas relacionados con el tema del
deporte, una de sus grandes pasiones.
Estos textos,
escritos hace siete décadas, sorprenden al lector de hoy
por el conocimiento profundo sobre los temas que
desarrolla, a lo que se suman la imaginación, el humor,
la ironía, la agudeza de sus planteamientos y la
información sobre destacadas figuras del deporte, tanto
nacional como internacional, y los más importantes
eventos deportivos de la época.
Varios de estos trabajos se publican por primera vez en
volumen, por lo que junto a otros más conocidos,
permitirán valorar en su justa medida esta faceta
creadora de quien fue también uno de nuestros más
originales cronistas deportivos.
La impresión de este
título ha sido financiada por el Comité Olímpico Cubano.
¡Arriba muchachos!,
(Ediciones La Memoria, Colección Palabras de
Pablo, Centro Pablo) posee un prólogo de la
profesora e investigadora Nuria Nuiry.
En la contracubierta del libro se afirma que si
la aparición de Batey, en febrero de 1930,
consagra de golpe a Pablo de la Torriente Brau entre los
más destacados precursores de nuestra vanguardia
narrativa, la publicación en Alma Mater a fines
de ese año del “Informe oficial estudiantil sobre los
sucesos del 30 de septiembre de 1930” y de ¡Arriba
muchachos! documenta su incorporación y entrega total a
la lucha contra la dictadura machadista. Estos dos
conocidos trabajos iniciáticos representan el punto de
giro hacia el compromiso político social que propiciará
una brillante labor periodística posterior en la que en
sus mejores textos se observa una indisoluble unidad
autor-actor. Pablo es un testigo de excepción que
denuncia una realidad en la que por su temperamento no
puede dejar de involucrarse, y hasta llega a influir de
manera directa en hechos previamente concebidos y
reportados por él. O sea, no es solo un periodista que
busca la noticia, sino que también elucubra el modo de
provocarla para obtener una ganancia política a favor de
su militancia de luchador revolucionario.
Su
primer gran trabajo periodístico, la serie de reportajes
“105 días preso” (El Mundo, abril de 1931), le
proporciona una considerable notoriedad. Pero su gran
valía como comunicador la confirmará sobre todo en las
páginas de Ahora, “el diario de la Revolución”,
y, ocasionalmente, en otras publicaciones cubanas a
partir de septiembre de 1933. En el brevísimo espacio de
dieciocho meses los linotipos se alimentan con sus
textos reveladores de un nuevo enfoque de la realidad y
renovadores de las técnicas y el estilo comunicativo en
el contexto de la adocenada prensa cubana de la época.
¡Arriba muchachos!
contiene una selección de textos centrada en uno de los
grandes temas a los que Pablo se dedicó con valentía,
pasión y obsesión: las luchas estudiantiles
universitarias. Esta selección tiene el mérito de
incluir, además de artículos y crónicas ya conocidos, un
considerable número de trabajos aparecidos en Ahora
que nunca se habían vuelto a publicar. Estos han sido
rescatados recientemente de las lamentablemente
deterioradas colecciones de Ahora disponibles hoy
en las bibliotecas, gracias a la labor de investigación
y difusión de la obra de Pablo de la Torriente Brau que
lleva a cabo nuestro Centro. ¡Arriba muchachos!
contribuirá, sin duda, a ampliar el conocimiento acerca
de la labor creadora de este gran cronista y analista de
la Revolución del 30.
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