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“Me sorprendió sobre todo al saber que estaría en un libro junto escritores que cuentan con una gran trayectoria. En algunos casos, son autores distantes desde el punto de vista generacional y desde otros puntos de vista. Pero me interesaba el tema que me proponían, o sea, lo ocurrido a partir de la Operación Peter Pan”. Entrevista con la joven escritora cubana Aymara Aymerich.


M. H. Lagarde | La Habana

Entre las virtudes de Cicatrices en la memoria —un libro en el que escritores y artistas plásticos recrean, desde el arte, pasajes de los ataques terroristas de los que Cuba ha sido víctimas durante los últimos cuarenta años—, se encuentra la inclusión de creadores de las más jóvenes promociones.

Un ejemplo de estos es Aymara Aymerich, actual editora de la revista cultural de la juventud cubana, El Caimán Barbudo y quien, pese a su poca edad, (La Habana, 1976) ya cuenta con una obra que la sitúa entre las principales figuras de la más nueva generación de escritores cubanos.

Poeta y narradora, Aymara ha publicado in útero (poesía, 2000) Deseos líquidos (cuento, 2000) y Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo (poesía, 2000). Ha obtenido además el Premio Calendario en cuento, 1998 y en poesía los premios David, 1999 y Nosside Caribe, 2001, entre otros.

—Muchos escritores comienzan su carrera como poetas y más tarde suelen dedicarse a la narrativa. Como escritora compartes ambos géneros; en tu caso, ¿se trata de una etapa de tránsito o puede considerarse como un propósito creativo definitivo?

—Empecé escribiendo poesía precozmente. Tenía ocho años más o menos y me tardó aproximadamente diez años o un poco más para creer que podía ser una poeta y de hecho hoy todavía me lo creo: soy poeta por encima de todas las cosas. Lo que nunca imaginé fue que sería capaz de hilvanar una historia con la lógica de la narrativa. Un buen día me sorprendió una idea y de ahí surgió mi primer cuento. Por lo general, la narrativa me cuesta mucho más trabajo. Me siento absolutamente poeta y no crea que ninguna de esos dos tipos de escritura sean una etapa de tránsito. Soy poeta y además escribo cuentos y supongo que algún día cuando tenga la suficiente información, madurez, tiempo y paciencia, etc., escriba alguna novela.

—Además de varios libros de poesía cuentas también en tu haber literario con un libro de cuentos...

—Es un libro que ganó el premio Calendario. Está escrito junto con Elvira Rodríguez Puerto y parte de esos relatos están incluidos en un libro absolutamente mío aún inédito titulado: Todas las mujeres se desnudan que supongo salga a la luz antes de que se me ponga viejo entre las manos.

—¿Consideras que existe alguna relación entre la poesía y prosa que escribes?

—Desde el punto de vista temático no, pero me parece que desde el punto de vista estilístico, sí. Muchas personas aseguran que en mi narrativa se nota demasiado la poesía  y que por lo general suele ocurrir que la narrativa soporta menos a la poesía que viceversa.

—Háblame un poco de cómo surgió la idea de la participación de Aymara Aymerich en un proyecto como Cicatrices en la memoria.

—Supongo que a las personas que crearon el proyecto les haya parecido bien incluirme. A mí me sorprendió mucho. Es una frase hecha, pero la digo con sinceridad, me sorprendió sobre todo al saber que estaría en un libro junto escritores que cuentan con una gran trayectoria. En algunos casos, son autores  distantes desde el punto de vista generacional y desde otros puntos de vista. Y bueno, ya que me lo habían pedido y que me interesaba el tema que me proponían, o sea, el tema de lo ocurrido a partir de la Operación Peter Pan, acepté de muy buena gana a pesar de nunca haber escrito un cuento a partir de una sugerencia. También hacía muy poco tiempo que acababa de tener a mi hija y el tema de la maternidad constantemente me hacía cuestionarme muchísimas cosas, replantearme el mundo completamente. Eso me motivó mucho a participar en el libro, además de que el mismo  me parece, por sí solo, un proyecto editorial encomiable.

—Me imagino que hayas trabajado a partir de una investigación...

Sí, hubo un proceso de investigación importante. De hecho cuando la Operación Peter Pan ocurrió yo no era ni siquiera un proyecto de persona. Fue una época que no me tocó vivir, pero es una historia que no es cercana de todas maneras. Muchas personas han vivido algo similar. En mi familia, por ejemplo, pasó algo muy parecido con parientes míos que actualmente viven en los Estados Unidos. Por supuesto tuve que documentarme muy bien para poder armar mi historia, aunque el cuento, la anécdota, los personajes, todos son absolutamente de ficción. Pero sí tuve que buscar información del grupo Areíto, de personas que pertenecen  o pertenecieron a la Brigada Antonio Maceo. En fin de personas que viven en los Estados Unidos o en Puerto Rico y que fueron “peterpanes”. Me basé también en el documental de Estela Bravo, en el libro la Operación Peter Pan. Fue una investigación que me llevó aproximadamente un par de meses. Sé que se me quedaron muchas cosas por investigar y sé también que el tema da para muchísimo más. Incluso, en algún momento me gustaría abordarlo un poco más a partir de la historia que creé, del conflicto que escogí. Si resulta, según como lo tengo pensado, puede que se convierta en una noveleta.
 


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La Habana. 2003
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