LA JIRIBILLA

UN DIÁLOGO PROFUNDAMENTE
AMOROSO

 
Tania Cordero| La Habana


Entre poetas y amantes de la poesía de Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de Literatura y figura a quien está dedicada la XII Feria Internacional del Libro, se inició la tercera jornada de esta fiesta. Bajo la cálida mirada del cosmopolita poeta de Delicias, sus admiradores repasaron textos emblemáticos, reflexionaron acerca del peculiar legado que ha sido su poética y,  a través de una improvisada antología, recrearon la atmósfera de las más significativas entregas del autor.

Los también Premios Nacionales de Literatura, Nancy Morejón y César López participaron en la mesa junto a los destacados ensayistas Enrique Saínz y Jorge Luis Arcos. Poeta mítico lo llamó César; Nancy exhortó a la realización de un estudio de la estructura familiar en la creación de Pablo desde el punto de vista de la sociología literaria y a explorar las diversas aristas que representan el tesoro escondido de la obra poética de Fernández; Enrique evocó su amistad con el escritor y la tremenda empatía que su mundo literario le descubrió; Arcos confesó uno de los sueños que más lo han inquietado en el que apareció Pablo Armando como otra de las personas trascendentales de su vida.

Coincido con Enrique Saínz en colocar la esencia de la creación de Pablo en el constante diálogo con los demás. Nuestro autor ha sido un hombre sinceramente tierno, preocupado por “un diálogo profundamente amoroso que se sustenta en la posibilidad de intercambiar con otros a través del amor, de la poesía como vía de encuentro perpetuo con sus semejantes y con su país”.

Nancy Morejón aportó luces sobre el asunto: “Con su gracia personal, Pablo Armando es la estampa más depurada de un poeta de cualquier época, de cualquier reino, de cualquier comunidad. Sin embargo, este poeta que se mueve desde hace horas en el centro de la atención de los lectores habaneros no es más que un cubano reyoyo y cosmopolita a la vez que nació en 1930 en Delicias, un hermoso poblado del norte de la antigua provincia de Oriente, cuyo quehacer fundamental era la producción de azúcar. “Emigrante de todos los andenes”, Pablo nació en un batey y, como él mismo ha contado, conoció primero Nueva York que la capital de su país. Esa contingencia histórica, que parecía un sencillo azar, iba a marcar tanto su biografía como la rica expresión literaria de su talento  creador”.

Durante la velada, Pablo intentó recordar de memoria algunos de sus poemas, pero terminó leyéndolos con pueril resignación. Insistió en su complacencia con la vida: “ Esta mañana me sentí muy acompañado. Sabía que los que me rodeaban eran hermanos del alma que engrandecen mi espíritu. Ha sido una mañana espléndida”. Este domingo la reflexión versará acerca de la narrativa del autor de El vientre del pez.
 


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La Habana. 2003
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