| LA JIRIBILLA | ||
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REVELACIONES EN LA HABANA
Frances Stonor Saunders alcanzó la celebridad en 1999 cuando publicó su libro sobre una de las operaciones secretas más tenebrosa de la Agencia Central de Inteligencia. The CIA and the Cultural Cold War (La CIA y la Guerra fría cultural). El texto, que alguien bautizó como la “bomba atómica en EE.UU.” por su valor polémico y por sus develaciones verdaderamente impresionantes de la historia contemporánea, será presentado en la Feria el próximo jueves. Es en Europa donde la joven investigadora y periodista británica Stonor Sauders ubica fundamentalmente sus investigaciones para el libro, pero no es difícil imaginar el transcurso y la orientación de una política cultural bien definida, tras diversas fachadas, más o menos legales, pero siempre siniestras que “la compañía” ha desarrollado bajo la dirección de la Casa Blanca. La exposición versó acerca de cómo después de la Segunda Guerra Mundial se instrumentó en el mayor secreto todo un plan para incluir dentro de sus proyecciones una bien pensada Guerra Fría en la cultura, dirigida hacia todos los frentes posibles y que comenzó hacia Europa, fundamentalmente del este. Fue básico el papel de la CIA en la fabricación industrial “del consenso basado en la propaganda encubierta” y en la organización de frentes culturales, aseguró la Stonor.
Asia no faltó la presencia de la agencia a través de inversiones en la prensa japonesa y tailandesa “teníamos al menos un diario en todas las capitales importantes”, le confesó una de las muchas fuentes que consultó, quien le aseguró que había gente de la CIA en altos puestos administrativos en muchos de esos periódicos. Esas direcciones incluían también la radio y otros medios de difusión masiva. “Era un chiste en los años sesenta que cualquier organización norteamericana dedicada a la filantropía cultural, que tuviera en su membrete las palabras “privada”, “independiente” o “libre” debía tener a la CIA detrás”- dijo. La investigadora expuso en su conferencia cómo había mucho de “fabricado” en la libertad de expresión y de creación artística que Norteamérica había “vendido” a Europa, para eliminar la imagen de cultura barata que ofrecía Estados Unidos y poder influir en la confrontación ideológica contra los países del este del viejo continente. Se sabe incluso que la CIA financió a organizaciones estudiantiles norteamericanas. “Ahora, ha dicho la Stonor, los Estados Unidos han declarado públicamente que desean aumentar sus programas de información y de penetración en lugares hostiles a EE. UU., y ya que esto se dice abiertamente, cabe suponer que también haya una campaña escondida, secreta”. “El siglo americano”: escuchamos un eco de esta frase, en el discurso de Bush al estrenarse como presidente, en el que prometió que esta nueva era iba a ser el siglo de las Américas. “Fue alrededor de esta proposición –que el destino de América era asumir la responsabilidad por el siglo- que se construyeron en su momento, los mitos principales de guerra fría. “Se trataba y sigue tratándose hoy, de una falsa construcción. ‘La guerra fría es una batalla ilusoria entre intereses reales’, escribió el crítico de arte Harold Rosenberg la broma de la guerra fría consiste en que cada uno de los rivales sabe o está consciente de que la idea del otro sería irresistible, si fuera puesta en práctica… los occidentales quieren libertad hasta que la libertad sea compatible con la propiedad privada y las ganancias”. En un momento de su disertación, la investigadora dijo: “Lo más alarmante es que en la actualidad la CIA ha sido marginada y el Departamento de Estado y el Pentágono son los que están detrás de todas las campañas”. “El libro en que hablo de muchas de estas cosas intenté publicarlo en una editora llamada “Free Press” (Prensa Libre), pero el editor se negó. Fue un error, debí darme cuenta antes que no era el lugar apropiado”.
La
conferencia de la Stonor forma parte del amplio programa
académico con que cuenta la fiesta del libro cubana. |
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