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ESCRIBIR LA HISTORIA
La
Historia hay que hacerla, pero también escribirla, y al
decir de Eusebio Leal la reciente reedición de la
Editorial Ciencias Sociales, es imprescindible para que
las nuevas generaciones entiendan el proceso de gran
conmoción popular liderado por Fidel.
Magda
Resik Aguirre|
La
Habana
“El
caudal de los pueblos son sus héroes”. Esa frase que
sirve como exergo al libro En Marcha con Fidel,
de la autoría de Antonio Núñez Jiménez, fue destacada
por el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler,
al presentar el título en la XII Feria Internacional del
Libro.
El volumen, reeditado
por cuarta vez, recorre el período comprendido entre
1956 y 1959, cuando triunfa la Revolución cubana. Su
escritor, testimoniante de excepción, se empeñó, según
explicara la editora Rosario Esteva, “en demostrar el
papel de Fidel y su abnegado trabajo al frente de la
Revolución.” Además de propiciar que en cada anécdota
resaltara el perfil hondamente humano del personaje
central del libro.
La Historia hay que
hacerla, pero también escribirla, y al decir de Leal la
reciente reedición de la Editorial Ciencias Sociales, es
imprescindible para que las nuevas generaciones
entiendan el proceso de gran conmoción popular liderado
por Fidel. Mucho más si las anécdotas provienen de esos
“Apóstoles de la contemporaneidad”, cuya obligación es
también dejar testimonio de su tiempo.
El libro “se
convierte en el relato de todo el andar del pueblo junto
a Fidel” y el acto de su presentación es un justo
homenaje a Núñez Jiménez, quien confesó: “He tenido el
más grande honor de mi vida, marchar como un simple
soldado al lado de nuestro querido Comandante en Jefe”.
El Historiador de la
capital cubana elogió ante el auditorio también, uno de
los más conocidos testimonios sobre el desenlace del
asalto protagonizado por la llamada Generación del
Centenario, el 26 de julio de 1953. Se trata de El
juicio del Moncada, dedicado lúcidamente por
la periodista
Marta Rojas: “a los muchos que cayeron y a los pocos que
creyeron desde el comienzo en Fidel”. En opinión de
Leal, “aquella muchacha se convirtió en la autora de un
sensacional reportaje que ni ella misma pudo imaginar,
ni el director de la revista Bohemia que entonces
lo publicó, el alcance que tendría.
“Más allá de la
muerte y el olvido, Marta estaba convencida de que la
Revolución triunfaría” y realizó “un importante aporte a
su historia” dejando constancia del infinito sacrificio
de los jóvenes de esa generación y de su programa
político. Alejo Carpentier, “el príncipe de las letras
cubanas” quien siempre la admiró, solía tomar su ejemplo
para aludir a la suerte de Cuba, que para ciertos
acontecimientos particularmente importantes, ha tenido
cronistas de relieve.
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El tercer libro, cuya
segunda edición ampliada presentó el Historiador fue
Absuelto por la historia, del periodista Luis Báez.
Agrupa doscientos treinta y seis testimonios sobre Fidel
Castro en la voz de personalidades de la política, la
ciencia, el deporte y la cultura del siglo XX. Leal
resumió “el mérito de los tres libros” en que todos los
autores están unidos por un mismo sentimiento: “una gran
devoción, cariño y confianza en el destino de un hombre
– y aunque los pueblos hacen la historia, los pueblos no
son otra cosa que una suma de individualidades. Entonces
aparece nuestro Hombre jugando el papel que le
corresponde. Nuestro Hombre como ser humano.”
“En ese sentido son
valiosos los tres testimonios: El de Marta porque fue el
día crucial, el momento tremendo que pudo ser el
instante del inmenso desaliento, que fue el de la sangre
derramada... El de Núñez Jiménez es el testimonio de ese
tiempo tremendo en que sobrevino la victoria.
“Y este último es el
anticipo de lo que Báez ha dado en llamar Absuelto
por la Historia, dándole así una respuesta, no con
palabras suyas, sino absolutamente universales, al
clamor con que termina el alegato de su defensa” aquel
día del juicio del Moncada: “La Historia me absolverá”.
Una trilogía donde
los hombres y mujeres que le acompañaron y le acompañan
hoy, revelan su naturaleza y ese don de gente que “ama y
cuida a los suyos. Una vez le pregunté – reveló Leal:
¿Sueña usted? Y me respondió: Mucho... en el breve
tiempo de soñar, sueño mucho. Y me atreví a preguntar:
¿qué sueña? Y me respondió: A veces aparecen en los
sueños mis compañeros de lucha”.
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