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ACTUAR Y PENSAR LA DEMOCRACIA
Ricardo Alarcón de Quesada presentó Cuba y la lucha
por la democracia, un libro de su autoría que por su
“oportunidad, naturaleza y utilidad práctica, será
esencial para el uso frecuente de cuadros políticos y
gobernativos, universitarios o no, para amigos,
simpatizantes, curiosos e incluso para adversarios y
enemigos”.
Jorge
Sariol|
La
Habana
El
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular Dr.
Ricardo Alarcón de Quesada presentó este sábado su libro
Cuba y la lucha por la democracia, (editorial
Ciencias Sociales).
Presentar en la XII Feria del Libro de La Habana un
texto como Cuba y la lucha por la democracia ha
sido para sus “armadores” un reto editorial por
la premura: a finales del mes de agosto pusieron en las
manos de los editores “un verdadero palenque de
discursos, artículos de prensa, conferencia y
entrevistas (de y a) Ricardo Alarcón de Quesada”.
Recoge
muchos de los “pronunciamientos de Alarcón sobre
democracia, o para desbaratar las engañifas históricas y
prácticas del democratismo burgués, fijar conceptos,
razones y legitimidades”, entre otros de sus empeños
políticos.
Será
un libro que por su “oportunidad, naturaleza y utilidad
práctica será esencial para el uso frecuente a cuadros
políticos y gobernativos, universitarios o no, para
amigos, simpatizantes, curiosos e incluso para
adversarios y enemigos”.
En esta edición de la fiesta del libro de La Habana,
Alarcón de Quesada ha servido de presentador de lujo de
unos cuantos textos de valía; sin embargo, ahora
participa como autor, también de un material
relevante.
“Trato
de insistir en mis argumentos – dijo el autor en la
presentación- de la importancia que tiene para nosotros,
en primer lugar asumir nuestra historia y encontrar las
raíces del sistema político, que como toda obra humana
es perfectible, pero que se afirmará y se perfeccionará,
en la medida en que, como quería el “Viejo Pericles”,
no imite a nadie y siga siendo una sociedad que
responda a los intereses de la mayoría.
“Esas
fueron las raíces de nuestro sistema del siglo XIX; con
ellas no solo estamos afirmándonos con nuestra tradición
de cubanidad, sino vinculándonos con el más puro y más
universal sentido del concepto de democracia, desde que
este irrumpió en la historia”.
Quien
durante muchos años ejerció como embajador ante Naciones
Unidas es, por tanto, uno de los cubanos que más conoce
las proyecciones norteamericanas hacia la isla
antillana.
Cuando
el estudioso y el protagonista de un tema son una misma
persona, hay razones suficientes para acudir al escrito.
Sin
embargo, considerado dentro de los políticos cubanos
como
uno
de los intelectuales de mayor trascendencia,
Ricardo Alarcón de Quesada no ha dedicado más tiempo a
escribir.
En
exclusiva para La Jiribilla reconoce el hecho.
-
Usted es uno de los pocos cubanos contemporáneos que
mejor puede hacer suyo el ideario martiano de “viví en
el monstruo y le conozco las entrañas”. ¿Esto no le
motiva a escribir con mayor frecuencia ante esa
realidad?
- Lo
hago con una frecuencia, mucho mayor de lo que pudiera
suponerse. Sucede que he estado obligado por las
actividades actuales a tratar muchas cuestiones usando
otros medios: la oratoria, las conferencias o las
entrevistas, que para nada es improvisar; son,
sencillamente, otros tipos de mecanismos que tienes que
aplicar.
Cuando
se escribe
son fundamentales los momentos de calma y de
sosiego, esos que se necesitan para una elaboración
estética y literaria más estructurada. De eso, no
siempre he tenido.
Lo
cierto es que en el camino escogido de gran parte de mi
vida me acostumbré a difundir las ideas de otra manera,
y tiene que ver no solamente con Estados Unidos; también
es el hecho de que en mi etapa de universitario, en la
FEU, tenía que discutir mucho, polemizar frecuentemente,
pues el nivel de controversia política era muy fuerte.
Después en Naciones Unidas era lo mismo, pero
constantemente –a veces día y noche- Esos años, por
supuesto, tienen que ver en conocer “las entrañas del
monstruo”, sobre todo la parte de Nueva York.
- ¿La
memoria afectiva no apura a escribir de ello?
-
Tendré que encontrar el tiempo. Sé que siempre se
encuentra, pero es una tarea de empeño mayor. |